jueves, 12 de enero de 2017

LUNA NUEVA



Blooming arranca una nueva etapa después de una temporada llena de problemas y dificultades para cumplir sus compromisos económicos con el plantel.
Cambió de entrenador. Se fue Mauricio Soria y lo reemplaza el argentino Ricardo Lunari. Lo de Soria fue aceptable, al dirigir un equipo con limitaciones por falta de recambio y muchos problemas institucionales. Lo dejó en el quinto lugar.
Lunari tiene buenos antecedentes de su época de futbolista, pero un pobre pasado como entrenador, no por falta de oportunidades, sino porque en todos lados le fue mal. El último equipo que dirigió fue Millonarios de Colombia.
El nuevo DT, que tiene el desafío personal de cambiar su propia historia, llega a un Blooming que sufrió mucho por su falta de solvencia en el mediocampo, sus limitaciones ofensivas y escasez de gol.
Lo llamativo en el inicio de esta nueva etapa, es que Blooming estaría a punto de negociar a uno de sus valores más destacados y de mayor futuro, el mediocampista Kevin Farell, pretendido por The Strongest.
Si se concreta la transferencia, la academia perdería una pieza importante en un sector endeble. Algo contradictorio con los planes de armar un equipo competitivo que intente llegar a un torneo internacional.
Pero la falta de dinero provoca estragos en Blooming. Hace un tiempo debió negociar a la apurada a dos juveniles valores como Farell, a Moisés Villarroel y Leonardo Vaca, hoy en Bolívar y Sport Boys, respectivamente, para recaudar algo de plata.
Los celestes prescindieron del lateral Juan Carlos Zampiery y el delantero Gustavo Pinedo, por bajo rendimiento. Antes había rescindido contrato el mediocampista David Distefano (firmó en Gimnasia de Jujuy), por desacuerdos con Mauricio Soria.
El argentino Marcelo Vidal estuvo a punto de irse, pero se quedaría a la espera de un poco más de chances. Retornó Cristian Arano, un buen mediocampista al que Soria no tuvo en cuenta.
Blooming vuelve a empezar, obligado a cambiar su deteriorada imagen institucional y futbolística.

ORIENTE CAMBIA DE PLAN

A Oriente Petrolero no le fue en el Torneo Apertura como pretendían dirigentes e hinchas albiverdes. El disgusto fue notorio, a tal punto que acabó con el ciclo de algunos de sus referentes futbolísticos. 
Por eso ahora la apuesta es distinta. La dirigencia decidió la continuidad del entrenador colombiano Wilson Gutiérrez y la renovación de su plantel. Un cambio radical en su política porque deja ir a jugadores de experiencia que eran considerados vitales para apuntar al título, los reemplaza con nuevos extranjeros y pretende darles más rodaje a algunos jugadores jóvenes.
Se fueron nada menos que Ronald Raldes y Gualberto Mojica, hasta hace poco referentes indiscutibles y hoy considerados valores prescindibles que acabaron marchándose por la puerta de atrás.
A ellos los siguieron los uruguayos Gonzalo Sena y Hugo Souza, y el colombiano Luis Mena, más los jóvenes Joel Bejarano y Gustavo Olguín.Ninguno de los extranjeros conformó plenamente. Sena, al principìo, con un par de goles en el clásico, luego se dedibujó. A Souza le jugaron en contra sus constantes lesiones. 
No todo acaba ahì. También podría dejar el club refinero Pedro Azogue, pretendido por Bolívar, dentro de una negociación que incluiría la llegada del juvenil volante Moisés Villarroel (18).
En cambio, se quedan el venezolano José Ali Meza, y los charrúas Maximiliano Freitas y Marcel Román, de aceptable rendimiento. La lista de foráneos se amplía a los zagueros Jhonny Mostacilla (colombiano) y Lenin Porozo (ecuatoriano), que llegan como refuerzos.
Perozo veine del Mushuc Runa y Mostacilla del Boyacá Chico.
La apuesta de los albiverdes se centraría también en los atacantes Mateo Zoch (18) y Deni Bejarano (24), de buen final en el torneo Apertura. Bejarano logró una seguidilla de goles que lo dejan bien posicionado de cara a la nueva temporada.
En el anterior torneo, a Oriente le faltó solidez defensiva y consistencia en el mediocampo. Esta vez tendrá que armar un nuevo equipo, lo cual lo convierte en una incógnita de cara a lo que se viene.

viernes, 28 de octubre de 2016

EL PARTIDO MÀS DIFÌCIL



Blooming afronta una nueva prueba complicada en su vida. Tuvo otras, pero quizá esta sea la más crítica, porque si se equivoca en el camino a seguir, difícilmente tenga otra oportunidad de ser una institución con un patrimonio que sustente su grandeza.
Fue, a lo largo de su historia, un club de ciclos, de buenos y malos momentos, que marcaron una vida contradictoria; de determinaciones imaginativas y transgresoras, como la búsqueda de una alianza estratégicas para ser solvente, de ahí lo de “Transportista” entre 1970 y 1972; pero también de decisiones incomprensibles, como quedarse sin nada, unos años más tarde, al desprenderse del valioso predio que tenía en la zona del hotel Los Tajibos.
Después, fiel a sí mismo, volvió a sorprender, adquiriendo los terrenos de su actual sede, orgullo propio y envidia de muchos, que hoy es una bendición y una tortura a la vez, porque divide y es parte de una disputa que lo tiene al borde del descalabro. (¿Venderán, poco, mucho o nada?)
Quién creería que, en su momento, allá por los años sesenta, algunos llamaban a Blooming “los millonarios”, quizá porque muchos de sus dirigentes, allegados y seguidores eran de familias “acomodadas”, apelativo que en la actualidad no tiene nada que ver con su realidad institucional.
Fueron épocas en las que alcanzó la gloria disfrutando títulos locales y nacionales que le dieron renombre, pero en las que también recibió golpes duros, como lo fueron los descensos en el asociacionismo y la Liga. Hoy está más cerca de las desilusiones que de las alegrías, con deudas que lo tienen sin vida.
Si algo tuvo Blooming, siempre, fue ingenio y fortaleza para salir adelante en los momentos más difíciles, gracias a la capacidad, unidad y liderazgo de dirigentes a los cuales sólo les interesaba el bienestar de su club.
Pero las cosas cambian. Los que lo manejaron en los últimos años, lo dividieron y lo pusieron al borde de la quiebra, por mezquindades e intereses y personales, dando lugar, sin darse cuenta, a un peligroso escenario de violencia.
En un ambiente de guerra, de enfrentamientos, división y egoísmos, sin paz ni tranquilidad, como el que impera en este momento en la interna de la Academia, será muy difícil que encontren la solución adecuada y definitiva a los males que la aquejan.
Hoy, en otro momento clave de su historia, Blooming extraña a esa gente, aquella que transformó un entusiasmo juvenil en un club popular e importante, para gambetear este nuevo obstáculo que les presenta la vida, con imaginación y valentía.