sábado, 11 de junio de 2016

¡ÁRBITRO… INCORRECTO!



Qué hijo de… su madre. Cómo va a cobrar penal, si Gutiérrez hizo todo para ocultar el brazo y la pelota le fue ahí, justamente. Bolivia había hecho lo suficiente, desde el punto de vista defensivo, para no perder con Chile, pero el árbitro le arruinó el final.
Esta vez le doy toda la razón al discutido julio César Baldivieso, porque el norteamericano Jair Marrufo, a instancias de uno de sus jueces de línea, se equivocó y perjudicó a Bolivia, que no merecía la derrota ante Chile, así haya cruzado la media cancha Apenas unas cuantas veces y haya tenido la pelota en su poder muy poco tiempo.
Justo que Zenteno y Eguino se equivocaron poco y acertaron mucho en la defensa, y, bien secundados por Luis Gutiérrez, defendieron como leones ante las arremetidas desordenas, casi siempre en base a centros, de los atacantes chilenos.
Bolivia había sido casi un canto a la solidaridad defensiva, con un Carlos Lampe que atajó un par de pelotas de manera increíble, se le ocurre a Marrufo hacerle caso al juez de línea y sancionar el penal a última hora, tirando por la borda tanto sacrificio.
El equipo boliviano no cambió mucho en su concepto de juego. Mostró los problemas de siempre, se aplaza a la hora de manejar la pelota y generar juego. No sabe con la pelota y no logra dar tres pases seguidos, la pierde rápido porque no triangula y apuesta a las arremetidas individuales o al pelotazo dividido para delanteros que no tienen el porte como para disputar y aguantar una pelota sin dueño.
A raíz de esa tendencia al control exagerado de la pelota y en lugares inadecuados, le costó el primer gol chileno. Arce quiso salir gambeteando cerca al área nacional, le robaron la pelota y Vidal puso en ventaja a Chile a segundos de iniciado el complemento. Lo mismo le sucedió frente a Panamá porque Azogue no se deshizo de la pelota a tiempo.
Pero Jhasmani Campos, que había ingresado por Castro, dejó todo igual con su golazo de tiro libre. A partir de ahí, Bolivia fue una trinchera defensiva que solo sucumbió ante el error del árbitro.
Una pena, tanto que le cuesta no perder. ¡Árbitro… injusto!
               

miércoles, 8 de junio de 2016

¡YES...!

Esta vez sí. Estados Unidos disfrutó de su primera victoria al derrotar a Costa Rica, en una buena exhibición futbolística que le permite recuperar posiciones y dejar nuevamente en sus manos el pase a la próxima ronda de la Copa América que tiene a su cargo.
Los anfitriones se debían un triunfo así para seguir en carrera y de paso retribuir la paciencia y el entusiasmo de su público que aguantó sin reproches el debut con derrota ante Colombia, la favorita del grupo.
Buen desempeño del equipo dirigido por Jurgen Klinsman, que hizo gala de contundencia con el aporte de Clint Dempsey (de penal) y Jermaine Jones en la primera parte, y de Bobby Wood y Graham Zusi, en el complemento.
Si derrota a Paraguay, en su próximo compromiso, continuará en el certamen; si iguala, tendrá que esperar que ocurre entre Costa Rica y la ya clasificada Colombia.

martes, 7 de junio de 2016

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE

Bolivia no ofreció mayores novedades en el inicio de su participación en la Copa América Centenario. Sigue siendo la misma de siempre, un equipo débil y vulnerable al que le cuesta jugar bien y ganar.
Sumó una nueva derrota en su historial en el debut frente a la entuasiasta Panamá, que con unos cuantos chispazos y aciertos ofensivos se quedó con la victoria, oscureciendo el panorama nacional en el torneo.
Muy mal la defensa, flojo el mediocampo y débil el ataque. El 3-5-2 delegido por Julio Césaar Baldivieso no funcionó como seguramente pensaba y tuvo que modificarlo al iniciarse el segundo tiempo.
Eguino tuvo una jornada fatal, Zenteno y Cabrera tampoco hicieron pie en la zaga central. Los Bejarano, Diego y Marvin, no cumplieron bien el rol de laterales volantes; no marcaron ni se proyectaron. En cambio, Lampe respondió en el arco.
En el medio, a Fernando Saucedo y Azogue les costó afirmarse en la recuperación de pelota, en tanto que Smedberg resultó importante en su rol de ejecutor de falta con pelota detenidas. El sueco arrimó a Bolivia al arco contrario a punta de tiros libres.
Arriba, Arce se las rebuscó solo y anotó un golazo, el del empate transitorio. A Duk le dieron pocas pelotas, sólo una buena, inmejorable, y falló con el arco por delante porque se dejó robar la pelota al tratar de acomodarse para rematar.
Baldivieso optó por Melean y Jhasmani Campos para modificar el esquema, pasar del 5-3-2 al 4-4-2, contar con más mediocampistas de oficio, sin embargo la mejoría fue a medias y no alcanzó para superar a Panamá.
Era el partido para recuperar confianza y potenciar la fe, aquella que nos ayuda a perseguir la felicidad, cuando las cosas no andan muy bien. Pero Bolivia desaprovechó la ocasión y ahora tiene que cargar con el peso de la desilusión.

FIEL A SI MISMO

Hace unos meses no referimos en blog sobre el desembarco de Julio César Baldivieso en la selección nacional como director técnico, su particular comportamiento y su controvertida manera de ser.
Dijimos que no pasaría inadvertido, más por su manera de ser que por los resultados que obtenga. Dicho y hecho. Se esfrasca cada vez en polémicas con dirigentes.
Apuntamos que hay quienes lo apoyan incondicionalmente, pero que también existen muchos que no están de acuerdo con él y lo desaprueban. Eso se mantiene, aunque ahora son muchos más los que están en contra suya que a su favor.
Indicamos que el apoyo mayoritario lo tiene en el occidente boliviano por haber vestido la camiseta de Bolívar, Wilstermann y el seleccionado nacional, y que sus detractores se encuentran en el Oriente por su postura "anti camba". Hoy lo critican allá y acá, y cada vez más.
Señalamos que su incontinencia verbal potenció su condición de personaje polémico y dividió  aguas. Desde octubre a la fecha, aumentó leña al fuego.
El cochabambino, lamentablemente, fue, hasta la fecha, fiel a si mismo. Nunca le transmitió paz y tranquilidad a una selección boliviana que necesita de un ambiente donde haya unión para hacerse fuerte.
Ojalá cambie, de lo contrario no durará mucho en el cargo, más aún si los resultados no lo acompañan.

jueves, 15 de octubre de 2015

SUMA, RESTA y DIVISIÓN

Julio César Baldivieso no pasa ni pasará inadvertido como director técnico de la selección boliviana, más por su manera de ser que por los resultados que obtenga. Suma, resta y divide desde hace mucho tiempo.
Hay quienes lo apoyan incondicionalmente, pero también existen muchos que no están de acuerdo con él y lo desaprueban. Todo parte de la simpatía y antipatía que genera Baldivieso desde la época en la que era futbolista.
Baldivieso cuenta con apoyo mayoritario en el occidente boliviano, donde cautivó a la gente con su innegable carisma vistiendo la camiseta de Bolívar, Wilstermann y el seleccionado nacional.
La mayoría de sus detractores se encuentran en el Oriente, donde se ganó antipatías por actitudes y declaraciones desafiantes y, en cierta manera, arrogantes, tanto de futbolista como de entrenador, y por su postura "anti camba".
Su incontinencia verbal como director técnico boliviano potenció su condición de personaje polémico y dividió las aguas mucho más por su posición crítica tras su debut al frente del seleccionado.
A Baldivieso no le gustó la actuación en aquella goleada ante Argentina en Estados Unidos, partido que no estaba de acuerdo en jugar, y, sin ningún filtro, dijo lo que pensaba: criticó la falta de amor propio, el liderazgo del capitán del equipo (Ronald Raldes), el intercambio de camisetas luego la derrota y la indiferencia ante la caída.
Un Baldivieso auténtico. Frontal, sin pelos en la lengua, poco diplomático, polémico (¿liero?) y hasta vanidoso, porque se refirió al orgullo que mostraba él como futbolista cuando perdía un partido.
Sus declaraciones originaron la renuncia inmediata de Raldes y Marcelo Martins al seleccionado, y generaron críticas de futbolistas como Pablo Escobar y Romel Quiñonez, que ni siquiera había integrado la delegación. 
La actitud presuntuosa de los jugadores puso en jaque el proceso recién iniciado por el controvertido cochacabambino y le sumaron detractores.
Incluso algunos periodistas han tomado posición a raíz de la deserción de Raldes y Martins, y a partir de ahí, todo lo que hace Baldivieso es motivo de crítica, provocando una estéril disputa que lo único que hace es generar controversia y un ambiente negativo para el equipo boliviano.
Baldivieso atiza la disputa respondiendo a cualquier observación que le se realiza en los medios y se siente perseguido, incluso está convencido de que existe una conspiración "camba" en su contra.
Hace poco, Guido Loayza, presidente de Bolívar, abrió otro frente de batalla, al declarar que  el entrenador "vendía humo" por mostrarse optimista. Y, fiel a sí mismo, Baldivieso salió "al humo" a contestarle.
Mientras tanto, Bolivia sigue sumando frustraciones en el fútbol internacional. Derrota ante Uruguay y Ecuador que dejan a Bolivia mucho más lejos de Rusia, el anfitrión del próximo Mundial.
El escenario es de los peores para un seleccionado que es víctima de polémicas destructivas y, por si fuera poco, sufre otro tipo de problemas, casi ancestrales, como la desorganización.

DÉBIL COMO SIEMPRE

Bolivia es fiel a sí misma, no cambia, lamentablemente. Otra vez mostró una magen deslucida y presenta un futuro desolador.
Sumó derrotas en sus dos primeras presentaciones en las eliminatorias, complicando mucho el panorama en esta carrera que tiene como meta el Mundial de Rusia 2018.
Los problemas que confrontó el seleccionado nacional con el controvertido Julio César Baldivieso al frente no permitían alentar muchas esperanzas, sin embargo, hay gente que cree que en el fútbol las cosas se dan por arte de magia y exigía por los menos una victoria en casa.
Bolivia hoy es el equipo peor preparado de Sudamérica. No juega partidos amistosos casi nunca, no cuenta con una renovación de jugadores desde hace tiempo y, a diferencia de otras selecciones, tampoco tiene futbolistas de jerarquía dentro y fuera del país.
El traspié ante Uruguay como local y caída frente a Ecuador de visitante no sorprenden por el panorama poco alentador con el que arrancó este proceso, debilitado a causa de renuncias y lesiones.
Bolivia chocó primero con el oficio y la inteligencia del equipo uruguayo en el estadio Hernando Siles, que hace tiempo dejó de ser el reducto inexpugnable para los visitantes. La voluntad no fue suficiente para sumar de local. Además, es muy difícil ganar cuando se cometen errores defensivos garrafales.
Contra Ecuador, la selección nacional tuvo un buen comportamiento defensivo, pero pobre en ataque. Controló a los jugadores más importantes del rival, hasta que uno de esos comunes errores defensivos posibilitaron el triunfo del local. No hubo la goleada que se presagiaba, pero sumó la segunda derrota al hilo ante un adversario superior.
Quedó en evidencia la diferencia de potencial que existe en estos momentos entre Bolivia y sus adversarios, tanto en el plano individual como colectivo.  
Mal comienzo, como casi siempre. En las dos últimas eliminatorias, Bolivia apenas logró un punto en cinco partidos. Hoy está en cero, pero recibirá a Venezuela en la próxima fecha.

martes, 15 de septiembre de 2015

LOS NÚMEROS DE MARTINS

Marcelo Martins anunció que no jugará en la selección boliviana mientras Julio César Baldivieso sea su entrenador, porque considera que no genera un ambiente saludable para realizar una buena campaña en las eliminatorias rumbo al Mundial de Rusia 2018.
Martins es el jugador más importante de Bolivia en la actualidad por su trayectoria, y resulta poco menos que imprescindible. 
Sin embargo, sus números no son de los mejores en el cuadro nacional.
El atacante, de 28 años, que milita en el Changchun Yatai chino, empezó a vestir la casaca verde hace ocho años. Debutó en un encuentro amistoso frente a Perú en 2007. Hasta la fecha, disputó 54 partidos y convirtió catorce goles.
Su promedio de gol es muy bajo, apenas 0.26 tantos por encuentro. Ocupa el sexto lugar en la tabla histórica de goleadores del seleccionado boliviano, que lidera Joaquín Botero con 20 goles en 48 partidos, con un media de 0.42. Luego están Víctor Agustín Ugarte (16), Carlos Aragonés (15) y Erwin Sánchez (15). 
Casualmente, Martins está debajo de Baldivieso en la tabla de artilleros. El otrora mediocampista y hoy director técnico anotó 15 goles en 85 cotejos.
Martins convirtió siete goles en quince cotejos en la eliminatoria del Mundial 2010. Fue el segundo goleador del equipo, detrás de Botero que convirtió 8 en seis encuentros. En la eliminatoria del Mundial 2014, logró cuatro tantos en quince partidos. Ninguno de ellos sirvió para ganar.

EL EQUIPO DE NADIE

Pobre selección boliviana. Se encuentra hoy en uno de los peores momentos de la historia del fútbol nacional. Desprotegida y maltratada por todos quienes tienen que ver con ella a apenas tres semanas de su debut en las eliminatorias para la Copa del Mundo Rusia 2018.
Está en manos de dirigentes incapaces de generarle un ambiente propicio para trabajar de manera tranquila y cómoda, un sindicato de jugadores que le pone trabas con un paro inútil e inoportuno, de jugadores inmaduros y susceptibles, y un entrenador que cae en la confrontación innecesaria generando el peor de los ambientes.
Los dirigentes, aquellos que se hicieron del manejo del fútbol destituyendo a Carlos Chávez, no han logrado hacer nada de la manera correcta hasta el momento, desnudando una total falta de liderazgo y carencia de planes concretos incluso para la selección.
A esto se suma el riesgo que están asumiendo de enfrentar nada menos que a la Conmebol en un tribunal internacional, el TAS, porque no reconoce su elección y continúa considerando a Chávez como el máximo dirigente del fútbol nacional, con la descabellada y ridícula idea de uno de sus integrantes de abandonar dicha entidad para afiliarse a la Concacaf. 
Fabol decide ir hasta las últimas consecuencias con el paro en el fútbol de la Liga por las deudas de Wilstermann, Blooming y San José, advirtiendo que a la selección no concurrirá ninguno de sus afiliados.
Al parecer, los dirigentes del sindicato no se han puesto a pensar lo que representaría para el fútbol boliviano no presentarse a jugar las eliminatorias del Mundial, tomando en cuenta que los ingresos por la venta de derechos de televisión es la tabla de salvación de los clubes. De esa plata sale el dinero para pagar a los jugadores que ellos defienden...
Ronald Raldes empezó el desbande de jugadores del seleccionando, renunciando porque lo venía pensando desde hace un tiempo, pero a la vez porque le llegaron a sus oídos ciertos comentarios de Julio César Baldivieso, que ponían en duda su continuidad como capitán e incluso una futura convocatoria.
A ese dicen que dijo se sumó Marcelo Martins, anunciando también su alejamiento del seleccionado que supuestamente ama, porque no concuerda con la controvertida personalidad del flamante director técnico del equipo boliviano. "Fueron varias declaraciones infelices desde nuestro último juego...", dijo el atacante. 
También Alejandro Chumacero dejó en duda su continuidad al manifestar que ponía su lugar "a disposición" de quien dijo que era "un pecho frío" (?).
Baldivieso no midió sus declaraciones luego del papelón con goleada que soportó Bolivia ante Argentina, en su debut como entrenador, y chocó con jugadores consagrados poco acostumbrados a que les digan las cosas sin miramientos. Es un rasgo de su personalidad que muchos le critican, pero siempre fue así, como jugador primero y como entrenador después.
A algunos jugadores no les gustó que Baldivieso criticara el hecho de que cambiaran camisetas con los argentinos después de la goleada, a otros no les pareció bien que reclamará otra actitud, que dejara entrever que elegiría un nuevo capitán, y que dijera que habrían novedades en su primera convocatoria para enfrentar a Uruguay y Ecuador.
Uno podrá criticar sus maneras, pero no se puede discutir que tenía razón en muchas cosas de las que dijo luego del encuentro con Argentina, y que tiene todo el derecho de tomar las decisiones que crea necesarias, porque para eso se lo eligió.
A los jugadores habría que recordarles que no juegan para Baldivieso, que lo hacen para Bolivia, que la selección  nacional debería estar por encima de cualquier disgusto y que todo se puede solucionar conversando.
La selección nacional, lamentablemente, dejó de ser el equipo de todos y se ha convertido en el que de nadie. Y, si usted prefiere, para no ser tan drásticos, en el equipo de unos cuantos.