lunes, 24 de octubre de 2011

LOS GRANDES TAMBIÉN SUFREN

Bolívar y The Strongest empezaron a sufrir por sus deficiencias futbolísticas, sumaron un par de sinsabores en la semana y ahora tendrán que ganar un par de partidos para estar tranquilos.
Además, ambos demostraron que son tan vulnerables como cualquiera en este fútbol boliviano marcado por la irregularidad, en el que todo puede cambiar de una semana  a la otra, como ocurrió en esta oportunidad.
Bolívar tropezó dos veces de local. Le había empatado, injustamente, a Real Potosí entre semana, dilapidando la chance de asumir el liderazgo de la serie A, y el sábado perdió con Universitario, otro rival directo en la clasificación, que con su sorpresivo triunfo lo superó en la tabla.
Todo lo bueno que había mostrado Bolívar en el clásico paceño de la primera rueda terminó siendo un espejismo. La academia volvió a ser el equipo frágil, sin norte definido, que depende de la inspiración goleadora del uruguayo Ferreira.
The Strongest no pudo en días pasados con Nacional en Potosí, perdió por sus yerros defensivos, y ayer no pudo en el Hernando Siles con La Paz Fútbol Club, que le complicó la tarde y estuvo a punto de derrotarlo.
El Tigre, al igual que su rival de siempre, flaquea en todas sus líneas. Esta vez lo salvó la vitalidad de Nelvin Soliz, convertido en su mejor jugador.
La Paz FC, por su parte, ratificó la levantada evidenciada ante Real Mamoré, jugó bien, pudo ganar, convirtió un par de golazos y mantiene posibilidades de clasificación.

jueves, 20 de octubre de 2011

UNA VERGÜENZA

Aurora y Oriente pudieron ser protagonistas de un lindo partido y terminaron brindando un espectáculo lamentable, con cinco expulsados, y la victoria de los albiverdes en un segundo plano.
El mal comportamiento de los jugadores de Aurora, su intolerancia e irascibilidad, potenciado por el mal ejemplo de su entrenador, ante los fallos arbitrales, cambió el rumbo de un encuentro que prometía.
Sin embargo, el árbitro Everth Cuéllar fue considerado el culpable de todo. Dirigió bien el primer tiempo, actuando con determinación cuando correspondía, como en las expulsiones de Andaveris, Diomedes Peña y la de Julio Baldivieso.
Nervioso y desconcentrado, seguramente producto de la presión que recibía de todos lados, terminó perdiendo el control del partido en el segundo tiempo. 
Se equivocó al expulsar a Roberto Galindo por sacarse la camiseta (ameritaba amarilla), aunque para algunos la polera roja era una provocación a los auroristas por ser el color de su archirrival Wilstermann.
Además de un mal partido, con pasajes vergonzosos, hubo que soportar los constantes elogios del relator sobre la forma de ser de Baldivieso y los puntos de vista lejanos a la realidad de un ex jugador devenido en comentarista. 
"El es así, frontal", decía el relator justificando indirectamente que le diga "pirata" a su colega Ramaccioti, que corra enloquecido y descargue su furia contra el árbitro, y declare que todo está armado por los dirigentes de la Liga y la Federación para que Aurora pierda porque no lo tienen simpatía.
"El árbitro no tiene personalidad", señaló en determinado momento el comentarista después que el árbitro expulsara a Andaveris y Peña por haberlo insultado (se vio claramente en las imágenes de la televisión), cuando en realidad no le tembló el pulso al mostrar la tarjeta roja pese a que eran del cuadro local.
Hoy leo en un diario del interior que Cuéllar pecó por "exceso de autoridad", cuando en realidad hizo lo que manda la regla, expulsar a quien le falta el respeto al árbitro. Más bien creo que se quedó corto, ya que debió mostrarle la tarjeta a uno de los Zenteno, que entre otras cosas le dijo "cagón", de acuerdo a lo visto por tv.
El árbitro cometió errores, pero los grandes culpables del grotesco espectáculo fueron otros.

miércoles, 19 de octubre de 2011

EMPATE AGRIDULCE

A Guabirá y Universitario el empate les dejó el mismo sabor, algo agridulce, tomando en cuenta ciertos aspectos del partido.
El resultado acabó siendo positivo por un lado y negativo por otro, para ambos equipos, que necesitaban los puntos para acercarse a la clasificación. Incluso para Blooming, un tercero en discordia que había igualado el día antes con San José.
Para Guabirá, no fue muy buena la igualdad si se toma en cuenta que era local, pero si se repara en que estaba perdiendo y acabó rescatando un punto de los tres que se le estaban escabullendo, entonces puede darse por satisfecho.
Para Universitario, el empate tiene sabor amargo porque dejó escapar el triunfo pese a estar en ventaja dos veces, sin embargo, seguramente la sensación será distinta si se hace hincapié en que lo logró de visitante.
¿Qué pito toca Blooming en esta historia? Ninguno se le alejó demasiado ni aseguró un lugar en la próxima fase del Apertura. Por lo tanto, aún tiene posibilidades de estar entre los cuatro finalistas.
Ah! Lo de Guabirá es para destacar también porque no cobran casi nunca, pero suman seguido.

ASÍ CUALQUIERA

A Bolívar lo persigue el estigma de ser ayudado por los árbitros. Y anoche, ante Real Potosí, aumentaron las razones para que sus rivales sigan creyendo que le dan una mano cuando las cosas no andan bien en un partido.
El árbitro Gery Vargas es el culpable de que las sospechas aumenten en este sentido. Solo a él pudo ocurrírsele que hubo falta en el área potosina sobre Jhasmani Campos, un jugador empecinado en tirarse al piso en cada jugada, otorgándole la posibilidad a Bolívar de empatar un partido en el que era controlado y por momentos superado por su rival.
Lamentable la actuación de Vargas, quien no fue imparcial, al contrario, inclinó en todo momento la balanza hacia el dueño de casa, que apenas tuvo un par de chances para llegar al gol y en ningún momento hizo méritos para ganar.
Real Potosí fue mucho más sólido, trabajó mejor en conjunto y contó con varias oportunidades para marcar la diferencia. Entre el árbitro, los postes, el golero Argüello y las imprecisiones se encargaron de negarle el triunfo.
Pese a la igualdad, los potosinos se mantienen al frente de las posiciones de la serie A y con la clasificación en el bolsillo.

martes, 18 de octubre de 2011

ACADEMIA DEL MAL GUSTO

Blooming está cada vez está más lejos de su esencia futbolística, por eso sufre cuando sale a la cancha y le cuesta ganar, como anoche ante San José, ante quien apenas logró un empate que lo aleja de la clasificación a la segunda fase del Apertura.
Es que la academia, mote que se ganó por su juego vistoso y efectivo en sus inicios, cerró sus puertas hace tiempo. Hoy más bien se asemeja más a un instituto de la inefectividad y el mal gusto.
Anoche volvió a padecer por la falta de agresividad futbolística, por la carencia de jugadores desequilibrantes y la ausencia de convicción para llevar adelante un plan de juego que le permitan buscar el triunfo con determinación.
Blooming arrancó explotando bien el sector más débil de San José, el lateral izquierdo, atacó unas cuantas veces con peligro. Un cabezazo desviado de Boyero, un mano a mano desaprovechado por Molina y una acción propia del talento de un Limberg Gutiérrez de otros tiempos, en el primer tiempo, fueron las mejores opciones ante un rival que no atacó nunca.
Pero la otrora academia se fue diluyendo con el correr de los minutos de la primera etapa hasta caer en la intrascendencia y en la confusión que le genera el hecho de no contar con jugadores de buena elaboración de juego en el mediocampo.
Malvestiti es víctima del plantel mal armado que le dieron, es cierto, pero también es verdad que no aprovecha de buena forma lo que tiene, cae en los mismos errores que sus antecesores, se equivoca en las variantes, y que posterga a algunos que podrían darle a su equipo más juego (Navarro) y presencia en ataque (Oscar Díaz). Y así le va.
Creo que Gómez jugó mejor que el colombiano Valdez, impreciso en todas las entregas, sin embargo, el entrenador sacó al primero. Asimismo, desperdició un cambio sustituyendo un lateral por otro lateral (Verduguez por García), cuando ameritaba una variante más ofensiva para abrir la cancha y explotar mejor a los lungos atacantes (Boyero y Díaz, que ya estaba en el campo) en el último tramo del partido. Tampoco ensayó una variante posicional con Chávez que gravitaba poco por el sector izquierdo, en el intento de buscar soluciones.
Blooming volvió a mostrar el juego deslucido e improductivo de los últimos tiempos, porque la receta es la misma de antes. Si no cambia, seguirá pareciendo más un instituto del mal gusto que una academia del buen fútbol.

lunes, 17 de octubre de 2011

TIGRE MANSO

The Strongest no pudo con Nacional Potosí en el reinicio del fútbol liguero tras el receso por las eliminatorias. Fue el viernes en la Villa Imperial, por la última fecha de la primera rueda del Apertura.
El Tigre empezó ganando pero terminó perdiendo por sus gruesos errores defensivos, según las crónicas del encuentro, y de esa manera no pudo arrebatarle a Aurora la condición de líder de la Serie B, y quedó como escolta con un partido más.
Nacional le dio alcance a The Strongest en el segundo lugar y Oriente, que visitará el miércoles a Aurora, puede desbancarlos de conseguir una victoria en el Félix Capriles.
La jornada liguera, sexta de la primera rueda, continuará esta noche en Santa Cruz con el encuentro entre Blooming y San José, un duelo de necesitados. El que pierda pondrá en serio riesgo la clasificación a la próxima fase.
Mañana continuará esta larga fecha, con los partidos entre Bolívar y Real Potosí en La paz, y Guabirá con Universitario en Montero.
El miércoles se cierra la primera rueda con los cotejos que disputarán La Paz y Real Mamoré en la sede de Gobierno y Aurora con Oriente en Cochabamba.

domingo, 16 de octubre de 2011

UN FÚTBOL DE MENTIRA

El fútbol boliviano se ha convertido en una especie de escenario político donde existen un oficialismo y una oposición que terminan manejado discursos similares referidos a los cambios estructurales que hacen falta con urgencia, aunque en la práctica todo sigue igual desde hace mucho tiempo.
Todos critican el presente del fútbol de nuestro país pero nadie hace nada para cambiar la situación. Se quejan los dirigentes, se quejan los futbolistas, protestan los hinchas y también despotricamos los periodistas, casi al unísono.
Todos coinciden en que se trabaja mal en divisiones y por ende no hay promoción de jugadores, que el fútbol boliviano está sumergido en la mediocridad, que los clubes viven una crisis económica permanente, que las recaudaciones son cada vez más bajas, salvo raras excepciones, por los torneos poco atractivos, etc, etc. Sin embargo nadie toma medidas.
De un lado está el oficialismo, integrado por la cúpula dirigencial nacional y algunos dirigentes de clubes, partidario del cambio de boca para afuera, aunque en realidad se siente muy cómodo en esta especie de inercia que no lleva a ninguna parte.
Del otro se encuentra la oposición, conformada por quienes exigen que se modifiquen las anquilosadas estructuras para encontrar, supuestamente, el rumbo correcto. Este grupo se pronuncia cada vez que la Selección entra en crisis, pero todo no pasa de un simple "cacareo" que se diluye rápidamente.
Curiosamente, quienes forman parte de la actual dirigencia nacional llegaron a donde están con la misma intención de aquellos que hoy piden cambiar las estructuras consideradas no solamente obsoletas sino perjudiciales para el progreso de nuestro fútbol.
Asimismo, varios de aquellos que surgen en este momento como abanderados del cambio ya estuvieron en posiciones de privilegio y no llevaron a cabo ninguna medida que hoy exigen, como ser la famosa “reestructuración”.
El oficialismo se queja de la Selección, del tiempo que deben darle para su preparación y del perjuicio económico que les causa a los clubes, pese a que viven a expensas de lo que recauda el equipo nacional por la venta de sus derechos de televisión y de las recaudaciones.
Lamenta, a la vez, el bajo nivel de la competencia local y la falta de ingresos, pero, contradictoriamente, no buscan alternativas que permitan modificar la situación actual, al contrario, se empecinan en mantener las cosas como están.
La oposición, encabezada por el club Bolívar y apoyada por una minoría de clubes, critica la situación actual de nuestro fútbol y responsabiliza al oficialismo de la crisis al considerar que no busca soluciones, y pide que dé un paso al costado. 
Ahora, los futbolistas, representados por FABOL, se sumaron a los reclamos e hicieron oír su voz de protesta, al considerar que son las víctimas de la situación en que se encuentra nuestro fútbol, pero que siempre terminan siendo considerados los culpables de los fracasos.
Dudo de todos. Si realmente quisieran un cambio de verdad tomarían medidas de hecho. Los oficialistas podrían presentar un plan serio y coherente a implementarse cuanto antes, los opositores podrían amenazar con no participar en los torneos si no se lleva a cabo el cambio a corto plazo, y los futbolistas podrían para el fútbol si no se lleva a cabo la reestructuración de manera inmediata.
El fútbol boliviano ha vuelto a tocar fondo, como otras veces, y pide cambios a gritos. Cambios de verdad para dejar de ser una gran mentira.

miércoles, 12 de octubre de 2011

CADA VEZ PEOR

No entiendo a quienes dicen que ayer Bolivia jugó bien. Si lo de ayer ante Colombia no es jugar mal, entonces no entendemos nada de esto.
Si jugar bien es no pararse bien en la cancha, estar expuesto a que te hagan un gol en cada contragolpe, a que el arquero te salve en cada acción ofensiva del contrario, que el mediocampo no elabore juego y que lo atacantes no tengan chances de gol, algo debe andar mal en nosotros.
Al menos, tengo entendido que jugar bien al fútbol es manejar conceptos defensivos y ofensivos que permitan controlar y superar a un adversario para alcanzar un resultado. Y ayer la zaga no hizo pie en ningún momento, el medio no se organizó nunca y el ataque tampoco gravitó a lo largo del encuentro. El único que estuvo a la altura de las circunstancias fue el golero Vaca.
Fue muy mala la tarea de los laterales (Álvarez y Gutiérrez), pobre la de los centrales (Raldes y Rivero), que terminaron agotados (¿al no estar adaptados a la altura?); deficiente la actuación de los volantes de contención, que se distrajeron con la pelota y no trabajaron bien en la marca; y fue casi nulo el aporte de los delantero. 
Colombia generó situaciones por los laterales y por el centro de la defensa, con Pavón, Moreno, Teo Gutiérrez y Falcao, a su turno. Entre Rodríguez y Guarín desarticularon a los ineficientes Flores y Robles. Su defensa fue expeditiva y defendió con firmeza, liderada por Perea y Mosquera, anulando a Martins, Arce y Escobar.
Tampoco fue buena la respuesta del cuerpo técnico. Tardó demasiado en realizar los cambios y, creo, no efectuó las variantes correctas. En lugar de darle más peso ofensivo, lo debilitó, cuando Colombia había sentido el desgate del partido.
Por dar una idea, podría haber sumado a Andaveris sin sacar a Martins para dar más pelea en el área contraria; reemplazar a un volante de marca por otro de mayor vocación ofensiva; o, por último, armar una línea de tres para sostener una defensa que no hacía pie en un equipo que se venía abajo.
La verdad que no encuentro razones para cambiar de idea. Bolivia jugó mal. Lo preocupante es que cada día juega peor.