Oriente tomó color con su triunfo ante Blooming en este duelo en el que desde hace un tiempo viene aplicando la ley de Zapata, si no lo gana, lo empata.
Un derechazo del Colorado Hoyos marcó la diferencia en una jugada de laboratorio que empezó en un tiro de esquina, y le dio una nueva victoria, segunda al hilo, que le permite empezar a escalar posiciones y salir del fondo de la tabla del Apertura.
Oriente volvió a disfrutar en un clásico que, si bien no fue acompañado por una multitud, contó un marco importante de público y gustó porque ambos equipos mostraron un poco más que en anteriores partidos, y el partido tuvo los condimentos de un clásico. emoción, entrega, temperamento y también un poco de pica.
A Blooming no le alcanzó con la buena tarea del golero Vaca (nuevamente el más destacado), el temperamento y la imponente presencia del paraguayo Lázaga, y la calidad intermitente del español Koke, más la cuota de temperamento del todos.
Tito Pompei recuperó jugadores importantes como Nacho García, que le aporta presencia y liderazgo, y Oriente supo aguantar cuando Blooming lo exigió con Koke, Lázaga y Ayala.
Andrada tomó un poco de oxígeno pese a la nueva derrota porque Blooming mostró un poco más aunque sin rayar a gran altura, y, al parecer, continuará en el cargo.
El clásico recuperó su brillo y Oriente impuso la ley de los últimos tiempos, si no los gana los empata, Esta vez volvió a ganar.
Así va Blooming. Cada vez peor. The Strongest aprovechó el mal momento y empalideció mucho más este presente negativo de la academia superándola con facilidad.
No llama la atención el 5-0 favorable a los atigrados por lo mal que juega Blooming, por las ventajas tácticas, técnicas y anímicas que otorga en este momento a sus rivales.
Lo que sí sorprende son las declaraciones de su entrenador, Víctor Hugo Andrada, quien sostuvo no estar preocupado pese a que su equipo cayó por goleada y desde que asumió el cargo a la fecha apenas ´ganó un partido.
Asimismo, llama la atención que Copo Andrada sostenga no encontrar las razones a este pésimo momento del cuadro celeste, cuando en realidad está a la vista que el suyo es un equipo mal armado, débil en todas sus líneas, que defiende muy mal, no cuenta con generadores de juego y aún no tiene un ataque definido.
Al menos algunos sus jugadores son autocríticos y se dan cuenta de lo que ocurre con la academia. Por ejemplo, el colombiano Reyna dijo que, ante The Strongest, no hubo marca en el medio, que perdían la pelota muy fácil y dieron ventajas en defensa.
Andrada dice que no piensa renunciar y que se sólo se irá si lo echan los dirigentes, aunque anteriormente había señalado que sabía que su plazo es el partido con Oriente.
Si Andrada se quiere quedar, tendrá que apelar a artes de magia para recuperar a su plantel en lo anímico y lo futbolístico, que luego funcione como un verdadero equipo y de esa manera tener posibilidades de triunfo. De lo contrario, terminará como la vez pasada, yéndose con mucha pena y sin nada de gloria.
Los equipos del Norte no hicieron pie en esta fecha liguera. Sport Boys y Guabirá tropezaron en sus reductos, dejando en el camino puntos que, seguramente, les harán mucha falta más adelante.
Sport Boys aplacó la euforia generada en su aplaudido arranque al ceder unidades en Warnes igualando con Nacional Potosí, por un problema que tiene que ver con la falta de contundencia.
La condición de invicto ya no tiene el mismo sabor por dejarse arrebatar puntos con un adversario que, para muchos, no se presentaba como un escollo complicado.
Si el sábado no fue bueno para los futboleros del norte cruceño, el domingo fue peor, porque Guabirá cayó en su reducto con Universitario de Sucre.
Los azucareros acentuaron algunas dudas al perder en Montero, donde parecía que volvería a hacerse fuerte como en otras épocas. Sin embargo, flaqueó y sufrió un duro revés.
La derrota se sintió mucho más por haber marrado un penal en el último minuto reglamentario. El argentino García remató débil y anunciado, permitiendo la reacción de Robledo.
Esta vez, los del Sur, sin que les sobre nada, amargaron a los del Norte, a los que le faltaron varias cosas.
Oriente y Tito Pompei respiran un poco más tranquilos gracias al oportunismo de los goles de Duk, que con su oportunismo cambió la suerte ante Aurora.
El atacante no le falló al entrenador argentino, quien le dio un lugar en el onceno titular de entrada relegando al banco de suplentes al franco argentino Hugo Bargas, la contratación estrella y mejor pagado de los verdolagas.
Aurora acentuaba la crisis del dueño de casa al irse en ventaja al descanso, con gol de De Souza.La tribuna orientista hacía sentir su descontento por el flojo desempeño y el resultado adverso, y no ahorraba críticas contra Pompei y sus dirigidos.
Pero el equipo de Tucho es bastante flojo en defensa, le cuesta sostener resultados a favor y, como en anteriores encuentros, aflojó y se dejó dar vuelta el marcador al no encontrarle solución al empuje desesperado de Oriente.
El onceno de Pompei mejoró un “poquitito”, apareció Duk para pagar con creces el respaldo del director técnico argentino y cambió el curso de la historia.
Después, chapaco Bejarano espantó los fantasmas del empate cochabambino y trajo tranquilidad en un momento clave, justo días antes del clásico con Blooming.
Así está Blooming hoy. Sin rumbo adentro y afuera de la cancha, por falta de conductores con ideas sensatas, claras y definidas, que lo ayuden a encontrar el camino correcto.
Con un presidente (?), Roberto Fernández, que parece estar dibujado, que no aparece por ninguna parte, que no tiene poder de decisión, que hizo todo lo contrario de lo que prometió al asumir el cargo.
Con dirigentes que están perdidos en un mundo del fútbol que exige no sólo dinero, sino sapiencia, sentido común, conocimiento y buen ojo, para tomar buenas decisiones en el armado de un equipo. Devaluaron totalmente el plantel celeste.
Con un entrenador como Víctor Hugo Andrada, que conociendo todos los problemas de Blooming como institución y como equipo, no ayudó a incorporar los refuerzos correctos y hoy lo sufre en carne propia. Además, no ha conseguido darle una identidad como equipo, algo grave que complica mucho más la situación.
Con jugadores que, en algunos casos, no tienen la jerarquía para estar en un club como Blooming; en otros, se les pasó el cuarto de hora y sin embargo son considerados fundamentales. Por eso tampoco hay un liderazgo futbolístico dentro de la cancha, que ayude a enderezar el rumbo.
Los dirigencia no sabe qué hacer. Algunos quieren se vaya Copo Andrada, otros , los menos, que se quede. Los que pretenden un cambio, sugieren, entre otros, a Teté Quiroz, el DT argentino que fracasó con la anterior directiva.
Por algo, los hinchas que ocupan la curva celeste, del sector naciente, pidieron el retorno de Federico “Paco” Sánchez durante el entretiempo ante Sport Boys.
¿Qué necesita Blooming? Liderazgo, dentro y fuera de la cancha. Como entrenador, a alguien que no titubee, que esté convencido que puede salir adelante, pero, además, que conozca el medio para buscar jugadores nacionales en la asociación para reforzar este plantel que ya no tiene cupo para extranjeros.
¿Qué opciones le quedan? Erwin Sánchez y Álvaro Peña. Guste o no, esa es la realidad. La toma de decisiones urge, después puede ser demasiado tarde.
El recién ascendido Sport Boys está puntero e invicto. Un comienzo de ensueño para los de Warnes, que miran desde arriba de la tabla de posiciones al resto.
No es para menos la euforia de sus seguidores y allegados, puesto que venció a dos grandes como Bolívar y Blooming, empató de visitante con Aurora, y por esa razón comparte el liderazgo con Wilstermann.
El domingo agrandó la hazaña inicial al superar con claridad al alicaído Blooming (del cual se nutrió con algunos jugadores y dirigentes…) en el Tahuichi Aguilera.
Las flores le empezaron a caer de todos los lados, de propios y extraños, empezando por su entrenador, el Chueco Malvestiti, y terminando por el DT rival, Copo Andrada, quien podría hasta ser despedido por esta derrota.
Todo es color de rosa y parece bien hecho, aunque el Bichi Fuertes haya pasado casi desapercibido y que Jaime Moreno hubiese debutado todavía lejos del estado ideal para jugar al fútbol profesional.
Si tomamos un poco de distancia y no nos dejamos llevar por la euforia, se puodría decir que Sport Boys arrancó bien pero como equipo no es para tanto, aún está en formación. El domingo hizo leña de un árbol caído como Blooming, al que cualquiera le puede ganar tal como está.
Curiosamente, esto que ocurre con Sport Boys, que el ascendido arranque con todo, no es nuevo en la Liga, ya pasó con Petrolero del Chaco y Nacional Potosí, que empezaron muy bien, incluso fueron líderes hasta el final de la primera rueda (los yacuibeños le ganaron a Bolívar en La Paz…) y luego la historia no tuvo un final feliz.
El desafío de Sport Boys es justamente ese, lograr una regularidad que le permita competir sin grandes altibajos para que esta historia que tiene un comienzo ideal tenga un final parecido.
Oriente quiere deshacerse de Julián Di Cosmo porque no colma las expectativas de los dirigentes, pero el jugador no piensa irse porque tiene contrato vigente.
Lo de los directivos de Oriente llama la atención. Di Cosmo llegó a principios de año, jugó poco porque no rindió y recién ahora, a dos fechas de iniciado el torneo liguero, pretenden rescindirle contrato.
¿La gente encargada de armar el plantel verdolaga no se dio cuenta en ocho meses que el argentino no tenía lugar porque no convencía? Un error notorio, sin duda.
Desde que Di Cosmo está en Oriente, destacó sólo en un partido. Fue ante The Strongest, cuando ingresó en el complemento, anotó un par de goles y dio un magnífico pase-gol para que el cotejo, que estaba complicado, acabe en goleada.
De ahí en más, fue al banco de suplentes constantemente. Lo curioso es que en la Copa Sudamericana, frente a Guaraní, cuando hubo necesidad de variante por la lesión de Alcides Peña, el entrenador Pompei optó por él en lugar de Duk, que había hecho varios goles en la pretemporada.
En este caso, hasta el argumento de las distintas características no tiene mucha validez. Duk jugaba y hacía goles, Di Cosmo, como casi todo el tiempo, alternaba de vez en cuando.
El argentino, una mezcla de volante/atacante, siempre había sido tercera opción, hasta cuando se marcharon algunos jugadores. Se fue Carando y llegó Bargas, se necesitaba un mediocampista, y llegó Córdoba… ¿Y Di Cosmo? ¿Para qué estaba, entonces?
Di Cosmo es un jugador hábil, rápido, pero discontinuo en su juego. Lo único que le queda a Pompei es darle un poco más de cabida para que deje de ser un gasto inútil.
Blooming necesitaba un triunfo como se necesita el agua para subsistir. Y llegó, para fortuna de todos quienes conforman la entidad celeste: jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.
Si la academia no ganaba se le podía oscurecer más el panorama casi sombrío que vive desde hace un tiempo por la crisis institucional que generó el desfase económico provocado por anteriores gestiones.
Y ganó. A duras penas, pero ganó, y lo logró ante un rival que es un incordio futbolístico, Guabirá, el cuadro azucarero que había dado la nota en su retorno a la Liga hace un par de domingos al vencer al otro grande cruceño, Oriente.
Un penal discutible sancionado por el árbitro le dio la posibilidad a Blooming de lograr el primer triunfo desde que asumió Víctor Hugo Andrada. Gómez acertó y llegó la bocanada de aire fresco que le permitió respirar mejor y más tranquilo.
Andrada continúa con la doble misión de que su equipo logre una identidad de juego que le permita aspirar con menos angustia a los triunfos y sumar unidades para competir con ilusión y esperanza en el torneo.
A Copito, un buen ex jugador (técnico, criterioso, incansable) , curiosamente, le cuesta darle a sus equipos una fisonomía y personalidad definidas. Hoy vuelve a ser ese su desafío para mantenerse en el cargo.
Por lo menos, esta vez llegó el primer triunfo que le traje un poco de paz.