Blooming jugó bien, pero se le aflojaron las piernas en la recta final y terminó perdiendo ante San José, en un encuentro en el cual el árbitro José Jordán fue permisivo con el local y permitió el juego mal intencionado.La Academia controló el partido, se asoció para evitar un desgaste mayor, generó situaciones de gol, sin embargo estropeó su buena faena con un par de distracciones defensivas, bien aprovechadas por San José.El local se adelantó con un zapatazo de Rojas (¿no tuvo algo que ver Jemio? la pelota fue donde estaba él) en jugada de tiro libre en la que se durmieron los bluministas, igualó Boyero con un golazo (guapeada, gambeta y zurdazo junto al palo), y desniveló Viruez al ganarle la espalda a los defensores de la academia.El árbitro Jordán merece un párrafo. Tuvo una actuación lamentable, con cobros irrisorios, como en aquella acción en la que Ricaldi le entró duro de atrás a Robles. Era falta y, por lo menos, tarjeta amarilla. Sin embargo, no hubo amonestación y ordenó un bote de pelota a tierra.Permitió la mala intención, producto de ella salió lesionado Sabja antes de los diez minutos de juego, y otros como Vieira, terminaron maltrechos. También pasó por alto algunas reacciones a jugadores de Blooming.
* Foto La Patria
Me detengo en la actuación de The Strongest. La verdad es que esta es otra (y van...) de las versiones más pobres del equipo gualdinegro en los últimos años. No tiene nada que hacer con los cuadros atigrados de otras épocas.Este The Strongest, agobiado en este momento con el promedio del descenso -está último en la tabla de promedios- es un equipo tibio, sin convicción futbolística, que no muestra una idea definida de juego. Cuenta con jugadores que no tienen nada que ver con la tradición aurinegra como Merlo, apático; otros que cumplieron su ciclo, como Arévalo, sin recursos ni presencia en medio; y algunos que están lejos de ser un aporte, como Vásquez, que no participa en los circuitos del juego (¿cómo lleva tres goles?). Para mi, además de un plan (¡urgente!), necesita a Coelho más arriba -en el medio, no atrás- para darle control de la pelota, a Limberg Gutiérrez más participativo (merodeando el área grande), a Colque más comprometido con el juego y, por lo menos, un zaguero central con oficio.Ayer tuvo situaciones en contra (gol con la mano, la lesión de Vaca y la expulsión de Grosso) y hasta pudo empatar (Oriente no es un dechado de virtudes), sin embargo, creo que no alcanza como excusa. Dejó una imagen muy opaca, deslucida, pobre.Ay, Tigre, quién te viera y quién te ve. Qué lejos de esos equipos antipáticos, odiosos, pero temibles, con Galarza en el arco, Iriondo, Fontana, Concha, y Juan Peña; Angulo, Telmo Paredes y el gran Ovidio Messa; el Zorro Bastida, Lattini y Cañelas. Metían y jugaban como pocos. Son otros tiempos, es verdad, pero lo triste es que ha perdido su esencia.
* Foto El Deber
¡Por fin un triunfo! Oriente salió del fondo en el Apertura con una victoria ante un deslucido The Strongest. Tuvo todo para darse un festín, para disfrutar de una victoria cómoda, sin embargo, terminó sufriendo sofocones, casi pidiendo la hora, porque le costó mantenerse firme en el tramo final del encuentro.Esta vez contó con un poco más de fortuna que en otras ocasiones. Primero, el árbitro y el juez de línea no se percataron que el paraguayo Cuéllar metió la mano en el gol de la apertura; luego, el arquero argentino Grosso calculó mal, tocó la pelota con la mano fuera del área siendo último hombre, y dejó con diez a su equipo; y, por último, el Gato Zabala sacó un zurdazo i-na-ta-ja-ble, "de otro partido" según el lugar común, en el momento en que se le habían complicado las cosas tras la igualdad conseguida por Limberg Gutiérrez.Con el partido ganado, un tigre desorientado y con un jugador más, no tuvo la tranquilidad suficiente para controlarlo el partido y cerrar la faena con una actuación que genere mayor confianza. Porque Oriente, ayer, dio una alegría a sus hinchas, es cierto, pero no desterró dudas.Al final, fue el mundo al revés, el Gato terminó liquidando al Tigre de un zarpazo. Es que con Oriente puede pasar cualquier cosa. Que esté para golear y termine pidiendo la hora.
* Foto El Deber.
La Selección boliviana fue el tema de la semana, luego de lo sucedido en Denver, Estados Unidos, ante México. Perdió por goleada, jugó muy mal y llenó el horizonte de nubarrones con miras a sus encuentros por las eliminatorias ante Colombia en Bogotá y Argentina en la Paz.Lo mostrado ante los mejicanos está a años luz de lo hecho frente a Brasil, hace poco tiempo. El equipo de Erwin Sánchez repitió cosas de los peores partidos en este ciclo que arrancó hace tres años: otorgó grandes ventajas defensivas por falta de coordinación y concentración, fue un colador en el medio campo porque no actuó como bloque, y no tuvo fuerza ofensiva porque le falta determinación a la hora de cruzar la media cancha.Concretamente, Bolivia careció de consistencia en su juego. Los defensores marcaron poco y mal, los volantes no realizaron un buen trabajo de recuperación de pelota y recurrieron a las faltas constantemente que los llenó de tarjetas (aunque este caso se podría decir que el árbitro fue muy drástico), en tanto que los delanteros casi no participaron, naufragaron y pasaron desapercibidos.Algo pasa en la Selección. No se nota el trabajo del denominado micro-ciclo que se realiza de tanto en tanto. Los altibajos individuales son llamativos y repercuten en la labor colectiva, es verdad, pero tampoco se notan progresos tácticos, ni la incorporación de conceptos que marquen a fuego al equipo y le permitan conservar su norte futbolístico.Quienes trabajan en motivación sostienen que ésta nace o se fortalece cuando hay un objetivo claro, definido, y Bolivia baja los brazos con demasiada facilidad en la cancha, pierde el rumbo y termina dando papelones como ante México.Sánchez está obligado a trabajar a fondo en el aspecto defensivo, ya que sin un buen bloque que defienda, no hay equipo que funcione. Mantener el cero en el arco propio es fundamental, porque a partir de ahí se pueden construir las victorias.Asimismo, no puede prescindir de su base, integrada por Arias, Raldes, Juan Peña, Ronald Rivero, Nacho García, Martins y Jaime Moreno. Con esta columna (solo no estuvo Peña) armó una estructura sólida ante Brasil, jugó bien y consiguió un histórico empate en Río de Janeiro.Otra vez en fojas cero. A empezar de nuevo aunque estemos a mitad de camino. No queda otra.
*Foto abc.com.py
Varias cosas para apuntar en la fría y triste noche de Denver, Estados Unidos. Volvió Juan Manuel Peña a la Selección nacional después de mucho tiempo. La última vez que vistió la camiseta del equipo boliviano fue en la Copa América de Venezuela (03/07 2007), ante Perú (2-2). El regreso del capitán de 36 años no fue el esperado, porque lo expulsaron a los 30 minutos. A Peña lo persigue el infortunio con el seleccionado boliviano. Es curioso. De tanto en tanto, le muestran la tarjeta roja, comete un penal o anota un autogol. Ayer le volvió a pasar y Bolivia se desmoronó totalmente tras su salida.
El brasileño-boliviano Alex Da Rosa no puede aprovechar las oportunidades que le brindan. Fue poco lo que hizo en un equipo al que le faltó tranquilidad y volumen de juego. La primera vez que dilapidó una chance, la única que había tenido en realidad, fue un 2004 frente a Chile, con Nelson Acosta como entrenador.
Otro que volvió y no pudo responder a las expectativas fue José Alfredo Castillo. Erwin Sánchez decidió tomarlo en cuenta pese a que no atraviesa un buen momento y a que estaba en conflicto con dirigentes de su club por actos de indisciplina. Jugó un tiempo y lo reemplazó Joaquín Botero, que tampoco aportó ofensivamente.
Otra cosa. El descontrol generalizado por la actuación del árbitro no le aportó nada, al contrario, perjudicó a esta selección que requiere de mayor solidez defensiva, concentración y convicción ofensiva.
Además, se puede entender la calentura por fallos discutibles, sin embargo, no las reacciones fuera de lugar. Pretender cambiar un árbitro en pleno partido internacional, es demasiado, un verdadero papelón.
* Foto Sportsya.com
Bolivia volvió a la mala costumbre de perder por goleada. México le ganó por primera vez con contundencia, anoche en Denver, en un partido que rozó el papelón ante la negativa del cuerpo técnico y los jugadores del cuadro boliviano a jugar el segundo tiempo porque consideraban que el árbitro los había perjudicando demasiado.La expulsión de Juan Manuel Peña a los 30 minutos, más una serie de sanciones y amonestaciones descontrolaron al seleccionado nacional, y los mexicanos aprovecharon muy bien esta situación para lograr la goleada (5-1).
SÍNTESIS
Bolivia (1): Carlos Arias, Miguel Hoyos (Alejandro Gómez 83'), Juan Manuel Peña (exp. 30'), Edemir Rodríguez, Ignacio García; Gatty Ribeiro (Santos Amador 30'), Joselito Vaca (Didí Torrico 60'), Leonel Reyes (Jaime Robles 75'), Walter Flores (Lorgio Alvarez 46'); Alex Da Rosa, José Alfredo Castillo (Joaquín Botero 46'). DT Erwin Sánchez.
México (5): Francisco Ochoa, Oscar Rojas, Leobardo López, Julio César Domínguez (Hugo Ayala 46'), Fausto Pinto (José María Cárdenas 72'), Fernando Arce (César Villaluz 46'), Gerardo Torrado, leandro Augusto (Luis Ernesto Pérez 46'), Israel Martínez, Omar Bravo (Sergio Santana 61'), Matías Vuoso (Sinha 61'). DT Sven Goran Eriksson.
Goles: Vuoso 24' y 58', Leandro Augusto 32', Santana 71' (de penal), Cárdenas 84'; Didí Torrico 68'.
* Datos y foto de Sportsya.com
Bolívar quiere cambiar su imagen y explotarla comercialmente. Empezó por realizarle un lifting a su indumentaria y adoptó a un león como mascota.
La Academia paceña luce la marca Umbro (al igual que Blooming). De acuerdo a datos del diaro La Razón, la camiseta mantiene el color celeste y ha sido confeccionada con el material "climate control", que absorve la transpiración y regula la temperatura del cuerpo.
Una de las innovaciones es el escudo del club en el centro, tal como lucían las camisetas en la década del 70, el retorno al pantalón corto azul, y medias celestes.
Según el presidente del club, Guido Loayza, los hinchas eligieron al león como mascota "y ahora es oficial". Seguramente teniendo en cuenta que su archirival The Strongest, tiene como amuleto y figura al tigre.* Foto de fmbolivia