En Blooming, supuestamente, pasan cosas que pueden desestabilizar el normal desarrollo de su pretemporada con vistas a los compromisos que tiene a corto plazo, la Copa AeroSur y la Copa Libertadores de América.El tema pasaría por la disconformidad de un par jugadores, Cacho Hurtado y Jaime Robles, concretamente, porque no son titulares en el equipo que está armando el entrenador Víctor Hugo Andrada.
Todo esto según la versión y la visión del reportero de un diario local. Lo curioso es que Blooming empezó a realizar prácticas de fútbol ¡hace menos de una semana! y disputó apenas un partido de carácter informal en su sede ante un rejuntado de futboleros, entiéndase aficionados al fútbol, varios de ellos paraguayos.
Tampoco deja de ser extraño que uno de los involucrados (Robles) declarara anteayer a un programa de televisión que estaba trabajando bien, con ganas y dispuesto a pelear el puesto (sin embargo, en los caracteres de la pantalla se leía el supuesto malestar existente...) en un plantel numeroso.
Andrada negó de plano tener problemas de ese tipo y dijo al respecto que, de todas maneras, ¨el primer equipo lo armo yo, los demás los arman los jugadores¨. O sea, son los jugadores con su rendimiento quienes obligan al director técnico a mantener o cambiar los oncenos. Como deber ser, acotamos.
En un equipo debe haber una competencia permanente por la titularidad porque sólo juegan once, como se sabe. El jugador que no acepte esto es porque no quiere entender a lo que se dedica. Como se dice comúnmente, nadie tiene el puesto comprado, hay que ganárselo día tras día, partido tras partido.
Es cierto que en un plantel se presentan pugnas y la suplencia genera disgustos y malos humores con el paso del tiempo, pero empezar a generar polémica periodística por la titularidad tras un par de prácticas es de mal gusto y hasta de mala leche, para utilizar una expresión de la jerga futbolera.
No se apoya la sana competencia y se alientan en algunos futbolistas derechos adquiridos que no existen. Esto, en ciertos casos, se da por el amiguismo. El periodista que quiere darle una mano al amigo supuestamente relegado y perjudicado. Le da manija, lo confunde y lo hace actuar de manera equivocada.
Ocurre que algunos ¨colegas¨ no terminan la pretemporada periodística pese a que están años en el oficio. En algún momento estarán listos para desarrollar su tarea como debe ser. Ante todo, con responsabilidad y seriedad.