sábado, 20 de marzo de 2010

EL REGRESO DE UN GANADOR

Carlos Aragonés asumirá el lunes en Blooming. Retorna a una institución donde le fue muy bien, a un equipo donde lo acompañó el éxito, a un club donde hizo historia al conquistar un bicampeonato.
Los hinchas de la Academia tienen guardada en la memoria los títulos obtenidos en 1998 y 1999, con dos inolvidables equipos, integrados por muy buenos futbolistas.

Además, después de haber dejado el fútbol como jugador (nunca vistió la casaca celeste), su carrera está ligada a Blooming porque fue gerente, ayudante campo e inició en esta entidad su carrera de director técnico.
El yacuibeño sustituye a Víctor Hugo Andrada con la misión de rearmar a un equipo desarmado, a reordenar un plantel que perdió la línea y a poner límites a un grupo que gozó de manó blanda, antes que sea demasiado tarde para retormar el rumbo correcto y disputar los sitiales de privilegio.

Los dirigentes celestes eligieron a Gallo Aragonés porque lo conocen muy bien, es decir, saben que es un entrenador amigo de la disciplina y el trabajo, del esfuerzo y de la entrega, que exige mucho, que ejerce liderazgo en el grupo y que trata de tener una buena relación con los jugadores sin perder autoridad.
Aragonés, que hasta hace poco fue una especie de gerente deportivo de la Selección nacional, asumirá funciones el lunes.

* Foto El Día.

viernes, 19 de marzo de 2010

SE LE FUE DE LAS MANOS

Víctor Hugo Andrada decidió renunciar anoche porque se dio cuenta que no tenía la solución para la crisis en la que ingresó Blooming a causa de los malos resultados (Play Off, AeroSur, Copa, Apertura) que se fueron sumando en la temporada hasta rebalsar la bajilla.
Andrada se va porque, de pronto, se le vino la estantería encima. No supo dar un salto de calidad con un plantel reforzado, cometió errores en el manejo y en la preparación del equipo, especialmente para la Copa Libertadores de América.
Después de haber logrado el título en el torneo Clausura, el plantel celeste empezó a perder algo fundamental en la vida de cualquier persona: ambición. Y también cundió algo nefasto para cualquier ser humano que compite: el exceso de confianza. La factura a pagar terminaría siendo demasiado alta.

Al parecer, el director técnico y los jugadores, en especial el primero, creyeron que la Copa Libertadores no superaba en exigencia al torneo local, que haciendo las mismas cosas previstas para el certamen doméstico, alcanzaba. Craso error. En lugar de crecer, el equipo se estancó. Y Blooming quedó expuesto al papelón.
Se fueron sumando las derrotas en serie. Fue eliminado de los Play Off, de la Copa AeroSur, los duros traspiés en la Copa Libertadores y el triste presente en el torneo Apertura. Cuando Andrada y los jugadores se dieron cuenta, era demasiado tarde. Las derrotas habían mermado considerablemente la confianza y la seguridad.

Por eso, de ser equipo ser un equipo combativo, valiente, Blooming pasó a ser en un cuadro inseguro, limitado, sin un perfil táctico definido, y jugadores muy por debajo de su nivel, víctimas del desconcierto. No sólo en la Copa los rivales lo superaron ampliamente, también en el torneo local. Guabirá y San José le ganaron con claridad, poniendo en evidencia su pobreza futbolística.
La determinación tomada por Andrada puede ser considerada valiente y honesta, pero también podemos convenir en que fue inoportuna y tardía. Inoportuna porque distrajo a los jugadores al anunciarles antes del partido con San José que se iba, y tardía porque, como reconoció, no le encontraba la vuelta al problema.
Les hablé de muchas maneras y no hubo caso, dijo Andrada al final del partido con San José. Lo que ocurre es que la arenga sólo sirve en determinados momentos, y lo que vale para un equipo son los argumentos futbolísticos. El verso se diluye, es efímero, los fundamentos tácticos y estratégicos, no, son casi perennes.
Por lo tanto, como no había solución, debió haber renunciado antes para que lo sustituya en el cargo tenga más tiempo para encarar una seguidilla importante de partidos en pocos días, de los cuales anoche perdió uno clave.

Hablar de que Copito es un buen tipo no le viene al caso, porque acá no se trata de evaluar a la persona sino el trabajo del entrenador. Y así como acertó al principio, se equivocó al final.

* Foto El Día.

NINGÚN SANTO

Blooming bebió otro trago amargo. Esta vez no lo sorbió en la Copa Libertadores, sino en el certamen local, pero supo igual de feo y desagradable, provocándole un dolor de cabeza que seguramente le durará muchos días. Fue anoche en la forzada despedida de su entrenador, Víctor Hugo Andrada.
El equipo celeste viene a los tumbos desde principios de año, bamboleante, como un ebrio al cual le cuesta ponerse en pie y caminar erecto, y ayer tropezó en su propia casa, provocando un alboroto que alteró la paciencia, la tranquilidad de la parcialidad bluminista.
San José no tuvo nada de beato ni inocente, al contrario, se convirtió en el verdugo de este Blooming que anoche tampoco encontró el camino para empezar a cambiar este presente que le está afectando a la buena imagen con que terminó la temporada.
El cuadro orureño jugó con la tranquilidad que su rival nunca tuvo y fue aprovechando sus oportunidades para conseguir una victoria justa y contundente (3-1) que pudo ser incluso más amplia.
La Academia fue un onceno sin rumbo, propenso a los esfuerzos inútiles, sin ideas a la hora de gestar juego, confuso, casi inofensivo a la hora de pisar el área rival y desordenado al momento de defender, y frágil mentalmente.
Al final se supo el por qué del descalabro. Andrada les había anunciado a los jugadores que renunciaría cualquiera fuera el resultado. Una mala decisión del entrenador porque provocó desconcierto y distracción en el grupo. De ahí la fragilidad apuntada y la marcada inseguridad en el juego.

* Foto La Prensa.

jueves, 18 de marzo de 2010

NACIDO PARA SUFRIR

A The Strongest las alegrías le duran muy poco. No terminó de disfrutar el heroico empate con San José (tras estar a punto de ser goleado) de visitante y se le vino la noche al caer en el estadio Hernando Siles con Universitario.
En realidad el aguafiestas fue el técnico del cuadro capitalino, el Gato Leeb, que planteó bien el partido y realizó los cambios necesarios para recuperar posiciones en un mal momento, cercar al Tigre y liquidarlo en el momento oportuno.

El cuadro chuquisaqueño le complicó la vida y alteró los ánimos de los hinchas aurinegros, que gtras el pitazo final pidieron a gritos la destitución del entrenador brasileño Sandro Coelho, considerado el culpable de la derrota.

Van apenas tres fechas y The Strongest vuelve a sumergirse en una crisis futbolística, una más que se suma a las tantas que ha padecido en los últimos tiempos. El grado de intolerancia de los hinchas tiene que ver con la seguidilla de frustraciones.
Sólo los triunfos aplacarán los ánimos en este equipo en el que las alegrías son efímeras y las tristezas una constante.

* Foto La Prensa.

UNA PEÑA

Diómedes Peña le hizo honor a su apellido y aplastó las aspiraciones de Oriente Petrolero en la recta final del encuentro disputado en el estadio Hernando Siles.
Sí, una pena realmente lo que le pasó a Oriente. Aguantó casi todo el partido la presión de La Paz FC pero al final cedió y acabó perdiendo un partido que estaba a punto de ganarlo.
Dos penales convertidos por el colombiano cambiaron la suerte del equipo albiverde, cuando soportaba un fuerte asedio del cuado local que se había volcado con todo al ataque en procura de evitar la derrota.
Las sanciones del árbitro Maldonado fueron discutidas y quedan dudas sobre si existieron o no. Incluso observando las imágenes de tv una y otra vez cuesta ser contundente al respecto. En ambos casos hubo contacto de los defensores con los atacantes, pero no siempre un roce o contacto es infracción. En el primer penal, el árbitro consideró que hubo un manotazo y en el segundo un empujón.
Al margen de la polémica, Oriente pagó también un alto precio por su falta de contundencia, ya que tuvo un par de chances para liquidar el partido, que dicho sea de paso estaba ganando con un tempranero autogol, y las desperdició.

* Foto El Deber.

miércoles, 17 de marzo de 2010

LOS TROTAMUNDOS

Varios entrenadores extranjeros que trabajaron en Bolivia continúan en esta profesión con diversa suerte. Lo mismo les ocurre a ex futbolistas que vistieron la camiseta de equipos nacionales y que hoy son directores técnicos.

Por ejemplo, al uruguayo Pablo Repetto dirige con éxito a Cerro en la Copa Libertadores de América, en tanto que a su coterráneo Rosario Martínez también le está yendo bien con Fénix, equipo sorpresa del fútbol charrúa, que marcha segundo detrás de Peñarol.
A Repetto no le fue bien con Blooming el año pasado, mientras que "Charito" Martínez dirigió hace unos años a Real Santa Cruz, Real Potosí e Independiente Petrolero, entre otros, con relativo éxito.

En Perú, el paraguayo Pedro Garay, el destacado mediocampista que vistiera la camiseta de Oriente Petrolero en la década de los 90, es actualmente entrenador del Sport Águila de la segunda División peruana.

En tanto que Pedro “Perico” Rioja, aquel hábil volante argentino que vistió las casacas de Guabirá, Aurora, Independiente de Sucre, San José, Always Ready, Wilstermann y otros equipos más en los ochenta, hoy dirige a Central Norte de Salta, cuadro en el que jugó Carlos Aragonés en 1974.

A quien no le va bien es a Jorge Habegger, ex Bolívar, Wilstermann y la Selección nacional, que renunció al cargo en Municipal de Guatemala por malos resultados.

Carlos Ramacciotti (ex DT Blooming) está en Defensa y Justicia, Rodolfo Della Pica (ex jugador de Real Santa cruz) en Defensores de Belgrano, Víctor Arzubialde (ex jugador de Oriente Petrolero) en Gimnasia de Jujuy, Gerardo "La Vieja" Reinoso ( ex jugador de Oriente) en San Telmo, Julio Toresani (ex DT The Strongest) en Sportivo Italiano, Andrés Rebottaro (ex ayudante de campo de Blooming) en Talleres de Córdoba, Abel Moralejo (ex DT Blooming) en Barracas Bolívar. Dalcio Giovagnoli (ex DT de Oriente, Guabirá y Wilstermann) renunció hace unas semanas en Ferrocarril Oeste.

* Foto: Perico Rioja en su época de jugador, cuando militaba en Colón de Santa Fe, junto a Ramón Díaz. (El Deber)

martes, 16 de marzo de 2010

EL VIEJO MUNI

El Club Deportivo Municipal, uno de los grandes animadores del fútbol nacional en los años 70, está a pundo de desaparecer por falta de apoyo económico, según el diario La Prensa.
Muni, que dependía de la Alcaldía de La Paz hasta hace unos años, armó buenos equipos y se consagró campeón paceño en 1960, 1961, 1965 y 1973, y obtuvo el título nacional en 1961 y 1965.
Participó en la Copa Libertadores de América en tres ocasiones; 1962, 1966 y 1974. Sorprendió en la Copa del 74 igualando 3 a 3 con el Sao Pablo de Brasil en condición de visitante, con goles de Nicolás Linares (2) y Jorge Lladó.

En aquella época tenía en sus filas a Zaya Mora, Mario Rojas, Rimazza, Pablo Baldivieso, Edgar Vaca, Costa Vallejos, Sanguinetti, Taritolay, Linares, Bernal, Lladó, Farías, Montoya, Manuel Blanco y Adolfo Flores.
También forman parte de la historia del equipo "edil", Wilfredo Camacho, su gran caudillo y capitán; Alberto Vizcarra, Los hermanos Alberto y Julio Térrez, Tony aguirre, el argentino Rafael Ledezma, entre otros.
Municipal también fue uno de los clubes fundadores de la Liga. Descendió en1985, retornó en 1996 y bajó al año siguiente. No retornó nuca más al seno liguero y esta temporada tendría que participar en la Primera B paceña, si alguien se solidariza y paga lo que adeuda a la AFLP, de lo contrario perdería la categoría.
La falta de recursos lo tiene al borde de la desaparición. Una Pena.

lunes, 15 de marzo de 2010

PERDIÓ EL NORTE

Blooming anda sin rumbo definido, deambula, y terminó por extraviarse en el norte, ante un Guabirá que con mucho corazón y empeño terminó ganando con claridad y merecimientos en su estreno en la Caldera del Diablo.
El equipo celeste empezó ganando y terminó perdiendo, reiterando una inconsistencia futbolística que ya es un mal crónico, su incapacidad para manejar con criterio los partidos y la carencia de liderazgo que le impide reorganizarse cuando las cosas no andan bien dentro de la cancha.

La falta de argumentos degenera en impotencia y desorganización, por eso un equipo como Blooming, integrado por gente madura, acaba con tres expulsados, uno por reclamar (Sucha Suárez), otro por fingir una falta (Álvarez) y el tercero (Jemio) por tratar de apagar uno de los tantos "incendios" que hubo en su área.

Guabirá terminó poniendo en evidencia el crítico momento futbolístico que atraviesa Blooming desde que empezó a jugar la Copa Libertadores. Ayer le ganó bien y lo dejó más confundido que antes.


* Foto El Deber