viernes, 13 de agosto de 2010

PÉSIMO NEGOCIO

A la Federación Boliviana de Fútbol no le sale casi nada bien. A la poca visión que tienen sus dirigentes para encaminar las cosas y superar la crisis que atraviesa el fútbol nacional, al desprestigio generalizado, a los malos resultados y a la pérdida de patrimonio, se suman los malos negocios con la Selección boliviana.
El miércoles, la empobrecida FBF perdió mucha plata en el amistoso entre Bolivia y Colombia, disputado en estadio Hernando Siles, por la falta de interés del público paceño que apenas adquirió 6.310 de las 20.000 entradas puestas a la venta.

Los diarios de la sede de Gobierno informan que el déficit de la federación es de 40 mil dólares en este encuentro internacional que demandó una inversión de 60.000 dólares en su organización. O sea, sobre mojado, llovido.
Nos referíamos en un post anterior ("La sede no cede") al derecho de todas las ciudaddes bolivianos de ser anfitrionas de la Selección, además de la conveniencia de disputar este tipo de compromisos en otras ciudades por el interés que genera la Selección boliviana, con la posibilidad de buena concurrencia de público.
Los dirigentes siguen sumando errores como principiantes a pesar que llevan años y años en sus cargos. No son capaces de realizar autocrítica, al contrario, se socapan unos a otros, y como nadie les pide que rindan cuentas de sus actos, se mantienen como si estuviesen colmados de éxitos.

jueves, 12 de agosto de 2010

LA SEDE NO CEDE

Así como hacen faltan cambios en el manejo del fútbol boliviano y en la Selección nacional, también es necesario empezar a pensar diferente en cuanto a la localía del representativo boliviano por lo menos en los partidos amistosos.
Los dirigentes tendrían que modificar su estrategia, dejar de pensar tanto en beneficios y costos políticos, que los obligan a pensar sólo en La Paz como sede de las presentaciones del seleccionado.
En la mayoría de los países del mundo, el seleccionado local se presenta en distintas ciudades por una cuestión de sentido común que tiene que ver con el interés y expectativa de los espectadores, el derecho que tienen todos los distritos -que reúnan las condiciones- de contar con la presencia del equipo nacional y la conveniencia de generar una identificación con la gente.
Suena a injusticia y a discriminación el "derecho adquirido" que, según algunos periodistas y dirigentes, tiene La Paz para ser sede de la Selección boliviana hasta en los encuentros amistosos. Tarija y Sucre, por citar un par de ciudades, ¿no tienen el mismo derecho?
Uno entiende que se juegue la eliminatoria en la sede de Gobierno si se quiere sacar ventaja de la altura (siempre y cuando el equipo esté debidamente aclimatado), pero en otras ocasiones no es ni siquiera conveniente. Por ejemplo, ayer Bolivia enfrentó a Colombia en un estadio hernando Siles con poco público.

NO HAY MARGEN DE ERROR


Está claro que Bolivia tiene que cambiar si pretende modificar el rumbo. Necesita jugar "a otra cosa", poner fin al juego desorganizado, por momentos intrascendente, basado en el entusiasmo, e incorporar conceptos que la conviertan en un equipo en serio.
Basta de hablar de las ganas, que es como caer en la vieja historia del "amor a la camiseta". Se entiende que quien sale a una cancha, y más si viste la camiseta que representa a su país, tiene que derrochar entusiasmo, entrega y voluntad, además de alegría.
Pero con el entusiasmo para correr detrás de una pelota, no alcanza. Bolivia necesita alguien que genere una motivación especial con un discurso distinto, con argumentos sólidos, con fundamentos teóricos, técnicos y tácticos, que lo ayuden a crecer dentro y fuera de la cancha. Como lo hizo Marcelo Bielsa en Chile.
El cambio de mentalidad y el crecimiento futbolístico lo consiguen entrenadores de indiscutible liderazgo, como ocurrió con Xavier Azkargorta en aquella recordada campaña del 93. Con ideas claras, un carisma especial, apoyo y tiempo, logró sacar el máximo provecho a un grupo de buenos jugadores.
Pienso que no es el momento para soluciones caseras. El fútbol boliviano requiere, hoy, de alguien con mayor roce, experiencia y jerarquía que ofrecen los candidatos locales, para llevar adelante un proceso que no será fácil debido al mal momento que atraviesa a causa de los pésimos resultados obtenidos en los últimos tiempos.

La elección tiene que ser cuidadosa, y si la plata no alcanza para traer a nadie de afuera, se tendría que evaluar entre los locales (Eduardo Villegas y Gustavo Quinteros, llevan ventaja) el trabajo que han realizado, sin que medien simpatías o antipatías personales.

* Ilustración Caloi y el fútbol

LA VIEJA HISTORIA

La Selección boliviana arrancó con un deslucido empate con Colombia una nueva etapa que tendrá como objetivo principal las eliminatorias al Mundial de Brasil 2014 y la Copa América que se disputará en Argentina el próximo año.
No es el momento de exigir, porque esto recién empieza y todavía no existe un plan serio, partiendo por el interinato de Eduardo Villegas y la presentación con equipo casi improvisado, con muy poco entrenamiento.
Lo positivo en este encuentro fue que se tomara en cuenta a jugadores jóvenes como Alcides Peña, Rudy Cardozo, Roberto Galindo y Amílcar Sánchez, como parte de la búsqueda de una renovación que es necesaria.
Galindo confirmó su buen momento continuando la racha goleadora que lo acompaña en Universitario, y convirtió el tanto del empate, demostrando oportunismo.
Lo negativo, a mi entender, fue la convocatoria del veterano brasileño naturalizado Alex Da Rosa. No se entiende su inclusión en el equipo nacional tomando en cuenta que es suplente en Bolívar porque no atraviesa un buen momento.
Reitero, no es momento de exigencias, porque no se sabe siquiera si Villegas continuará en el cargo, pero lo que uno no puede dejar de observar es que a la Selección boliviana le hacen falta conceptos de juego, una idea definida que permita superar esa imagen de equipo de barrio que deja, de un tiempo a esta parte, en la mayoría de sus presentaciones.

* Foto La Razón.

lunes, 9 de agosto de 2010

FALTA FÚTBOL, SOBRA FE

A Blooming se le complican los partidos porque le falta fútbol, pero tiene la suerte que volvió a contar con un Boyero al que le sobra fe dentro y fuera de la cancha, y le ayuda a resolver problemas.
Ayer, el hombre creyente le tendió una mano, como tantas otras veces, cuando terminaba el partido y la gente empezaba a frustrarse con el empate. Ahí estuvo el cordobés, en el corazón del área, para conectar el cabezazo y transformar la desazón en alegría.
Hernán Boyero no defraudó a los hinchas que pedían su ingreso al campo de juego en el inicio del segundo tiempo, esperanzados en que cambiara la historia y de esa manera evitar quedar relegados en la tabla por regalar puntos en condición de local.
Con él en la cancha, Blooming empezó a ser otro equipo, mucho más peligroso y ambicioso que aquel del primer tiempo y el de los primeros veinte minutos del complemento, que se había dejado empatar con Universitario, de penal (evitable, como el del otro día en Oruro. ¿No sería mejor aprender a marcar sin agarrar?).
El flaco apareció cuando más lo necesitaban, aplicó el frentazo y salió corriendo, con los brazos en alto y apuntando al cielo, agradeciendo a Dios por el gol salvador.
Así ganó Blooming su primer partido del Clausura, con un déficit en cuanto al buen juego. Esta vez lo salvó su ambición y la fe de Boyero.

* Foto El Deber.

CON CERO TAMBIÉN SE APRUEBA

Oriente fue a La Paz con la idea de no perder y traerse algún punto. Consiguió su cometido sin tener una buena tarde en el estadio Hernando Siles, aferrado a aquello que se va convirtiendo en un lugar común: si no se puede ganar, sirve empatar.
La buena actuación del debutante José Carlo Fernández y la mala puntería de los atacantes de La Paz FC permitieron que el encuentro terminara sin goles.

El arquero albiverde, que le hace honor al apodo de Gato haciendo uso de las siete vidas y se mantiene vigente en el fútbol boliviano con sus 39 años, debutó ayer sustituyendo a Hugo Suárez, que dejó el campo por una lesión.
Gustavo Quinteros reconoció que su equipo no juegó como él pretende, pero también sostuvo que el rival hizo muy poco.

El pálido empate fue el preámbulo del partido entre The Strongest y Real Mamoré, protagonistas del lance de fondo en la jornada doble paceña.

Los atigrados se impusieron sin problemas con una destacada actuación del argentino Julián Di Cosmo, autor de los tres tantos del 3-0 que los encumbró en el tope de las posiciones del torneo Clausura.


* Foto Jornada.

lunes, 2 de agosto de 2010

CARECIÓ DE REBELDÍA

A Blooming le faltó decisión y ambición para evitar la derrota en Oruro ante San José.
El encuentro estaba más para el empate que para la victoria del dueño de casa, que regaló el segundo tiempo, pero acabó en victoria minera.

La Academia dominó la etapa complementaria ante la pasividad del "santo", jugó en campo contrario, controló más tiempo la pelota, sin embargo no tuvo la convicción para buscar con determinación el empate.
Incluso pudo habérsela jugádo un poco más dejando en el campo a Sillero en lugar de prescindir de él para que ingrese Boyero en la parte final, ya que el "viejo" estaba jugando bien y podía darle mayor profundidad.
A la distancia, dio la impresión que el cambio debería haber sido por el brasileño Vieira, demasiado enredado con la pelota y empecinado en "moños" inncesarios que complicaban las entregas, y quedar con tres delanteros (Castillero, Sillero y Boyero). ¿Por qué no, si la idea era buscar un buen resultado y falta poco para la conclusión del partido?

Todo esto al margen de la actuación arbitral localista de Hostín Prado, que sancionó penal a favor de San José en un forcejeo de Morales con Loras, que convirtió De Souza, y después, cerca al final, no cobró una clara falta contra Brandao en el área de los orureños.

SE EMPEÑA EN GANAR

Oriente siempre tiene una carta a mano que lo ayuda a ganar el juego. En su momento fue Joselito Vaca, luego Marcelo Aguirre, que armó valijas y retornó a Rosario Central, y ahora Alcides Peña.
El joven atacante albiverde ha mejorado mucho gracias a la continuidad que le brinda Gustavo Quinteros y a la madurez que otorgan el tiempo. Hoy se equivoca mucho menos que antes porque resuelve con mayor tranquilidad cada vez que enfrenta a un arquero.
Lleva tres goles en dos encuentros, pero viene convirtiéndolos desde que arrancó la temporada. Su aporte es decisivo en este Oriente que no tiene un juego vistoso pero que por momentos es contundente.
Ayer, ante Real Potosí, Peña se encargó que facilitar el desempeño de su equipo con un gol convertido antes del primer cuarto de hora y luego ayudó a despejar el peligro del empate potosino sobre el final.
Algunos apuntes más. Peña fue, sin duda, lo más destacado de un partido de escaso brillo. El argentino Caamaño, debutante, no dio la seguridad esperada a la zaga. Real Potosí es un equipo desdibujado desde hace tiempo.