viernes, 22 de agosto de 2008
EL PERDÓN DE LOS "VILLANOS"
Blooming no es la excepción, y entre esas víctimas se encuentran Sergio Jáuregui y Alejandro Gómez, repudiados casi siempre, el primero por sus continuas amonestaciones y expulsiones, y el segundo porque se equivoca o demora mucho al pasar la pelota.
Sin embargo, tanto Jáuregui como Gómez recibieron, por fin, el reconocimiento de la gente bluminista. Fue ayer cuando los hinchas celestes los despidieron con aplausos, agradeciéndoles por el esfuerzo realizado. Ambos fueron de lo mejor de Blooming ante Olimpia.
Otros que recuperaron la confianza de la gente fueron el Gato Fernández y Javier López, quienes también jugaron un buen partido. En realidad, todos cumplieron, con la excepción de Mojica, que no tuvo una buena faena.
Los seguidores de la Academia le ratificaron la confianza a Gustavo Quinteros, quien, como en otras ocasiones, se fue de la cancha escuchando corear su apellido. Lo mismo sucedió con Boyero, uno de los más queridos por la hinchada de Blooming.
EL AMARGO SABOR DE UN TRIUNFO
Sí, por eso el triunfo tuvo un sabor amargo, porque le faltó el centavo para el peso habiendo sido, con aciertos y errores más que un equipo paraguayo que vino a hacer su negocio, a evitar que no le hagan goles en lugar de ir a buscarlos, a especular con la pérdida de tiempo, y terminó consiguiendo su objetivo. Era previsible y también es válido, aunque no guste mucho.
Blooming empezó siendo un equipo sólido en defensa, confuso en el mediocampo y tibio en ataque. Sin embargo, poco a poco se fue metiendo de lleno en el partido y como si sus jugadores se fueran dando cuenta que si bien uno puede apelar a los pases cortos, no puede dejar de lado el corazón, el temperamento ni la convicción para buscar el éxito.
Con Boyero en el banco (decisión que no comparto), en la primera etapa, al cuadro celeste le faltó alguien con alma de atacante, porque a Anderson, que es un buen jugador (hábil, técnico), muchas veces le falta el temple que se requiere en la zona caliente, y, además, tiende a escaparle mucho al área, juega casi siempre de espaldas al arco, lejos de los rebotes, de la posibilidad de aprovechar los yerros de los defensores rivales.
Blooming cambió cuando Gustavo Quinteros decidió el ingreso del atacante argentino en lugar de un desconocido Mojica, el de más bajo rendimiento. Los últimos quince minutos del primer tiempo empezó a jugar con mayor convicción, actitud que mantuvo en la media hora final. Buscó de todas las formas los dos goles. Llegó uno en la recta final y le faltó tiempo para lograr la hazaña. Estaba con uno menos por la injusta expulsión de Piombo, pero siguió buscando y terminó peleando hasta el final, como debe ser.
Su hinchada (la sana, que son mayoría, no la enferma y violenta, que es una pequeña minoría) premió el esfuerzo de los jugadores, su rebeldía en la adversidad, la voluntad, y el hecho de hacerlos sentir orgullosos de su equipo. Perdió ganando, que es como decir murió luchando.
LA SELECCIÓN Y LA GENTE
¿Quién tiene razón? Creo que la gente. El hincha es exitista, se sabe, muchas veces injusto, pero anoche tuvo motivos para expresar su disgusto por lo poco que ofreció el seleccionado nacional. El hecho de que un equipo no pueda hacer un par de pases seguidos, “reviente la pelota” seguido, la divida cada rato, saca de sus casillas a cualquiera. Y la Selección, el miércoles, generó más de una rabieta.
No se pide algo similar a Brasil 70 ni a Holanda 74, sino un poco más de estética, de ideas, de seguridad, de orden, de…fisonomía de equipo. Un onceno que ilusione en el intento de encontrar un rumbo que la encamine al éxito, que genere esperanza, que acabe con la cantaleta con sabor a excusa de que “esta es nuestra realidad”
Bolivia, que empezó este ciclo jugando “a algo”, ahora no está jugando “a nada”. Hubo un retroceso futbolístico, sin duda. ¿Cuál es la realidad, entonces? ¿La del inicio o la actual? La única realidad es que hay cosas por mejorar e insistir para empezar a acabar con los problemas
La gente, el hincha, que da y quita en la misma proporción, por eso va del elogio desmesurado a la crítica implacable, está cansada de cantaletas y procesos que se van agotando partido tras partido.
Los problemas de la Selección no son las canchas en mal estado, los públicos ingratos, ni el supuesto periodismo negativo, por lo tanto, si no se aparta la vista del árbol que tapa el bosque, no habrá solución a los males.
Con una Selección alegre, comprometida y un perfil definido, habrá un público contento, ideal. Hay que darle motivos para ello.
jueves, 21 de agosto de 2008
DEMASIADO VERDE
En plena disputa por una plaza en el Mundial de Sudáfrica 2010, el amistoso jugado anoche en el estadio Tahuichi Aguilera, demostró que Bolivia sigue siendo un equipo en formación, sin un norte futbolístico definido y con individualidades que no terminan de afirmarse y debilitan su rendimiento.
Ayer, Carlos Arias tuvo una noche relativamente tranquila en el arco; en los laterales, Miguel Hoyos y Luis Gutiérrez no brindaron seguridad ni buena salida; en la zaga central, Limberg Méndez tampoco fue prenda de garantía y Ronald Rivero cumplió de manera aceptable, aunque mostró una reprochable tendencia al conflicto con los rivales (discute por cualquier cosa). En la segunda etapa, Ignacio García reemplazó a Gutiérrez, y lo hizo un poco mejor.
En el mediocampo, Didí Torrico y Leonel Reyes no pesaron en el partido, al contrario fueron contraproducentes para el cuadro nacional en un sector vital; Ronald García estuvo impreciso, y el debutante Pablo escobar se esforzó mucho y al final hizo el pase para el gol del triunfo. ¿Está Torrico para la selección? Me parece que no, al menos para jugar en el llano, donde se necesita mucho más ida y vuelta y presencia que en la altura. Reyes no atraviesa un buen momento. En el complemento, Jashmani Campos ingresó por Torrico, y, a diferencia de este último, le dio al equipo, por momentos, aceleración, cambio de ritmo, claridad y migajas de talento.
En el ataque, interesante trabajo de Pedriel, movedizo, veloz (¿por qué salió?); y Marcelo Martins defraudó. Jugó casi siempre lejos del arco, le rebotaron casi todas las pelotas y se empecinó en el juego individual. A Martins hay que buscarle el complemento ideal (además de exigirle que juegue en el área), y las alternativas están, a mi criterio, entre Jaime Moreno, Juan Carlos Arce y el propio Escobar.
En la segunda parte, Joaquín Botero ocupó el lugar de Pedriel y su aporte fue escaso. Diego Cabrera también tuvo su chance (sustituyó a Martins) y la aprovechó, anotó el gol de la victoria.
martes, 19 de agosto de 2008
RACHA ALBIVERDE
Oriente Petrolero volvió a tiempos lejanos en los que no le era imprescindible ser superior a Blooming para ganarle. Esto ocurrió en el clásico del domingo pasado, en el que con dos goles en los momentos menos favorables logró anotar y encaminar su segunda victoria consecutiva en estos duelos, rompiendo una racha negativa con los celestes.
Dos goles claves, el primero en la recta final de la etapa inicial, y el segundo en el inicio del complemento, más una gran actuación del golero Galarza le dieron el triunfo ante un Blooming que fue más como equipo, en cuanto a dominio y volumen de juego, pero que tuvo una tarde-noche para el olvido a la hora de definir. Entre Boyero y Anderson fallaron por lo menos cuatro goles "hechos", y, se sabe, en el fútbol, goles son…victorias.
Así es este juego, y en especial cuando se trata de enfrentamientos clásicos, por eso se dice, que en esto "dos más dos no siempre da cuatro". Por lo tanto, no se pone en duda la legitimidad del triunfo de Oriente, que, con lo suyo, aunque no haya sido demasiado, definió el partido y lo disfrutó con la euforia que se celebran estas victorias.
miércoles, 13 de agosto de 2008
PUDO SER PEOR

Blooming se salvó de una goleada histórica y vergonzosa ante Olimpia del Paraguay, en el partido de ida de la Copa Sudamericana, y acabó sufriendo una derrota "decorosa", que lo mantiene con chance de avanzar a la siguiente instancia del certamen organizado por la Conmebol.
Sin embargo, el 2-4 final no permite olvidar la pobre actuación del equipo celeste, que en determinado momento del partido, especialmente en la primera media hora de la parte inicial y con el marcador 0-4, pareció un onceno amateur frente a un elenco profesional, inferior en lo físico, en lo táctico y en lo anímico.
Blooming no estuvo a la altura de la circunstancia, se mostró carente de roce, con jugadores impotentes, limitados e ingenuos, ante un Olimpia que con más ganas e ímpetu que otra cosa, lo arrasó en el primer tiempo y estuvo a punto de hacerlo pasar el papelón de su vida.
Individualmente, estuvo flojo el Gato Fernández en el arco, muy inseguro López -muestra una alarmante falta de ritmo futbolístico-, muy liviano Verdugués (sin oficio para el puesto), impotente Gómez a causa de su lentitud, inoperantes Mojica y Joselito Vaca por su apatía, individualista e inefectivo Anderson.
Lo único rescatable fue el esfuerzo de Jáuregui, Schiapparelli, Piombo y Boyero, y la cuota de desenfado de Luiz Carlos, que ayudó, con su gol, a darle otro tono al partido y al resultado, colaborado por la apatía de Olimpia en el segundo tiempo.
Como equipo, Blooming fue un cuadro limitado, inexpresivo, indolente por momentos, nada agresivo a la hora de pelear la pelota y buscar el arco contrato, sin un norte futbolístico, e inseguro en todas sus líneas.
Por lo mal que jugó, el 2-4 terminó siendo un buen resultado. La suerte estuvo de su lado esta vez, pero ojo que no lo va a acompañar siempre. En la revancha necesitará de argumentos para lograr los dos goles de ventaja que necesita para clasificar.
sábado, 9 de agosto de 2008
BLOOMING, ILUSIONA Y DECEPCIONA
La actuación de Blooming ante Aurora fue una especie de actuación teatral de dos actos en los que pasó, exagerando un poco, de la comedia a la tragedia, generando, por ende, reacciones diversas y contrastantes en los cerca de tres mil espectadores que se dieron cita en el estadio Tahuichi Aguilera.
En el primer acto, los hinchas celestes -aunque Blooming esta vez volvió a lucir la exitosa casaca naranja- disfrutaron de un desempeño correcto, en el que el argentino Piombo se convirtió en el actor principal con su despliegue, entrega y presencia en el centro del escenario, bien secundado por Sabja, generador del primer grito de la galería y dueño de un manejo de los tiempos (con la pelota), que brindaban una pausa y claridad muy necesarias para evitar la confusión y el desorden.
Mojica hizo levantar de sus asientos a los espectadores con un toque de calidad, y todo era alegría en las tribunas del Tahuichi. Así terminó el primer acto, con Piombo y Sabja, fuerza y talento, como figuras bien acompañados por los actores de reparto.
En el segundo acto todo fue distinto. A Sabja lo sacaron de la obra de una patada, y, a partir de ese instante, fue como si a sus compañeros se les hubiese olvidado el libreto. Todo fue confusión y desorden. El nerviosismo se instaló en el Tahuichi ante los yerros permanentes (Andia, su reemplazante, está en las antípodas del reemplazado, no tiene buena técnica) y sólo querían que baje el telón.
Con Piombo agotado y sin un partenaire que le dé una mano, no hubo apuntador que ayude a recomponer las cosas. Así, va a sufrir mucho, en Bolivia y en Sudamérica.
RESÚMEN LIGUERO
La segunda fecha del Clausura se jugó a medias por el Referéndum revocatorio y se completará el lunes.
Blooming se complicó solo y terminó ganándole a Aurora (2-1) con angustia, pudiendo haberlo hecho sin sobresaltos.
Guabirá sigue perdiendo puntos como local y está cada vez más cerca de descender. Empezó ganando y terminó empatando con Oriente Petrolero (1-1).
The Strongest le ganó a un rival que lo complicó mucho en los últimos tiempos, La Paz FC. Con un poco de fortuna el Tigre del Tano Fontana se quedó con tres puntos valiosos (1-0).
El campeón Universitario salvó un punto ante Bolívar, en la recta final del partido (1-1).
El lunes tienen que jugar Wilstermann con Real Mamoré y San José con Real Potosí.