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martes, 11 de mayo de 2010

LOS HIJOS DE AZKARGORTA

Xabier Azkargorta, convertido en una especie de gurú, maestro, guía espiritual y deportivo de muchos bolivianos, futboleros o no, cobra vigencia en el país después de varios lustros. Incluso, la idea original del proyecto "Los hijos del presidente" había sido suya.
Azkargorta, de visita en La Paz, demostró no sólo estar preocupado por el futuro del fútbol boliviano con su curiosa iniciativa, sino que además se postuló para el cargo de entrenador de la Selección nacional, señalando estar dispuesto volver a dirigirla si le ofrecen "un proyecto serio".
La aparición en escena del entrenador vasco dejó, seguramente, en posición incómoda al viceministro de deportes Miguel Ángel Rimba, quien anunció hace unos días el proyecto "Los hijos del presidente" como si fuera una inciativa de su despacho, sin especificar de quién había partido la idea original.

No importa, al fin y al cabo Rimba forma parte de ese grupo al que bien podría llamarse "Los discípulos de Azkargorta"
(seguro que "hijos" no le gustaría), integrado por varios de los componentes de la Selección nacional que clasificó al Mundial de Estados Unidos 94, y que tienen al español como su principal referente. De aquel plantel, algunos tuvieron que ver con los destinos del fútbol y el deporte boliviano en los últimos tiempos.
Por ejemplo, Erwin Sánchez fue director técnico del seleccionado nacional, que tuvo como ayudante de campo a William Ramallo, y como preparador de arqueros a Marcelo Torrico (ahijado del vasco); y Milton Melgar ocupó el cargo de viceministro de deportes, además continúa al frente de la agremiación de futbolistas.
Otros como Marco Antonio Etcheverry, Julio César Baldivieso y Álvaro Peña, se dedicaron a la dirección técnica. Melgar también incursionó como entrenador dirigiendo a Blooming y Oriente Petrolero. De todos ellos, el único que tuvo éxito fue Baldivieso, campeón con Aurora, aunque ahora se dedicó a la política.
Azkargorta y Bolivia se deben agradecimiento mútuo, porque ambos salieron del anonimato y se pusieron en vidriera gracias al éxito de las eliminatorias del 93. El entrenador le sacó rédito con creces a la campaña mundialista, en tanto que los dirigentes bolivianos desperdiciaron el buen momento para darle otro rumbo a nuestro fútbol.

Mientras el español se fue a Chile por un tiempo, partió rumbo a diferentes lugares del mundo y ganó prestigio, el fútbol boliviano se fue al tacho y perdió el rumbo.
Pasó mucho tiempo, pero pareciera que acá todo se detuvo.
Los "retoños" del director técnico pregonaron el cambio y exigieron lugares de decisión en el fútbol. Están desde hace un lustro sin éxitos a la vista.
Volver a Azkargorta es como querer arrancar con 17 años de retraso, sin embargo quizá con él puedan ayudar a encontrar soluciones a los problemas.
Si finalmente vuelve o no, lo decidirá el gobierno, que, dicho sea de paso tiene una deuda grande con el fútbol, como todos los anteriores en realidad.

Ah! Habría que decirle a Azkargorta o a quien le puso el nombre al proyecto, que los futuros futbolistas tienen padres y que no hay necesidad de buscarles padrastros ni padres putativos, simplemente darles el trato que merecen y necesitan.

miércoles, 27 de enero de 2010

LA COPA, SEGÚN AZKARGORTA

Libertadores de sueños

Era el año 1992 cuando llegué a Bolivia. Mi madre me preguntó si iba de misionero. Ya se sabe como son las madres y el tipo de información que reciben. Pero no sólo las madres, sino mucha gente del fútbol está muy desinformada del continente americano, además en Europa no dejamos de mirarnos el ombligo y pensamos que fuera de la Liga y la Champions no hay nada. No es que me haya sentido transgresor en la vida, pero quise hacer el camino al revés. Viajé del fútbol de la Primera española a dirigir a la selección boliviana. Tenía que intentar clasificar a la selección andina para el Mundial de EEUU 94 en un grupo de cinco con Brasil, Uruguay, Ecuador y Venezuela. Pero, independientemente de los posibles logros, quería vivir el fútbol suramericano desde dentro. Meterme en los entresijos de la mayor cantera mundial, observar la producción, la supervivencia, los abusos de los dueños de los pases, la ingeniería financiera en torno a los traspasos, la poca cobertura médica para las lesiones, y sentir los latidos de tantos corazones esperanzados en alimentar a su familia con el fútbol.

Llegado a Bolivia, escuché la magia del concepto Copa de Libertadores. Uno que viene de Europa recibe siempre la misma información. "Es como la Champions europea". No es verdad. Es cierto que en teoría los países están representados por los mejores equipos, pero cada país tiene su propia liturgia para la clasificación. Han nacido pre-liguillas para la obtención de una plaza, incluso hay competiciones que se celebran en Estados Unidos, cuando por ejemplo se trata de elegir uno o dos representantes mexicanos que poco a poco se han ido incorporando a este campeonato, que oficialmente pertenece a la Conmebol y no a la Concacaf. Pero los mexicanos tienen mucha fuerza mediática y sus televisiones aportan buen dinero. O sea, que los libertadores que al grito de "Viva el Rey" se levantaron en Mayo del 1810 en Chuquisaca y fueron resolviendo sus guerras civiles para terminar liberando sus tierras del dominio español, han dado nombre a una competición brillante y seductora que se va extendiendo a tierras norteamericanas. Y ahora se une un nombre, Santander, que sin duda fue general libertador, pero que acude en forma de mecenas y patrocinador. No hay duda de que la vida y el deporte es puro feedback. El patrocinio del Banco Santander ha dado una nueva dimensión y un impulso para el prestigio de la competición, que se estaba viniendo abajo.
Argentinos y brasileños siguen siendo los favoritos, pero cada año están saliendo respondones que ganan de forma sorprendente el título. Así ha ocurrido con Once Caldas y Liga de Quito. La prodigiosa orografía del continente hace que haya una gran variedad de escenarios. En un mismo grupo puede un equipo jugar en el plazo de dos días a 40 grados de temperatura y 70% de humedad y pasar a competir a más de 2.500 metros de altura y sin casi humedad y apenas 5 grados. Por eso los argentinos y, sobre todo, los brasileños, con mucha fuerza en Commebol y FIFA, quieren eliminar la altura. Curiosamente no dicen nada de las altas temperaturas y los altos porcentajes de humedad, pero esa es otra historia.

Al fútbol se juega como se vive y en muchos países sólo se sobrevive. Y esta supervivencia hace que el fútbol tome una nueva dimensión. Los sentimientos patrios, el orgullo de nación, los conflictos históricos hacen de cada encuentro un repaso de historia y agravios. Si a esto le unimos que, desde el principio, habrá incluso rivales del propio país en cada grupo, hace que la rivalidad sea enorme. Merece la pena seguir esta Copa y no sólo para los profesionales que pueden pescar en ella, sino para el simple aficionado que verá grandes espectáculos, inéditos en los escenarios europeos.

* Artículo tomado del diario El País de España

sábado, 29 de noviembre de 2008

AZKARGORTA, COSECHA 93

El español Xabier Azkargorta está nuevamente en Bolivia. Esta vez para participar en la denominada "I Feria del Fútbol" que se lleva a cabo en Santa Cruz, brindando un curso para entrenadores y demás interesados.
Azkargorta es considerado por muchos en el país casi como un gurú o descubridor del fútbol a partir de haber conducido a la Selección nacional al Mundial de Estados Unidos 1994. El histórico logro -Bolivia sólo había participado por invitación en 1930 y 1950-lo ubicó más allá del bien y del mal, y por ende se convirtió en la máxima referencia futbolística. Cada vez que hay algo relacionado con el fútbol, está Azkargorta como invitado u opinando a la distancia.
El vasco le sacó réditos a su tarea en el seleccionado boliviano. A partir de ahí fue conocido en todas partes y le llovieron posibilidades de trabajo. Lo curioso que lo hecho en Bolivia fue el único éxito en su carrera.
Azkargorta fue jugador de la Real Sociedad y el Atletic de Bilbao, pero abandonó muy joven el fútbol por una lesión de rodilla. Luego se convirtió en el técnico más joven de la Liga española, en la que dirigió al Gimnastic de Tarragona (Segunda división), Espanyol, Valladolid, Sevilla y Tenerife. Su mayor logro fue haber eludido el descenso con este último.
Después de su paso por Bolivia, fracasó en la Selección chilena al igual que en las Chivas de Guadalajara (México), y pasó sin pena ni gloria por el Yokohama Marinos de Japón. Fue director deportivo del Beijing Gouan de China y apenas duró diez días en el mismo cargo en el Valencia, hace unos meses. Ejerció como embajador del Real Madrid en América y director de las escuelas deportivas internacionales del mismo club.
Azkargorta realizó una gran labor hace quince años con la Selección boliviana, sin duda, aprovechando un grupo de excelentes jugadores, en su mayoría muy jóvenes, y la posibilidad de trabajar mucho tiempo sin interrupciones (una huelga del gremio de los futbolistas paralizó el fútbol varios meses). Sin embargo, el fútbol no empieza ni termina en él.
Sería interesante y enriquecedor variar la oferta cuando se organizan ferias y cursos sobre fútbol, invitando a entrenadores con otras teorías y experiencias, y si participa Azkargorta, que hable de su viejo éxito - otra vez - y de sus otras experiencias, de lo contrario, sería muy aburrido.