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miércoles, 2 de abril de 2014

A MEDIO CAMINO

493660_gdBlooming empieza mañana a escribir su historia en este torneo, enfrentando a Bolívar el partido pendiente que tienen entre ambos de la rueda anterior.
Tiene dos alternativas por delante en los once partidos que le tocan disputar, diez de la segunda rueda y el pendiente de marras, que lo jugará mañana en el Tahuichi Aguilera.
La buena noticia es que puede meterse en la lucha por un premio que le permita ingresar algunos dólares y disputar un torneo internacional, algo que se debe por historia y por el apoyo incondicional que le brindaron sus hinchas en los malos momentos.
La mala noticia es que si no hace buena letra desde el partido con Bolívar, puede sufrir mucho y vivir lo que resta del torneo mirando de reojo lo que ocurre con la tabla de promedios y atento a la suerte de aquellos que luchan por no estar involucrados con el descenso.
Esa es la realidad de este Blooming que hoy está décimo en la tabla del torneo Clausura, pero que si se queda con los tres puntos puede escalar al séptimo lugar.
Todo está en sus manos, en la de los jugadores y el cuerpo técnico, los dirigentes no pueden hacer nada porque ya hicieron lo suyo y aquellos errores cometidos a la hora de rearmar el plantel, ya no tienen vuelta a atrás.
El Chavo Díaz está obligado a encontrar agua en el desierto, armar un medio campo como la gente que le permita pelear con chance los partidos de local y visitante. Necesita más presencia y marca delante de la zaga central, lo demuestran los números: recibió dos goles por partido. Gómez y Sandoval son demasiado lentos y les cuesta recuperar la pelota.
Además, está obligado a sumarle, sí o sí, a Chávez a la intermitencia de Koke y encontrar un par de guerreros que equilibren el sector. La presencia de Loayza en este momento es contraproducente porque atraviesa un mal momento. No le aporta creación y tampoco vitalidad, es casi uno menos, y eso es demasiado.
Díaz debería dejar de seguir dando cabida a los “buena gente” y armar un equipo con mística que rinda en la cancha, de lo contrario le seguirá yendo mal.
Blooming tiene por donde empezar, cuenta con un buen arquero como Vaca, con el oficio del uruguayo Ithurralde y un goleador como Almirón. Ahora debe completar el equipo.

jueves, 13 de junio de 2013

BLOOMING Y EL TÚNEL DEL TIEMPO

imagesLa dirigencia de Blooming decidió ingresar en el túnel del tiempo y volver atrás, recordar a viejas glorias y recurrir a ellas con la intención de que estos héroes del pasado los ayuden a afrontar el presente…por eso están a punto de volver Víctor Hugo Andrada y Alejandro Gómez.
Andrada y Gómez supieron ganarse el corazón del hincha en su momento de esplendor; el director técnico sumó idolatría al ganar el último de los títulos de la academia, pero, ojo, ambos terminaron marchándose por la puerta de atrás, muy criticados, hace un par de años.
Seguramente, los actuales dirigentes, que asumieron el mando del club criticando a diestra y siniestra a sus antecesores, y llegaron prometiendo el oro y el moro, recurren a ellos para disimular sus, hasta la fecha, falsas promesas, aquellas que hablaban de grandes contrataciones y figuras para ser campeones.
Copo Andrada y Gómez vuelven porque son trabajadores del fútbol que viven de esto, pero son pasado y este no es su mejor momento, ni tampoco representan la mejor alternativa para un club como Blooming que necesita renovar su imagen y mejorar el ánimo de sus seguidores para que los apoyen en una crisis casi terminal.
La academia necesita las cosas nuevas que les habían ofrecido Roberto Fernández y el grupo que lo acompaña, quienes asumieron con la fanfarria de traer como refuerzo al francés Robert Pirés, la promesa de acabar con deudas que se mantienen y actuar con la seriedad que reclamaron al anterior directorio.
A decir verdad, Andrada llega a Blooming porque renunció Néstor Clausen, que se fue indicando que le deben cinco meses de sueldo, y Gómez regresa tras esfumarse lo de Pirés, que dejó la duda de si fue sólo una ingenuidad circunstancial o una mentirilla piadosa para engatusar a la gente.
Roberto Fernández asumió como presidente casi pateando la puerta del fútbol boliviano, pidiendo cambios en la Liga y a la Federación Boliviana de Fútbol, en lugar de centrarse en la seria crisis que vive Blooming y de la que parece no poder salir con estos nuevos actores que están en escena.
Mientras tanto, trata de edificar el futuro reciclando cosas del pasado, creyendo más en los afectos que en rendimientos, actuando más con el corazón que con la cabeza, cuando la situación exige actuar al revés.