jueves, 18 de noviembre de 2010

EL CIELO Y EL INFIERNO

Etapa decisiva en el torneo Clausura de la Liga. ¿Quién será el campeón? ¿Qué equipo se irá al descenso?. En la próxima fecha, a disputarse el fin de semana, puede quedar un poco más claro el panorama.
El domingo, acá en Santa Cruz, se llevará a cabo uno de los partidos más importantes del semestre, ya que se medirán, casualmente, uno de los aspirantes al título, Oriente Petrolero, y uno de los candidatos a perder la categoría, Wilstermann.
Dos clubes grandes con diferente suerte. Dos equipos a los que el destino los pone en polos opuestos y que en otras ocasiones supo tenerlos frente a frente con objetivos idénticos, la conquista de un campeonato.
Oriente está desde hace tiempo en procura de una nueva consagración, nueve años para ser precisos. El 2004 estuvo muy cerca, pero cayó en la definición a penales ante The Strongest. Luego lo obtendría en mesa, aunque sólo por un tiempo, porque El Tigre lo recuperó de un zarpazo, apelando a la justicia.
Wilstermann fue campeón hace apenas unos meses, en junio de este año. Se lo arrebató de las manos al propio Oriente, que por instantes se sintió dueño del Apertura porque los aviadores no podían ganarle a Aurora, algo que al final consiguieron.
Oriente se mantiene en la lucha, tratando de lograr una nueva estrella para bordarla en el pecho, en tanto que Wilstermann, de manera casi increíble, se desmoronó, y hoy pelea por eludir el descenso directo.

martes, 16 de noviembre de 2010

UN LINDO DESAFÍO

Reaparezco después de unos días debido a problemas con mi computadora que ya fueron solucionados. Por eso no pude escribir en su momento sobre el sorteo de la Copa América que se realizó la semana pasada.
Vamos al grano, como diría un amigo. No hay para qué lamentarse ni quejarse, tampoco sirve seguir llorando porque a Bolivia se la continúa considerando "la cenicienta" del fútbol sudamericano.

Lo que resta de acá en más es cambiar la pobre imagen que ha dejado en los últimos tiempos a raíz de sus decepcionantes actuaciones en casi todas sus presentaciones, sean amistosos, por las eliminatorias o Copa América.

Por eso, tiene mucha razón Gustavo Quinteros, el flamante entrenador del seleccionado nacional, al considerar un lindo desafío formar parte del grupo que integran Argentina, Colombia y Japón, e inaugurar la Copa América enfrentando al anfitrión, dueño de un poderío indiscutible.

El debut ante Argentina tendría que convertirse en el mejor incentivo para el equipo de Bolivia, en una motivación especial, como seguramente lo fue el medirse con Alemania en la inauguración del Mundial de Estados Unidos en 1994.

lunes, 8 de noviembre de 2010

EL POLÉMICO ZAYA(S) MORA

Leía hoy en El Deber una columna sobre el fútbol de los años setenta en la que se hace referencia a un hecho anecdótico que tocamos hace un tiempo en este blog, referente a la agresión del arquero paraguayo Ramón Zaya Mora a un pasapelotas en el estadio Departamental Santa Cruz.
En el artículo se señala que el hecho sucedió en un encuentro entre Chaco Petrolero y Oriente Petrolero, cuando en realidad ocurrió en un partido que disputaron Chaco con La Bélgica por el torneo Nacional de 1971, aunque el cotejo se jugó el 12 de enero de 1972.
No es la intención andar marcando errores, ya que cualquiera se equivoca, simplemente corregir datos para que la historia no se distorsione con el tiempo, y para ello nos remitimos a la hemeroteca e ilustramos el post con una secuencia gráfica de valor periodístico publicada por un diario de la época.
Ese domingo ganó 2-0 La Bélgica, que contaba con un equipazo integrado por Escalera, Ribera, Magín Gómez, Mataeu, Araúz; Peji Hurtado, Zezinho (Viruez), Villegas; Zelaya (Bernal), Pafuncio (Capú) y Juan Ramón Ocampo.
Chaco Petrolero presentó a Zaya Mora (luego atajó Jiménez), Hurtado, Modesto, Aragón, Chávez; Méndez, Liendo, Messa; Alcoba, Adolfo Flores y Germán Parada.
Fue árbitro el orureño Orihuela.
A partir de ese incidente, el pasapelotas, que era también canchero del estadio, empezó a ser llamado Zaya Mora,
y el arquero una especie de persona no grata.
Zaya Mora
(Justo Ramón Zayas Mora, según el diario paraguayo ABC) tuvo una buena trayectoria que incluyó a Libertad de Asunción (1960-64), Central Córdoba de la Argentina (1965), Huracán de Buenos Aires; Unión Magdalena de Colombia (1966, 67 y 68); Iberia de Los Angeles (1969 al 70), Ferroviario de La Paz (1971), Municipal de La Paz (1972), Chaco Petrolero (1973 y 74).

CAMBIO DE MANDO

Oriente Petrolero tiene la sartén por el mango tras asumir el liderazgo en la recta final de Clausura. Depende de cómo maneje el rol de encuentros de acá al final para que se consagre campeón en un certamen que ahora ofrece escaso margen de error a quienes se postulan al título.
Oriente se puso al frente en una jornada que se presentaba con grandes posibilidades para los albiverdes por el hecho de ser locales y la condición de visitante del entonces líder San José, que se presentaba ante otro aspirante a la corona, Aurora.

El hoy puntero no arrancó bien el partido ante Universitario, se fue al descanso en desventaja, pero tuvo la virtud de no entrar en la desesperación y en el segundo tiempo recompuso las cosas y sin mayor esfuerzo dio vuelta el marcador, hasta alcanzar el 3-1 definitivo.

Parecía estar convencido de que tarde o temprano llegaría el triunfo ante un rival venido a menos tras su buena actuación en la Copa Sudamericana, prueba de ello es que ocupa el último lugar de la tabla. Por eso mantuvo mantuvo la calma y consiguió su propósito sin gestos dramáticos.
La punta lo esperaba con los brazos abiertos tras la derrota por goleada de San José y hacia allá fue a paso firme. Hoy, Oriente se encuentra ahí, en esa especie de Olimpo, con un panorama y una perspectiva envidiable
s.

ENTRENADORES, LA HISTORIA CONTINÚA

Después de las eliminatorias del Mundial de México 70 y la buena actuación del seleccionado nacional bajo el mando de Freddy Valda, arranca otra etapa.
El año 1972 se disputa en Brasil la Copa Independencia, llamada también Minicopa, y Bolivia asiste con un equipo entrenado por el cruceño Rubén Saldaña Barba, que llevó una mayoría de jugadores jóvenes, muchos de ellos del oriente y el chaco boliviano, que no eran tenidos muy en cuenta hasta entonces. "Pichicato" tendría otra chance años más tarde, en 1981.

Después de las cortas etapas cumplidas por Saldaña,Valda y Trigo, en 1977 es designado el paceño Wilfredo Camacho, capitán de la selección campeona en el 63. Realiza una gran campaña en la primera etapa de la eliminatoria para el Mundial de Argentina, eliminando a Uruguay y Venezuela. Sin embargo, fracasa en la liguilla de Cali unos meses más tarde: Bolivia recibe sendas goleadas de Brasil y Perú.
Empiezan los interinatos. Se hace cargo el preparador físico Isaac Álvarez hasta que es designado el alemán Edward Virba, para los encuentros del repechaje ante Hungría. Bolivia pierde los dos cotejos por 6-0 en Budapest y 3-2 en La Paz.
Ramiro Blacut, ex gran jugador, dirigió entre 1979 y 1981. Volvería en 1991 y en 2004. En ninguna de las etapas logró buenos resultados.
En 1983 tiene una nueva oportunidad Wilfredo Camacho para la Copa América, pero no consigue mejorar las cosas en el seleccionado.
En 1985 asume el extrovertido argentino Carlos Manuel "Chamaco" Rodríguez, quien dura apenas unos amistosos por malos resultados.
Ese año asume el chileno Raúl Pino para encarar las eliminatorias de México 86, que Bolivia disputa en Santa Cruz. El cuadro nacional no gana de local (iguala con Paraguay y pierde con Brasil) pero logra un empate de visitante ante Brasil.
En esta misma época llegó otro chileno, Luis "Locutín" Santibáñez, pero sólo dirigió un seleccionado preolímpico y no llegó a conducir la Selección mayor.
En 1987 es elegido el argentino Nito Osvaldo Veiga para la Copa América de Argentina, tras una buena labor en la selección que disputó el preolímpico de ese año, aunque luego los resultados tampoco fueron de los mejores.
En 1989 asume el también argentino Jorge Habegger, de gran labor en Bolívar. Bolivia estuvo a punto de clasificar al Mundial de Italia, quedó afuera por un gol de diferencia. Habegger retornó en 2001, para las eliminatorias, pero su gestión fue pésima esta vez.
En 1993 llegó el español Xavier Azkargorta, tras un nuevo paso efímero de Ramiro Blacut. La historia es por demás conocida. El vasco logró clasificar a Bolivia al Mundial de Estados Unidos 1994.
Antonio López, entrenador alterno de Azkargorta, asume en 1995 porque este último decidió no seguir al frente del seleccionado por cambios en la cúpula de la FBF. Tras una buena Copa América en Uruguay, López también decide marcharse, aunque retornaría casi un años después (1996/97).
El montenegrino Dusan Draskovic llega en 1995 luego de una gran tarea en Ecuador. Sin embargo, pese a un excelente comienzo, no logra realizar una buena campaña y es despedido. Después de él, retorna el español López.
En 1999 es contratado el argentino Héctor Rodolfo Veira, el popular "Bambino". No gozó nunca de la simpatía de los periodistas del interior, especialmente los paceños, porque decidió radicar en Santa Cruz. Bajo su mando, la Selección cumplió una regular actuación en la Copa América de Paraguay, tuvo un aceptable desempeño en la Copa Confederaciones de México, pero le fue mal en el Preolímpico de Brasil, y fue destituido ante la gran presión de un sector de los medios de comunicación.
A principios de 2000 asumió el yacuibeño Carlos Aragonés, exitoso entrenador en ese momento por los títulos logrados con Blooming y The Strongest, que además había sido capitán y figura de la Selección en décadas pasadas. El chaqueño llegó con el máximo apoyo, pero terminó renunciando un año más tarde porque le fue mal en la Copa América de Colombia. A muchos periodistas no les importó el hecho de haber asumido la riesgosa y necesaria tarea de renovar totalmente el plantel nacional, pidieron su cabeza, y los dirigentes les dieron el gusto.
Acá empezó una época de improvisaciones e interinatos. Retornó Habegger (2001) y duró poco. Se fue tras una goleada sin precedentes de Bolivia como local, en La Paz, ante Ecuador por 5-1, que provocó incluso una serie de dañinos rumores sobre la honestidad de los responsables del cuadro nacional.
Asumió Carlos Leonel Trucco (20001/2002), que fue quien más duró en esta etapa. Dirigió en el final de la eliminatoria y con él Bolivia empató a Perú en Lima y a Brasil en La Paz. Decidió renunciar tras un par de amistosos más porque no le garantizaban su continuidad en el cargo.

Después dirigió Vladimir Soria (2002), el uruguayo Walter Cata Roque (2003) y el argentino Dalcio Giovagnoli (2003). Cada uno entre uno o dos partidos.
En 2003 fue contratado el uruguayo chileno Nelson Acosta, que había clasificado a Chile al Mundial la eliminatoria anterior. Con Bolivia fracasó y lo echaron en plena competencia.
En 2004, reapareció Blacut como entrenador nacional para el resto de las eliminatorias y la Copa América de Perú. La actuación fue aceptable en la Copa (dos empates y una derrota) pero no duró en el cargo.
En 2005 asume el chaqueño Ovidio Messa Soruco, otra ex gran futbolista y ex seleccionado. Sustituye a Blacut para dirigir los siete encuentros que restan de las eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006.
Erwin Sánchez, figura indiscutida del fútbol boliviano, llevó adelante el proceso entre 2006 y 2010, pero tampoco pudo cambiar la suerte del seleccionado nacional.
Eduardo Villegas fue el elegido, en noviembre de 2009, para la última etapa de la serie de interinatos que aparecen en la historia de nuestro fútbol. No le fue bien y quedó descartado como entrenador titular.
En 2010 llega al cargo el argentino boliviano Gustavo Quinteros. Pero esta historia recién empieza, por lo tanto, continuará...



ENTRENADORES, PRIMERA ÉPOCA

Si las estadísticas no nos fallan, Gustavo Quinteros es el entrenador número 46 de la Selección boliviana a lo largo de su historia, desde que empezó a competir oficialmente en los torneos sudamericanos, allá por 1926.
Si nos remitimos a datos de la FIFA, el primero fue Jorge Luis Valderrama, un jugador que oficiaba a la vez de entrenador y que cumplió ambas tareas en los Sudamericanos de 1926 y 1927, según datos que manejan sitios de estadísticas de fútbol.
Algunos nombran a Job de la Cerda y Kentaro Hara entre los primeros pero no encontramos información que confirmen su labor, por eso no los incluimos en la lista.
En 1930, fue repatriado de Inglaterra Ulises Saucedo (algunos lo citan como Ulrico), quien se desempeñaba como director técnico en aquel país, para que dirija a Bolivia en el Mundial de Uruguay, evento en el que a la vez fue árbitro y juez de línea.
En 1945, el periodista-entrenador-árbitro uruguayo Julio Borelli, afincado en el país tras haber cumplido ambas funciones en el fútbol peruano, dirigió al seleccionado en el Sudamericano de Chile.
En 1946/47, Sudamericano de Argentina y Ecuador, le tocó el turno a Diógenes Lara, ex integrante de la Selección en el Mundial de Uruguay.
En 1949, para el Sudamericano de Brasil, asumió Félix Deheza, quien en 1970 lograría la Recopa Sudamericana dirigiendo a Mariscal Santa Cruz, único título internacional de un club boliviano hasta la fecha.
Al "Profesor" Deheza se le adjudica la siguiente arenga: Muchachos no hemos tenido tiempo para entrenar bien en la semana, pero ya saben, cuando estemos en el ataque los del medio al ataque, cuando nos ataquen, los del medio van a la defensa. Fuerza carajo, vamos Bolivia.

En el Mundial de Brasil 1950, Bolivia asistió bajo el mando del italiano Mario Pretto. Hay quienes sostienen que era brasileño, pero otros ratifican la nacionalidad italiana e indican que habría nacido en Nápoles.
En 1953, fue el turno del argentino César Vicino (¿o Viccino?), aunque algunos sostienen que era italiano. Bajo su mando, Bolivia logró el histórico triunfo ante Perú, que oficiaba de dueño de casa en aquel sudamericano y estrenaba el estadio Nacional. Fue 1-0 con gol de un joven Víctor Agustín Ugarte.
En 1958, Deheza dirige nuevamente a la Selección pero esta vez en las eliminatorias para el Mundial de Suecia.
En 1959, la Selección viaja al Sudamericano de Argentina dirigida por el ex arquero Vicente Arraya, apodado por la prensa rioplatense La flecha andina por su agilidad, tras su paso por el club Atlanta.
En ese año se cita también al argentino Gregorio Esperón, que hizo su carrera en Ecuador. Tengo dudas al respecto porque no hay datos que confirmen su actuación como DT del cuadro nacional en una época en la que se jugaban muy pocos encuentros internacionales. También se cita Alberto Achá (?), ex futbolista de seleccionados anteriores que emigró al club Oro de México.
En 1961, dirigió el chileno Renato Panay en las eliminatorias para el Mundial 62, y posteriormente entrenó a Aurora y San José.
En 1963, Bolivia se alista para ser anfitrión del Campeonato Sudamericano, contrata al brasileño Danilo Alvim, ex integrante del scratch en 1950. El brasileño anota su nombre en la historia del fútbol nacional al lograr el título.
En 1965 entra en escena Freddy Valda, considerado un adelantado en su época por sus conocimientos de táctica en un fútbol boliviano que evolucionaba muy lento. El chuquisaqueño Valda dirigiría posteriormente en las eliminatorias de México 70, en la que cumplió una buena campaña, en la de Alemania 74, y en la Copa América de 1975.
En 1967, asumió el cochabambino Carlos Trigo, que también tendría su chance en 1973, con un cuadro renovado y con muchos jugadores cruceños y chaqueños. Algo raro en esa época.
Hasta acá podemos dar por concluida una primera época, ya que el fútbol boliviano empezaría a cambiar en los años setenta.

* Foto: Danilo Alvim, entrenador en 1963.

sábado, 6 de noviembre de 2010

QUINTEROS, EL ELEGIDO

La Federación Boliviana de Fútbol actuó con lógica. Este era el momento para que Gustavo Quinteros se haga cargo de la Selección nacional y los dirigentes lo designaron ayer para que encare esta nueva etapa que tiene como desafíos la Copa América Argentina 2011 y las eliminatorias del Mundial Brasil 2014.
Quinteros, que nació en Santa Fe, Argentina, hace 45 años y se naturalizó boliviano, había hecho los méritos suficientes como para ser la primera opción entre quienes dirigen en el país, por el trabajo realizado en todos los clubes que dirigió, en los cuales demostró capacidad, coherencia, una línea de conducta, un plan serio, y logró éxitos deportivos.

Además, la FBF no contaba con recursos para contratar un entrenador extranjero y tampoco existía un candidato que entusiasme por sus éxitos o por su fama. Por lo tanto era mejor, esta vez, priorizar lo que había en casa.
Quinteros realizó el recorrido que debería ser exigido a todo entrenador. Después de dejar el fútbol (Talleres de Remedios Escalada, Universitario de Sucre, The Strongest, San José, San Lorenzo, Argentinos Juniors, Selección boliviana), hizo el curso de director técnico, dirigió en divisiones menores y después incursionó en el fútbol profesional.
Arrancó en las divisiones menores de Argentinos Juniors, posteriormente dirigió a la Primera División de este club, vino a Blooming, retornó a Argentina para entrenar a San Martín de San Juan en el Nacional B, volvió a Blooming, pasó por Bolívar y ahora está en Oriente Petrolero.
Con Blooming, Bolívar y Oriente consiguió campeonatos. Sus logros son indiscutibles y restan valor a la etiqueta de defensivo que le impuso un empresario devenido en dirigente que, irónicamente, al evaluarlo, esta vez restó importancia a los números.
Sus equipos se caracterizan por tener orden, equilibrio en sus líneas y una idea definida de juego. Es difícil ver a un equipo dirigido por Quinteros, desorganizado, deslucido.
Ahora tiene un desafío mucho más complicado porque no dirigirá a un equipo grande, al contrario, Bolivia es equiparable a un equipo chico y débil tomando en cuenta los rivales con los que compite en Sudamérica. La misión es convertirlo en fuerte y competitivo.
Merecía la oportunidad, ahora no queda más que aguardar con paciencia los resultados de su trabajo, y ver si entra en la historia como unos pocos elegidos o si pasa con más pena que gloria como tantos otros.

viernes, 5 de noviembre de 2010

ORIENTE, VIGENTE Y PUJANTE

Oriente Petrolero cumple 55 años. El presente encuentra a la entidad albiverde con el desafío de lograr un definitiva consolidación institucional y en la pelea por apoderarse de una nueva estrella del firmamento futbolero boliviano.
Una sede social a la altura de su pergaminos y un nuevo título para que disfruten las nuevas generaciones que no tuvieron hasta ahora la suerte de otras en décadas pasadas, son las asignaciones pendientes del club con mayor hinchada en Santa Cruz.
Miguel Antelo, un orientista de cepa, que incluso fue destacado jugador albiverde en los 70, tiene a su cargo este mandato en su segunda gestión en el club que se hizo grande y popular siendo parte de YPFB.
Oriente tiene el mérito y el privilegio de haber inscrito al fútbol cruceño en el ámbito nacional consagrándose campeón en 1971, tras vencer en la final a Municipal de La Paz en enero de 1972.
Se puso los "pantalones largos" en esos años, como dice la crónica del diario El Deber que ilustra el post, al comentar el triunfo refinero ante el Lokomotiva de Checoslovaquia (2-0), en uno de los amistosos que eran muy comunes entonces.
El crédito cruceño de la época se impuso la tarde del domingo 5 de mayo de 1970 con dos goles de uno de sus cracks de todos los tiempos, el goleador brasileño Dedé. Aquella vez, Oriente alineó al equipo que sería la base del futuro campeón boliviano: Ladislao Jiménez, Rolando Justiniano, Antonio Cabrera, Pedrozo, Kelo Vargas; Banegas, Maldonado, Pacho Flores; Jesús, Déde y Toninho. Alternaron Silvio Rojas y Garsette.
Posteriormente, en la Liga, siguió siendo un gran protagonista con equipos muy fuertes, y gracias a ello sumó tres estrellas más a su escudo, al conseguir los títulos en 1979, 1990 y 2001.

Otro preciado logro para los hinchas de Oriente en este poco más de medio siglo de vida, es la ventaja que le lleva a Blooming en el clásico local. El duelo, que cobró fuerza en la década de los 70, sigue siendo de toma y daca, duro y parejo, en el que se deja alma y vida, como en los viejos tiempos.
Hoy como ayer, Oriente cuenta con grandes jugadores en sus filas, algo para destacar en la dirigencia albiverde, que siempre hizo esfuerzos por contratar buenos jugadores extranjeros y nacionales. De ahí su vigencia y la posibilidad siempre latente de dar una nueva vuelta olímpica.