viernes, 10 de diciembre de 2010

COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS

Bolívar deshoja margaritas para elegir a su nuevo entrenador, una vez descartada la continuidad del argentino Néstor Clausen. Este, sí...este, no.
Las opciones son varias y de distintas nacionalidades: hay alemanes, españoles, argentinos,venezolanos y bolivianos, entre otros. Como en los viejos tiempos, se podría decir, porque si hay un club boliviano que contrató directores técnicos de distintos países, ese fue Bolívar.

Lo dirigieron el griego Dan Georgiadis (1968), los alemanes Rudi Gutendorf (1974) y Charles Edward Virba (1979), el yugoslavo Elías Pasic (1978), el checoslovaco Jan Skripko (1980), el ruso Vitaliy Viktorovich Shevchenko (1992), el peruano Moisés Barack, los españoles Antonio López y Julián Rubio, los chilenos Andrés Prieto y Gustavo Huerta, el uruguayo Juan Eduardo Hohberg, y los colombianos Juan José Peláez y Santiago Escobar.
La lista de argentinos es interminable, nombramos a algunos por su importancia, Norberto Fernández, Donato Hernández, Miguel Ignomiriello, José Omar Pastoriza, Reinaldo Carlos Merlo y Jorge Habbeger.
Hoy se menciona al alemán Bernd Krauss, al venezolano Richard Páez, a los españoles Juan Manuel Lillo y Xabier Azkargorta, y al cochabambino Eduardo Villegas.
Al parecer, el favorito es Krauss, que dirigió al Borussia de Monchengladbach, Real Sociedad, Borussia Dortmund, Real Mallorca, Aris Salónica, Admira Wacker (Austria), Bani Yas Abu Dabhi, Tenerife, Sk Shadorf (Austria).

* Foto: Vitaliy Viktorovich Shevchenko.

jueves, 9 de diciembre de 2010

ARMAR DESARMANDO

Blooming empieza a armar su equipo de la temporada 2011 desarmando el de la gestión 2010, algo que es ya una costumbre en la actual dirigencia celeste, propensa al cambio, muchas veces sin sentido.
Esta especie de "moda" la adoptó en 2009, cuando de golpe y porrazo decidió poner fin al exitoso ciclo de Gustavo Quinteros, para experimentar uno nuevo con el verborrágico Sergio Apaza.
En aquel momento, la dirigencia también decidió no retener la base del buen equipo que había armado Quinteros y que había perdido la final, en tiros penales, con Aurora, aunque dejando la certeza de que era el mejor de la temporada.
Y le fue mal, muy mal, porque Apaza se tuvo que ir un par de meses después debido a que Blooming no daba pie con bola, y les dejó un plantel que él había ayudado a armar pensando en una línea futbolística que nunca se vio.
No les quedó otra que buscar reemplazante y contrataron al uruguayo Pablo Repetto. Blooming mejoró un poco, pero le costaba ganar. El estilo un tanto mezquino, especulativo que impuso el charrúa, no gustaba, y fue despedido.
Para sustituir a Repetto, eligieron a un viejo conocido, Víctor Hugo Andrada, ex jugador de la Academia, que logró levantar el ánimo del plantel, a tal punto que, sin llegar a hacerlo jugar bien, terminó consagrándolo campeón.
Andrada le hizo bien al principio pero terminó haciéndole mal después. No preparó convenientemente el equipo para la Copa Libertadores de América, como si le hubiese quedado grande el desafío. Blooming no estuvo a la altura del certamen internacional, fracasó, el plantel perdió confianza y línea futbolística, y no pudo recuperarse del todo.
Los cambios de entrenador terminaron por aniquilar el estilo futbolístico que había conseguido bajo el mando de Quinteros, y que lo había convertido en un equipo confiable, que conseguía buenos resultados y brindaba agradables espectáculos.
Carlos Aragonés, que sucedió en el cargo a Andrada, tampoco ha conseguido darle un norte al juego de Blooming, que, pese a ello, en este segundo semestre, a los tropezones, estuvo cerca del título, aunque al final se quedó sin nada por falta de justamente eso, de sustento futbolístico.
Hoy, la dirigencia está en lo suyo. Aunque en esta ocasión está obligada a armar desarmando porque algunos jugadores cumplieron su ciclo.

martes, 7 de diciembre de 2010

UN POCO MÁS DE REPETTO

El entrenador Pablo Repetto acabó contradiciendo el dicho popular que sostiene que nadie es profeta en su tierra. No pudo triunfar en tierra ajena pero sí lo consiguió en la suya, sacando campeón a Defensor Sporting.
No le fue bien en Bolivia, dirigiendo a Blooming, aunque tampoco le tuvieron paciencia porque la Academia no jugaba bien y le costaba conseguir puntos, y retornó a Uruguay antes de lo previsto.
El uruguayo le dejó su lugar a Víctor Hugo Andrada, quien enderezó el rumbo del equipo celeste y lo consagró campeón del torneo Clausura 2009, aunque duraría poco en el cargo por el rotundo fracaso de Blooming en la Copa Libertadores de América.

lunes, 6 de diciembre de 2010

LA VERDAD ES LA REALIDAD

Alguien miente o estamos hablando de países diferentes. Una de dos. Me quedó esa duda tras leer la entrevista realizada por un diario paceño al presidente de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano, Mauricio Méndez.
Sinceramente, el fútbol boliviano que conozco no tiene nada que ver con aquel al que se refiere Méndez, un fútbol boliviano en permanente progreso, manejado por dirigentes sacrificados, generosos y maduros.
El dirigente, a quien el periodista lo define como "versátil y convincente", corriendo el riesgo de que alguien confunda con "oportunista y charlatán", se encargó de ensalzar a sus colegas, exagerando su dedicación y aporte al fútbol. "Hipotecan bienes personales, dejan a la familia (descuida, habrá querido decir), sometiéndose a la crítica inmisericorde de quienes no saben la realidad del dirigente de fútbol", según el.

Los tiempos cambian. Hoy, lo que menos hacen los dirigentes del fútbol, es sacar plata de su bolsillo para mantener los clubes. Se acabaron los mecenas, aquellas personas que daban todo por sus equipos. Y si los hay, son unos cuantos, sobran los dedos de una mano para contarlos. Eso lo sabe todo el mundo.
La entrevista parece haber sido hecha por el relacionador público de Méndez y no por un periodista, dada la pasividad con la fue realizada, ya que dejó que el presidente de la LFPB se explayara a sus anchas sin que se le observe casi nada. O sea, para decirlo de una manera futbolera, lo llenó de centros para que Méndez los cabeceara sin oposición alguna.
Sólo en esta gestión, para no ir lejos, se le puede criticar que hayan organizado un torneo que no otorga ningún título, ausencia de autoridad en la reprogramación de partidos, y falta de ética por aferrarse a los cargos.
Quejas y problemas sobran a lo largo de sus ocho años de mandato.
Además, no hay ningún cambio serio en marcha, pese a la "profunda reflexión" que, según el, realizaron en algún momento.
La realidad del fútbol boliviano está a la vista y la actuación decorosa de algunos equipos en la última versión de la Copa Sudamericana no la modifica. Al fin y al cabo, una golondrina no hace verano.

domingo, 5 de diciembre de 2010

VOLVER A EMPEZAR

En el fútbol, el descenso está emparentado con fin del mundo o con una desgracia familiar. No hay cosa más amarga para un hincha que su equipo pierda la categoría. Con el tiempo, repuestas la cordura, la sensatez y la tranquilidad, este hecho aciago, toma una dimensión real. Se convierte en una tristeza que tiene fin a corto, mediano o largo plazo.
En Wilstermann están viviendo algo de todo esto, seguramente. Algunos buscan, desesperados, la manera de evitar que ocurra lo inevitable, de impedir que su querido club deje el sitial que ocupó en forma tan digna y orgullosa toda la vida.
Creo que a cualquier futbolero le entristece que Wilster atraviese este mal momento, por todo lo que representa para el fútbol boliviano. Recuerdo que incluso uno terminaba teniéndole simpatía por los grandes jugadores que siempre contaba en sus filas. Personalmente envidié (sanamente, ojo) y admiré, primero, aquella formación de la Copa Libertadores de 1973, con Issa (Bilbao), Pérez, Olivera, Ponce, Cabrera Bucet; Vargas, Bravo y Milton Teodoro Joana; el chapaco Juan Carlos Sánchez, Limberg Cabrera Rivero y Gangas; después, aquel equipo del 81 con el Huracán Jairzinho, Gastón Taborga, el Ruso Navarro, Villalón, entre otros. Por citar un par de casos, ya que al respecto hay varios ejemplos en su historia.
Pero el fútbol es así. Por lo general, el que hace mejor las cosas, termina siendo campeón, y aquel que no las hizo bien, acaba perdiendo la categoría. Algo sucedió en los últimos dos o tres años en Wilstermann que afectó su solidez institucional, a tal punto, que ni un sorpresivo título a mitad de año pudo evitar la hecatombe futbolera.

Un hincha del cuadro aviador, resignado y aferrado a un consuelo, válido, creo, me decía que muchos grandes equipos tuvieron su Waterloo alguna vez: ¡hasta la Juve descendió! Sí, es así, Juventus y Milan, en Italia; Atlético de Madrid, en España; Racing y San Lorenzo, en Argentina; Bolívar, San José y Blooming, en Bolivia. Todos descendieron alguna vez y volvieron para ser campeones.
El descenso genera una gran tristeza y toca el orgullo, pero no consigue que se pierdan la estirpe ni el abolengo, ganados con esfuerzo, amor propio, goles, conseguidos en muchos años de trayectoria. Lo importante es no extraviar el rumbo, elegir las personas correctas para comandar la operación retorno y que la misma tenga bases sólidas pensando siempre en un futuro mejor.

* Foto Los Tiempos: Taborga, Jota Jota Jiménez, Tutula Alcócer, Ausberto García, Jairzinho e Issa. Cracks de distintas épocas juntos.

jueves, 2 de diciembre de 2010

DOLOR DE CABEZA

Oriente tendrá más de un un dolor de cabeza en estos días, por la resaca que habitualmente provocan los festejos de los títulos y porque no la tendrá fácil para retener a jugadores que fueron claves en la buena campaña realizada en la presente temporada.
Miguel Antelo, presidente del club albiverde, reconoció que la prioridad será la renovación del contrato de Alejandro Schiapparelli, Miguel Ángel Hoyos y Joselito Vaca, cuya vinculación finalizó una vez concluido el campeonato liguero.
Bolívar anunció su interés por recuperar a Schiapparelli y Hoyos, que vistieron la casaca celeste el año pasado. Esto, de por sí, aumenta la cotización de los futbolistas, que, ante las interesantes ofertas, suben sus pretensiones económicas. A esto hay que sumarle el efecto inflacionario que genera la conquista de un título.
Oriente, entonces, se encontrará con dos duros escollos en la negociación, la oferta de un Bolívar que cuenta con recursos a mano y la lógica ambición de dos jugadores que aumentaron su cotización.
También puede convertirse en otro problema el hecho de que ambos jugadores piensen en la posibilidad de ser convocados a la Selección nacional por Gustavo Quinteros, y tengan en cuenta la aclimatación a la altura que les brindaría el jugar en la Paz.
Con Joselito Vaca seguramente ocurrirá lo mismo. Aún no se sabe de otras ofertas, pero el talentoso volante es siempre pretendido por varios clubes a raíz de su vigencia y calidad y por el hecho de ser jugador nacional, algo escaso en estos tiempos.
Después viene el resto, con muchos de los cuales tiene contrato vigente. El primero que aseguró de los que podían marcharse con la ficha en su poder, es el paraguayo Francisco Argüello.
Los dirigentes quieren que la base esté asegurada cuanto antes, por eso están preocupados por retener a Schiapparelli, Hoyos y Joselito.

CELESTE OSCURO

Blooming en la hora de la verdad. El panorama celeste se puso bastante oscuro en esta etapa eleccionaria con denuncias de opositores que obligan al oficialismo a manifestarse para dejar las cosas claras y limpiar su imagen.
Frente a frente están dos bluministas de cepa, como son Carlos Bendeck, actual presidente del club, y Erwin Peredo, integrante del directorio y aspirante a la presidencia, ambos rodeados por reconocidos hinchas y simpatizantes celestes.

Pimpo y Happy, como se los llama comúnmente, transitaron juntos los tres últimos lustros de la vida de Blooming, ocupando diferentes cargos en el directorio, en las buenas y en las malas, y además, son (¿eran?) amigos. Hoy están en veredas distintas, distanciados y enfrentados.
Happy se siente traicionado por Pimpo porque este último no cumplió la promesa que, supuestamente, le realizó hace dos años, de permitirle asumir la presidencia en este nuevo período sin necesidad de elecciones.
Pimpo da a entender que el compromiso no habría sido formal y parece que no dará brazo a torcer porque tiene intenciones de seguir en el cargo.
A esto, que viene a ser lo menos importante, se suman reclamos y serias denuncias que obligan a descargos y explicaciones, porque está en juego el patrimonio de esta institución fundada en 1946.
La más grave es la supuesta intención del directorio de ceder parte de los terrenos de la hermosa sede social a un grupo del cual formaría parte el hermano de un dirigente que ocupa un alto cargo en la Federación Boliviana de Fútbol, para urbanizarlos.
Después están otros temas, como la hipoteca de la misma sede a una cooperativa para obtener fondos que permitan financiar al equipo profesional y la inexistencia de informes económicos de los ocho años de gestión del actual directorio.
La coyuntura eleccionaria quiso que sea así, que la verdad, en caso de que no haya sido expuesta, salga a flote, que quienes en este momento conducen la Academia se pronuncien.
Conozco a Pimpo y Happy hace bastante tiempo, tengo aprecio y respeto por ambos, y los considero dos buenos tipos. Puedo asegurar que quieren lo mejor para Blooming. Si algo me animo a decirles, desde acá, es que traten de entrar o salir por la puerta grande.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

NO IMPORTAN UN PITO

Me parece raro que nadie hable de los árbitros, que no se los culpe de algo. Raro pero saludable, diría, porque eso significa que pasaron casi desapercibidos en una época llena de susceptibilidades a raíz de la disputa de varios partidos decisivos.
Seguramente que si empezamos a escarbar encontraremos algo negativo en algún encuentro, alguna que otra actuación criticable, pero en líneas generales el desempeño de los nuevos árbitros fue aceptable.
Es difícil hablar de excelencia en el arbitraje, acá o en cualquier parte, porque es una tarea complicada, propensa al error involuntario debido a que se toman decisiones en segundos, sin tiempo para el análisis. Por lo tanto, es positivo que la calificación supere lo regular.

Esto tiene mayor valor si tomamos en cuenta que esta es una época de renovación en el arbitraje boliviano, con la incursión de muchos valores jóvenes y por ende con mayores probabilidades de error a causa de la falta de experiencia.

Creo que a los árbitros bolivianos les hace falta adquirir un poco más de seguridad, de esa manera conducirían mejor los partidos y generían más confianza dentro y fuera del campo de juego.