Está claro que Bolivia tiene que cambiar si pretende modificar el rumbo. Necesita jugar "a otra cosa", poner fin al juego desorganizado, por momentos intrascendente, basado en el entusiasmo, e incorporar conceptos que la conviertan en un equipo en serio.Basta de hablar de las ganas, que es como caer en la vieja historia del "amor a la camiseta". Se entiende que quien sale a una cancha, y más si viste la camiseta que representa a su país, tiene que derrochar entusiasmo, entrega y voluntad, además de alegría.Pero con el entusiasmo para correr detrás de una pelota, no alcanza. Bolivia necesita alguien que genere una motivación especial con un discurso distinto, con argumentos sólidos, con fundamentos teóricos, técnicos y tácticos, que lo ayuden a crecer dentro y fuera de la cancha. Como lo hizo Marcelo Bielsa en Chile.El cambio de mentalidad y el crecimiento futbolístico lo consiguen entrenadores de indiscutible liderazgo, como ocurrió con Xavier Azkargorta en aquella recordada campaña del 93. Con ideas claras, un carisma especial, apoyo y tiempo, logró sacar el máximo provecho a un grupo de buenos jugadores.
Pienso que no es el momento para soluciones caseras. El fútbol boliviano requiere, hoy, de alguien con mayor roce, experiencia y jerarquía que ofrecen los candidatos locales, para llevar adelante un proceso que no será fácil debido al mal momento que atraviesa a causa de los pésimos resultados obtenidos en los últimos tiempos.La elección tiene que ser cuidadosa, y si la plata no alcanza para traer a nadie de afuera, se tendría que evaluar entre los locales (Eduardo Villegas y Gustavo Quinteros, llevan ventaja) el trabajo que han realizado, sin que medien simpatías o antipatías personales.
* Ilustración Caloi y el fútbol
La Selección boliviana arrancó con un deslucido empate con Colombia una nueva etapa que tendrá como objetivo principal las eliminatorias al Mundial de Brasil 2014 y la Copa América que se disputará en Argentina el próximo año.No es el momento de exigir, porque esto recién empieza y todavía no existe un plan serio, partiendo por el interinato de Eduardo Villegas y la presentación con equipo casi improvisado, con muy poco entrenamiento.Lo positivo en este encuentro fue que se tomara en cuenta a jugadores jóvenes como Alcides Peña, Rudy Cardozo, Roberto Galindo y Amílcar Sánchez, como parte de la búsqueda de una renovación que es necesaria.Galindo confirmó su buen momento continuando la racha goleadora que lo acompaña en Universitario, y convirtió el tanto del empate, demostrando oportunismo.Lo negativo, a mi entender, fue la convocatoria del veterano brasileño naturalizado Alex Da Rosa. No se entiende su inclusión en el equipo nacional tomando en cuenta que es suplente en Bolívar porque no atraviesa un buen momento.Reitero, no es momento de exigencias, porque no se sabe siquiera si Villegas continuará en el cargo, pero lo que uno no puede dejar de observar es que a la Selección boliviana le hacen falta conceptos de juego, una idea definida que permita superar esa imagen de equipo de barrio que deja, de un tiempo a esta parte, en la mayoría de sus presentaciones.
* Foto La Razón.
A Blooming se le complican los partidos porque le falta fútbol, pero tiene la suerte que volvió a contar con un Boyero al que le sobra fe dentro y fuera de la cancha, y le ayuda a resolver problemas.
Ayer, el hombre creyente le tendió una mano, como tantas otras veces, cuando terminaba el partido y la gente empezaba a frustrarse con el empate. Ahí estuvo el cordobés, en el corazón del área, para conectar el cabezazo y transformar la desazón en alegría.
Hernán Boyero no defraudó a los hinchas que pedían su ingreso al campo de juego en el inicio del segundo tiempo, esperanzados en que cambiara la historia y de esa manera evitar quedar relegados en la tabla por regalar puntos en condición de local.
Con él en la cancha, Blooming empezó a ser otro equipo, mucho más peligroso y ambicioso que aquel del primer tiempo y el de los primeros veinte minutos del complemento, que se había dejado empatar con Universitario, de penal (evitable, como el del otro día en Oruro. ¿No sería mejor aprender a marcar sin agarrar?).
El flaco apareció cuando más lo necesitaban, aplicó el frentazo y salió corriendo, con los brazos en alto y apuntando al cielo, agradeciendo a Dios por el gol salvador.
Así ganó Blooming su primer partido del Clausura, con un déficit en cuanto al buen juego. Esta vez lo salvó su ambición y la fe de Boyero.
* Foto El Deber.
Oriente fue a La Paz con la idea de no perder y traerse algún punto. Consiguió su cometido sin tener una buena tarde en el estadio Hernando Siles, aferrado a aquello que se va convirtiendo en un lugar común: si no se puede ganar, sirve empatar.
La buena actuación del debutante José Carlo Fernández y la mala puntería de los atacantes de La Paz FC permitieron que el encuentro terminara sin goles.El arquero albiverde, que le hace honor al apodo de Gato haciendo uso de las siete vidas y se mantiene vigente en el fútbol boliviano con sus 39 años, debutó ayer sustituyendo a Hugo Suárez, que dejó el campo por una lesión.
Gustavo Quinteros reconoció que su equipo no juegó como él pretende, pero también sostuvo que el rival hizo muy poco.
El pálido empate fue el preámbulo del partido entre The Strongest y Real Mamoré, protagonistas del lance de fondo en la jornada doble paceña.
Los atigrados se impusieron sin problemas con una destacada actuación del argentino Julián Di Cosmo, autor de los tres tantos del 3-0 que los encumbró en el tope de las posiciones del torneo Clausura.* Foto Jornada.
A Blooming le faltó decisión y ambición para evitar la derrota en Oruro ante San José.
El encuentro estaba más para el empate que para la victoria del dueño de casa, que regaló el segundo tiempo, pero acabó en victoria minera.
La Academia dominó la etapa complementaria ante la pasividad del "santo", jugó en campo contrario, controló más tiempo la pelota, sin embargo no tuvo la convicción para buscar con determinación el empate. Incluso pudo habérsela jugádo un poco más dejando en el campo a Sillero en lugar de prescindir de él para que ingrese Boyero en la parte final, ya que el "viejo" estaba jugando bien y podía darle mayor profundidad.
A la distancia, dio la impresión que el cambio debería haber sido por el brasileño Vieira, demasiado enredado con la pelota y empecinado en "moños" inncesarios que complicaban las entregas, y quedar con tres delanteros (Castillero, Sillero y Boyero). ¿Por qué no, si la idea era buscar un buen resultado y falta poco para la conclusión del partido?
Todo esto al margen de la actuación arbitral localista de Hostín Prado, que sancionó penal a favor de San José en un forcejeo de Morales con Loras, que convirtió De Souza, y después, cerca al final, no cobró una clara falta contra Brandao en el área de los orureños.
Oriente siempre tiene una carta a mano que lo ayuda a ganar el juego. En su momento fue Joselito Vaca, luego Marcelo Aguirre, que armó valijas y retornó a Rosario Central, y ahora Alcides Peña.El joven atacante albiverde ha mejorado mucho gracias a la continuidad que le brinda Gustavo Quinteros y a la madurez que otorgan el tiempo. Hoy se equivoca mucho menos que antes porque resuelve con mayor tranquilidad cada vez que enfrenta a un arquero.Lleva tres goles en dos encuentros, pero viene convirtiéndolos desde que arrancó la temporada. Su aporte es decisivo en este Oriente que no tiene un juego vistoso pero que por momentos es contundente.Ayer, ante Real Potosí, Peña se encargó que facilitar el desempeño de su equipo con un gol convertido antes del primer cuarto de hora y luego ayudó a despejar el peligro del empate potosino sobre el final.
Algunos apuntes más. Peña fue, sin duda, lo más destacado de un partido de escaso brillo. El argentino Caamaño, debutante, no dio la seguridad esperada a la zaga. Real Potosí es un equipo desdibujado desde hace tiempo.
Empezó el Campeonato Clausura en el día menos oportuno y ante la indiferencia de los hinchas.
No era el mejor momento para poner en marcha el certamen debido a que la atención estaba centrada en los problemas de la Liga del Fútbol Profesional y la Federación Boliviana de Fútbol.Fue como si se tratase de un torneo de otro país, totalmente ajeno a una crisis que sólo los dirigentes, una mayoría en realidad, se niegan a ver y encarar como es necesario. Como si todo marchase sobre rieles.La gente, hastiada por los líos entre dirigentes, de un Torneo de Invierno que fue un fracaso por el menú repetido y por ende sin atractivo, por la reciente disputa de la Copa del Mundo, necesitaba un respiro, o por lo menos motivación, que la entusiasmen con algo interesante, que la anime a volver a los estadios.Pero nadie le prestó atención a lo apuntado, por eso pasó casi desapercibida la primera fecha del Clausura y los estadios estuvieron casi despoblados. No hubo grandes novedades, Bolívar le ganó a Wilstermann en Cochabamba y Real Potosí a La Paz FC en el Hernando Siles, como ocurre casi siempre en ambos casos; Blooming igualó con Real Mamoré en Trinidad, Oriente empató con Guabirá en Montero, Universitario y San José hicieron lo propio, y The Strongest se impuso a Aurora en la Paz.
A esta generación de dirigentes pareciera que nada les afecta, y que por ese motivo están cómodos con la seguidilla de fracasos del fútbol boliviano. No los conmueve nada, a diferencia de generaciones que los antecedieron y buscaron soluciones a los males.Por ejemplo, hace treinta y tres años, en 1977, se creó la Liga del Fútbol Profesional Boliviano a raíz del fracaso en la liguilla de Cali, Colombia, tras las derrotas de Bolivia ante Brasil (8-0) y Perú (5-0), por las eliminatorias del Mundial de Argentina 78.Aquella vez se creyó que era necesario una "refundación" del fútbol como una salida al pésimo momento que vivió el seleccionado y a la falta de atractivo que empezaban a tener los torneos de asociaciones.Hoy no les provoca nada el hecho de que la Selección nacional pierda casi siempre, de local y visitante, que ocupe el último o penúltimo lugar en las eliminatorias, que en la Copa América sea siempre eliminada en primera ronda, que los equipos nacionales sean vapuleados en la Copa Libertadores de América y la Copa Sudamericana.Tampoco les mueve un pelo que las asociaciones de fútbol estén languideciendo por la falta de atractivo e incentivos de sus campeonatos, por la escasa competencia, por la falta de medidas que ayuden a potenciar sus clubes, que apenas jueguen cuatro o cinco meses al año.
Asimismo, al parecer les interesa muy poco que las divisiones menores, en la mayoría de los casos, carezcan de atención, que no tengan un campeonato competitivo que los ayude a progresar.
Quizá por eso no se escuchan voces de dirigentes que se refieran a la gran crisis que vive el fútbol boliviano, y como para ellos todo es caus de "nuestra realidad", tampoco se los escucha hablar de los remedios a los males.