miércoles, 29 de septiembre de 2010

ACADEEE, ACADEEE

Blooming no la pasó bien en el primer lustro de la década de los 70. Lo suyo fue muy distinto a lo de Oriente. Si su máximo rival había saboreado las mieles del triunfo con el título logrado en 1971, la Academia había probado las hieles del fracaso al descender de categoría en 1974.
Entre Universidad y Guabirá conspiraron (arreglaron un resultado (1-1) para favorecer a la "U" y condenar a los celestes, está demostrado en los diarios de la época) para que un Blooming que andaba a los tropezones terminara en el piso. La mala jugada fue la estocada a un equipo sin recursos para potenciar sus planteles. En determinado momento, 1971, se volvió "Transportista", para que le cayeran unos pesos y de esa manera evitar la debacle total.
No podía mantener a sus buenos jugadores. Matateu primero y Luisinho después, cruzaron la vereda y se fueron nada menos que a Oriente; Capú a La Bélgica, Moscatelli a Bata, Edson retornó a su país, y Erwin Frey había sido cedido a Real Santa Cruz.
La Academia resucitó en 1976. Retornó a la Primera "A" con un equipo juvenil, tras pugar un año en la "B". De ahí en más, Blooming tuvo un repunte notable.
El hacedor del milagro fue Roberto "Tito" Paz Limpias, un ex jugador del club convertido en dirigente y próspero empresario. Su amor por Blooming hizo que no escatimara esfuerzos económicos y lo levantó hasta convertirlo en uno de los grandes del fútbol nacional como equipo y como institución.

Inicialmente, trajo de vuelta a Frey, contrató a Rubén "Cuchuqui" Valverde, al desaparecido Quico Vega, a los argentinos Carlos Huguenet y Daniel Castro, los hermanos Albacetti (Emilio y Alberto), a Rubén Rubino, Mamerto Gómez, Bonet y Baldessari.
Castro y Huguenet, junto al Flaco Frey, fueron claves en esta nueva etapa porque ayudaron a recuperar la esencia de un estilo que le había dado el mote de "Academia", entusiasmaron a una hinchada que no era populosa y que ayudaron a crecer, por juego y por carisma.
Llegó la época liguera y Blooming no detuvo su crecimiento.

* Foto: Blooming 1976. Happy Peredo, Vaca Pereira, Rubino, Alberto Albacetti, Rau y Erland Vega; Emilio albacetti, Daniel Castro, Huguenet, Mamerto Gómez y Jorge Vega.

ORIENTÍSIMO

La década de los 70 arranca de la mejor manera, con Oriente Petrolero como campeón boliviano en el torneo Nacional 1971, y con el fútbol cruceño como un gran protagonista en pleno crecimiento.
El entonces equipo de YPFB se consagra con Ladislao Jiménez en el arco, Campos, Antelo, Pedrozo, Ángel Baez; Benjamín Maldonado, "Narrí" Méndez, Jorge Moreno, Dedé, Toninho y Luisinho, y dirigido por Eliseo Báez.
Luego potenció su equipo sumando al argentino René Domingo Taritolay, al brasileño Jesús, a Choco Leaños
, entre otros, al grupo que integraban el veterano Pacho Flores y los jóvenes Rolando Justiniano, William Arias, Kelo Vargas, quienes se convertirían en el recambio necesario.
Posteriormente, incorporó a un grupo de jugadores nacionales de gran calidad, como el "maestro" Chichi Romero, Arturo Saucedo Landa, Erwin Espinoza, Miguel Aguilar, Tamayá Jiménez, se afirmaron Freddy Flores y Marañón, Wilson Herbas se ganó un lugar, y apareció un arquero con condiciones: Hebert Hoyos. Llegaron otros extranjeros como los paraguayos Villagra, Veloso, Duarte, Isabelino Sosa, Estanislao y Francisco Franco, Melgarejo; los argentinos Mario Acastello, Julián Cristaldo, Horacio Capiello, el Loco Lugano, Luis Manuel Blanco, Porcari, Lastiri (¿o Lastidi?), Santiago Rico, Calabró; y el brasileño Vanderlei.
Una mención especial para Erwin "Chichi" Romero y Taritolay, dos valores que marcaron época y que integran, sin duda, el equipo ideal de todos los tiempos de los refineros. Es más, para mí, Romero es el mejor jugador de Oriente en su historia.
De esa manera, incorporando jugadores con oficio y jerarquía, Oriente se mantuvo como un equipo competitivo que empezó a disputarle de igual a igual a los entonces poderosos Wilstermann, Bolívar y The Strongest.
Después vino la Liga, casi al final de la década, pero esa es otra historia.

martes, 28 de septiembre de 2010

ÉRASE UNA VEZ UN TIGRE

A The Strongest no lo veo jugar muy seguido, sólo cuando viene a Santa Cruz, ya que la televisión abierta pasa muy pocos de sus encuentros (y de la mayoría, en realidad). Pero la vez que presencio sus partidos, está muy lejos del famoso equipo que llevaba bien puesto el apodo de "Tigre".
El alejarse de la tradición futbolística, de la línea histórica, de las raíces que bindaban una identidad, es común en nuestro clubes, sin embargo, creo que en The Strongest se nota más que un ningún otro.
Nunca le tuve simpatía a The Strongest, pero lo respeté siempre. No me gustaba porque "ensuciaba" los partidos, demoraban el juego, sacaban a los rivales, manejaban a los árbitros con su experiencia, etc, etc. Hacían su juego, lo que les convenía en determinado momento en el afán de sacar un buen resultado.
Pero lo respetaba porque contaba siempre con grandes jugadores, que a la vez conformaban equipos de jerarquía, duros, difíciles, con mucho oficio, expeditivos, utilitarios, temperamentales y ganadores.
Cuando venía The Strongest uno imaginaba un buen partido, con todos los condimentos, futbolísticos y extra futbolísticos, con un visitante jugando al filo del Reglamento (y a veces tomándose ciertas licencias) y un local al borde de un estado de nervios si no anotaba de entrada o se encontraba en desventaja.
Así fue durante muchos años, sin embargo, de un tiempo no muy lejano a esta parte, The Strongest no es ni la sombra de lo que era. Hay una diferencia notable en cuanto a jerarquía, e incluso de característica, entre jugadores de una y otra época.
El The Strongest que perdió el domingo en el Tahuichi fue un equipo endeble, sin un perfil definido, que cayó mansamente. No mostró garra ni juego, sólo entusiasmo en un par de chicos que en otras épocas no hubiesen ni asomado el banco de suplentes.
El Tigre de antes daba miedo, el actual, da pena (cuando juega en Santa Cruz). Lo siento por sus hinchas.

ADVERTENCIA

Oriente goleó a The Strongest y va por más. Así lo anunció el director técnico Gustavo Quinteros tras la fácil victoria de su equipo, advirtiendo a sus adversarios que tengan cuidado de acá en más porque darán pelea hasta el final.
Ahora que el equipo está completo, que se cuiden los "ventajeros", dijo Quinteros, quien llamó de esa manera a varios equipos (¿a sus entrenadores?) por no haber atendido los pedidos de Oriente para postergar partidos mientras participaba de la Copa Sudamericana, obligándolo a jugar con oncenos alternativos.
Los albiverdes superaron el domingo, en el estadio Tahuichi, a un deslucido The Strongest tras haber quedado al margen de la Copa Sudamericana y ahora enfoca toda su atención al torneo Clausura.
El partido fue pobre y se desarrolló en un ambiente insalubre para el fútbol o cualquier otra actividad al aire libre, a raíz de la humareda que afecta al departamento por los chaqueos en el campo.
Oriente fue más que The Strongest sin llegar a mostrar un buen juego. Goleó y, como advirtió Quinteros, no hay que perderlo de vista.

VENTAJERO SIN VENTAJA

Bolívar hizo leña del árbol caído y se mantiene como uno de los líderes del torneo Clausura. Se impuso a un Blooming que se derrumbó hace varias fechas y que está cada vez más abajo.
Al "ventajero", tal como lo llamó Gustavo Quinteros por no haber postergado por segunda vez un partido con Oriente, le costó imponerse, sin embargo lo logró con el aporte goleador del uruguayo Ferreira, aunque no pudo sacarle ventaja a Real Potosí, con el que comparte el liderazgo.

Real Potosí no tuvo problemas para derrotar por goleada a Guabira en la Villa Imperial y terminó la primera rueda compartiendo la punta con Bolívar.
Los azucareros no lograron mantener la racha favorable de local en un reducto siempre complicado para los equipos cruceños y frenaron su escalada en las dos tablas, en la del Claura y la de los promedios del descenso.
Aurora le amargó la tarde a Wilstermann, que dejó escapar tres puntos muy importantes en su lucha por eludir el descenso. El Equipo del Pueblo perdía por dos goles e igualó en la recta final del encuentro.
La Paz FC aprovechó el desgaste de San José, de buena actuación en la Copa Sudamericana, y logró puntos vitales en su afán de escaparle a la zona del descenso.
Real Mamoré, otro de los complicados con el descenso, también aprovechó el trajín de Universitario en la Copa Sudamericana, y obtuvo un triunfo que lo mantiene en la pelea por mantenerse en la Liga.

* Foto Jornada.

lunes, 27 de septiembre de 2010

LA LISTA INTERMINABLE

Hablemos de jugadores antes de seguir con esta historia. La lista tendría que ser muy larga, porque Santa Cruz fue y es, aunque en menor medida en la actualidad, un gran semillero de futbolistas.
En los 30, las crónicas se referían a la capacidad goleadora de Roberto "Chanchito" Saucedo, la agilidad del arquero Benjamín Medina, la técnica de Armando Jordán, la potencia del puntero Ramón "Tahuichi" Aguilera, la habilidad de Clodomiro Lara y Eduardo Perlá, y la fortaleza física de Guillermo Millet.
Después destacarían el golero Eduardo "Chembo" Gutiérrez y el veloz Celestino "Aguachuli" Algarañaz, que integraron la Selección boliviana en el Mundial de 1950. Sobresalía un juvenil Erwin Frey junto a Teco Rojas, Freddy Chahín, los hermanos Lara, Róger Wills, Chino Aguilera, Carlos Oyola y Juan Carlos Velarde.
Nombres y más nombres de un fútbol rico en jugadores. En los 60, Melitón Rosales, Tito Melgar, Chiqui Herrera, en Destroyers;
el pandino Germán Benquique, Villa y Limberg Cabrera Rivero, en Blooming; Pacho Flores, en Oriente Petrolero; Jorge Moreno, Germán Parada, los chaqueños Tuffí y Abel Aré, Pelusa Reinoso, Ruso Catalán, Adolfo Rocabado, en Guabirá; Peji Hurtado y Carlos Villegas, en La Bélgica, Wilson Archanjo, en Universidad; Tufino y El Hage, en Real Santa Cruz.
Y llegaron los extranjeros en cantidad con el “profesionalismo”. El peruano Primo Gadea, al Always Ready cruceño, y luego su coterráneo Reynaldo Párraga, a Junín. Los paraguayos Jovino Mendoza, Inocencio y Carlos Larramendia, a Blooming; Juan Medina, Eladio Núñez y Dionisio Amarilla, a Destroyers; Ismael Purificación Benegas, a la "U"; Juan Ramón Ocampo, a La Bélgica; el profe Antonio Cabrera, Ladislao Jiménez, Antonio Pedrozo, a Oriente; Mendiola, Duarte, Melgarejo y Chuisano, a Guabirá. Los brasileños Matateu, Edson, Capú, Luisinho y Moscatelli, a Blooming; Jesús, Toninho y Dedé, a Oriente; Gerson, a Destroyers; Pafuncio y Fonseca, a La Bélgica; De Melo, a Guabirá; Coutinho, a Universidad. Muy pocos argentinos, el más recordado de esta época, fines de los 60, Silvio Rojas, de Oriente.
* Foto: Universidad 1969.

sábado, 25 de septiembre de 2010

LOS AÑOS DORADOS

En la década del 60 se produce un cambio en el fútbol cruceño. Se instaura el profesionalismo en 1965, varios equipos de la primera época desaparecen y surgen otros que potencian el campeonato local con cuadros bien conformados, reforzados con futbolistas extranjeros y algunos de ellos dirigidos por entrenadores foráneos.
Blooming y Destroyers le pusieron su salsa al fútbol cruceño con su rivalidad, pero aparece Oriente Petrolero para terciar en la disputa por la supremacía de una época dorada. Entre los tres se reparten los títulos de los años 60.

Blooming y Destroyers eran clubes patrocinados por gente entusiasta, grupos de amigos, en cambio Oriente por la poderosa empresa petrolera estatal, YPFB. Los refineros empiezan a sacar ventaja de su fortaleza económica contratando los mejores valores de la época, domina el torneo local en el inicio de la nueva década y se convierte en el primer equipo cruceño en consagrarse campeón nacional, en 1972, aunque por el torneo de Nacional del 71.
Oriente arma un equipazo, pero también contaban con grandes formaciones clubes emergentes como Guabirá, La Bélgica, Universidad, Real Santa Cruz, además de los ya tradicionales Blooming y Destroyers.
Una prueba de ello es que Guabirá se convierte en el segundo equipo de Santa Cruz en obtener el título nacional en 1975, rompiendo una vez más la hegemonía ejercida por clubes de La Paz y Cochabamba.
La aparición de excelentes jugadores de la cantera cruceña y la contratación de buenos futbolistas extranjeros permiten a los cuadros locales conformar planteles competitivos que destacaban en los torneos nacionales y se fogueaban con amistoso internacionales.
El boom cruceño duraría poco. Dos años más tarde de la consagración de los azucareros se crea la Liga del Fútbol Profesional dando inicio a otra etapa en fútbol boliviano y cruceño. Pero esa es otra historia.

* Foto: Toninho y Dedé festejan un gol de Oriente ante el América de Ecuador en la Copa Libertadores 1973.

viernes, 24 de septiembre de 2010

EL VIEJO SANTA CRUZ

El fútbol en Santa Cruz no cumple doscientos años, pero este es un momento para recordar y vale la pena hacerlo porque su evolución fue de la mano del desarrollo de esta pujante ciudad, que se embarcó en el tren del progreso a mediados de los años sesenta.

Acá se empezó a jugar en forma organizada en 1916, aunque la pelota comenzó a rodar por estas tierras mucho antes, llamado “sari” o “sarina” por los mojeños, según la obra "Una utopía cristiana en el Oriente Boliviano. Historia de las misiones jesuíticas de Moxos y Chiquitos", de Mariano Baptista Gumucio.

Del 16 al 68 tengo que recurrir a bibliografía, obviamente, entre ellas el libro de Pedro Rivero Jordán, "Retazos de Historia. 100 años del fútbol cruceño". Del resto recurro a mis recuerdos.

Los dos primeros equipos fueron Los Rosas y Los Celestes, que no era Blooming, que nacería décadas más tarde. La primera pelota de cuero la trajo un cura, Luis Vázquez, desde Sucre; y las primeras chuteras, llamados también cachos o botines, “con puentes de cuero”, las lució un tal Manuel Marcó. El primer campeón fue Mundial y Florida mandó en los 40, asediado por Estudiantes.

Aparecieron Blooming y Destroyers, en 1946 y 1948, respectivamente, aunque hay una polémica entre ellos al respecto, los destroyistas dicen que los bluministas surgieron como club unos años más tarde. Aún siguen discutiendo al respecto. Lo cierto es que con ambos el fútbol cruceño empezó a cambiar dentro y fuera de la cancha.

En la década del 50, Blooming se hizo sentir conquistando un doblete el 54 y 55, y logrando el título en el 58. Destroyers recién pudo ascender en el 59, el mismo año en el que se consagró campeón Oriente Petrolero, fundado en 1955 y de rápido ascenso a los primeros planos.

La Academia y los Cuchuquis, dos equipos de barrio, acapararían hinchas y se convertirían en protagonistas del primer clásico en serio. Por lo que se ve, nacieron polemizando, rivalidad que se acentuó en los años 60 con la llegada del “profesionalismo”.

Juntos aunque revueltos, escribieron nuevas páginas de esta historia que continuará en otro post.


* Foto: Blooming 1968, campeón cruceño