domingo, 25 de noviembre de 2007

ADIÓS AL CANCERBERO QUE SABÍA JUGAR

Óscar Carmelo Sánchez fue de los mejores defensores del fútbol boliviano. De los años sesenta para acá, lo podemos ubicar en una galería de destacados como Mario Rojas, Ricardo Troncone, Ricardo Fontana, Horacio Capielo, Miguel Antelo, Edgar Vaca, Roberto Brunetto, Miguel Rimba, Marco Sandy, Juan Manuel Peña y Ronald Raldes.

Sánchez sobresalió por capacidad y visión de juego. Era un zaguero con un buen manejo de pelota, pegada precisa, buena ubicación, y “timing” (correcto sentido del tiempo y distancia). Con estos últimos aspectos disimulaba su falta de velocidad.

A todo ello hay que agregarle su personalidad. Era un jugador que no aquejaba un mal que a muchos les afecta, “el miedo escénico”. No se achicaba en ninguna cancha. Si había que jugar, jugaba, si había que “meter”, metía. Por eso es considerado uno de los últimos caudillos de nuestro fútbol.

Todas esas bondades lo convirtieron en un indiscutido en la Selección boliviana desde el 93 para adelante y lo llevaron a un fútbol tan exigente como el argentino, donde vistió las camisetas de Gimnasia y Esgrima de Jujuy e Independiente de Avellaneda (1997-98,1998-99, jugó 62 partidos e hizo 13 goles), y lo convirtieron en ídolo en The Strongest y Bolívar.

El homenaje para un gran defensor que ya no está entre nosotros.


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