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jueves, 8 de julio de 2010

LA TERCERA, ¿LA VENCIDA?

Holanda llegó por tercera vez a la final de un Mundial. Las anteriores no tuvo suerte, cayó ante Alemania en 1974 pese a que contaba con la maravillosa Naranja Mecánica y frente Argentina en 1978 con una formación también poderosa.
No cuenta con un equipo que se iguale a las grandes selecciones de marras, sin embargo avanzó a paso firme en Sudáfrica. Superó al aguerrido Uruguay en el penúltimo escollo y está ante la inmejorable oportunidad de quedarse por fin con la Copa FIFA.
Uruguay no se la hizo fácil, al contrario, con un buen planteamiento, mucho temperamento y ambición, la complicó y hasta estuvo a punto de amargarle la jornada en los minutos finales.
Holanda no deslumbra, por momentos cede demasiado la iniciativa al rival, le brinda oportunidades, a pesar de que es un equipo que maneja bien la pelota, pero le alcanza con poco para llegar al gol y ganar.
Debe el gran partido en este Mundial. ¿Será en la final que paga esa deuda? Además, tiene la oportunidad para confirmar aquello de que la tercera es la vencida. Sería como ponerle la frutilla a la torta a un país cultor del buen fútbol.

EL DUEÑO DE LA PELOTA

España está haciendo historia en la Copa del Mundo con el fútbol que la convirtió de animador a gran protagonista, primero en Europa y ahora en el planeta, y que tiene su fundamento en la esencia del juego: la pelota.
Siendo fiel al estilo que le impuso Luis Aragonés y que continúa Vicente del Bosque, que nada tiene que ver la otrora famosa furia española, el seleccionado ibérico dejó en el camino nada menos que a la sorprendente Alemania, favorita para triunfar en este encuentro e incluso para ganar el Mundial de Sudáfrica.
Pero España hizo trizas los pronósticos ocultándole la pelota a Alemania. La manejó como sabe hacerlo, con criterio, seguridad y sentido común. Xavi Hernández e Iniesta, los abanderados de este estilo, la pusieron bajo la suela y adormecieron a la poderosa selección teutona que había arrollado a Argentina.
España mandó en el partido del principio a fin con ese fútbol que la caracteriza, con el temple de Puyol, la prestancia de Piqué, la sapiencia de Xavi Hernández e Iniesta, la picardía de Pedro y la inteligencia del goleador Villa.
Ganó el partido siendo fiel a su juego de toque y manejo criterioso de la pelota, pero rubricó el triunfo con un gol de otros tiempos, con Puyol entrando hecho un toro al área para meter el cabezazo rompe redes que la instaló en la final, como para contentar a aquellos que extrañan la vieja furia española.
Nunca había llegado tan lejos, pero esta historia continúa y España tiene aún mucho para dar. Al fin y al cabo, es el dueño de la pelota.

* Foto de www.co.terra.com