Holanda llegó por tercera vez a la final de un Mundial. Las anteriores no tuvo suerte, cayó ante Alemania en 1974 pese a que contaba con la maravillosa Naranja Mecánica y frente Argentina en 1978 con una formación también poderosa.No cuenta con un equipo que se iguale a las grandes selecciones de marras, sin embargo avanzó a paso firme en Sudáfrica. Superó al aguerrido Uruguay en el penúltimo escollo y está ante la inmejorable oportunidad de quedarse por fin con la Copa FIFA.
Uruguay no se la hizo fácil, al contrario, con un buen planteamiento, mucho temperamento y ambición, la complicó y hasta estuvo a punto de amargarle la jornada en los minutos finales.
Holanda no deslumbra, por momentos cede demasiado la iniciativa al rival, le brinda oportunidades, a pesar de que es un equipo que maneja bien la pelota, pero le alcanza con poco para llegar al gol y ganar.
Debe el gran partido en este Mundial. ¿Será en la final que paga esa deuda? Además, tiene la oportunidad para confirmar aquello de que la tercera es la vencida. Sería como ponerle la frutilla a la torta a un país cultor del buen fútbol.
