miércoles, 12 de octubre de 2011

OTRO BAÑO DE REALIDAD

Hoy por hoy, Bolivia es eso que se vio ayer y nada más. Una selección que naufraga en sus limitaciones futbolísticas y que tampoco cuenta con recursos anímicos que la ayuden a salvarse. Así de simple y así de triste.
Ante Colombia quedó en evidencia que la tabla de posiciones no miente, que la Selección nacional está por debajo del resto en todo sentido, en el aspecto técnico, en lo táctico y en lo estratégico.
Bolivia no manejó con criterio la pelota, por eso no tuvo claridad al atacar; se paró mal en la cancha, especialmente en el sector defensivo, prueba de ello es que Colombia pudo haber anotado más goles de no haber sido por la gran tarea del golero Vaca; y no supo lastimar al rival en ataque ni controlarlo en defensa.
Colombia hizo algo parecido a lo hacen o pretenden casi todas las selecciones que visitan La Paz: esperar cerca a su área, administrar la pelota correctamente y contragolpear con eficacia. Todo le salió bien por virtudes propias y falencias ajenas. 
Los colombianos le hicieron precio a la Selección nacional en la primera etapa. Apenas anotaron un gol sacando ventaja de uno de los tantos desajustes defensivos bolivianos. Pavón no perdonó ante un desprotegido Vaca, en el inicio del complemento.
Bolivia llegó al empate que parecía lejano en uno de los ataques desesperados de los últimos minutos. A los tropezones, Flores se quedó con la pelota cerca al área colombiana y sacó un zurdazo inatajable.
Se engolosinó con el inesperado gol, ya había conseguido el pan y también quería la torta, sin pensar que se le podía quemar en la puerta del horno. Se fue al ataque a lo loco, se desprotegió atrás como por lo general hacen los equipos paceños en su casa, y acabó con las manos vacías.
Falcao, en sociedad con Moreno, dos de los que habían ingresado para darle más aire a la visita, elaboraron un contragolpe letal, en una retaguardia local totalmente abierta y distraída.
De esa manera, con una notable diferencia de jerarquía individual y colectiva, Colombia convertía en un nuevo vía crucis la eliminatoria para Bolivia.

martes, 11 de octubre de 2011

CAFÉ CALIENTE

A Bolivia le fue bien al principio en los duelos futbolísticos con Colombia. Prueba de ello es que estuvo !cuarenta y cinco años! sin conocer la derrota
Entre 1938 y 1963, Bolivia no perdió nunca, ganó tres encuentros y empató dos. Colombia recién pudo vencer en 1983. Eran otros tiempos, claro. Se jugaba poco y las participaciones bolivianas eran irregulares.
La primera victoria nacional data de 16 de agosto de 1938, por los Juegos Deportivos Bolivarianos disputados en Bogotá. Luego empataron (3-3) en 1945 y (0-0) en 1947 en los campeonatos sudamericanos de Santiago de Chile y Guayaquil, respectivamente.
Bolivia goleó (4-0) en Río de Janeiro en 1949 y (2-1) en Cochabamba en 1963, también por el Sudamericano.
Colombia recién pudo ganar en 1983. Lo hizo en La Paz (1-0), por la Copa América. A partir de ahí, se disputaron dieciocho partidos, de los cuales Bolivia apenas ganó tres, un amistoso en 1994 (1-0), por la Copa América en 1997 (2-1) y por las eliminatorias en 2003 (4-0), igualaron en siete ocasiones y Colombia venció en ocho oportunidades.
Colombia tiene nueve triunfos en su haber, Bolivia seis victorias y hubo nueve empates, en partidos oficiales y amistosos.
Hoy, las cosas no son como al principio. Bolivia no le gana a Colombia desde 2003, la eliminatoria del Mundial de Alemania, cuando se impuso por un contundente 4-0.  De ahí en más solo empates y derrotas. Casi un trago de café amargo y caliente.

Las estadísticas
1.   16-ag-1938               Bogotá                      Bolivia 2-1   Colombia          J. Bolivarianos
2.   21-feb-1945              Santiago                    Bolivia 3-3   Colombia          Sudamericano
3.   13-dic-1947              Guayaquil                  Bolivia 0-0   Colombia           Sudamericano
4.   06-may-1949            Rio de Janeiro            Bolivia 4-0   Colombia           Sudamericano
5.   17-mar-1963            Cochabamba              Bolivia 2-1   Colombia           Sudamericano
6.  14-ag-1983               La Paz                       Bolivia 0-1   Colombia           Copa America
7.  31-ag-1983               Bogota                       Bolivia 2-2   Colombia           Copa America
8.  01-jul-1987               Rosario                      Bolivia 0-2   Colombia           Copa America
9.  11-jul-1991               Viña del Mar               Bolivia 0-0   Colombia           Copa America
10.  20-jun-1993             Machala                    Bolivia 1-1   Colombia           Copa America
11.  20-feb-1994             Miami                        Bolivia 0-2   Colombia          J. Robbie Cup
12.   07-ab-1994            Villavicencio                Bolivia 1-0   Colombia          Amistoso
13.  28-mar-1996           Medellin                     Bolivia 1-4   Colombia           Amistoso
14.  10-nov-1996            La Paz                       Bolivia 2-2   Colombia           Eliminatorias
15.  21-jun-1997            La Paz                       Bolivia 2-1   Colombia           Copa America
16.  20-ag-1997             Barranquilla                Bolivia 0-3   Colombia           Eliminatorias
17.  26-ab-2000             La Paz                       Bolivia 1-1   Colombia           Eliminatorias
18.  27-mar-2001           Bogotá                       Bolivia 0-2   Colombia           Eliminatorias
19.  10-sep-2003           La Paz                       Bolivia 4-0   Colombia           Eliminatorias
20.  09-jul-2004             Lima                           Bolivia 0-1   Colombia          Copa America
21.  17-nov-2004           Barranquilla                 Bolivia 0-1   Colombia           Eliminatorias
22. 17-oct-2007             La Paz                       Bolivia 0-0   Colombia           Eliminatorias
23. 28-mar-2009            Bogotá                       Colombia 2-0   Bolivia           Eliminatorias
24.  11-ag-2010            La Paz                        Bolivia 1-1 Colombia             Amistoso

lunes, 10 de octubre de 2011

LOS UNOS Y LOS OTROS

Lo que nos dejó la primera fecha de las Eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014. Cada cual con lo suyo.
La efectividad de Argentina, de la mano de la capacidad goleadora de Higuaín, el talento ede Messi y la habilidad desequilibrante de Di María. 
Los albicelestes no solucionaron sus problemas defensivos (gruesos errores no aprovechados por Chile), tampoco mejoraron en el mediocampo, pero fueron letales cada vez que pisaron el área contraria.
El desorden de Chile. No hizo pie firme en defensa con una línea de tres zagueros que ofreció ventajas y espacios, el mediocampo generó poco juego pese a tener volantes de buen manejo, y en ataque pecó de inefectividad.
La convicción de Perú. El cuadro incaicó se mostró sólido y buscó el arco contrario con determinación, apuntalado por la experiencia de Guerrero, Farfán, Pizarro y Vargas.
El bajón de Paraguay. Los albirrojos mantienen el bajo nivel futbolístico mostrado en la Copa América. Perdió seguridad defensiva, no tiene jugadores de creación en el medio y es inoperante en ataque.
La recuperación de Ecuador. Tras una floja actuación en la Copa América, impuso su ritmo de juego como local, aprovechando la potencia y velocidad de sus jugadores.
La impotencia de Venezuela. Los de la vino tinto, que presentaron un equipo alternativo pensando en la segunda fecha, no pudieron con la fuerza y la rapidez de los ecuatorianos.
La vigencia de Uruguay. No es vistoso pero si efectivo. El seleccionado uruguayo saca ventaja de sus fortalezas, como el juego aéreo, la jerarquía de sus atacantes y la mística como equipo.
Las debilidades de Bolivia. El equipo nacional no tiene convicción a la hora de defender y le cuesta mucho llegar al gol.

CORAZÓN CALIENTE, CABEZA FRÍA

Pasó Uruguay y ahora viene Colombia. La derrota en Montevideo obliga a la victoria en La Paz para mantener viva la posibilidad de pelear por la clasificación al Mundial 2014  y no mermar las chances de entrada.
Que Brasil no quede tan lejos, esa tiene que ser la premisa del seleccionado nacional en el encuentro ante Colombia, ya que ganar en condición de local es la clave para mantener la ilusión de todos los bolivianos.
Esta vez, Bolivia tendrá que defender mejor y atacar más, mostrarse fuerte en cada pelota que le llegue al área e ir al frente con determinación, haciendo sentir al máximo su condición de dueño de casa y el hándicap con el que cuenta. La convicción es un factor fundamental para imponer condiciones.
Tomando en cuenta lo ocurrido en Uruguay, no hay que cometer los mismos errores. Por ejemplo, tener en cuenta las características de los jugadores de acuerdo al rival que se tendrá en frente. 
En Montevideo, ante un adversario que tiene buen juego aéreo, físico, de roce y atropellador, se optó por algunos que no eran la mejor opción para ello. Por citar un par de casos: Cristian Vargas no se caracteriza por ser un jugador de buen juego aéreo y Edivaldo tampoco está para el ida y vuelta (lo demostró en la Copa América).
En La Paz, las selecciones visitantes, por lo general, se refugian en su sector defensivo y tratan de sorprender con jugadas de contragolpe. El panorama se complica para el local porque al haber poco espacio donde se mueven los volantes que generan juego, la pelota queda en poder de los mediocampistas de contención, quienes no siempre toman buenas decisiones con ella.
El viernes, Robles y Flores tuvieron la pelota muchas veces y la entregaron mal en reiteradas ocasiones o demoraron tanto en pasarla que acabaron perdiéndola, generando varios contragolpes. Lo ideal sería que en la zona de contención jueguen un volante de marca, que sea una especie de centinela para no quedar mal parados, y un buen distribuidor de pelota para no caer en pelotazos frontales y divididos como argumento de juego.
El cuerpo técnico tiene que elegir a jugadores que entiendan el juego o, como se dice en estos tiempos, que "lea" bien el partido, que tome decisiones con inteligencia, porque, se sabe, el fútbol empieza en la cabeza y termina en los pies.
A Bolivia no le queda otra que encarar el partido con el corazón caliente y la cabeza fría. No será fácil pero las circunstancias lo obligan.

sábado, 8 de octubre de 2011

LA PELOTA PARADA

En el fútbol, las excusas están al alcance de la mano y son moneda corriente después de un resultado negativo.
En los últimos tiempos, está de moda "nos ganaron por una pelota parada". Este es el hit convertido en argumento para justificar una derrota o un empate inesperado.
Ayer, tras la derrota de Bolivia ante Uruguay, se escuchó algo por el estilo, con una mezcla de excusa y lamento más que de autocrítica por no haber hecho las cosas correctamente a la hora de defender.
Que uno sepa, las jugadas de "pelota parada" son parte del juego y no algo aislado, fuera de lugar, que no estaba previsto, ya que se suceden una y otra vez, por lo tanto, hay que estar preparado para aprovecharlas o contrarrestarlas.
En consecuencia, el gol de "pelota parada" tiene el mismo valor que el de cualquier otra acción del juego, por lo que no hay razón para marcar una diferencia o hacer notar que se perdió por ese motivo.
Bolivia perdió ayer porque no supo resolver como se debe cuatro situaciones (nos referimos a las de goles concretamente, ya que hubieron muchas más) en las que cayeron en su área cuatro pelotas, y no importa si llegaron de "pelota parada" o "pelota en movimiento".
El equipo nacional se equivocó al defender. Tomó muy mal las marcas. En cada acción, siempre aparecieron libres jugadores uruguayos, rodeados de bolivianos que solo observaban. Les cuesta marcar hombre a hombre.
No hay que echarle la culpa a la "pelota parada". Hay que prepararse para contrarrestarla, ya que existirá de por vida.

EL PESO DE LA HISTORIA

Bolivia no soportó el peso del presente y el pasado futbolero de Uruguay y terminó derrotada y al borde de una nueva goleada en el inicio de las Eliminatorias.
La insegura selección boliviana no pudo con un adversario que desborda confianza tras haber reverdecido viejos laureles que la hicieron fuerte y dueña de una historia envidiable que generaba respeto por sus éxitos olímpicos y mundiales.
Uruguay sacó la chapa de favorito y la de mandamás de este continente revalidado hace poco durante la Copa América, y atropelló de entrada a una Bolivia que sabía lo que le podría ocurrir pero que aún así se dejó sorprender.
El equipo boliviano trastabilló desde un principio por su impericia defensiva y porque la prestancia que les sobra a los uruguayos no forma parte de su personalidad. Pese a haber encontrado la igualdad temprano, no pudo hacer pie firme por lo apuntado y porque carece de la convicción que se requiere para darle pelea a un rival de peso.
Cardozo, el mejor del cuadro nacional, definió de manera excelente un lindo pase profundo de Robles, emparejando las cifras que había desnivelado el infalible Suárez, aprovechando la pasividad de la defensa boliviana. Era el momento de empezar de nuevo, tomando en cuenta el error inicial, el de no tomar bien las marcas. Sin embargo, nada de ello ocurrió.
A Bolivia le costó sostener el ritmo, la lastimó futbolísticamente el juego de roce y fuerza de los uruguayos, no pudo sostener a pie firme el ida y vuelta del partido en un campo pesado, y terminó sucumbiendo ante la mayor contextura física de los charrúas.
Cada centro al área boliviana era un martirio por la potencia, el oficio y la picardía de los uruguayos, y por la fragilidad del equipo nacional, que sufre una barbaridad a la hora de defender en cualquier sector de la cancha, y mucho más muy cerca de su arco.
Lugano acabó siendo el verdugo, con dos goles, y el rival más peligroso, casi incontenible, por todo lo apuntado. (En su vida habrá tenido tantas posibilidades de gol). Cavani aportó para aplastar cualquier sueño boliviano.
El gol de Martins, de penal, sirvió para darle un tinte decoroso a la caída. Nada más.
A no hacerse drama, porque ganó el mejor. Por presente y por historia.

jueves, 6 de octubre de 2011

LA ÚNICA ALEGRÍA

Bolivia arranca otra vez las Eliminatorias visitando a Uruguay en el estadio Centenario, donde nunca ganó, casi siempre perdió y apenas pudo conseguir un empate. La única vez que festejó en el mítico escenario fue en marzo de 1977.
Miguel Aguilar, que por entonces dividía su tiempo como puntero izquierdo y maestro de escuela en la localidad de La Bélgica, fue el artífice de la igualdad del cuadro nacional.
La Selección boliviana había dejado sin chance de participar en Argentina 78 a los charrúas, tras vencer ida y vuelta a Venezuela, y superar a los propios uruguayos en Tembladerani, con el inolvidable Tamayazo, el gol de Porfirio Jiménez.
Visitaba a una desilusionada Uruguay sólo por compromiso y se dio el gusto de terminar invicta la serie, al igualar 2 a 2 en Montevideo. Darío Pereyra adelantó dos veces a los dueños de casa y Aguilar igualó para la visita.
Bolivia formó aquella vez con Carlos Conrado Jiménez, Jorge Campos, Jaime Rimazza, Jimmy Lima y Pablo Baldivieso; Eduardo Angulo, Carlos Aragonés y Erwin Romero; Arturo Saucedo Landa (Raúl Morales), Porfirio Jiménez y Miguel Aguilar.
Uruguay alineó a Rodolfo Rodríguez, Raúl Moller, Martín Taborga, Eduardo Capellán, Pedro Graffigna (Juan Ramírez), Mario Santana, Nitder Pizzani, Dario Pereyra, Alberto Santelli, Raúl Castedo y Jorge Rodríguez.

EL DESAFÍO DE SER MEJORES

Bolivia inicia este viernes su participación en las eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014 visitando a Uruguay, rodeada de un marcado escepticismo generado por sus actuaciones poco convincentes.
El pasado no la ayuda. Apenas asistió a tres mundiales de los diecinueve que se disputaron, dos de ellas por invitación (Uruguay 1930 y Brasil 1950) y una por méritos deportivos (Estados Unidos1994).
El presente tampoco. En la última Copa América fue de mayor a menor. Igualó un  partido, perdió dos, y quedó eliminada en primera ronda. No gana desde octubre de 2009, cuando derrotó a Brasil 2-1 en La Paz, por las eliminatorias. Son catorce encuentros sin vencer, once de ellos bajo el mando de Gustavo Quinteros.
Tampoco cuenta con una generación de jugadores que provoque el entusiasmo que provocaron por ejemplo los Blacut, Rada, Tanque Díaz y el Gitano Farías en las eliminatorias del 69, o los Aragonés, Messa, Tamayá Jiménez y Aguilar, el 77, o los Etcheverry, Platiní Sánchez, Melgar y Trucco, el 93.
Por todo esto arranca con la etiqueta de "cenicienta", y considerada nuevamente una de las selecciones con menores posibilidades de clasificar a la gran cita que tendrá lugar en Brasil.  
Esta vez Bolivia no sólo tendrá ante sí a rivales que en los últimos tiempos le sacaron ventaja, sino a una realidad que la obliga a rebelarse y a una afición que la apoya con desconfianza y que le pide resultados.
Sin embargo, como la esperanza es lo último que muere, siempre queda abierta una rendija a la ilusión, aquella de poner fin a las frustraciones. El gran desafío de modificar la historia arranca en Montevideo.