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sábado, 7 de diciembre de 2013

A BUSCARSE EQUIPO

1386080403_170633_1386081046_portadilla_grandeBolivia esperaba tranquila ayer el sorteo de la Copa del Mundo 2014. Su grupo ya estaba definido de antemano, el de los que miran los mundiales de fútbol de lejos.
Después, argentinos, brasileños, españoles, chilenos, colombianos y demás clasificados aguardaban con expectativa qué rivales les tocarían de entrada.
El más beneficiado con el sorteo fue Argentina, porque le tocaron rivales que le harán la vida imposible en la etapa inicial (Bosnia, Irán y Nigeria), aunque en el fútbol nunca se sabe. Y por si fuera poco, tiene la suerte de contar con Messi y buenos socios en el ataque.
El más perjudicado fue Uruguay, porque integra el famoso “grupo de la muerte”, en el que tendrá como adversarios a Inglaterra e Italia, además de Costa Rica. Aunque los charrúas siempre se las arreglan con su garra y algunos buenos jugadores.
A Chile tampoco le fue mejor que a los uruguayos, tendrá que medirse con la campeona España, a la siempre respetable Holanda y a Australia. Intentará hacer historia con algunos talentos y el juego atrevido que le imprime el técnico Sampaoli.
Colombia está en un grupo parejo, con rivales de distintas características de juego como Costa de Marfil, Japón y Grecia. A priori, el futuro le sonríe, con la capacidad goleadora de Falcao como principal argumento.
Ecuador está en una situación parecida a la de Colombia, con Suiza, Francia y Honduras como rivales que están a su alcance. Su irregularidad la hace impredecible.
Por último, Brasil, el anfitrión, que aparece como gran favorito en un grupo integrado por selecciones que pueden complicar a cualquiera si están en un buen día, como México y Camerún, además de la aparentemente inofensiva Croacia.
Así quedaron las cosas en el sorteo. A los bolivianos no nos queda otra que buscar un equipo por el que hacer fuerza. Como casi siempre.

miércoles, 16 de octubre de 2013

OTRA VEZ SERÁ

Marca-Danny-Bejarano-peruanos-Lima_LRZIMA20131016_0020_11Final de otro ciclo. Bolivia culminó la peor de las campañas en este nuevo intento de llegar al Mundial de fútbol, igualando con Perú de visitante.
Vaya ironía. Brasil, estando tan cerca, empezó a quedar lejos muy temprano, en el arranque nomás. Las derrotas consecutivas ante Uruguay y Colombia marcaron un camino lleno de escollos a cauda de un rendimiento futbolística que apenas rozó lo regular.
Gustavo Quinteros ni Xabier Azkargorta, el alumno y el maestro, que contribuyeron en la mayor alegría futbolística boliviana de su historia, la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994, no pudieron esta vez llevarla al Mundial 2014.
Cada uno a su turno, Quinteros en la primera etapa y Azkargorta en la segunda, con resultados parecidos, apenas un triunfo en su haber cada uno, unos cuantos empates, casi todos de local y un par de visitante, que no alcanzaron ni para salir del fondo de la tabla de posiciones.
Ninguno de los dos, ni Quinteros ni Azkargorta, logró darle un perfil futbolístico a la selección boliviana. Fue un equipo débil, como tantas otras veces, inoperante de local e inofensivo de visitante. De ocho partidos en casa, apenas ganó dos, a Paraguay y Uruguay, empató cuatro y perdió dos.
El estadio Hernando Siles de La Paz dejó de ser el escenario casi inexpugnable, que metía miedo a los rivales con sus 3.600 metros, en el que Bolivia se hacía fuerte y derribaba gigantes, y se convirtió en un problema porque los convocados que vienen del exterior no se aclimatan, no rinden como se espera y debilitan al equipo nacional.
El seleccionado reflejó también el bajón generalizado de nuestro fútbol por la falta de jerarquía de sus protagonistas, las limitaciones de los jugadores y el bajo nivel de la competencia interna entre clubes. Quinteros ni Azkargorta consiguieron cambiar al equipo nacional, fueron absorbidos por esta situación casi agobiante.
Este es el fin de una generación que vivió de fracaso en fracaso y el comienzo de un grupo de jóvenes que buscan su lugar. Lo positivo entre tantas cosas negativas es justamente esto último, que aparecieron nuevos jugadores. Su futuro dependerá mucho de quien los conduzca, por eso hay que elegir bien al nuevo entrenador.
Abajo el telón. Bolivia está otra vez obligada a ver la Copa del Mundo por televisión. Ni modo. Otra vez será.

sábado, 7 de septiembre de 2013

EN EL FONDO HAY LUGAR

sr84Bolivia tocó fondo en la tabla de posiciones, aunque pareciera que para su fútbol siempre hay un espacio para continuar descendiendo, mayor campo para la falta de jerarquía, un sitio para que crezca la desilusión, y que también hay lugar para la impotencia.
Ayer, la selección nacional dejó el penúltimo lugar para ubicarse en el último, al caer ante la representación de Paraguay (0-5), provocando mayor desilusión que la venía generando, a causa de su negativa actitud dentro de la cancha, calificada por Azkargorta como “falta de intensidad”.
Lo que quiso decir el DT del seleccionado boliviano es que a su equipo le faltó algo de lo que carece casi siempre, temple, jerarquía, concentración, ambición, consistencia, prestancia y presencia, carácter, que en la tribuna se lo entiende de otra manera, antes se le decía “garra” y ahora se le dice “huevos”. 
En realidad es como una alquimia, una mezcla, una sumatoria de cosas que se necesitan para afrontar desafíos, en este caso, un partido de fútbol, y que si un equipo no cuenta con ella, siempre será y parecerá más débil, fácil de derrotar, como le ocurre a Bolivia, por eso está donde está.
La selección boliviana, reflejo de nuestro fútbol, hastió con su reprochable manera de jugar, por eso, esta vez nadie salió a defenderla, ni su propio entrenador.

miércoles, 12 de junio de 2013

NO SUMA, SÓLO RESTA

boli_adBolivia cayó ante un Chile superior. No pasó vergüenza ni nada por el estilo, hasta se podría decir que realizó un partido aceptable, pero volvió a caer como visitante y a ceder unidades, como casi siempre.
El equipo boliviano mejoró en actitud y determinación para llevar adelante una estrategia un tanto cautelosa, sin embargo no pudo olvidar esa vieja costumbre de regalar goles tarde y temprano.
A Chile se le simplificaron las cosas en la primera parte de la etapa inicial con los yerros defensivos de Raldes y Gutiérrez, el de Colón en una acción desafortunada y el Patronato en un error de concepto (en vez de despejar, quiso proteger la pelota, se cayó….).
Bolivia pasó varios sofocones que no terminaron en goles porque la veteranía de Galarza se encargó de evitar, con salidas oportunas y arriesgadas que impidieron la definición de los ambiciosos jugadores chilenos.
Después llegó el golazo de Martins, que por poco tiene que tirar el centro y cabecearlo. El atacante recuperó una pelota en media cancha, se la dio a Mojica y fue a buscar la devolución; le marcó el pase al compañero, como debe ser, éste se la entregó con precisión, y el jugador del Flamengo definió con categoría.
Martins hizo de todo, hasta lo que le correspondía a sus compañeros: recuperó, distribuyó y definió. Más no puede hacer en este equipo que tiene serios problemas para manejar la pelota y defenderse correctamente.
El gol llegó a tiempo porque sino, se venía una goleada. Con el descuento, se tranquilizó Bolivia, se reorganizó, y controló  un poco mejor a un Chile que, por el contrario, en su apuro por definir el partido, se equivocó más de lo normal.
Sin embargo, sobre el final, un nuevo descuido defensivo boliviano permitió el tercer gol chileno: zagueros desatentos y defensores que no cierran bien porque son volantes que no sienten la marca (Chávez), facilitaron las cosas al contrario.
Se esperaba algo peor, por eso al final algunos terminaron considerando casi “heroica” la caída. Lo cierto es que Bolivia simplemente luchó para evitar una goleada, pero volvió a perder.

lunes, 10 de junio de 2013

MAS APOYO Y MENOS CRITICA

Polemica-Arce-arquero-Vega-delantero_LRZIMA20130608_0029_11Cuando la selección boliviana no gana, todos le apuntan y la critican sin piedad, dando validez a la frase que dice que todo el mundo hace leña del árbol caído. Eso no es ninguna novedad por cierto. Lo novedoso sería que también surjan aportes para poner fin al problema que, por lo visto, afecta el ánimo del ciudadano nacional.
Al fútbol boliviano le sobran las críticas y le falta apoyo. Carece especialmente de respaldo estatal y gubernamental. Por eso llaman la atención que en esta oportunidad gente del Gobierno nacional se haya sumado a la lista de críticos del “equipo de todos”, convertido en “equipo de nadie” a causa de sus fracasos.
Esta selección nacional es solo un reflejo del estado en que se encuentra el fútbol boliviano. ¿Quiénes son el “fútbol boliviano? Los clubes. ¿Cómo están los clubes hoy? Mal, salvo rarísimas excepciones. Casi todos al borde de la bancarrota.
¿Qué hubiese sido de Bolívar si no aparecía Marcelo Claure y sus millones? La academia paceña debía un montón de plata que no tenía con qué pagar y apareció Baisa para salvarla.
¿Qué sería de The Strongest sin Kurt Reinst, que sostiene a un club al que le sobraban juicios por deudas hasta hace poco? Es una incógnita la suerte que correrá el Tigre después de esta etapa exitosa.
¿Cómo están Blooming y Oriente? Blooming, sufriendo por una irresponsable gestión que lo hundió económicamente; y Oriente “apagando incendios” con préstamos salvadores. La realidad de ambos es similar, más allá de la coyuntura que vive la academia cruceña. Son insolventes.
¿Y Wilstermann? Acaba de retornar del descenso y se acomoda nuevamente al fútbol profesional con muchas dificultades.
Solo cinco ejemplos, de los clubes más populares de las ciudades más importantes del país. Todos apenas subsisten porque los egresos son mucho mayores a los ingresos. Y en un fútbol de subsistencia imposible que haya bonanza de alguna naturaleza.
La calidad del fútbol boliviano es mala porque la competencia es pobre y la formación de jugadores, en los clubes que se ocupan de ello, que son pocos, es deficiente
La realidad es que no puede haber una selección fuerte con clubes débiles, imposibilitados de reforzarse con jugadores extranjeros de jerarquía e incapaces de formar futbolistas como exige el fútbol en la actualidad.
Personeros del Gobierno critican a esta selección por su pobreza futbolística, pero, pregunto, ¿están enterados, por ejemplo, que la Asociación Cruceña de Fútbol suspendió sus torneos de divisiones menores en esta temporada porque la Liga del Fútbol Profesional decidió “adecuar” su campeonato al calendario internacional?
¿Alguien hizo algo para evitar algo tan descabellado como es dejar de competir y, además, matar la ilusión de los chicos que entrenan con la esperanza de ser futbolistas algún día?
¿Algún personero del Gobierno llamó la atención de los dirigentes del fútbol (muchos de ellos críticos de la FBF y la Liga) que son cómplices de este tipo de situaciones que afectan en la formación de los futuros futbolistas?
¿Se preguntan por el Centro de Alto Rendimiento que financió la FIFA, entregando el dinero hace casi una década, que todavía no funciona, construido en terrenos en disputa legal y en un lugar donde hasta donde es difícil construir canchas de fútbol por su topografía?
El Estado le cae con todo al fútbol. Está bien, hay cosas que se deben cumplir, sin embargo también tiene la obligación de apoyar a un deporte que es el más popular del país.
Los clubes deben tener obligaciones como cualquier institución, pero necesitan del respaldo estatal, como ocurre en otros países, que le alivianen un poco la carga para poder salir adelante.
El vicepresidente del Estado reaccionó esta vez como cualquier hincha decepcionado, pero en su caso, como autoridad no tendría que olvidar que para exigir y criticar, primero hay que dar, y el Gobierno no les da nada a los clubes que son los que sustentan a esta selección nacional a la que se le exigen resultados.
Es necesario, parte del Gobierno, lo que se requiere es menos crítica y más apoyo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

LA MAGIA DEL GOL

Bolivia mejoró, no demasiado, pero mejoró. Claro, el gol, los goles, la goleada, hacen que la victoria, la actuación, se vean en una dimensión diferente a la real, un tanto distorsionada, agrandada.
No se trata de restarle brillo al gran triunfo, ojo, sino de no dejarse marear ni engañar por el exitismo, y tratar de analizar las cosas como realmente fueron, no desde el resultado.
Bolivia jugó mejor que contra Perú y fue superior a Uruguay, sin duda, por lo tanto hubo un avance, aunque hay cosas del funcionamiento que dejan mucho que desear y que la convierten por momentos en un equipo vulnerable
Lo más importante del equipo nacional fue la contundencia, su eficacia ante el arco rival, que no es poco, y que ayudan a solucionar y disimular problemas.
Por ejemplo, Carlos Saucedo, la figura del encuentro, tuvo alrededor de cinco situaciones de gol, y concretó tres. Un oportunista nato que no dejó “sobra” sin aprovechar.
Sergio Galarza respondió bien en momentos claves, Raldes estuvo mejor secundado por Gutiérrez y Zenteno que el viernes pasado, aunque no faltaron los sofocones por distracciones defensivas.
En los laterales, Marvin Bejarano aportó más en salida que en recuperación, en tanto que Rudy Cardozo fue más protagonista esta vez, animándose a romper la zaga uruguaya con su velocidad y habilidad, siendo más profundo en sus incursiones ofensivas.
En la obstrucción, Pedro Azogue trabajó casi solo (sin cometer muchas faltas, a diferencia de Flores), abandonado por Chumacero, quien complicó el sector con su desordenado entusiasmo.
Gualberto Mojica le aportó un poco más de manejo al equipo nacional, aunque por momentos demoró mucho con la pelota en sus pies. Lo suyo es siempre más importante como ejecutor de pelotas detenidas. Una prueba de ello, su golazo de tiro libre.
En el ataque, Marcelo Martins hizo esta vez un trabajo “sucio”, aunque importante. Fue generoso, trabajó para el equipo aguantado pelotas, pivoteando, hasta que se fundió físicamente.
Carlos Saucedo tuvo su día de gloria. Intuición pura, olfato goleador, oportunismo. Siempre estuvo donde tenía que estar. De goleador postergado a héroe nacional. Sus goles le cambiaron la cara a Bolivia.

PAGÓ LA DEUDA INTERNA

524733Bolivia goleó a Uruguay y pagó una deuda pendiente con su gente. Le devolvió al hincha nacional la alegría y la ilusión que le había arrebatado hace pocos días al empatar con Perú en el Hernando Siles.
La goleada a Uruguay, de la mano del goleador Carlos Saucedo en día de gracia, sepultó el desánimo provocado por el desabrido empate con Perú, y nuevamente existe una renovada esperanza, aquella que surge de tanto en tanto, cada vez que los resultados son buenos.
Víctima de los vaivenes del fútbol, alimentados por la impaciencia, el boliviano, que se sumergió en la decepción tras el inesperado empate ante Perú hace unos días, vuelve ilusionarse con el triunfo logrado ante Uruguay.
Hoy el semblante es distinto. Bolivia recuperó la sonrisa con la goleada de ribetes históricos (nunca había superado a Uruguay por ese margen), que le permite afrontar con un poco más de entusiasmo las ocho fechas que le quedan en esta carrera que tiene como meta el Mundial Brasil 2014.
Las razones en este llamativo e inesperado cambio de un partido a otro en tan poco tiempo, tiene que ver con la contundencia, efectividad y oportunismo de Saucedo, el hasta ayer postergado goleador, al servicio de un equipo boliviano que había padecido el viernes por su anemia ofensiva.
El gol, dicen los que saben, es táctica, pero también motiva, genera entusiasmo, inyecta fe, da coraje, disimula errores, y sobre todo, aniquila adversarios. Y Bolivia tuvo ese elemento vital desde un primer momento, gracias a Saucedo.
Bolivia se acomodó mejor en la cancha estando en ventaja y los goles fueron cubriendo las cosas negativas, como la falta de seguridad en los pases y la fragilidad defensiva, y fue desmoronando a un Uruguay que estaba con las defensas bajas.
Golpeó cuando más duele, al principio de cada etapa, y después aumentó en el momento que los charrúas intentaban reaccionar. No le dio tiempo a hacerse fuerte.
La selección boliviana necesitaba un triunfo claro y contundente como el de ayer para recuperar confianza y afrontar con mayor fortaleza lo que resta de la eliminatorias.
Además, estaba en deuda con la gente, y tenía que pagar lo que debía. Lo hizo pronto y con creces. El crédito está otra vez abierto. Así es el fútbol. Goles son amores y no buenas razones.

sábado, 13 de octubre de 2012

NO TIENE ALTURA

MartinugadaBolivia juega en La Paz pero no tiene altura. Es decir, una buena estatura futbolística como equipo. La caracteriza un rendimiento chato, sin fortalezas en ninguna línea.
La presencia de Ronald Raldes en defensa y la de Marcelo Martins en ataque sostienen la endeble estructura de un equipo que tiene menos solidez que un castillo de naipes.
Raldes y Martins, mermados en su potencial por la falta de tiempo de adaptación a la altura, hacen lo que pueden, rodeados de compañeros que no están a su altura, por actitud, trayectoria y jerarquía.
Es tan pobre lo de Bolivia, que lo poco que aporta Alejandro Chumacero sobresale del resto. El optimismo y el entusiasmo de “Chuma” es suficiente para tener un lugar en este equipo.
Decepcionante la actuación de valores en la previa están llenos de virtudes y terminan siendo mucho menos de lo que se dice que son, tal el caso de Juan Carlos Arce, Alcides Peña, Rudy Cardozo y Jhasmani Campos.
Lo triste es que los cuatro, Arce, Peña , Campos y Cardozo, integrantes de una nueva generación llamada a llevar adelante un nuevo proceso futbolístico, terminan, una y otra vez, perdidos en la intrascendencia de un juego individual inmaduro e inefectivo.
El resto, Suárez, Méndez, Valverde, Flores y compañía, simplemente acompaña y se deja arrastrar por el resto, sin la suficiente capacidad de imponer condiciones futbolísticas.
Esa es la triste realidad de un fútbol que uno quisiera que sea mejor pero que cada vez está peor.

LE FALLÓ A LA GENTE

Desazon-Cardozo-Flores-Campos-Miraflores_LRZIMA20121013_0023_3Bolivia fue la de siempre y volvió a desilusionar. Peor aún, le falló a la gente que, pese a su pobre presente en las eliminatorias, le había renovado el crédito de cara al Mundial de Brasil 2014.
La selección nacional no supo responder a esa confianza, al contrario, le pagó mal, porque ni siquiera le retribuyó con lo poco que le piden los hinchas, que no es otra cosa que esfuerzo, entrega, un poco de amor a la camiseta, conscientes de que no le puede exigir mucho más en este momento.
La actitud lo es todo, había repetido una y otra vez Xabier Azkargorta, en la semana. Y la verdad que fue clave. Bolivia salió a la cancha con una actitud totalmente negativa, sin determinación ni entusiasmo, caminó el  campo sin ideas ni rumbo definido y no logró, por ello, hacer sentir su localía.
Perú aprovechó el andar cansino del cuadro boliviano, su apatía, y acomodó sus líneas, empezó a imponer su juego, llegó con peligro y se puso en ventaja con un zapatazo de Mariño que se metió en un ángulo ante la floja respuesta del golero Suárez.
La solidez de Raldes era demasiado poco para sostener a un equipo sin rumbo, con actuaciones individuales tan pobres, ante un adversario seguro de si mismo y con una idea muy clara de lo que pretendía: lograr mucho arriesgando poco.
Bolivia mejoró un poco en el segundo tiempo, cambió la actitud negativa por otra un tanto positiva, se animó a más con Martins como líder de ataque y de equipo.
Fue el atacante del gremio brasileño quien le armó la jugada a Chumacero para anote el empate con un lindo derechazo. También él estuvo a punto de darle el triunfo a Bolivia con un remate que se estrelló en el palo.
Entre Raldes y Martins quisieron pero no pudieron. Bolivia es una carga demasiada pesada para solo dos jugadores, por eso avanza a ritmo de carreta y Brasil queda tan lejos.

lunes, 10 de octubre de 2011

LOS UNOS Y LOS OTROS

Lo que nos dejó la primera fecha de las Eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014. Cada cual con lo suyo.
La efectividad de Argentina, de la mano de la capacidad goleadora de Higuaín, el talento ede Messi y la habilidad desequilibrante de Di María. 
Los albicelestes no solucionaron sus problemas defensivos (gruesos errores no aprovechados por Chile), tampoco mejoraron en el mediocampo, pero fueron letales cada vez que pisaron el área contraria.
El desorden de Chile. No hizo pie firme en defensa con una línea de tres zagueros que ofreció ventajas y espacios, el mediocampo generó poco juego pese a tener volantes de buen manejo, y en ataque pecó de inefectividad.
La convicción de Perú. El cuadro incaicó se mostró sólido y buscó el arco contrario con determinación, apuntalado por la experiencia de Guerrero, Farfán, Pizarro y Vargas.
El bajón de Paraguay. Los albirrojos mantienen el bajo nivel futbolístico mostrado en la Copa América. Perdió seguridad defensiva, no tiene jugadores de creación en el medio y es inoperante en ataque.
La recuperación de Ecuador. Tras una floja actuación en la Copa América, impuso su ritmo de juego como local, aprovechando la potencia y velocidad de sus jugadores.
La impotencia de Venezuela. Los de la vino tinto, que presentaron un equipo alternativo pensando en la segunda fecha, no pudieron con la fuerza y la rapidez de los ecuatorianos.
La vigencia de Uruguay. No es vistoso pero si efectivo. El seleccionado uruguayo saca ventaja de sus fortalezas, como el juego aéreo, la jerarquía de sus atacantes y la mística como equipo.
Las debilidades de Bolivia. El equipo nacional no tiene convicción a la hora de defender y le cuesta mucho llegar al gol.

sábado, 8 de octubre de 2011

LA PELOTA PARADA

En el fútbol, las excusas están al alcance de la mano y son moneda corriente después de un resultado negativo.
En los últimos tiempos, está de moda "nos ganaron por una pelota parada". Este es el hit convertido en argumento para justificar una derrota o un empate inesperado.
Ayer, tras la derrota de Bolivia ante Uruguay, se escuchó algo por el estilo, con una mezcla de excusa y lamento más que de autocrítica por no haber hecho las cosas correctamente a la hora de defender.
Que uno sepa, las jugadas de "pelota parada" son parte del juego y no algo aislado, fuera de lugar, que no estaba previsto, ya que se suceden una y otra vez, por lo tanto, hay que estar preparado para aprovecharlas o contrarrestarlas.
En consecuencia, el gol de "pelota parada" tiene el mismo valor que el de cualquier otra acción del juego, por lo que no hay razón para marcar una diferencia o hacer notar que se perdió por ese motivo.
Bolivia perdió ayer porque no supo resolver como se debe cuatro situaciones (nos referimos a las de goles concretamente, ya que hubieron muchas más) en las que cayeron en su área cuatro pelotas, y no importa si llegaron de "pelota parada" o "pelota en movimiento".
El equipo nacional se equivocó al defender. Tomó muy mal las marcas. En cada acción, siempre aparecieron libres jugadores uruguayos, rodeados de bolivianos que solo observaban. Les cuesta marcar hombre a hombre.
No hay que echarle la culpa a la "pelota parada". Hay que prepararse para contrarrestarla, ya que existirá de por vida.

EL PESO DE LA HISTORIA

Bolivia no soportó el peso del presente y el pasado futbolero de Uruguay y terminó derrotada y al borde de una nueva goleada en el inicio de las Eliminatorias.
La insegura selección boliviana no pudo con un adversario que desborda confianza tras haber reverdecido viejos laureles que la hicieron fuerte y dueña de una historia envidiable que generaba respeto por sus éxitos olímpicos y mundiales.
Uruguay sacó la chapa de favorito y la de mandamás de este continente revalidado hace poco durante la Copa América, y atropelló de entrada a una Bolivia que sabía lo que le podría ocurrir pero que aún así se dejó sorprender.
El equipo boliviano trastabilló desde un principio por su impericia defensiva y porque la prestancia que les sobra a los uruguayos no forma parte de su personalidad. Pese a haber encontrado la igualdad temprano, no pudo hacer pie firme por lo apuntado y porque carece de la convicción que se requiere para darle pelea a un rival de peso.
Cardozo, el mejor del cuadro nacional, definió de manera excelente un lindo pase profundo de Robles, emparejando las cifras que había desnivelado el infalible Suárez, aprovechando la pasividad de la defensa boliviana. Era el momento de empezar de nuevo, tomando en cuenta el error inicial, el de no tomar bien las marcas. Sin embargo, nada de ello ocurrió.
A Bolivia le costó sostener el ritmo, la lastimó futbolísticamente el juego de roce y fuerza de los uruguayos, no pudo sostener a pie firme el ida y vuelta del partido en un campo pesado, y terminó sucumbiendo ante la mayor contextura física de los charrúas.
Cada centro al área boliviana era un martirio por la potencia, el oficio y la picardía de los uruguayos, y por la fragilidad del equipo nacional, que sufre una barbaridad a la hora de defender en cualquier sector de la cancha, y mucho más muy cerca de su arco.
Lugano acabó siendo el verdugo, con dos goles, y el rival más peligroso, casi incontenible, por todo lo apuntado. (En su vida habrá tenido tantas posibilidades de gol). Cavani aportó para aplastar cualquier sueño boliviano.
El gol de Martins, de penal, sirvió para darle un tinte decoroso a la caída. Nada más.
A no hacerse drama, porque ganó el mejor. Por presente y por historia.

jueves, 6 de octubre de 2011

EL DESAFÍO DE SER MEJORES

Bolivia inicia este viernes su participación en las eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014 visitando a Uruguay, rodeada de un marcado escepticismo generado por sus actuaciones poco convincentes.
El pasado no la ayuda. Apenas asistió a tres mundiales de los diecinueve que se disputaron, dos de ellas por invitación (Uruguay 1930 y Brasil 1950) y una por méritos deportivos (Estados Unidos1994).
El presente tampoco. En la última Copa América fue de mayor a menor. Igualó un  partido, perdió dos, y quedó eliminada en primera ronda. No gana desde octubre de 2009, cuando derrotó a Brasil 2-1 en La Paz, por las eliminatorias. Son catorce encuentros sin vencer, once de ellos bajo el mando de Gustavo Quinteros.
Tampoco cuenta con una generación de jugadores que provoque el entusiasmo que provocaron por ejemplo los Blacut, Rada, Tanque Díaz y el Gitano Farías en las eliminatorias del 69, o los Aragonés, Messa, Tamayá Jiménez y Aguilar, el 77, o los Etcheverry, Platiní Sánchez, Melgar y Trucco, el 93.
Por todo esto arranca con la etiqueta de "cenicienta", y considerada nuevamente una de las selecciones con menores posibilidades de clasificar a la gran cita que tendrá lugar en Brasil.  
Esta vez Bolivia no sólo tendrá ante sí a rivales que en los últimos tiempos le sacaron ventaja, sino a una realidad que la obliga a rebelarse y a una afición que la apoya con desconfianza y que le pide resultados.
Sin embargo, como la esperanza es lo último que muere, siempre queda abierta una rendija a la ilusión, aquella de poner fin a las frustraciones. El gran desafío de modificar la historia arranca en Montevideo.

martes, 13 de julio de 2010

BOLIVIA 2014

Aunque Bolivia lo vivió desde muy lejos, Sudáfrica 2010 empezó a ser un recuerdo y ahora la atención está puesta en Brasil 2014, la Copa del Mundo que se avecina y que será organizada por nuestro poderoso vecino.
Sudamérica tiene actualmente cuatro cupos en los mundiales de fútbol más un repechaje, o sea sea, media lugar más a disputar con los de la Concacaf, pero la FIFA podría reducir a cuatro e incluso a tres y media las plazas, por el hecho de que Brasil será el anfitrión. Todo se definirá el próximo año.
Para Bolivia será muy difícil, como siempre, clasificar al Mundial 2014, así se mantengan todos los cupos que le corresponden a Sudamérica, por su pobre presente futbolístico y el poderío de sus adversarios.
Lo hecho por Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile en la reciente Copa del Mundo los ubica por encima del resto de los sudamericanos. Cuatro selecciones fuertes que pugnarán por cuatro o menos cupos reducen las chances de Bolivia a la mínima expresión.
Esta misión casi imposible de clasificar al Mundial 2014 se complica mucho más si analizamos la realidad del fútbol nacional, víctima permanente de la desorganización imperante, la carencia de un proyecto coherente, la falta de voluntad para llevar a cabo un plan serio y la debilidad de sus equipos que debilita la confianza de los futbolistas.
Al fútbol boliviano le hace falta un liderazgo nítido, una persona con carácter, con ideas claras y definidas, cuya ambición personal sea trabajar por el bien de los demás, que sepa delegar y elegir a las personas idóneas, empezando por un buen entrenador.
El ejemplo de Chile con el argentino Marcelo Bielsa es el camino a seguir, sin duda. De lo contrario, se seguirá perdiendo el tiempo y Bolivia quedará cada vez más lejos del resto.