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sábado, 7 de diciembre de 2013

A BUSCARSE EQUIPO

1386080403_170633_1386081046_portadilla_grandeBolivia esperaba tranquila ayer el sorteo de la Copa del Mundo 2014. Su grupo ya estaba definido de antemano, el de los que miran los mundiales de fútbol de lejos.
Después, argentinos, brasileños, españoles, chilenos, colombianos y demás clasificados aguardaban con expectativa qué rivales les tocarían de entrada.
El más beneficiado con el sorteo fue Argentina, porque le tocaron rivales que le harán la vida imposible en la etapa inicial (Bosnia, Irán y Nigeria), aunque en el fútbol nunca se sabe. Y por si fuera poco, tiene la suerte de contar con Messi y buenos socios en el ataque.
El más perjudicado fue Uruguay, porque integra el famoso “grupo de la muerte”, en el que tendrá como adversarios a Inglaterra e Italia, además de Costa Rica. Aunque los charrúas siempre se las arreglan con su garra y algunos buenos jugadores.
A Chile tampoco le fue mejor que a los uruguayos, tendrá que medirse con la campeona España, a la siempre respetable Holanda y a Australia. Intentará hacer historia con algunos talentos y el juego atrevido que le imprime el técnico Sampaoli.
Colombia está en un grupo parejo, con rivales de distintas características de juego como Costa de Marfil, Japón y Grecia. A priori, el futuro le sonríe, con la capacidad goleadora de Falcao como principal argumento.
Ecuador está en una situación parecida a la de Colombia, con Suiza, Francia y Honduras como rivales que están a su alcance. Su irregularidad la hace impredecible.
Por último, Brasil, el anfitrión, que aparece como gran favorito en un grupo integrado por selecciones que pueden complicar a cualquiera si están en un buen día, como México y Camerún, además de la aparentemente inofensiva Croacia.
Así quedaron las cosas en el sorteo. A los bolivianos no nos queda otra que buscar un equipo por el que hacer fuerza. Como casi siempre.

miércoles, 12 de junio de 2013

PELOTA EN MOVIMIENTO

i_fijan-horarios-de-los-partidos-de-bolivia-ante-chile-y-paraguay_489El mundo al revés. En lugar de que sean los dirigentes quienes quieran cambiar el fútbol boliviano, son los ex jugadores quienes tomaron la iniciativa, solicitando al gobierno de turno que entre en acción para modificar una realidad que todo el mundo critica.
Los ex jugadores, de distintas generaciones, entre ellos los campeones del Sudamericano de 1963 y los de la generación que clasificó a Bolivia al Mundial 1994, se organizaron en torno a Fabol para crear este movimiento en procura de un cambio de estructuras.
El “ que los boten a todos” del vicepresidente Álvaro García Linera tras el empate de Bolivia con Venezuela, en La Paz, por las eliminatorias, generó un revuelo que apuntaló la idea de los ex futbolistas, quienes se fueron hasta la sede de Gobierno para pedir ayuda estatal para el fútbol nacional.
García Linera sintió en carne propia lo que seguramente sienten todos los hinchas que sufren con las frustraciones de la selección boliviana, impotencia y decepción por los malos resultados que se repiten una y otra vez.
Los ex futbolistas pretenden que el Estado boliviano sea “un oxigenador” del fútbol, en lugar de  instrumento que lo “asfixie”, porque lo está “estrangulando”.
Piden que se implemente “una política nacional que contemple una ley del fútbol, que incorpore las mejores sugerencias que puedan emerger de los propios actores” de este deporte”, según expresa el documento elaborado por este movimiento y que fue presentado en el Salón Rojo de la Asamblea Legislativa.
La postura de los dirigentes del fútbol nacional, a diferencia de lo ocurrido con los ex futbolistas, sigue siendo la misma de siempre, repetir que “esta es la realidad”, pero no adoptan ninguna medida que permita iniciar el cambio que todo el mundo pide.
Los dirigentes no se sienten responsables de nada de lo que le ocurre al fútbol boliviano, y, simplemente, tiran la pelota al costado, sin destinatario definido. (¿Dejaran de lado posturas soberbias y se sumarán a este movimiento?)
Los futbolistas fueron más directos y precisos, se la dieron al Gobierno, con la técnica depurada que mostraban los Chichi Romero, Maravilla Melgar, Platiní Sánchez y Ramiro Blacut, y la personalidad de Willy Camacho, Álvaro Peña, Silvio rojas y compañía..
El Gobierno tiene la pelota en sus manos. Vamos a ver qué hace con ella.

lunes, 10 de junio de 2013

MAS APOYO Y MENOS CRITICA

Polemica-Arce-arquero-Vega-delantero_LRZIMA20130608_0029_11Cuando la selección boliviana no gana, todos le apuntan y la critican sin piedad, dando validez a la frase que dice que todo el mundo hace leña del árbol caído. Eso no es ninguna novedad por cierto. Lo novedoso sería que también surjan aportes para poner fin al problema que, por lo visto, afecta el ánimo del ciudadano nacional.
Al fútbol boliviano le sobran las críticas y le falta apoyo. Carece especialmente de respaldo estatal y gubernamental. Por eso llaman la atención que en esta oportunidad gente del Gobierno nacional se haya sumado a la lista de críticos del “equipo de todos”, convertido en “equipo de nadie” a causa de sus fracasos.
Esta selección nacional es solo un reflejo del estado en que se encuentra el fútbol boliviano. ¿Quiénes son el “fútbol boliviano? Los clubes. ¿Cómo están los clubes hoy? Mal, salvo rarísimas excepciones. Casi todos al borde de la bancarrota.
¿Qué hubiese sido de Bolívar si no aparecía Marcelo Claure y sus millones? La academia paceña debía un montón de plata que no tenía con qué pagar y apareció Baisa para salvarla.
¿Qué sería de The Strongest sin Kurt Reinst, que sostiene a un club al que le sobraban juicios por deudas hasta hace poco? Es una incógnita la suerte que correrá el Tigre después de esta etapa exitosa.
¿Cómo están Blooming y Oriente? Blooming, sufriendo por una irresponsable gestión que lo hundió económicamente; y Oriente “apagando incendios” con préstamos salvadores. La realidad de ambos es similar, más allá de la coyuntura que vive la academia cruceña. Son insolventes.
¿Y Wilstermann? Acaba de retornar del descenso y se acomoda nuevamente al fútbol profesional con muchas dificultades.
Solo cinco ejemplos, de los clubes más populares de las ciudades más importantes del país. Todos apenas subsisten porque los egresos son mucho mayores a los ingresos. Y en un fútbol de subsistencia imposible que haya bonanza de alguna naturaleza.
La calidad del fútbol boliviano es mala porque la competencia es pobre y la formación de jugadores, en los clubes que se ocupan de ello, que son pocos, es deficiente
La realidad es que no puede haber una selección fuerte con clubes débiles, imposibilitados de reforzarse con jugadores extranjeros de jerarquía e incapaces de formar futbolistas como exige el fútbol en la actualidad.
Personeros del Gobierno critican a esta selección por su pobreza futbolística, pero, pregunto, ¿están enterados, por ejemplo, que la Asociación Cruceña de Fútbol suspendió sus torneos de divisiones menores en esta temporada porque la Liga del Fútbol Profesional decidió “adecuar” su campeonato al calendario internacional?
¿Alguien hizo algo para evitar algo tan descabellado como es dejar de competir y, además, matar la ilusión de los chicos que entrenan con la esperanza de ser futbolistas algún día?
¿Algún personero del Gobierno llamó la atención de los dirigentes del fútbol (muchos de ellos críticos de la FBF y la Liga) que son cómplices de este tipo de situaciones que afectan en la formación de los futuros futbolistas?
¿Se preguntan por el Centro de Alto Rendimiento que financió la FIFA, entregando el dinero hace casi una década, que todavía no funciona, construido en terrenos en disputa legal y en un lugar donde hasta donde es difícil construir canchas de fútbol por su topografía?
El Estado le cae con todo al fútbol. Está bien, hay cosas que se deben cumplir, sin embargo también tiene la obligación de apoyar a un deporte que es el más popular del país.
Los clubes deben tener obligaciones como cualquier institución, pero necesitan del respaldo estatal, como ocurre en otros países, que le alivianen un poco la carga para poder salir adelante.
El vicepresidente del Estado reaccionó esta vez como cualquier hincha decepcionado, pero en su caso, como autoridad no tendría que olvidar que para exigir y criticar, primero hay que dar, y el Gobierno no les da nada a los clubes que son los que sustentan a esta selección nacional a la que se le exigen resultados.
Es necesario, parte del Gobierno, lo que se requiere es menos crítica y más apoyo.

sábado, 8 de junio de 2013

PUNTO FINAL

170130976Y… sí. El empate de Bolivia con Venezuela es el punto final a la ilusión de seguir peleando con ciertas posibilidades un lugar en el repechaje para llegar al Mundial de Brasil 2014.
El telón baja lentamente desde hace un tiempo y ayer bajó un poco más en el estadio Hernando Siles porque la selección boliviana es incapaz de hacerse fuerte de local, aprovechando todas las ventajas que le otorga la sede de Gobierno.
Mucho entusiasmo y pocas ideas resumen el partido parejo que tuvo como protagonistas a bolivianos y venezolanos, en el que ambos se jugaban bastante, al margen de que los puntos siempre tienen un valor que incide en la tabla y el ánimo.
Bolivia atacó un poco más que el visitante, pero no tuvo la contundencia ni efectividad necesarias. Le cuesta elaborar juego claro, dar pases precisos, lastimar en el área rival porque casi todo lo divide, y, por ende, lo complica.
Los delanteros, en este caso Martins y Saucedo, sufren por el bajo volumen de juego del seleccionado de Xabier Azkargorta, algo que se repite desde hace bastante tiempo sin que nadie encuentre la solución al problema.
Ayer fue más de lo mismo que se ve casi siempre en el estadio Hernando Siles. Bolivia que muestra entusiasmo, se desordena en el medio y la defensa, y recibe el primer gol (Arango, de cabeza) pese a haber estado más cerca de ponerse en ventaja.
Después de la desventaja, a remar contra la corriente. Esta vez apareció a cabecear alguien que no se caracteriza por ello, Jhasmani Campos, y llegó el empate que sirve de muy poco, de casi nada en realidad, para mantener la chance de pelear el repechaje que hoy corresponde, justamente, a Venezuela.
La ilusión marchita hecha pelotas con la igualdad. Los argumentos no cambian, las excusas cada vez más débiles en argumentos, y la realidad que nos golpea sin apiadarse de este vapuleado fútbol nacional.
A Bolivia solo le queda participar. La competencia, de verdad, quedó para otros. Este fue el punto final a casi todo. Hasta a el último vestigio de ilusión y esperanza en las eliminatorias de la Copa del Mundo versión 2014.

miércoles, 27 de marzo de 2013

UN LARGO CAMINO

5946_10151308929177056_1587586175_nLa recta final de la eliminatoria se le empieza a volver eterna a Bolivia porque las posibilidades de clasificar al Mundial de Brasil casi no existen. Todo lo que se viene es por cumplir.
Los puntos cedidos en el Hernando Siles, diez de dieciocho, son demasiados para aspirar a algo, mucho más en una selección que casi no suma nunca de visitante.
Apenas tiene nueve puntos, ocho de los cuales los obtuvo en La Paz y uno en Buenos Aires, producto del sorpresivo empate con Argentina. Poco, muy poco para pelear aunque sea por el quinto lugar, el del repechaje, que hoy lo disputan Chile y Venezuela, igualados en quince puntos, seis más que Bolivia.
De Argentina, Ecuador y Colombia, ni hablar, que tienen un pie en la Copa del Mundo.
Además, de los cinco partidos que le quedan en la eliminatoria, Bolivia será local en dos  ocasiones (Venezuela y Ecuador) y visitante en tres (Chile, Paraguay y Perú).
Bolivia es el rival a vencer porque los puntos son vitales para casi todos sus rivales de turno, a excepción de Paraguay, que marcha último en la tabla. Por lo tanto, bailará con la más fea, de local y visitante, en su peor momento futbolístico.
El abandono no está permitido, tampoco se puede pedir licencia. Como van las cosas, cualquiera de las dos opciones hubiese sido válida. Por lo tanto está obligada a seguir sufriendo esta especie de vía crucis.

DE CARA A LA REALIDAD

SELECCION_ad__Bolivia no puede de visitante y tampoco en casa. Lo poco que tiene futbolísticamente no le alcanzó para ganarle a Argentina y tomarse revancha de la paliza que le dio Colombia.
El empate deja sabor a poco porque Bolivia necesita puntos para jugar por algo hasta el final de la eliminatoria y el punto no alcanza para ilusionarse aunque sea con pelear el repechaje, que corresponde al que ocupa el quinto lugar.
La selección boliviana no tuvo argumentos para superar a una equipo albiceleste que jugó pensando en ahorrar energías para no ahogarse por la falta de oxígeno.
El problema de Bolivia es que además de no contar con argumentos futbolísticos tampoco cuenta con recursos anímicos que le permitan hacer valer la condición de local y buscar la victoria con determinación y convicción.
Es un equipo sin la mística y el amor propio de otras selecciones que supieron, a base de empeño, disimular deficiencias, equilibrar fuerzas, y obtener resultados necesarios y reconfortantes.
Otra vez la carencia de aptitud y la falta de actitud positiva salieron a relucir en un equipo excesivamente lento, poco inteligente para darse cuenta de lo que incomodaba al adversario e integrado por varios jugadores a los que les queda grande la camiseta nacional.
El gol de Martins no ayudó a generar una motivación especial que permitiera crecer como equipo. Al contrario, Bolivia se tornó repetitiva en su juego, sin sorpresa, previsible, fácil de controlar para Argentina.
El Mono Galarza acabó siendo la figura tras evitar el gol en los pies de Palacio y Messi, y en un par de remates del propio astro y otro de Banega, autor del empate.
Bolivia se estrelló otra vez con esa realidad inocultable. No tiene argumentos ni para ganar de local y el Mundial de Brasil es cosa de otros.

sábado, 23 de marzo de 2013

LA VIO CUADRADA

COLOMBIA FÚTBOL BRASIL 2014Bolivia no le encontró solución a la velocidad, habilidad y potencia de los jugadores de Colombia y terminó recibiendo una goleada que mortifica a cualquiera.
Los problemas del seleccionado nacional empezaron temprano por el sector izquierdo, donde Cuadrado, el jugador colombiano de la Fiorentina de Italia, los volvió los a Bejarano y Gutiérrez con un fútbol mágico, lleno de inventiva.
Con el diario del sábado, se puede pensar que Xabier Azkargorta no lo tomó tan en serio veloz cafetero de las rastas, y en lugar de ubicar de entrada al tarijeño Cardozo para que lo estorbe un poco en su zona y no tome impulso con tanta libertad, eligió a un Mojica que en estos tiempos trata de pensar más y correr menos.
Cuadrado fue un problema para los defensores bolivianos y por ahí Colombia hizo notar su superioridad individual en el primer tiempo. El colombiano desbordó todas las veces que quiso. Él, en posición ilícita, armó la jugada que dio paso a la goleada.
Pero no todo acabó en ese sector, porque Zúñiga también complicó a Jiménez, con poco oficio de lateral porque habitualmente se desempeña como central, también se las vio negra con la velocidad y habilidad del defensor del Nápoli italiano,
Los centrales, Zenteno y Luis Gutiérrez, tuvieron mucho trabajo, porque además de controlar a Falcao y Teo Gutiérrez, se la pasaron cubriendo espaldas.
Los defensores hicieron lo que pudieron y terminaron siendo superados por la mayor capacidad de los contrarios. Ni vuelta que darle.
Menos mal que en arco, durante el primer tiempo, Carlos Arias estuvo inspirado y evitó un par de goles. Luego, por lesión, le dejó su lugar a Sergio Galarza, quien sufrió la debacle total del equipo boliviano y recibió cuatro goles. Incluso impidió un marcador mayor.
En el medio también mandó Colombia con el buen manejo de Macnelly Torres y la presencia combativa de Aguilar. Bolivia no tuvo peso en ese sector. Nacho García, Veizaga y Mojica se fueron desgastando con el ritmo de los colombianos y terminaron totalmente superados. El único que mantuvo el entusiasmo fue Chumacero, pero, claro, con eso no alcanza.
En el ataque, Martins fue el sacrificado llanero solitario pese a tener como compañero de ofensiva (?) al Caballo Saucedo, ya que este casi ni tocó la pelota y fue sustituido en el entretiempo. Además, el atacante del Gremio se empecinó en resolver casi todo solo.
Azkargorta les dio cancha a Cardozo y al Conejo Arce, en el intento de potenciar el ataque, pero tampoco pesaron en el partido, poco prácticos y demasiado imprecisos.
Bolivia careció de de determinación, especialmente en el mediocampo, para pelearlo el partido. No contó con la jerarquía, la actitud ni los recursos técnicos necesarios en ese sector para equilibrar un partido que Colombia fue inclinando a favor por su mayor peso futbolístico y su mayor ambición.
Ante el fracaso de los volantes, sufrieron, y mucho, defensores y atacantes. Por si fuera poco, el segundo gol, que desmoronó a Bolivia, nació en un error de …un mediocampista.

ES LO QUE HAY

Tapa_copiaBolivia fue a Colombia con muchas ilusiones y volvió vapuleada y amargada por un adversario que puso en cancha la diferencia futbolística que hay entre uno y otro en este momento.
No por nada Colombia está muy cerca de sacar el boleto al Mundial de Brasil 2014 para ser uno de sus protagonistas y Bolivia empieza a hacer maletas y a reservar pasajes en las agencias de viajes, no vaya a ser que se acaben, para disfrutarlo como turista.
Y la selección boliviana regresó con la frente marchita, como dice el tango que escuchaban nuestros padres y abuelos, y con un sentimiento de deuda interna que necesita una revancha urgente. Menos mal, (¿menos mal?) que viene Argentina para devolver la alegría a la gente, aunque no sirva para ilusionarse otra vez con la Copa del Mundo.
Bolivia tiene la excusa, motivo o razón suficientes para cambiar de cara, mejorar el ánimo, modificar la actitud, para salir a la cancha del Hernando Siles, ante Messi y compañía, con mayor entusiasmo que lo hizo en el Metropolitano de Barranquilla.
Azkargorta, que lamentó la manera negativa con la que encararon los jugadores el partido con Colombia, tendrá que borrar del mapa a aquel o aquellos que les cuesta ponerse las pilas hasta en un partido tan importante de eliminatorias. (¿Si no son este tipo de encuentros, cuáles los entusiasman?)
El, Azkargorta, que sostiene hace tiempo aquello de que “se juega como se vive”, los conoce de sobra, dentro y fuera la cancha, a los convocados como para insistir con quienes no siente la camiseta como deberían sentirla. ¡Y no vengamos que ya no existe motivación porque Bolivia está prácticamente eliminada…!
¿Vieron a Paraguay, último en la tabla, debajo de Bolivia, frente a Uruguay, en el mítico Centenario? Así se tiene que jugar, dando todo hasta el último instante, sufriendo por momentos, pero ilusionados siempre.
Bolivia tiene, lamentablemente, problemas de aptitud, y, en algunos casos, de actitud. Carece de esa agresividad que es fundamental para pelear los partidos, imponer sus argumentos, así sean pocos y rudimentarios, para no mostrarse tan débil como se muestra, que sufre para llegar al arco rival y hasta para cruzar el medio campo con altivez, seguridad, determinación, y, por qué no, con coraje.
A esta falta de determinación se le sumaron ayer los infortunios, el error del juez de línea y árbitro que no vieron el claro fuera de juego de Cuadrado en el primer colombiano, y el grueso error de Nacho García en el segundo de los cafeteros (¿Por qué no reventó la pelota a las tribunas?), que desmoronó a Bolivia como un castillo de naipes.
Colombia es más, fue más, que quede claro, incluso en el primer tiempo en el que Bolivia intentó frenarlo con orden, pero tuvo la fortuna de la ayuda extra para abrir el partido. Quizá sea la suerte del optimista, el que busca siempre el arco contrario, con esa decisión y recursos que no tiene Bolivia.
Nombres más nombres menos, es lo que hay. Ayer quedó una vez más evidencia. Colombia cuenta otra generacioó de gran nivel, de mayor jerarquía que los bolivianos. Por eso uno está en la zona baja de la tabla y el otro en la cuenta regresiva de su viaje a Brasil.
A dar vuelta la página. Cada partido es una historia aparte. Esta fue muy triste, pero el del martes puede ser diferente, y Bolivia lo sabe, pero para ello tendrá que cambiar algo que depende de cada uno, la actitud, recuperar el verdadero deseo de ganar, y, como les dijo Azkargorta antes esta goleada, la alegría de jugar.