martes, 13 de septiembre de 2011

LOS CLÁSICOS

En semana de clásicos se armó una polémica en facebook en relación a la vigencia de la denominación de clásico nacional del duelo que protagonizan Bolívar y The Strongest de La Paz.
¿Sigue siendo Bolívar-The Strongest un clásico nacional? Para mí, ha perdido esa condición, aunque no su importancia. Tal afirmación me ha costado algunos reproches de algunos hinchas, seguramente paceños, que se sintieron molestos y casi ofendidos por ello.
Nadie discute que hasta hace un tiempo el encuentro entre atigrados y celestes generaba gran expectativa en el país, pero desde hace una década, más o menos, empezó a mermar considerablemente el interés por este partido en varias regiones a raíz del fortalecimiento de los clásicos locales.
El clásico que más se potenció en las últimas décadas es, sin duda, el cruceño, protagonizado por Blooming y Oriente Petrolero. Este duelo nació en los 50, se afirmó en los 60, creció en los 70 y consolidó totalmente en los años 80. Hoy, le disputa mano a mano la condición de más importante al "derbi" paceño, por vitalidad, colorido, respaldo y rivalidad de sus hinchadas. Un dato: de acuerdo a estadísticas, la media de espectadores en los enfrentamientos entre académicos y albiverdes es superior a la del resto de los clásicos del país.
No cabe duda que en Cochabamba el que manda en popularidad es el encuentro entre Wilstermann y Aurora, que mantiene la adhesión de la mayoría pese a que los celestes vallunos no formaron parte de la Liga durante varios años. ¿Les interesará lo que ocurre con los otros clásicos? Seguro que no.
En Potosí, que tengo entendido era bastión de Bolívar en las épocas de vacas flacas de su fútbol, hoy los hinchas tienen como equipo favorito a Real Potosí o Nacional, protagonistas del clásico de la Villa Imperial. A algunos les quedará cierta simpatía por los grandes paceños, porque les llenaron sus años sin representaciones competitivas, pero hoy, a la hora de alentar, les interesan sus equipos.
El crecimiento de otros equipos que se quedaron sin rivales locales en la Liga, tal el caso de San José y Universitario, con títulos incluidos, también acentuó la simpatía o fanatismo por el equipo local en desmedro de los de otras ciudades.
El clásico paceño quizá mantenga su vigencia en departamentos como Pando, que no cuenta con representante en el fútbol profesional, y también el Beni, pese a la participación de Real Mamoré, ya que seguramente no colma las expectativas de los hinchas benianos.
En Tarija se da un fenómeno especial. Medio en serio medio en broma, algunos dicen que su clásico no es protagonizado por cuadros locales ni nacionales, sino por Boca Juniors y River Plate de Argentina...
Bolívar y The Strongest mantienen su importancia, qué duda cabe, pero su duelo es cada vez menos nacional y cada vez más regional. Estoy convencido de ello. Es que el país no es el mismo de hace veinte años ni el fútbol tampoco.

lunes, 12 de septiembre de 2011

NUEVE RAZONES PARA PREOCUPARSE

The Strongest apabulló a Real Mamoré en Achumani ¡9 a 1! Más local que nunca, el Tigre se dio un festín con el cuadro beniano en el estadio Rafael Mendoza.
Lo curioso es que la primera etapa acabó con el marcador igualado a un gol. En el complemento, los atigrados crecieron conforme los benianos se quedaron sin fuerzas y consiguieron el triunfo con el inusual resultado.
De local, The Strongest aparenta ser una máquina goleadora, pero no lo es, lo vimos acá, en Santa Cruz, el miércoles, ante Oriente, sin embargo ayer lo fue nuevamente, como ante La Paz FC, porque en el segundo tiempo, jugó solo, literalmente, sin adversario en el campo, ya que los jugadores de Real Mamoré se convirtieron en una especie de fantasmas.
Más allá de la legitimitad del triunfo atigrado, el marcador llama la atención y trae a la memoria las goleadas de vieja época, cuando los resultados abultados eran muy comunes en una Liga en la que los equipos grandes eran muy superiores a los chicos.
No es una buena noticia para la Liga que se empiecen a dar nuevamente estas diferencias, como la de ayer en Achumani y el miércoles en el Hernando Siles (Bolívar 6 Guabirá 1) y en la Villa Imperial (Real Potosí 5 Blooming 0), producto de pobrísimas actuaciones de los equipos visitantes y no por grandes producciones de los locales.
Algunos de los vapuleados entre semana se pusieron de pie el domingo, es cierto, tal el caso de Blooming y Guabirá, pero eso no quita que la Liga esté empezando un retroceso peligroso con resultados engañosos para los vencedores, sobre un supuesto potencial que no tienen, y la evidencia de equipos poco y nada competitivos.
Real Mamoré está a duras penas en la Liga y para Guabirá su participación es un vía crucis, debido a los problemas económicos quen ponen en riesgo su continuidad en el fútbol profesional. La Paz FC tampoco vive un buen momento. 
Todo esto, la inestabilidad e iliquidez de los clubes, atenta contra la competencia seria y demuestra que el fútbol boliviano puede tocar fondo en cualquier momento, como en el año 1977, cuando nació la Liga.

SIGUE MALVESTITI

Blooming cambió de entrenador hace unos días, pero no logró cambiar su pobre imagen futbolística. Pese a ello consiguió poner freno a las derrotas y obtuvo su primera victoria superando a Bolívar.
La academia cruceña se quedó con los puntos no porque haya sido más que su rival, sino que tuvo en su arco a un Sergio Galarza bien ubicado, que tapó por lo menos tres remates de gol, y porque Boyero estuvo (¡por fin!) donde debía estar, en lugar de deambular sin son ni ton fuera del área, recibió un excelente pase del peruano Luis García y definió el partido.
Bolívar no supo aprovechar las falencias que arrastra Blooming en todas sus líneas y que, obviamente, el Chueco Malvestiti aún no ha podido por falta de tiempo de trabajo. Los paceños fueron irregulares en su juego, pero aún así pudieron tener mejor suerte. No la tuvieron porque Galarza les cerró el arco.
Malvestiti tiene mucho trabajo por delante. Para empezar, encontrar defensores que, ante todo, defiendan bien; mediocampistas con dinámica y buen trato de pelota, y delanteros que corran menos y jueguen un poco más. De lo contrario, Blooming será siendo un concierto de desaciertos.
Hay cosas que son muy evidentes en este equipo celeste, y ayer quedó en claro una vez más. Por ejemplo que el doble volante de contención, con similares características, caso Gómez-Valdez, no le funciona, debido a la lentitid de ambos. Les cuesta las coberturas defensivas, demoran mucho la salida y la complican por su poca capacidad de maniobra. Uno sobra, sin duda. Con alguien de mayor despliegue a su lado, rendirían mucho más como ordenadores de juego.
También quedó demostrado que Boyero, por características físicas y cuestiones técnicas, es mucho más util y efectivo de cara al arco contrario, no de espaldas, aprovechando "sobras", rebotes y pases bien puestos como el del peruano García.
Tiene que mejorar mucho, es cierto. Ayer, por lo menos ganó y se puso nuevamente en carrera. Que no es poco.

SEMANA CRÍTICA

A Oriente le fue de mal en peor en esta semana de fútbol liguero. El empate con The Strongest en el estadio Tahuichi Aguilera el miércoles pasado y la goleado sufrida ante Nacional Potosí ayer, en la Villa Imperial, sembraron dudas y deslucieron su inicio en el torneo Apertura.
El rendimiento frente al Tigre de Achumani fue muy flojo, con actuaciones individuales muy bajas y un redimiento colectivo deficiente. El que se llevó las mayores críticas en la inesperada igualdad fue el entrenador Carlos Ramacciotti, a quien desilusionados y enfurecidos hinchas le pidieron que se vaya.
Ramacciotti terminó por poner a los hinchas en su contra con algunas variantes consideradas descabelladas, como el cambio de Arce por Peña, autor del gol, poco después del tanto del empate logrado por The Strongest. A favor del entrenador habrá que decir que consultó al delantero, que horas antes había jugado en La Paz para la Selección nacional ante Perú, si podía seguir en la cancha y éste le pido el cambio.
Oriente se había mostrado como un equipo totalmente desorganizado, apurado, inseguro y sin muchas ideas, incapaz de mantener la diferencia lograda frente a un adversario sin mucha más ambición que el empate.
Ayer, primero fue víctima de groseros yerros arbitrales que lo perjudicaron (un par de penales a favor no sancionados) y luego de la voluntad ofensiva de Nacional Potosí, que acabó imponiéndose en forma merecida.
Los resultados negativos generan un ambiente nada propicio para Ramacciotti, ahora obligado a que Oriente no solo gane, sino que también juegue mejor que en esta semana crítica. 

martes, 6 de septiembre de 2011

FALTA HAMBRE DE TRIUNFO

A Bolivia le falta un goleador, dice Gustavo Quinteros. Creo, en realidad, que esa es una verdad a medias. Si bien es cierto que no hay un gran definidor, el problema es unA cuestión colectiva, no individual.
A mi criterio, la selección boliviana no tiene mentalidad ganadora, carece de agresividad ofensiva, y le faltan jugadores con "hambre" de gol. No es un equipo que, desde el lateral, hasta el último delantero, pasando por los mediocampistas, muestre el afán y la convicción de agredir futbolísticamente al rival.
El gol se construye, por lo general termina siendo una consecuencia de una serie de acciones, pases más pases menos, en la que participan diferentes actores, y que muchas veces la satisfacción de convertir recae en unos pocos. Pero no es solo responsabilidad de una persona, sino de un equipo.
Hoy por hoy, Bolivia no cuenta con esa agresividad. Por eso fracasa una y otra vez en su intento de ganar los partidos, y, lo que es peor, casi siempre los termina perdiendo.
No tiene jugadores que le den profundidad. Los delanteros desbordan poco, los volantes no se acercan mucho al área contraria y los laterales tampoco se caracterizan por llegar al fondo cuando se proyectan.
Analicemos los delanteros. Arce juego mucho por afuera y poco por adentro, le escapa al área. Se desvanece en acciones distractivas y poco efectivas. No tiene el gen goleador.
Peña es un poco más agresivo que Arce, pero también es más un merodeador del área que un atacante con el instinto del del definidor. Además, es demasiado intermitente, se aisla con facilidad.
Martins es un delantero con gol, pero no un goleador. Necesita espacios y compañeros que exploten sus caracteristicas, algo que no tiene en la selección nacional. No es ductil, por eso se equivoca tanto cuando le llega la pelota. A ello hay que sumarle que no juega nunca en su equipo.
Pedriel es más definidor que el resto, aunque en la selección está relegado a la suplencia porque no es el delantero luchador que hoy quiere Quinteros.
Después podemos ubicar a los que se desempeñan como media punta. Escobar es un jugador agresivo, de buen remate, que siempre busca el arco rival, pero no aporta, por si solo, mucho peso ofensivo.
Mauricio Saucedo es de los volantes ofensivos con más gol, lo demostró el semestre pasado en Oriente. Tiene buen remate, visión y capacidad de definición. Pero es suplente en este momento en la selección, por el dibujo táctico que eligió el entrenador.
Edivaldo puede ser más últil de media punta que de volante por derecha, porque es rápido y técnico, pero tiene antecedentes goleadores.
Cardozo le pega bien a la pelota pero termina siendo improductivo cuando no hay espacios.
Jasmani Campos es una alternativa válida en La Paz por sus remates de media distancia, aunque no es un volante de asociarse mucho en el juego.
Joselito Vaca juega cada vez más lejos de la zona "caliente" y su juego no gravita. Se aproxima poco al área rival.
Los laterales no ayudan porque no desbordan ni se proyectan con sorpresa.
Por todo lo apuntado, Bolivia es un equipo previsible, que no lastima en ataque y es fácil de controlar. El problema, entonces, no es solo la falta de un goleador, sino la ausencia de rebeldía, de la carencia de agresividad futbolística, algo parecido a lo que el boxeador Rocky Balboa definía en sus películas como "el ojo del tigre".

SIN GOLES NO HAY ESPERANZA

Bolivia tuvo un deslucida actuación anoche e igualó sin goles con Perú, sembrando más dudas respecto a su suerte en las eliminatorias del Mundial de Brasil 2014.
Fue alarmante la incapacidad que mostró el representativo nacional para generar situaciones de gol ante un rival que decidió esperar cerca de su área y se cerró en la zona media, tal como ocurre con la mayoría de los equipos que visitan (y visitarán) La Paz.
Bolivia fue demasiado inofensiva en el estadio Hernando Siles, escenario donde oficiará, como siempre, de local en las eliminatorias y en el cual tendría que aprovechar todas las ventajas que le ofrece la altura para convertirse en un cuadro agresivo, perseverante, insoportable (para los contrarios) en su afán ofensivo.
Sin embargo, el equipo de Gustavo Quinteros se mostró sin ritmo, sin ideas y sin gol. Fracasó en la búsqueda del triunfo porque le faltaron argumentos colectivos y sus opciones individuales no gravitaron en ningún momento, poniendo en evidencia una vez más lo anémico que es el seleccionado boliviano a la hora de atacar.
Fue muy pobre la tarea de los generadores de juego bolivianos, Joselito Vaca y Ruddy Cardozo, poco claros e inefectivos cuando tuvieron la pelota en su poder; deslucida la actuación de volantes de contención, Robles y Flores, que se equivocaron mucho en las entregas; e inoperante la labor de los atacantes, Arce y Martins.
Les costó conectarse entre sí a los jugadores nacionales, tampoco lograron terminar bien las jugadas de ataque. Incluso la mayoría de los centros fueron mal ejecutados. Ni hubo quien gambetee con criterio para "limpiar" el terreno y desequilibar la numerosa defensa peruana.
Los delanteros sufren cuando el mediocampo no funciona, es cierto, pero tampoco hicieron nada por su cuenta. ¿Cuántas veces remataron al arco Martins y Arce? Nunca. Sin ambición es imposible llegar al gol.
Con Alcides Peña, que sustituyó a Martins, hubo un poco más de movilidad, pero tampoco se consiguió mayor presencia en el área rival. Mauricio Saucedo resultó un mejor nexo para salir jugando, aunque no logró conectarse con los atacantes.
Bolivia terminó siendo víctima de su falta de ideas y de su inoperancia ofensiva. Un partido más sin poder ganar y van... Así es difícil ilusionarse.

lunes, 5 de septiembre de 2011

LA SELECCIÓN PARALELA

La falta de renovación a raíz de la deficiente formación y escasa promoción de futbolistas, es un problema que sufren los clubes y atenta contra el potencial del seleccionado boliviano, motivos más que suficientes para prestarle mayor atención al asunto.
Esa es la razón principal por la cual Gustavo Quinteros no cuenta con demasiadas alternativas y por la que muchas veces se ve obligado a echar mano a lo que tiene en el medio y no a lo que realmente quisiera.
Por ello urge la búsqueda de solución o alternativas para paliar este notorio y permanente déficit, que se acentuó en el último lustro por diferentes motivos, como la escasa atención a las divisiones menores, el poco interés en la búsqueda de valores, la deficiente formación y la carencia de entrenadores que se interesen en formar y promocionar jugadores jóvenes.
Una de las opciones podría ser armar un seleccionado "intermedio", una especie de selección paralela con jugadores que no pasen los 24 años, que entrene y juegue partidos de fogueo, para que el director técnico vaya "puliendo" futbolistas para la "mayor".
En ese grupo podrían estar, por ejemplo, el golero Lampe, Chumacero, Gilbert Álvarez, Fernando Saucedo, Meleán,  Darwin Ríos, Santos Navarro, Oscar Díaz, Marvin Bejarano, Amilcar Sánchez, Cristhian Coimbra, Pastor Tórrez, Oscar Añez y Nelvin Soliz. Seguro habrán otros más, incluso en algunos equipos asociacionistas.
Encontrarle tiempo, espacio y dinero para prepararlo tendría que ser tarea de los dirigentes.
Esta es nada más que una idea para salir del apuro, ya que la solución definitiva tiene que ver con una reestructuración seria del trabajo que se realiza en las divisiones menores de los clubes, y cambiar eso lleva su tiempo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

PUNTO DE PARTIDA

Bolivia consiguió un meritorio empate ante Perú. Un resultado que sirve bastante aunque no hayan puntos en juego. El valor radica en que la aceptable actuación ayuda a recuperar la fe en un momento importante.
Para el seleccionado es vital adquirir y generar confianza con actuaciones convincentes como la del viernes, justo cuando empieza la cuenta regresiva para su estreno en las eliminatorias del Mundial Brasil 2014.
Poner fin al ambiente derrotista que nos invade después de algunas actuaciones desmoralizantes, es fundamental, ya que, como sostienen muchos, el fútbol es un estado de ánimo, y Bolivia lo logró mostrando argumentos defensivos interesantes y una efectividad que se le venía reclamando desde hace mucho tiempo. 
Si aprueba con buena nota el próximo examen ante el mismo adversario, Bolivia habrá dado otro paso importante en esta etapa de consolidación como equipo.
La selección demostró, como lo había hecho en algunos pasajes de la Copa América que tiene un plan de juego concreto, el mismo que puede funcionar y darle buenos dividendos cuando hay aplicación y convicción en sus filas.
El gran problema a solucionar es la irregularidad de sus jugadores, en un mismo partido y de un encuentro a otro. Esos altibajos son su peor enemigo y la convierten de pronto en un equipo vulnerable, al que le cuesta sostener un resultado.
Una de las armas para combatir sus falencias y las limitaciones será apelando a una mística como equipo, haciéndose fuerte en el aspecto anímico, reconociendo las ventajas que le otorga su localía y aprovechándolas al máximo.