lunes, 11 de julio de 2011

TODO SIGUE IGUAL

Bolivia volvió a perder, esta vez ante Colombia, y quedó al margen de la Copa América en la primera fase, como tantas otras veces. 
Es la quinta vez, en forma consecutiva, que pega la vuelta temprano. En 1997 fue la última ocasión que pasó la primera ronda, cuando ofició de anfitrión y perdió la final ante Brasil.
Los números se encargan de reflejar las penurias de nuestro fútbol desde hace catorce años. Desde que cayó ante Brasil, no disfrutó nunca más una victoria en la Copa América. La última se remonta al 25 de junio del 97, frente a México (3-1). Sólo derrotas y empates se registran desde aquella vez.
Aquel 97 Bolivia ascendió al puesto 24 del controvertido ranking FIFA. De ahí en más, no paró de bajar. En 2007 llegó al puesto 108, hoy se encuentra en el 93. Debajo de sus rivales del grupo: Argentina ocupa el puesto 10, Colombia el 54 y Costa Rica el 55.
En consecuencia, pegar el grito al cielo por una nueva frustración resulta un absurdo. No existen razones que nos permitan creer que la situación cambiará de la noche a la mañana. Sin embargo, lo hacemos una y otra vez. Como ahora, tras caer ante Colombia.
La Copa América es un espejo que refleja nuestra imagen, lo que somos, aunque no nos guste, o nos entusiasmemos con un resultado inesperado como el logrando frente a Argentina, y, de pronto, nos embriaguemos de exitismo e ilusión, y creamos que estamos para ganarle a cualquiera.
Los equipos débiles como el nuestro, que requieren de mucho trabajo y formación, podrán lograr algún resultado alentador de vez en cuando, jugarán bien por momentos, pero sumarán muchas más derrotas que resultados positivos.
Bolivia sigue igual que antes, por muchas razones. Por eso creo que ilusionarse fue una cosa de ingenuos.

viernes, 8 de julio de 2011

LA MANTA CORTA

Bolivia intentó ser más ofensiva, y lo fue, pero acabó desprotegiéndose un poco en su línea media y lo pagó caro, ya que le costó la derrota ante Costa Rica.
Por eso Gustavo Quinteros se la jugó sacando a Joselito a Vaca e incluir en su lugar a Juan Carlos Arce, ubicando a Edivaldo como volante por derecha y al Conejo como acompañante de Martins.
El equipo boliviano ganó en velocidad y un poco en profundidad, pero se debilitó en el mediocampo a la hora de obstruir y cortar el juego, no pudo mantenerse firme por la fragilidad de Campos y Edivaldo, y la inestabiilidad de Flores y Robles.
No era una idea descabellada la de Quinteros, prueba de ello es que Bolivia jugó mejor que Costa Rica el primer tiempo y en el comienzo del complemento, incluso tuvo la posibilidad de asegurar el partido, pero confrontó el problema de la falta de definición.
En el afán de ir al frente se descuidó en defensa, no realizó un buen escalonamiento defensivo para evitar la salida rápida del rival, que contaba con delanteros hábiles y veloces, uno en especial (Campbell), la encontaron mal parada y se vino el desmoronamiento defensivo.
Bolivia careció de precisión, agresividad y determinación, demorar un poco menos, cuando llegó a la zona de definición, y le faltó oficio e inteligencia en la zona de contención, en los momentos claves del encuentro.
Fue víctima de la manta corta... por cubrirse la cabeza se destapó los pies. Es decir, por buscar los goles en el arco contrario, los recibió en el propio. Así es el fútbol, muchas veces.

UN GOLPE A LA ILUSIÓN

Bolivia como antes, como siempre. Ayer no pudo acabar con la repetida historia de promesas y traiciones que la persigue en la Copa América.
De la gran alegría generada con su empate ante Argentina pasó a la decepción generalizada tras su caída frente a Costa Rica, y quedó al borde de la eliminación en primera fase, como tantas otras veces.
Bolivia no jugó mal, por momentos lo hizo bastante bien, incluso fue superior a su rival en buena parte del encuentro, pero acabó siendo víctima de sus inveterables males, que no son otros que la falta de contundencia y su inconsistencia en la tarea de contención. 
Dejó pasar un par de chances claras y después no pudo contener el veloz contragolpe costarricense. De estar cerca del gol pasó a estar en desventaja y no lo pudo asimilar porque, acto seguido, se quedó con uno menos por la expulsión de Rivero.
Ni la destacadísima actuación de Carlos Arias, que hasta atajó un penal, pudo impedir lo que parecía ser una injusticia y que terminó justificándose por el descontrol en el que cayó el seleccionado, prueba de ello que terminó con nueve jugadores por una dura falta de Flores.
El partido se dio como era previsible. Con Bolivia con chances para ganar por lo que había mostrado ante Argentina, pero a la vez con posibilidades de perder, porque Costa Rica contaba con jugadores muy rápidos de tres cuartos de cancha, donde la selección se resquebraja con facilidad.
No era un encuentro fácil, como muchos creían, sí "accesible", pero para ambos, ojo. Bolivia no logró sacar ventaja cuando pudo y debió hacerlo, en cambio Costa Rica, que tuvo menos momentos favorables, sí lo hizo.
La derrota marchitó la ilusión, pero Bolivia todavía tiene todo en su manos: está obligada a ganarle a Colombia para seguir en carrera y acabar con los tragos amargos que le viene deparando la Copa.

jueves, 7 de julio de 2011

LOS JUJEÑOS NACIONALES

Bolivia enfrenta esta tarde a Costa Rica en San Salvador de Jujuy, un lugar que estuvo ligado a los afectos futbolísticos bolivianos durante un buen tiempo.
Esa relación afectiva se generó en la década de los años 60 y 70, por la gran cantidad de jugadores surgidos de esta región que nutrieron a los clubes y al seleccionado nacional.
De acá emigraron e hicieron historia en Bolivia grandes futbolistas como Mario Rojas, Raúl Álvarez y René Domingo Taritolay, entre los más destacados. 
Rojas (Bolívar y San José) era un caudillo del área, Álvarez (Universitario (LP), Bolívar, Ferroviario (SC), Universitario del Beni) un volante organizador, y Taritolay (Bolívar, Oriente Petrolero y Blooming) un mediocampista de gran técnica y visión de juego.
Rojas y Álvarez fueron valores fundamentales en la selección nacional que disputó la eliminatoria de 1969, y Taritolay formó parte del seleccionado que disputó el repechaje con Hungría, para el Mundial Argentina78. Rojas vistió varios años la casaca verde, incluso participó en la Copa América 1975.
Bolivia será local hoy en Jujuy. Se anticipa que el estadio 23 de agosto contará con una gran presencia de bolivianos que arribaron en las últimas horas y de aquellos que radican en el norte argentino.
Los diarios indican que 12.000 bolivianos adquirieron con anticipación su entrada. A ellos se sumarán los que llegan de zonas cercanas y alejadas, ya que no solo viajó gente que vive en Yacuiba o Tarija, también lo hicieron hinchas desde Santa Cruz y Oruro.
Si contra Argentina fueron minoría en el estadio de La Plata, esta tarde serán mayoría. Ojalá que la Selección también crezca y brinde una nueva alegría.

lunes, 4 de julio de 2011

ENTRE LÁGRIMAS Y ANÉCDOTAS

El vestuario boliviano era un mar de tranquilidad antes del debút, aunque para algunos, la procesión iba por dentro. Jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y allegados, aguardaban con expectativa la orden de salir a la cancha.
Antes de eso, apareció en el camarín en presidente Evo Morales para darles ánimo. Fue recibido con notoria efusividad por un acompañante de la delegación, que hasta hace poco fue presidente de un club que se considera el decano de la ACF. "Por poco le pone el saco al piso, como alfombra, para que camine por ahí", comentó aquel allegado al seleccionado que vivió de cerca los entretelones del vestuario boliviano y los palcos.
Entre otras cosas, dice que Evo les dijo a los futbolistas que el fútbol era algo muy importante para el país, "cómo será que cada vez que iba  a haber bloqueos, si había partido de fútbol, se suspendía..".
El presidente estuvo unos minutos y abandonó el vestuario para ubicarse en el palco principal, juntoa representantes del gobierno argentino, dirigentes de la Conmebol y la AFA. Abandonó el estadio poco antes del pitazo final.
Una vez concluido el partido, en el camarín reinaba la tranquilidad, aunque con marcada emoción y alegría en algunos, por el empate con sabor a victoria.
Marcelo Martins era la excepción.  Fue uno de los que más corrió, uno de los más luchó, pero también uno de los que más lloró, de bronca, por haber desaprovechado lo que pudo haber sido el triunfo de Bolivia ante Argentina.
Costaba consolarlo. Todo el que pasaba por su lado le daba unas palabras de aliento en el intento de que no se sintiese culpable por no haber convertido en gol ese mano a mano con el arquro Romero.
"No sabes cómo estaba, hermano. Inconsolable", nos comentaba nuestro "informante", el mismo que lo vio sufrir a Carlos Bilardo toda la noche y lo escuchó "putear" a Julio Grondona cuando abandonaba el hermoso estadio de La Plata.
Al parecer, el mandamás del fútbol argentino reaccionó de esa manera cuandoi algunos de sus colaboradores le hablaron de un supuesto mal planteamiento albiceleste. "Pero, la puta madre, cuántas veces les dije que ya no existen rivales fáciles".
En ese instante llegó el ascensor y no quedó nadie en la zona de los palcos.

BASTA DE EXCESOS

Bolivia hizo un buen partido y punto. Tampoco es para entrar en el exitismo desmedido y empezar a pintar proezas, a tomar el empate con Argentina como una cuestión de honor patrio, y a hacer creer que se empieza refundar el fútbol boliviano.
El periodismo boliviano cae muy fácilmente en los extremos de considerar a los jugadores ídolos y héroes cuando se logra un resultado favorable, y villanos indeseables cuando las cosas no salen bien. Acabemos con eso de proezas y hazañas cada vez que se consigue un empate.
Esto es fútbol y hay que tomarlo como tal. Se gana, se empata y se pierde. No hay por qué dramatizar las cosas, ni dejarse ganar por las emociones desmedidas, porque corremos el riesgo de alejarnos de la realidad.
El empate es un buen resultado, sin duda, porque se enfrentaba a la Argentina y sus grandes individualidades, y porque Bolivia venía de mal en peor en los últimos tiempos. Por lo tanto, el resultado es saludable.
Pero así como el resultado es saludable, desde mi punto de vista, lo es más la actuación, el comportamiento del equipo boliviano en este partido, porque mostró funcionamiento colectivo, seguridad, un plan definido y convicción. Tuvo cara de equipo, que no es poco.
El mérito es de Gustavo Quinteros que impuso un orden, otorgó roles, dio responsabilidades, impuso tareas, para evitar dispersiones, un mal que persigue al futbolista boliviano. Todo esto dio como resultado un equipo solidario y disciplinado.
Aunque habrá que mejorar en la zona de contención, donde Robles y Flores, en especial, derrochan voluntad pero se equivocan bastante con la pelota en la salida (no tienen manejo y la retienen demasiado) y no siempre presionan donde y como hay que hacerlo.
Asimismo, Joselito tendrá que participar más, si no es uno menos; lo mismo que Jasmani Campos,quien por momentos desaparece de la brega y el equipo lo necesita más comprometido.
Bolivia empezó bien, pero tampoco invita a soñar como sostiene de manera exagerada uno de los diarios nacionales. Apenas jugó un partido. Hay que ir de a poco, ver cómo se comporta en el próximo. Este es un proceso que recién empieza y tiene un largo camino por recorrer.
Lo importante es que Quinteros lo sabe y mantiene los pies en la tierra.


LE HIZO UN LÍO

El cara a cara entre Lionel Messi y Ronald Raldes quedó registrada en los diarios, en las imágenes de televisión y en la mente de todo el mundo.
No se mostraron como buenos amigos, al contrario, y tampoco parecían decirse cosas cariñosas, obviamente, tras disputar una pelota cerca del área boliviana. Raldes le puso todo el cuerpo e impidió que el mejor jugador del orbe llegase al gol.
A Messi no le gustó nada la forma, lícita, en la que el Raldes lo desplazó, y reaccionó con un empujón que provocó la respuesta del zaguero boliviano, y el posterior "face to face" que dio vuelta la tierra, o, por lo menos, América.
¿Y a vos quién te conoce, boliviano?, dicen que le dijo el jugador más caro del planeta y figura estelar del Barcelona de España al defensor de Colón de Santa Fe que cotiza varios dígitos menos en el mercado mundial.
El defensor cruceño no se quedó callado, como se vio, y, entre otras cosas, le habría mandado saludos a la madre de "La Pulga", según nos comentó una persona muy allegada a la delegación que conversó con Raldes al final del partido.
La reacción de Messi era una muestra del estado de ánimo de los jugadores argentinos, fastidiosos, molestos, porque las cosas no les salían bien, en gran medida porque Bolivia se encargaba de ello.
Messi, admirado y elogiado en todas partes, y también en Bolivia, desdibujó su imagen ante el público boliviano que lo tenía como un jugador, humilde, sencillo, y no como un patán y sobrador. 
Aunque tampoco es para tanto, son cosas del fútbol, calenturas del momento.

LA PLATA HACE LA FELICIDAD

Bolivia y su humildad le hicieron frente a Argentina y sus millones y festejó un merecido empate en la ciudad de La Plata, en la puesta en marcha de la Copa América. 
El entusiasmo, la solidaridad y  el orden del seleccionado nacional le pusieron freno a la suficiencia, el individualismo y desorganización del anfitrión del viejo certamen en el hermoso estadio de La Plata.
Bolivia mostró siempre un sentido de equipo, con jugadores que trataron de cumplir al pie de la letra su papel en el buen libreto elaborado por Gustavo Quinteros, basado en la disciplina táctica, la concentración y la entrega, de principio a fin, para no otorgar ventajas a un rival que en los papeles era superior.
De esa manera incomodó a Argentina, la obligó a sacar a relucir argumentos futbolísticos que finalmente no expuso, y la dejó librada a la inspiración de individualidades de gran valor en el mercado mundial que terminaron fuera de sí al sentirse impotentes por no poder resolver los problemas causados por un adversario inferior.
Así, los centavos empezaron a tener igual valor que los millones, la voluntad se equiparaba al talento, la solidaridad al individualismo, la humildad a la vanidad, y el deseo de triunfar le hacía frente al complejo de superioridad.
El pato de la boda se fue convirtiendo en un gallito de riña atrevido, peleador, respondón, que adquirió fortaleza y seguridad conforme pasaron los minutos y el plan le daba resultados porque estaba bien ejecutado.
Bolivia se hizo fuerte en la tranquilidad de Arias, la determinación de los defensores, la voluntad de Martins, el sacrificio de Robles y Flores (por momentos con más errores que aciertos) y las ganas de Edivaldo, y la estructura se mantuvo firme hasta el final.
Edivaldo se encargó de poner fin a las obviedades, los lugares comunes, la "lógica", los facilismos, utilizados antes del partido al hablar de lo que sucedería en el partido. Enmudeció con su taquito e hizo más gélida, para los argentinos, la fría noche platense.
Argentina fue una constelación de estrellas apagadas.apenas tuvo algunos luceros intermitentes que no alcanzaron a iluminarla. Hasta que ingresó Agüero e igualó gracias a su gran categoría.
Bolivia rompió los pronósticos, evitó la goleada que presagiaban muchos, y acabó dándole la razón a aquellos que sostienen que La Plata hace la felicidad.