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viernes, 16 de mayo de 2014

UNA BUENA IDEA

125171_gdAumentar el número de equipos en la Liga del Fútbol Profesional Boliviano, como sugiere la Federación Boliviana de Fútbol, no es una mala idea, al contrario, lo malo es el momento y la forma en la que se quiere aplicarla.
Doce equipos en un torneo, son pocos, por eso, sería bueno aumentar el número, a catorce como se pretende, aunque mucho mejor serían dieciséis, como cuando nació la Liga.
¿Que no hay clubes fuertes para subir a la Liga? Todos los campeonatos del mundo tienen equipos fuertes y débiles, es como una ley del fútbol; además, será difícil que un club crezca compitiendo eternamente en las asociaciones.
En la cultura boliviana se cree que todos los equipos tienen que tener el mismo poderío, por eso, descender es como morir. Los dirigentes del club que desciende, por lo general, son los primeros en desanimarse, en vez de tomar impulso para retornar cuanto antes. Descender es parte del juego, tanto como ser campeón.
Aumentar de equipos es buena idea. Lo negativo de la iniciativa que proviene del presidente de la FBF, Carlos Chávez, es el momento en el que se la quiere implementar. Hacerlo ahora, ya nomás, una vez culminada la temporada 2013/2014, sería beneficiar a un par de equipos que están involucrados con descenso.
La Liga tiene que velar por su salud y la de los campeonatos, por lo tanto, debería tener cuidado en quitarle el “encanto” a los torneos, porque así como tienen premios, también deben tener castigos. Es parte de la sana competencia.
Todo tiene que hacerse en base a competencia y a méritos. Por ejemplo, el campeón y subcampeón del Nacional B, tiene un mérito indiscutido porque lo ganaron en cancha.
En cambio, los ligueros que están en el último y penúltimo lugar tendrían que ganarse ese derecho de permanecer en la Liga, y la única manera de hacerlo sería disputando con otros equipos los lugares restantes.
Por ejemplo, ¿por qué no armar una liguilla con un equipo representativo de cada región, aprovechando el receso del Mundial, y que los dos primeros se sumen a Universitario de Pando y Petrolero de Yacuiba entre los nuevos ligueros?
La Liga necesita de más equipos, pero tendría que aumentar el número de otra manera a la que se piensa hacerlo.

jueves, 10 de septiembre de 2009

LA MISMA CANTALETA

Cada vez que hay una derrota de la Selección o de un equipo boliviano en un torneo internacional, vuelve a tener vigencia una palabra a la que se recurre desde hace cuarenta años: estructura.
La utilizan los dirigentes, entrenadores, preparadores físicos, periodistas y también los futbolistas. Cada cual de acuerdo a su conveniencia, por supuesto. Está tan desgastada que perdió validez y se ha convertido en sinónimo de excusa.
Cuando se le ganó a Argentina nadie se acordó de la famosa estructura, tampoco cuando se empató con Brasil de visitante. Todo el mundo la mandó al archivo, infló el pecho, sacó su mejor sonrisa y recurrió a los elogios.
Los dirigentes del fútbol boliviano son como el can cerbero de la mitología, el animal de varias cabezas, son los guardianes de la inoperancia, porque están cómodos como están, no quieren crear una sola entidad, no les conviene, porque de esta manera (FBF, Liga, ANF) hay muchos cargos para repartirse.
Los entrenadores se quejan de que no hay divisiones inferiores y cuando les toca dirigir en los clubes no les prestan atención. Son, en su mayoría, reacios a formar y promover jugadores jóvenes. Muy pocos dejan su impronta, imponen estilos, en sus equipos. Son incapaces de generar un debate futbolístico.
Se quejan de los dirigentes, sin embargo, siguen siendo sus aliados. No renuncian a su cargo, continúan años en el mismo, curiosamente, quejándose de lo mal que está "la estructura". Esto ocurre habitualmente en la Selección nacional.
Si renunciaran darían una lección de ética y una muestra de respeto a su trabajo y a sí mismo, además de poner en evidencia al supuesto culpable o responsable de los males. De lo contrario, quiere decir que están de acuerdo con todo, y sus críticas están fuera de lugar.
Los jugadores, al igual que dirigentes y entrenadores, no tienen autocrítica. Muy pocos asumen verdaderamente su rol de futbolista profesional. Socapados por preparadores físicos y entrenadores, algunos seleccionados no tienen ni siquiera el peso ideal. Ahora empezaron a echarle la culpa a la pobre "estructura". O sea, según ellos, son víctimas del sistema.
En su momento, algunos consagrados presionaron a la dirigencia para que les paguen grandes sumas por partido, de lo contrario no atenderían las convocatorias. La FBF accedió y quedó en bancarrota. Toda la plata fue para los futbolistas y no quedó nada para invertir en "divisiones menores". En aquel momento a nadie le importó la estructura, la necesidad de aprovechar los buenos ingresos para empezar a saldar esa deuda histórica de la que todos se acuerdan cuando les conviene.
El periodismo es resultadista. Se gana y está todo bien, se pierde y está todo mal. Una mayoría no es seria ni analítica. Pasa de chupamedias a inquisidor con una facilidad tremenda. Y también tienen a la palabra "estructura" como una de sus favoritas a la hora de las derrotas.
A mi entender, el tema pasa por la voluntad de cambio. Todos tienen que asumir su rol como corresponde, con responsabilidad. Por eso hay que elegir bien a quienes dirigen, a quienes entrenan y a quienes juegan. El resto es historia.

* Foto La Prensa