Bolivia es fiel a sí misma, no cambia, lamentablemente. Otra vez mostró una magen deslucida y presenta un futuro desolador.
Sumó derrotas en sus dos primeras presentaciones en las eliminatorias, complicando mucho el panorama en esta carrera que tiene como meta el Mundial de Rusia 2018.
Los problemas que confrontó el seleccionado nacional con el controvertido Julio César Baldivieso al frente no permitían alentar muchas esperanzas, sin embargo, hay gente que cree que en el fútbol las cosas se dan por arte de magia y exigía por los menos una victoria en casa.
Bolivia hoy es el equipo peor preparado de Sudamérica. No juega partidos amistosos casi nunca, no cuenta con una renovación de jugadores desde hace tiempo y, a diferencia de otras selecciones, tampoco tiene futbolistas de jerarquía dentro y fuera del país.
El traspié ante Uruguay como local y caída frente a Ecuador de visitante no sorprenden por el panorama poco alentador con el que arrancó este proceso, debilitado a causa de renuncias y lesiones.
Bolivia chocó primero con el oficio y la inteligencia del equipo uruguayo en el estadio Hernando Siles, que hace tiempo dejó de ser el reducto inexpugnable para los visitantes. La voluntad no fue suficiente para sumar de local. Además, es muy difícil ganar cuando se cometen errores defensivos garrafales.
Contra Ecuador, la selección nacional tuvo un buen comportamiento defensivo, pero pobre en ataque. Controló a los jugadores más importantes del rival, hasta que uno de esos comunes errores defensivos posibilitaron el triunfo del local. No hubo la goleada que se presagiaba, pero sumó la segunda derrota al hilo ante un adversario superior.
Quedó en evidencia la diferencia de potencial que existe en estos momentos entre Bolivia y sus adversarios, tanto en el plano individual como colectivo.
Mal comienzo, como casi siempre. En las dos últimas eliminatorias, Bolivia apenas logró un punto en cinco partidos. Hoy está en cero, pero recibirá a Venezuela en la próxima fecha.
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jueves, 15 de octubre de 2015
martes, 15 de septiembre de 2015
LOS NÚMEROS DE MARTINS
Marcelo Martins anunció que no jugará en la selección boliviana mientras Julio César Baldivieso sea su entrenador, porque considera que no genera un ambiente saludable para realizar una buena campaña en las eliminatorias rumbo al Mundial de Rusia 2018.
Martins es el jugador más importante de Bolivia en la actualidad por su trayectoria, y resulta poco menos que imprescindible.
Sin embargo, sus números no son de los mejores en el cuadro nacional.
El atacante, de 28 años, que milita en el Changchun Yatai chino, empezó a vestir la casaca verde hace ocho años. Debutó en un encuentro amistoso frente a Perú en 2007. Hasta la fecha, disputó 54 partidos y convirtió catorce goles.
Su promedio de gol es muy bajo, apenas 0.26 tantos por encuentro. Ocupa el sexto lugar en la tabla histórica de goleadores del seleccionado boliviano, que lidera Joaquín Botero con 20 goles en 48 partidos, con un media de 0.42. Luego están Víctor Agustín Ugarte (16), Carlos Aragonés (15) y Erwin Sánchez (15).
Casualmente, Martins está debajo de Baldivieso en la tabla de artilleros. El otrora mediocampista y hoy director técnico anotó 15 goles en 85 cotejos.
Martins convirtió siete goles en quince cotejos en la eliminatoria del Mundial 2010. Fue el segundo goleador del equipo, detrás de Botero que convirtió 8 en seis encuentros. En la eliminatoria del Mundial 2014, logró cuatro tantos en quince partidos. Ninguno de ellos sirvió para ganar.
Martins es el jugador más importante de Bolivia en la actualidad por su trayectoria, y resulta poco menos que imprescindible.
Sin embargo, sus números no son de los mejores en el cuadro nacional.
El atacante, de 28 años, que milita en el Changchun Yatai chino, empezó a vestir la casaca verde hace ocho años. Debutó en un encuentro amistoso frente a Perú en 2007. Hasta la fecha, disputó 54 partidos y convirtió catorce goles.
Su promedio de gol es muy bajo, apenas 0.26 tantos por encuentro. Ocupa el sexto lugar en la tabla histórica de goleadores del seleccionado boliviano, que lidera Joaquín Botero con 20 goles en 48 partidos, con un media de 0.42. Luego están Víctor Agustín Ugarte (16), Carlos Aragonés (15) y Erwin Sánchez (15).
Casualmente, Martins está debajo de Baldivieso en la tabla de artilleros. El otrora mediocampista y hoy director técnico anotó 15 goles en 85 cotejos.
Martins convirtió siete goles en quince cotejos en la eliminatoria del Mundial 2010. Fue el segundo goleador del equipo, detrás de Botero que convirtió 8 en seis encuentros. En la eliminatoria del Mundial 2014, logró cuatro tantos en quince partidos. Ninguno de ellos sirvió para ganar.
EL EQUIPO DE NADIE
Pobre selección boliviana. Se encuentra hoy en uno de los peores momentos de la historia del fútbol nacional. Desprotegida y maltratada por todos quienes tienen que ver con ella a apenas tres semanas de su debut en las eliminatorias para la Copa del Mundo Rusia 2018.
Está en manos de dirigentes incapaces de generarle un ambiente propicio para trabajar de manera tranquila y cómoda, un sindicato de jugadores que le pone trabas con un paro inútil e inoportuno, de jugadores inmaduros y susceptibles, y un entrenador que cae en la confrontación innecesaria generando el peor de los ambientes.
Los dirigentes, aquellos que se hicieron del manejo del fútbol destituyendo a Carlos Chávez, no han logrado hacer nada de la manera correcta hasta el momento, desnudando una total falta de liderazgo y carencia de planes concretos incluso para la selección.
A esto se suma el riesgo que están asumiendo de enfrentar nada menos que a la Conmebol en un tribunal internacional, el TAS, porque no reconoce su elección y continúa considerando a Chávez como el máximo dirigente del fútbol nacional, con la descabellada y ridícula idea de uno de sus integrantes de abandonar dicha entidad para afiliarse a la Concacaf.
Fabol decide ir hasta las últimas consecuencias con el paro en el fútbol de la Liga por las deudas de Wilstermann, Blooming y San José, advirtiendo que a la selección no concurrirá ninguno de sus afiliados.
Al parecer, los dirigentes del sindicato no se han puesto a pensar lo que representaría para el fútbol boliviano no presentarse a jugar las eliminatorias del Mundial, tomando en cuenta que los ingresos por la venta de derechos de televisión es la tabla de salvación de los clubes. De esa plata sale el dinero para pagar a los jugadores que ellos defienden...
Ronald Raldes empezó el desbande de jugadores del seleccionando, renunciando porque lo venía pensando desde hace un tiempo, pero a la vez porque le llegaron a sus oídos ciertos comentarios de Julio César Baldivieso, que ponían en duda su continuidad como capitán e incluso una futura convocatoria.
A ese dicen que dijo se sumó Marcelo Martins, anunciando también su alejamiento del seleccionado que supuestamente ama, porque no concuerda con la controvertida personalidad del flamante director técnico del equipo boliviano. "Fueron varias declaraciones infelices desde nuestro último juego...", dijo el atacante.
También Alejandro Chumacero dejó en duda su continuidad al manifestar que ponía su lugar "a disposición" de quien dijo que era "un pecho frío" (?).
Baldivieso no midió sus declaraciones luego del papelón con goleada que soportó Bolivia ante Argentina, en su debut como entrenador, y chocó con jugadores consagrados poco acostumbrados a que les digan las cosas sin miramientos. Es un rasgo de su personalidad que muchos le critican, pero siempre fue así, como jugador primero y como entrenador después.
A algunos jugadores no les gustó que Baldivieso criticara el hecho de que cambiaran camisetas con los argentinos después de la goleada, a otros no les pareció bien que reclamará otra actitud, que dejara entrever que elegiría un nuevo capitán, y que dijera que habrían novedades en su primera convocatoria para enfrentar a Uruguay y Ecuador.
Uno podrá criticar sus maneras, pero no se puede discutir que tenía razón en muchas cosas de las que dijo luego del encuentro con Argentina, y que tiene todo el derecho de tomar las decisiones que crea necesarias, porque para eso se lo eligió.
A los jugadores habría que recordarles que no juegan para Baldivieso, que lo hacen para Bolivia, que la selección nacional debería estar por encima de cualquier disgusto y que todo se puede solucionar conversando.
La selección nacional, lamentablemente, dejó de ser el equipo de todos y se ha convertido en el que de nadie. Y, si usted prefiere, para no ser tan drásticos, en el equipo de unos cuantos.
Está en manos de dirigentes incapaces de generarle un ambiente propicio para trabajar de manera tranquila y cómoda, un sindicato de jugadores que le pone trabas con un paro inútil e inoportuno, de jugadores inmaduros y susceptibles, y un entrenador que cae en la confrontación innecesaria generando el peor de los ambientes.
Los dirigentes, aquellos que se hicieron del manejo del fútbol destituyendo a Carlos Chávez, no han logrado hacer nada de la manera correcta hasta el momento, desnudando una total falta de liderazgo y carencia de planes concretos incluso para la selección.
A esto se suma el riesgo que están asumiendo de enfrentar nada menos que a la Conmebol en un tribunal internacional, el TAS, porque no reconoce su elección y continúa considerando a Chávez como el máximo dirigente del fútbol nacional, con la descabellada y ridícula idea de uno de sus integrantes de abandonar dicha entidad para afiliarse a la Concacaf.
Fabol decide ir hasta las últimas consecuencias con el paro en el fútbol de la Liga por las deudas de Wilstermann, Blooming y San José, advirtiendo que a la selección no concurrirá ninguno de sus afiliados.
Al parecer, los dirigentes del sindicato no se han puesto a pensar lo que representaría para el fútbol boliviano no presentarse a jugar las eliminatorias del Mundial, tomando en cuenta que los ingresos por la venta de derechos de televisión es la tabla de salvación de los clubes. De esa plata sale el dinero para pagar a los jugadores que ellos defienden...
Ronald Raldes empezó el desbande de jugadores del seleccionando, renunciando porque lo venía pensando desde hace un tiempo, pero a la vez porque le llegaron a sus oídos ciertos comentarios de Julio César Baldivieso, que ponían en duda su continuidad como capitán e incluso una futura convocatoria.
A ese dicen que dijo se sumó Marcelo Martins, anunciando también su alejamiento del seleccionado que supuestamente ama, porque no concuerda con la controvertida personalidad del flamante director técnico del equipo boliviano. "Fueron varias declaraciones infelices desde nuestro último juego...", dijo el atacante.
También Alejandro Chumacero dejó en duda su continuidad al manifestar que ponía su lugar "a disposición" de quien dijo que era "un pecho frío" (?).
Baldivieso no midió sus declaraciones luego del papelón con goleada que soportó Bolivia ante Argentina, en su debut como entrenador, y chocó con jugadores consagrados poco acostumbrados a que les digan las cosas sin miramientos. Es un rasgo de su personalidad que muchos le critican, pero siempre fue así, como jugador primero y como entrenador después.
A algunos jugadores no les gustó que Baldivieso criticara el hecho de que cambiaran camisetas con los argentinos después de la goleada, a otros no les pareció bien que reclamará otra actitud, que dejara entrever que elegiría un nuevo capitán, y que dijera que habrían novedades en su primera convocatoria para enfrentar a Uruguay y Ecuador.
Uno podrá criticar sus maneras, pero no se puede discutir que tenía razón en muchas cosas de las que dijo luego del encuentro con Argentina, y que tiene todo el derecho de tomar las decisiones que crea necesarias, porque para eso se lo eligió.
A los jugadores habría que recordarles que no juegan para Baldivieso, que lo hacen para Bolivia, que la selección nacional debería estar por encima de cualquier disgusto y que todo se puede solucionar conversando.
La selección nacional, lamentablemente, dejó de ser el equipo de todos y se ha convertido en el que de nadie. Y, si usted prefiere, para no ser tan drásticos, en el equipo de unos cuantos.
miércoles, 9 de octubre de 2013
VOTE POR AZKARGORTA
Marcelo Martins ya eligió. Votó por Xabier Azkargorta como el próximo entrenador de la selección boliviana, aunque formalmente no se haya llevado a cabo ninguna elección para decidir quién será el nuevo DT nacional. Martins expresó su parecer al incorporarse a los entrenamientos del representativo boliviano que se despedirá de las eliminatorias visitando a Perú, manifestando que “seguiré viniendo siempre y cuando Xabier sea el técnico”.
El delantero de Flamengo le hizo un flaco favor a la selección boliviana y a los dirigentes al expresar de esa manera su apoyo al actual entrenador del seleccionado boliviano.
El atacante tiene el derecho de manifestar su apoyo a Azkargorta, sin embargo no está bien que presione a los dirigentes condicionando su participación en el equipo nacional siempre y cuando esté a cargo del equipo el técnico que él quiere.
¿Qué ocurriría si otros jugadores hacen lo mismo y, por ejemplo, fulano pide a Eduardo Villegas, zutano a Julio César Baldivieso y perengano a Miguel Ángel Portugal? Sería un caos.
Xabier Azkargorta no tiene nada que ver con este tema. Además están fuera de discusión su trayectoria y su don de gente. Por algo buena parte de los aficionados y la dirigencia lo apoyan.
Sin embargo, el jugador no está para elegir entrenador, sino para jugar, no lo corresponde, son los dirigente los encargados de decidir quién será el entrenador, esa es parte de su tarea, aunque muchas veces se equivoquen.
El futbolista debería estar al servicio de la selección nacional y no de un entrenador, sea quien fuere, caso contrario, si no está de acuerdo, debería dar un paso al costado hasta que elijan el entrenador que les caiga bien.
Si Azkargorta es el elegido para afrontar la próxima eliminatoria, que sea porque se lo considera el hombre ideal, pero no por la presión de algunos jugadores.
viernes, 20 de septiembre de 2013
DEL HITO AL FRACASO
Con El Diablo Etcheverry, Milton Melgar, Platiní Sánchez, El Loco Trucco, Borja, Gustavo Quinteros, Baldivieso, Chocolatín Castillo, Cristaldo, Ramallo, Sandy, Rimba, Moreno, Juan Manuel Peña, Álvaro Peña, Darío Rojas….Xabier Azkargorta, Antonio López, Carlos Aragonés, Ratón Rodríguez. Nombres y más nombres. Jugadores, cuerpo técnico y utileros.
Todos ellos pusieron fin a 44 años años de abstinencia mundialista. La última vez que Bolivia había participado en una Copa del Mundo había sido en Brasil 1950, el del famoso “Maracanazo” uruguayo, gracias a que los chilenos decidieron no asistir.
Del 50 en adelante, fue frustración tras frustración, hasta que en 1994 se hizo el milagro con una generación de lujo lo hizo posible. Calidad, talento, mística, entusiasmo y un poco de fortuna permitieron el hecho histórico.
De ahí en más volvieron las frustraciones. El éxito los mareó a todos y después nadie hizo nada, en especial quienes deberían tener la mente clara y serena para aprovechar el inmejorable momento e iniciar el despegue definitivo. La resaca dura mucho y sus resultados son funestos.
Bolivia retrocedió mientras otros, a los que se había superado, avanzaron. Por ejemplo, Ecuador y Venezuela, que se dieron cuenta de qué les impedía crecer y atacaron el o los problemas, con resultados que están a la vista.
Hoy, la cantaleta es que esta, la boliviana, es una realidad de vieja data, “hace treinta años”, dicen equivocadamente algunos, sin darse cuenta que están entregando galardones a quienes consiguieron, para muchos, el logro más importante de nuestro fútbol conseguido hace veinte años.
Se aumentan años a la crisis para lavarse las manos y minimizar responsabilidades. En realidad Bolivia hace quince años que viene "”en picada”, poco después de obtener el subcampeonato de América en 1997, con los resabios de la última generación dorada.
El éxito del 93, lamentablemente, no nos sirvió de mucho, simplemente para alegrarnos y sentirnos orgullosos por un rato, para generar grandes cantidades de dinero que terminaron siendo mal gastadas.
A los dirigentes de hoy les hace falta menos horas de café y escritorio y mucha más calle, para darse cuenta de las necesidades del fútbol doméstico; menos viajes y más compromiso, más humildad y menos arrogancia; recordar que ellos se deben al fútbol y que el fútbol les debe poco o nada.
Hoy, la alegría de recordar un lindo pasado de nuestro fútbol, termina en amargura porque nos estrellamos con una triste realidad que a nadie le interesa cambiar.
sábado, 29 de junio de 2013
DEL ALBOROTO AL OLVIDO
Al empate ante Venezuela en La Paz, incluyendo la curiosa protesta del vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, pidiendo que “los boten a todos”, y la posterior reacción de los ex futbolistas solicitando la participación del Gobierno en busca de soluciones, los cubrió el manto del olvido.
El alboroto duró unos días, nada más. Hoy nadie dice nada al respecto. El Gobierno continuó en lo suyo, sin ningún plan serio para colaborar con el fútbol, pese a que el presidente Evo Morales también criticó la situación y responsabilizó a los dirigentes; la Federación Boliviana de Fútbol tampoco hizo nada, para sus directivos fue como ver llover; la Liga y sus clubes lo mismo.
Los clubes confrontan problemas económicos que parecen insolubles, de nunca acabar: Guabirá está en paro porque los jugadores reclaman el pago del premio por el ascenso; los de The Strongest piden un sueldo atrasado; Blooming hace peripecias para pagar deudas y contratar jugadores. Solo unos cuantos ejemplos de la realidad.
Sin embargo, lo único que hacen los actores del fútbol es quejarse y criticarse unos a otros. Nadie fue capaz de reunir las partes de este rompecabezas para empezar a diseñar una estrategia que permita atacar el problema del fútbol boliviano, en una clara falta de interés.
Todo sigue igual. Seguramente volveremos al tema en una próxima fecha de las eliminatorias de un Mundial que no tendrá a Bolivia entre sus animadores.
Hasta una nueva derrota.
sábado, 8 de junio de 2013
PUNTO FINAL
El telón baja lentamente desde hace un tiempo y ayer bajó un poco más en el estadio Hernando Siles porque la selección boliviana es incapaz de hacerse fuerte de local, aprovechando todas las ventajas que le otorga la sede de Gobierno.
Mucho entusiasmo y pocas ideas resumen el partido parejo que tuvo como protagonistas a bolivianos y venezolanos, en el que ambos se jugaban bastante, al margen de que los puntos siempre tienen un valor que incide en la tabla y el ánimo.
Bolivia atacó un poco más que el visitante, pero no tuvo la contundencia ni efectividad necesarias. Le cuesta elaborar juego claro, dar pases precisos, lastimar en el área rival porque casi todo lo divide, y, por ende, lo complica.
Los delanteros, en este caso Martins y Saucedo, sufren por el bajo volumen de juego del seleccionado de Xabier Azkargorta, algo que se repite desde hace bastante tiempo sin que nadie encuentre la solución al problema.
Ayer fue más de lo mismo que se ve casi siempre en el estadio Hernando Siles. Bolivia que muestra entusiasmo, se desordena en el medio y la defensa, y recibe el primer gol (Arango, de cabeza) pese a haber estado más cerca de ponerse en ventaja.
Después de la desventaja, a remar contra la corriente. Esta vez apareció a cabecear alguien que no se caracteriza por ello, Jhasmani Campos, y llegó el empate que sirve de muy poco, de casi nada en realidad, para mantener la chance de pelear el repechaje que hoy corresponde, justamente, a Venezuela.
La ilusión marchita hecha pelotas con la igualdad. Los argumentos no cambian, las excusas cada vez más débiles en argumentos, y la realidad que nos golpea sin apiadarse de este vapuleado fútbol nacional.
A Bolivia solo le queda participar. La competencia, de verdad, quedó para otros. Este fue el punto final a casi todo. Hasta a el último vestigio de ilusión y esperanza en las eliminatorias de la Copa del Mundo versión 2014.
lunes, 8 de abril de 2013
PASEÓ BRASIL
Los errores conceptuales del equipo nacional facilitaron el triunfo brasileño y la pobreza individual hizo imposible cualquier posibilidad de recuperación en el estadio Tahuichi Aguilera, tras el apabullante inicio de la visita.
El excesivo e innecesario traslado de pelota de los jugadores bolivianos, convertido en una mala costumbre que nadie erradica, y la dificultad para administrar la pelota y dar tres pases seguidos, algo que nadie soluciona, lo convirtieron en un equipo previsible e inefectivo.
Brasil aprovechó los errores defensivos de los laterales para ganar su primer partido en la era Scolari. Temprano sacó ventaja de un yerro de Marvin Bejarano, que se proyectó sin necesidad y dejó vacío su sector, dando lugar a un contragolpe fulminante que aprovechó Leandro Damiao.
Poco después, una mala entrega de Meleán (otro traslado innecesario y mala entrega) acabó en un golazo de Neymar, que definió con calidad ante el desguarnecido Galarza.
Acto seguido, Marvin fue superado como en todo el primer tiempo, centró al área, se durmió el otro Bejarano, el de The Strongest, y Neymar, muy atento, sacó ventaja de la situación.
Fue tan flojo los de los Bejarano en la defensa y lo hecho por Veizaga y Meleán en el medio, que Azkargorta los sustituyó en el descanso. Pero todo estaba consumado.
Algunos lujos de Ronaldinho y Neymar redondearon un primer tiempo casi perfecto de Brasil. En el segundo tiempo el scratch salió a controlar el partido que ya estaba definido y se dio el gusto de anotar el cuarto gol.
El esfuerzo de Martins fue inútil y las salvadas de Galarza evitaron varios goles más. El resto dejó mucho que desear.
Brasil vino, paseó, goleó, se divirtió y se fue. Bolivia no tuvo argumentos colectivos ni individuales para evitar que ello sucediera.
sábado, 23 de marzo de 2013
ES LO QUE HAY
No por nada Colombia está muy cerca de sacar el boleto al Mundial de Brasil 2014 para ser uno de sus protagonistas y Bolivia empieza a hacer maletas y a reservar pasajes en las agencias de viajes, no vaya a ser que se acaben, para disfrutarlo como turista.
Y la selección boliviana regresó con la frente marchita, como dice el tango que escuchaban nuestros padres y abuelos, y con un sentimiento de deuda interna que necesita una revancha urgente. Menos mal, (¿menos mal?) que viene Argentina para devolver la alegría a la gente, aunque no sirva para ilusionarse otra vez con la Copa del Mundo.
Bolivia tiene la excusa, motivo o razón suficientes para cambiar de cara, mejorar el ánimo, modificar la actitud, para salir a la cancha del Hernando Siles, ante Messi y compañía, con mayor entusiasmo que lo hizo en el Metropolitano de Barranquilla.
Azkargorta, que lamentó la manera negativa con la que encararon los jugadores el partido con Colombia, tendrá que borrar del mapa a aquel o aquellos que les cuesta ponerse las pilas hasta en un partido tan importante de eliminatorias. (¿Si no son este tipo de encuentros, cuáles los entusiasman?)
El, Azkargorta, que sostiene hace tiempo aquello de que “se juega como se vive”, los conoce de sobra, dentro y fuera la cancha, a los convocados como para insistir con quienes no siente la camiseta como deberían sentirla. ¡Y no vengamos que ya no existe motivación porque Bolivia está prácticamente eliminada…!
¿Vieron a Paraguay, último en la tabla, debajo de Bolivia, frente a Uruguay, en el mítico Centenario? Así se tiene que jugar, dando todo hasta el último instante, sufriendo por momentos, pero ilusionados siempre.
Bolivia tiene, lamentablemente, problemas de aptitud, y, en algunos casos, de actitud. Carece de esa agresividad que es fundamental para pelear los partidos, imponer sus argumentos, así sean pocos y rudimentarios, para no mostrarse tan débil como se muestra, que sufre para llegar al arco rival y hasta para cruzar el medio campo con altivez, seguridad, determinación, y, por qué no, con coraje.
A esta falta de determinación se le sumaron ayer los infortunios, el error del juez de línea y árbitro que no vieron el claro fuera de juego de Cuadrado en el primer colombiano, y el grueso error de Nacho García en el segundo de los cafeteros (¿Por qué no reventó la pelota a las tribunas?), que desmoronó a Bolivia como un castillo de naipes.
Colombia es más, fue más, que quede claro, incluso en el primer tiempo en el que Bolivia intentó frenarlo con orden, pero tuvo la fortuna de la ayuda extra para abrir el partido. Quizá sea la suerte del optimista, el que busca siempre el arco contrario, con esa decisión y recursos que no tiene Bolivia.
Nombres más nombres menos, es lo que hay. Ayer quedó una vez más evidencia. Colombia cuenta otra generacioó de gran nivel, de mayor jerarquía que los bolivianos. Por eso uno está en la zona baja de la tabla y el otro en la cuenta regresiva de su viaje a Brasil.
A dar vuelta la página. Cada partido es una historia aparte. Esta fue muy triste, pero el del martes puede ser diferente, y Bolivia lo sabe, pero para ello tendrá que cambiar algo que depende de cada uno, la actitud, recuperar el verdadero deseo de ganar, y, como les dijo Azkargorta antes esta goleada, la alegría de jugar.
miércoles, 17 de octubre de 2012
CABALLO VIEJO
El hoy popular Caballo, como lo llaman sus amigos y compañeros, destacaba por sus dotes de artillero en 24 de septiembre, equipo de la Primera B de la Asociación Cruceña de Fútbol, cuando Víctor Hugo Antelo, el máximo goleador en la historia de la Liga, decidió llevarlo a Oriente Petrolero.
Tucho Antelo le dio la oportunidad en 2006, cerca a cumplir los 27 años, ya que Saucedo nació el 11 de septiembre de 1979. A partir de ahí empezó una carrera en el fútbol profesional.
Dejó Oriente ese mismo 2006 para ir Bolívar en 2007. Emigró al Deportivo Quito (Ecuador) en 2008. Volvió al país en 2008 para jugar en The Strongest. Militó en Blooming en 2009 y en Aurora en 2010. Volvió a emigrar en 2011, para enrolarse al Independiente Medellín (Colombia).
Hoy viste la casaca de San José y es el goleador del torneo Apertura de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano.
Erwin Sánchez fue el primero en convocarlo a la selección nacional, en 2007. Después, Gustavo Quinteros también lo tuvo en cuenta. Aunque ninguno le dio la chance de jugar.
Ayer, a los 32 años, le llegó el día. Azkargorta le dio un lugar y Saucedo no defraudó.
LA MAGIA DEL GOL
Bolivia mejoró, no demasiado, pero mejoró. Claro, el gol, los goles, la goleada, hacen que la victoria, la actuación, se vean en una dimensión diferente a la real, un tanto distorsionada, agrandada.
No se trata de restarle brillo al gran triunfo, ojo, sino de no dejarse marear ni engañar por el exitismo, y tratar de analizar las cosas como realmente fueron, no desde el resultado.
Bolivia jugó mejor que contra Perú y fue superior a Uruguay, sin duda, por lo tanto hubo un avance, aunque hay cosas del funcionamiento que dejan mucho que desear y que la convierten por momentos en un equipo vulnerable
Lo más importante del equipo nacional fue la contundencia, su eficacia ante el arco rival, que no es poco, y que ayudan a solucionar y disimular problemas.
Por ejemplo, Carlos Saucedo, la figura del encuentro, tuvo alrededor de cinco situaciones de gol, y concretó tres. Un oportunista nato que no dejó “sobra” sin aprovechar.
Sergio Galarza respondió bien en momentos claves, Raldes estuvo mejor secundado por Gutiérrez y Zenteno que el viernes pasado, aunque no faltaron los sofocones por distracciones defensivas.
En los laterales, Marvin Bejarano aportó más en salida que en recuperación, en tanto que Rudy Cardozo fue más protagonista esta vez, animándose a romper la zaga uruguaya con su velocidad y habilidad, siendo más profundo en sus incursiones ofensivas.
En la obstrucción, Pedro Azogue trabajó casi solo (sin cometer muchas faltas, a diferencia de Flores), abandonado por Chumacero, quien complicó el sector con su desordenado entusiasmo.
Gualberto Mojica le aportó un poco más de manejo al equipo nacional, aunque por momentos demoró mucho con la pelota en sus pies. Lo suyo es siempre más importante como ejecutor de pelotas detenidas. Una prueba de ello, su golazo de tiro libre.
En el ataque, Marcelo Martins hizo esta vez un trabajo “sucio”, aunque importante. Fue generoso, trabajó para el equipo aguantado pelotas, pivoteando, hasta que se fundió físicamente.
Carlos Saucedo tuvo su día de gloria. Intuición pura, olfato goleador, oportunismo. Siempre estuvo donde tenía que estar. De goleador postergado a héroe nacional. Sus goles le cambiaron la cara a Bolivia.
No se trata de restarle brillo al gran triunfo, ojo, sino de no dejarse marear ni engañar por el exitismo, y tratar de analizar las cosas como realmente fueron, no desde el resultado.
Bolivia jugó mejor que contra Perú y fue superior a Uruguay, sin duda, por lo tanto hubo un avance, aunque hay cosas del funcionamiento que dejan mucho que desear y que la convierten por momentos en un equipo vulnerable
Lo más importante del equipo nacional fue la contundencia, su eficacia ante el arco rival, que no es poco, y que ayudan a solucionar y disimular problemas.
Por ejemplo, Carlos Saucedo, la figura del encuentro, tuvo alrededor de cinco situaciones de gol, y concretó tres. Un oportunista nato que no dejó “sobra” sin aprovechar.
Sergio Galarza respondió bien en momentos claves, Raldes estuvo mejor secundado por Gutiérrez y Zenteno que el viernes pasado, aunque no faltaron los sofocones por distracciones defensivas.
En los laterales, Marvin Bejarano aportó más en salida que en recuperación, en tanto que Rudy Cardozo fue más protagonista esta vez, animándose a romper la zaga uruguaya con su velocidad y habilidad, siendo más profundo en sus incursiones ofensivas.
En la obstrucción, Pedro Azogue trabajó casi solo (sin cometer muchas faltas, a diferencia de Flores), abandonado por Chumacero, quien complicó el sector con su desordenado entusiasmo.
Gualberto Mojica le aportó un poco más de manejo al equipo nacional, aunque por momentos demoró mucho con la pelota en sus pies. Lo suyo es siempre más importante como ejecutor de pelotas detenidas. Una prueba de ello, su golazo de tiro libre.
En el ataque, Marcelo Martins hizo esta vez un trabajo “sucio”, aunque importante. Fue generoso, trabajó para el equipo aguantado pelotas, pivoteando, hasta que se fundió físicamente.
Carlos Saucedo tuvo su día de gloria. Intuición pura, olfato goleador, oportunismo. Siempre estuvo donde tenía que estar. De goleador postergado a héroe nacional. Sus goles le cambiaron la cara a Bolivia.
PAGÓ LA DEUDA INTERNA
La goleada a Uruguay, de la mano del goleador Carlos Saucedo en día de gracia, sepultó el desánimo provocado por el desabrido empate con Perú, y nuevamente existe una renovada esperanza, aquella que surge de tanto en tanto, cada vez que los resultados son buenos.
Víctima de los vaivenes del fútbol, alimentados por la impaciencia, el boliviano, que se sumergió en la decepción tras el inesperado empate ante Perú hace unos días, vuelve ilusionarse con el triunfo logrado ante Uruguay.
Hoy el semblante es distinto. Bolivia recuperó la sonrisa con la goleada de ribetes históricos (nunca había superado a Uruguay por ese margen), que le permite afrontar con un poco más de entusiasmo las ocho fechas que le quedan en esta carrera que tiene como meta el Mundial Brasil 2014.
Las razones en este llamativo e inesperado cambio de un partido a otro en tan poco tiempo, tiene que ver con la contundencia, efectividad y oportunismo de Saucedo, el hasta ayer postergado goleador, al servicio de un equipo boliviano que había padecido el viernes por su anemia ofensiva.
El gol, dicen los que saben, es táctica, pero también motiva, genera entusiasmo, inyecta fe, da coraje, disimula errores, y sobre todo, aniquila adversarios. Y Bolivia tuvo ese elemento vital desde un primer momento, gracias a Saucedo.
Bolivia se acomodó mejor en la cancha estando en ventaja y los goles fueron cubriendo las cosas negativas, como la falta de seguridad en los pases y la fragilidad defensiva, y fue desmoronando a un Uruguay que estaba con las defensas bajas.
Golpeó cuando más duele, al principio de cada etapa, y después aumentó en el momento que los charrúas intentaban reaccionar. No le dio tiempo a hacerse fuerte.
La selección boliviana necesitaba un triunfo claro y contundente como el de ayer para recuperar confianza y afrontar con mayor fortaleza lo que resta de la eliminatorias.
Además, estaba en deuda con la gente, y tenía que pagar lo que debía. Lo hizo pronto y con creces. El crédito está otra vez abierto. Así es el fútbol. Goles son amores y no buenas razones.
sábado, 13 de octubre de 2012
NO TIENE ALTURA
La presencia de Ronald Raldes en defensa y la de Marcelo Martins en ataque sostienen la endeble estructura de un equipo que tiene menos solidez que un castillo de naipes.
Raldes y Martins, mermados en su potencial por la falta de tiempo de adaptación a la altura, hacen lo que pueden, rodeados de compañeros que no están a su altura, por actitud, trayectoria y jerarquía.
Es tan pobre lo de Bolivia, que lo poco que aporta Alejandro Chumacero sobresale del resto. El optimismo y el entusiasmo de “Chuma” es suficiente para tener un lugar en este equipo.
Decepcionante la actuación de valores en la previa están llenos de virtudes y terminan siendo mucho menos de lo que se dice que son, tal el caso de Juan Carlos Arce, Alcides Peña, Rudy Cardozo y Jhasmani Campos.
Lo triste es que los cuatro, Arce, Peña , Campos y Cardozo, integrantes de una nueva generación llamada a llevar adelante un nuevo proceso futbolístico, terminan, una y otra vez, perdidos en la intrascendencia de un juego individual inmaduro e inefectivo.
El resto, Suárez, Méndez, Valverde, Flores y compañía, simplemente acompaña y se deja arrastrar por el resto, sin la suficiente capacidad de imponer condiciones futbolísticas.
Esa es la triste realidad de un fútbol que uno quisiera que sea mejor pero que cada vez está peor.
LE FALLÓ A LA GENTE
La selección nacional no supo responder a esa confianza, al contrario, le pagó mal, porque ni siquiera le retribuyó con lo poco que le piden los hinchas, que no es otra cosa que esfuerzo, entrega, un poco de amor a la camiseta, conscientes de que no le puede exigir mucho más en este momento.
La actitud lo es todo, había repetido una y otra vez Xabier Azkargorta, en la semana. Y la verdad que fue clave. Bolivia salió a la cancha con una actitud totalmente negativa, sin determinación ni entusiasmo, caminó el campo sin ideas ni rumbo definido y no logró, por ello, hacer sentir su localía.
Perú aprovechó el andar cansino del cuadro boliviano, su apatía, y acomodó sus líneas, empezó a imponer su juego, llegó con peligro y se puso en ventaja con un zapatazo de Mariño que se metió en un ángulo ante la floja respuesta del golero Suárez.
La solidez de Raldes era demasiado poco para sostener a un equipo sin rumbo, con actuaciones individuales tan pobres, ante un adversario seguro de si mismo y con una idea muy clara de lo que pretendía: lograr mucho arriesgando poco.
Bolivia mejoró un poco en el segundo tiempo, cambió la actitud negativa por otra un tanto positiva, se animó a más con Martins como líder de ataque y de equipo.
Fue el atacante del gremio brasileño quien le armó la jugada a Chumacero para anote el empate con un lindo derechazo. También él estuvo a punto de darle el triunfo a Bolivia con un remate que se estrelló en el palo.
Entre Raldes y Martins quisieron pero no pudieron. Bolivia es una carga demasiada pesada para solo dos jugadores, por eso avanza a ritmo de carreta y Brasil queda tan lejos.
viernes, 12 de octubre de 2012
LA SELECCION NACIONALIZADA
Un total de 36 futbolistas extranjeros que adoptaron la nacionalidad boliviana vistieron la casaca verde, de los cuales 29 son de origen argentino, cinco paraguayos, un chileno y un brasileño.
Una de las selecciones bolivianos que tuvo a más naturalizados en sus filas fue aquella que disputó los partidos de repechaje con Hungría, en las eliminatorias del Mundial de Argentina 78. Fueron convocados seis en total:Arturo Galarza, Luis Galarza, Héctor Horacio Awad, Víctor Eduardo Villalón, Luis Fernando Bastida y René Domingo Taritolay.
Curiosamente, Bolivia no contó nunca en sus filas con jugadores nacidos en Perú o Uruguay, los rivales de turno en estas dos fechas de eliminatorias.
Todo arrancó en los años 40, con el argentino Raúl “Botafogo” Fernández, que disputó el campeonato Sudamericano que se jugó en buenos Aires. Luego aumentó considerablemente la lista. En los 50, Roberto Caparelli (arg.1950), Antonio Greco (arg. 1950), Ramón Guillermo Santos (arg. 1953), Vicente Moreno (arg. 1958), Luis Aguilera (arg. 1959).
En los 60, Mario Di Meglio (arg. 1963), Roberto Cainzo (arg. 1963), Eulogio Vargas (arg. 1963), Eduardo Espinoza (arg. 1963), Mario Rojas (arg. 1969), Juan Américo Díaz (arg. 1969), Juan Farías (arg. 1969), Raúl Alvarez (arg. 1969), Julio Díaz (arg. 1969).
En los 70, Luis Liendo (arg. 1975), Arturo Galarza (par. 1977), Luis Galarza (par. 1977), Héctor Horacio Awad (arg. 1977), Víctor Eduardo Villalón (chi. 1977), Luis Fernando Bastida (arg. 1977), René Domingo Taritolay (arg. 1977).
En los 80, Miguel Bengolea (arg. 1985), Emilio Ludueña (arg. 1985), Juan Carlos Sánchez (arg. 1985), Ricardo Fontana (arg. 1989), Eligio Martínez (par. 1989), Luis Héctor Cristaldo (arg. 1989), Miguel Ángel Vacaflor (arg. 1989), Carlos Leonel Trucco (arg. 1989). En los 90, Darío Rojas (par. 1993), Gustavo Domingo Quinteros (arg. 1993), Fernando Ochoaizpur (arg. 1996).
A partir del 2000, Leonardo Fernández (arg. 2004), Alex Da Rosa (bra. 2004), y Pablo Escobar (par. 2008).
miércoles, 3 de octubre de 2012
UN DUELO CON HISTORIA
Las selecciones de Bolivia y Perú tuvieron duelos picantes en las eliminatorias de 1969. Al final Perú clasificó al Mundial México 70, dejando en el camino a Bolivia y Argentina.
Una de las figuras de aquel equipo boliviano era un argentino naturalizado, Juan Américo Díaz, el popular Tanque, santiagueño de nacimiento, quien recordó así aquellos encuentros a www.caracol.com.co.
Más de treinta y nueve años pasaron desde el primer partido que protagonizaron las selecciones de Bolivia y Perú por la clasificación a un campeonato mundial. El equipo nacional ganó el primer partido con una recordada actuación del atacante Juan Américo Díaz. El ´Tanque´ rememora al detalle aquella inolvidable jornada que tuvo la verde en el viejo estadio Hernando Siles, que festejó el famoso autogol del peruano Chumpitaz y el gol del astro boliviano.
¿Cómo fue el partido de 1969?
Primero le ganamos a la Argentina por 3-1 y luego vino la selección de Perú que tenía una constelación de estrellas, además esa selección clasificó al Mundial de México 1970
¿Qué jugadores tenía Perú?
Teófilo Cubillas, Héctor Chumpitaz, Roberto Challe, Gallardo, Baylón, Perico León, Mifflin, Latorre o el Arquero Rubiños. Es decir, fue un equipo que marcó época en el fútbol peruano.
¿Y nuestra selección?
El técnico era don Freddy Valda, que armó un buen equipo conformado por Issa, en el arco; Maldonado, ´Pichón´ Herbas, Mario Rojas, René Rada, Raúl Álvarez, Ramiro Blacut, y en el ataque estábamos Remberto González, el ´gitano´ Farías y mi persona.
Una delantera muy peculiar.
Bastante. Lo que sucede es que los tres jugábamos en un mismo equipo, Mariscal Santa Cruz, y nos conocíamos de memoria, sólo con una mirada o un movimiento de cabeza era suficiente para conocer qué tipo de jugada debíamos realizar; pero la movilidad de los tres era permanente.
Hablemos del encuentro.
Ganamos 2-1, pero fue muy duro ya que empezamos perdiendo con un gol que convirtió el peruano Challe, luego nos repusimos y empatamos el lance con un cabezazo mío.
¿Y el autogol del famoso negro bandido?
(Sonríe) Hubo una canción que le dedicaron en esa época a ese jugador, pero el gol fue un gran saque de Issa para el contragolpe nuestro; la pelota pica antes del área grande, yo lo atropello a Chumpitaz, y él la intentó sacar al córner, pero con tan mala suerte que la metió en el ángulo de su propio arco.
¿Recuerda cómo era la letra de la canción que le dedicaron?
Decía más o menos \'Chumpitaz negro bandido buen recuerdo me has dejado, el golazo que has metido nunca será olvidado\'. La canción fue muy popular en varias radios de nuestro país.
¿El rival se quejó por el arbitraje ?
Los peruanos se quejaron bastante por el arbitraje del venezolano Chechelev que les anuló un gol y mencionaron que el juez les hizo trampa; aunque en verdad existieron equivocaciones que perjudicaron a las dos selecciones.
¿La revancha fue en un clima muy tenso?
Ese partido fue terrible, pero la culpa la tuvieron los dirigentes ya que habíamos conversado para que nos llevaran a un hotel en el centro de Lima y en lo posible que nos ubiquen en el último piso; desgraciadamente ellos lo quisieron hacer mejor y nos llevaron a un centro vacacional.
¿Y qué pasó ahí ?
Llegamos a las 11 de la noche, nos instalamos en una especie de chalets, y casi a la medianoche se comenzó a sentir a la barra peruana que invadió el lugar.
¿No había policías o seguridad?
Estaban el momento que llegamos, pero luego desaparecieron.
¿La idea era perturbarlos toda la noche?
Totalmente, llegaron con bombos platillos, cohetes; metieron bulla hasta las seis de la mañana y pasamos una noche terrible donde toda la delegación boliviana no pudo descansar. Por la tarde perdimos el encuentro 3-0 y quedamos eliminados.
¿Qué espera del encuentro del sábado contra los peruanos?
Si jugamos con la misma mentalidad con la que enfrentamos a Brasil, tenemos buenas posibilidades, ojo que aquí hay que ser más agresivos en ataque y esperar que nuestros delanteros acierten todas las posibilidades de gol.
Hablando de delanteros, ¿cómo son los atacantes de la selección boliviana? ¿son como los que jugaban en su época?
Lo que yo veo es que en la actualidad los delanteros no patean al arco, tienen que tratar de encontrar la precisión para meter las pelotas en el pórtico. El atacante, de tanto patear al marco se acostumbra.
¿Dicen que se quedaba a patear y cabecear luego de que concluía el entrenamiento?
Nos quedábamos a trabajar 20 ó 30 minutos más con Remberto González. Farías y Víctor Barrientos nos lanzaban un sinfín de centros o ensayábamos remates de media distancia, es decir, nos tenían que votar del estadio Obrero porque otro equipo ya tenía hora para entrenar.
¿En la actualidad le gusta el estilo de Marcelo Martins?
Es el delantero que tenemos, pero el problema es que en la selección no le alimentan bien con balones para que él pueda definir. Lo ideal sería tener un Carlos López o un ´Chino´ Rada que pueda servirle en bandeja los goles.
sábado, 8 de septiembre de 2012
LA IDEA ESTÁ
El dibujo táctico con los zagueros centrales, los carrileros o laterales volantes, cuatro mediocampistas más, dos con mayor capacidad para la generación de juego y otros dos con más oficio para la marca, y un delantero de punta.
Ayer, el equipo del vasco tuvo orden, pero le faltó el vuelo futbolístico que tienen que darle los jugadores con su aporte individual y una mayor cantidad de partidos.
Hugo Suárez. Tuvo muy poco trabajo porque los ecuatorianos no generaron juego ofensivo, una atajada importante y un par de salidas en falso que pasaron desapercibidas.
Luis Méndez. Jugó un buen partido. Fue de los mejores de la zaga, expeditivo y sin errores. Controló bien su sector.
Ronald Raldes. Mucho oficio y presencia en la zaga, sin embargo, por momentos se complicó abandonando su sector para presionar a los delanteros fuera del área. En la jugada del discutido penal, choca con Saritama, pero no había falta.
Luis Gutiérrez. Flojo desempeño en el primer tiempo. Se lo notó falto de tiempo y distancia, lo que lo hizo equivocarse en la marca varias veces. Sin embargo, se afirmó en el complemento.
Christian Vargas. Cumplió bien su labor defensiva en el sector derecho. Estuvo más preocupado en la marca y apoyó poco en ataque por el carril derecho.
José Carlos Barba. Aceptable partido. Empezó un poco contenido, como falto de confianza, pero se fue soltando conforme pasaron los minutos. Una opción de salida.
Pedro Azogue. Conoce el puesto, pero le falta el oficio que dan los partidos. Complicó varias veces a la zaga por tomar decisiones equivocadas y sus malas entregas. Uno de sus errores provocó la amonestación de Raldes y Chávez.
José Luis Chávez. Mucho despliegue y esfuerzo, aunque por momentos se desordenó un poco, le costó un poco acomodarse a la función de rueda de auxilio en el medio.
Gualberto Mojica. No tuvo protagonismo en el equipo porque no pudo tener mucho contacto con la pelota. Llegó una vez a zona de definición y no tomó la mejor decisión. Tampoco estuvo acertado en los envíos con pelota detenida.
Mauricio Saucedo. Algo parecido a lo de Mojica, aunque con menor entrega. Una vez más, no dio lo que se espera de él, es como si siempre se guardara algo y le faltarán ganas para darlo todo.
Marcelo Martins. La única chance de gol que tuvo en sus pies se la fabricó él. Muy solo en el ataque por la falta de apoyo de los volantes. Pese a ello, se mostró participativo, con ganas y molestó siempre en la salida a los zagueros ecuatorianos.
Alcides Peña. Sustituyó a Saucedo. Empezó bien, con ganas, tuvo una posibilidad de gol tras pase de Mojica, pero le ganó el arquero rival. Se fue diluyendo de a poco.
Alejandro Chumacero. Dueño de una vitalidad y un optimismo envidiables. Ese su optimismo permanente, su deseo de querer más, le dieron la gran chance de gol con un centro que le cayó a él en el área chica pero cabeceó sin potencia. Jugó poco pero se hizo notar más que muchos.
Diego Cabrera. Ingresó a pocos minutos del final.
SOTO, TRISTE Y ABANDONADO
No fue penal y punto. Para qué seguir dando vueltas en el asunto, en que el choque entre Raldes y Saritama fue un contacto en pos de la pelota y que no existió la falta que vio el venezolano Juan Soto, si nada cambiará.
El seleccionado nacional tuvo un aceptable desempeño en el primer encuentro bajo la batuta de Xabier Azkargorta en las eliminatorias, aunque con las debilidades de siempre: inconsistencia en el mediocampo y nulo poder ofensivo.
El gran problema es el mediocampo porque es el encargado de darle solidez y potencial al equipo. Comenzó con la idea de tocar la pelota pero se fue desinflando a los veinte minutos, perdió consistencia, fuerza y se limitó a refugiarse en su campo.
Saucedo y Mojica no funcionaron como generadores de juego, demasiado lentos e inseguros; Chávez no encontró su lugar en la cancha y Azogue tuvo más errores que aciertos (de entrada complicó a Raldes y Chávez, que por corregir una falla suya les costó la amonestación). Los laterales volantes, Vargas y Barba, estuvieron más ocupados en la labor defensiva.
Esa debilidad le quitó fuerza al equipo y convirtió a Martins en un llanero solitario que se las tuvo arreglar como pudo en el ataque, porque lo asistían mal cada vez que se podía hacerlo.
Ecuador no juega bien, ayer tampoco tuvo un buen desempeño, también sufre por su inconsistencia en el medio, y solo inquietó con los arrebatos ofensivos de Paredes y sus encuentros esporádicos con Valencia.
Bolivia mejoró en el segundo tiempo, se la vio más decidida y ganó un poco más de presencia en tres cuartos de cancha con el ingreso de Peña por Saucedo
El partido estaba para el empate y era el resultado que le cabía al partido con un sentido de justicia. Pero en el fútbol la justicia es un tema discutible, por azares del destino o porque aparece un tipo como el venezolano Soto.
Una nueva derrota, injusta, es verdad, pero derrota al fin, y la selección nacional no pudo evitar otra jornada de tristeza del aficionado boliviano que aguardaba esperanzado el debut por puntos del vasco Azkargorta.
Bolivia volvió al fondo de la tabla (junto a Paraguay), ahogada por la falta de buenos resultados, y casi sin vida en estas eliminatorias.
jueves, 16 de agosto de 2012
BIENVENIDO EL TRIUNFO
A esta nueva Bolivia del vasco Azkargorta no le costó lograr su primer éxito, aunque sí tuvo cierta dificultad en el trámite del encuentro para superar a la desconocida Guyana en Santa Cruz.
No está nada mal dejar de ser Deportivo Perder, después de haber arrastrado esa pesada carga en la era Quinteros, la de equipo incapaz de vencer. Al argentino le costó diecinueve encuentros disfrutar de un triunfo y fue ante adversario parecido, Cuba.
Por eso es rescatable el triunfo, aunque haya sido sobre el final y con escaso brillo, en este inicio con Azkargorta, quien tuvo apenas unos días al plantel para transmitirle conceptos e ideas a desarrollar en el campo de juego.
Bolivia ante Guyana no mostró grandes cosas, al contrario, y era de esperar que fuera así, porque nada cambia de la noche a la mañana. Se notó un orden, que no es poco; cierta ambición para llegar al arco contrario y la intención de abrir la cancha a la hora de atacar.
El Bigotón tiene mucho por corregir y trabajar.Entre otras cosas, mejorar la fluidez del juego en el mediocampo, encontrar jugadores que organicen el juego, mayor seguridad, menos apuro con la pelota en su poder, mejor finalización de las jugadas en ofensiva.
Además, empezó a darle cabida a jugadores que no eran tomados en cuenta y a algunos juveniles. Uno de ellos, Miguel Suárez, anotó el segundo gol. Mojica abrió la cuenta, de penal.
Bolivia empezó una nueva etapa con la satisfacción de haber ganado. Queda mucho por delante y bastante por hacer, es cierto, pero los triunfos siempre son bienvenidos.
martes, 17 de julio de 2012
VOLVER A EMPEZAR
Hoy no es aquel extraño visitante con apellido difícil al que se miraba con desconfianza, al contrario, es un popular y querido habitante más del país al que se recibe con ilusión.
Se ganó el cariño y el respeto de la gente por lo hecho en las eliminatorias del 93. Se sabe. Clasificó a Bolivia al Mundial de Estados Unidos y, además, con el al mando, el seleccionado boliviano le quitó el invicto al poderoso Brasil en la fase clasificatoria.
En pocas palabras, ayudó a restituir el orgullo futbolístico que el país había adquirido con la conquista del Campeonato Sudamericano de 1963, y que había perdido con los continuos fracasos posteriores. Elevó la autoestima. Por eso el ciudadano común lo quiere.
El Bigotón Azkargorta es junto a Ramiro Blacut, el entrenador que más partidos dirigió a la selección nacional (37), y también el más exitoso junto al brasileño Danilo Alvim. Por lo tanto, tiene merecida esta oportunidad, especialmente en este momento en el que el fútbol boliviano no cuenta con demasiadas opciones ni posibilidades
Muchos le observan la edad, le critican su falta de éxitos en sus experiencias posteriores a la selección boliviana, consideran que está desactualizado y sospechan una necesidad de trabajo. Sin querer, voy a salir en defensa suya porque hay mucha injusticia en las cosas que se dicen.
Al respecto vale señalar que Azkargorta no es un jubilado del fútbol, tiene 59 años. Es menor que muchos otros colegas suyos. Por ejemplo, Sergio Markarián, DT de Perú, tiene 67 años, Washington Tabárez, de Uruguay, 65; Vicente del Bosque, de España, 62, y están totalmente vigentes.
En el fútbol, los éxitos y fracasos están a la orden del día, y mucho dependen de los momentos de los equipos, de los jugadores con que se cuentan. En este caso hay que evaluar tareas, capacidades, formación, experiencia. Y el vasco reúne condiciones para ser tomado en cuenta, mucho más si los otros candidatos son del ámbito nacional.
En cuanto a su relación con el fútbol, siempre ha estado ligado desde un lugar u otro, no siempre como entrenador, es cierto, pero sí como director deportivo, como analista en los medios u otros cargos. Es una persona actualizada.
Y, por último, como cual persona tiene derecho a buscar trabajo. Creo que criticar ganas o necesidades, está fuera de lugar.
Al aceptar el desafío, Azkargorta pone en juego dos cosas que son difíciles de conseguir: el prestigio y el cariño. Pero se la juega porque, seguramente, quiere seguir ligado al fútbol y cree posible repetir los éxitos del pasado.
Cuando se fue, allá por septiembre de 1994, dejó al fútbol boliviano lleno de orgullo y entusiasmo, hoy lo encuentra como cuando llegó la primera vez, debilitado y desanimado.
Nadie puede garantizar nada, se sabe, porque en el fútbol, como él siempre repetía, dos más dos no son cuatro. Ojalá que le vaya bien por la salud del fútbol boliviano.
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