sábado, 7 de diciembre de 2013

LA MANO AL BOLSILLO

80387_detailLa crisis económica que viven los clubes del fútbol boliviano obligan a pequeñas cumbres que terminan abortando viejas ideas que algunos las creen nuevas.
Tope salarial, sostienen algunos dirigentes sin pensar que eso es algo inviable en un país donde cuesta respetar las normas y donde abunda el “hecha la ley, hecha la trampa”.
Esta idea se parece mucho a la “desdolarización“ del fútbol que se acordó un par de décadas atrás y que acabó siendo incumplido empezando por el propio club que lo propuso.
Aquella vez, casi todos los clubes presentaban contratos en bolivianos y por debajo les entregaban suculentos montos en dólares a los jugadores que pretendían de otros equipos para reforzar sus planteles.
Lo que se debería exigir es que cada directorio sea responsable de su gestión y cumpla los compromisos económicos asumidos en su mandato para impedir que le cargue deudas a quienes los sucedan en el cargo.
Cada dirigente tendría que ser responsable de las cuentas que asuma su directorio, partiendo de algo muy simple, pagar lo que puede. Aquel que actúe con irresponsabilidad, que pague las consecuencias con plata de su bolsillo.
Esa podría ser la única manera de que haya un tope natural a la hora de firmar contratos. Lo otro, el de imponer un tope salarial, sería otra de las tantas falacias que imperan en nuestro fútbol.