viernes, 30 de mayo de 2014

EL SUEÑO INCUMPLIDO

OrienteNi campeón ni Copa Libertadores, apenas un cupo en la Copa Sudamericana gracias a un deslucido séptimo lugar en el torneo Clausura. Muy poco para un Oriente Petrolero que soñó a lo grande al armar un equipo costoso y fracasó en el intento.
Oriente no pudo cumplir con sus objetivos pese a realizar una importante inversión económica y está obligado a volver a intentarlo en el próximo torneo, así se lo exigen sus hinchas y su historia.
El porqué del fracaso tiene que ver con que el equipo como tal nunca se encontró. Sus individualidades no engranaron, y como no tuvo un buen funcionamiento colectivo, acabó dependiendo de los chispazos de algunos jugadores, aunque demasiado intermitentes.
A raíz de esa falta de solidez como equipo, los jugadores no le dieron lo que se esperaba de ellos, aunque en este punto se podría llegar a una discusión interminable, de si fueron los jugadores quienes no ayudaron a armar el equipo o la falta de identidad del equipo perjudicó a los jugadores.
Lo cierto es que Arias no ofreció la seguridad de otros tiempos, Raldes no fue el mariscal del área que se esperaba, Mojica tampoco ofició como el director de orquesta que se pretendía, el español Quero no fue la joya de la corona y acabó siendo una lentejuela, y, por último, Duk extravió al goleador que ilusionó a los hinchas al principio.
El uruguayo Tabaré Vásquez también tiene su cuota parte en este intento fallido de ser gran protagonista, al no darle una fisonomía definida al equipo albiverde. Los buenos partidos de la Copa Libertadores fueron nada más que una golondrina que no hizo verano.
El entrenador charrúa se fue antes de lo esperado y dejó un equipo con cara de ciclo cumplido y la necesidad de renovación para volver a empezar con el intento de ser campeón.
La gran decisión tiene que ver con el nuevo entrenador. Eduardo Villegas está cerca. Es la prioridad por su exitosa campaña al frente de The Strongest.
Mientras esperan a Villegas, la operación rearmado ya arrancó. Llegó el volante argentino Matías García, ex Guabirá, como primer refuerzo. Un mediocampista organizador de juego, algo que no tuvo y necesitó.
El sueño de verano terminó en invierno convertido casi en una pesadilla. Pero empieza otro. Así es el fútbol.