jueves, 18 de octubre de 2012

UN CHOCOLATÍN DE LOS BUENOS

BolchocolatincastilloLos diarios paceños recuerdan hoy el fallecimiento de un gran jugador: Ramiro Castillo. El popular “Chocolatín”, que decidió quitarse la vida cuando tenía 31 años, afectado por la muerte de uno de sus hijos, víctima de una letal hepatitis.
Se cumplen quince años de la partida de este excelente mediocampista que formó parte del seleccionado boliviano que clasificó al Mundial de Estados Unidos 1994.
Chocolatín Castillo, que nació en Coripata, Yungas, integra la galería de los futbolistas más destacados que ha dado Bolivia. Fue un jugador muy técnico, hábil, con cambio de ritmo, buen remate y buen panorama de juego, con personalidad.
Quienes lo conocieron fueran de las canchas lo recuerdan como una excelente persona, sencilla, que se hacía respetar dentro y fuera del campo de juego.
Vistió las casacas de The Strongest y Bolívar, además se dio el gusto y el lujo, como pocos, de jugar en varios equipos del fútbol argentino: Instituto de Córdoba, Argentinos Juniors, River Plate, Rosario Central y Platense. Luego emigró a Chile para vestir la camiseta de Everton de Viña del Mar.
La última vez que lo vi jugar fue en la cancha de Real Santa Cruz, en un encuentro entre Bolívar y Blooming, por las semifinales de uno de los torneos del 97. Chocolatín fue la figura del encuentro, por su jerarquía y porque anotó un golazo para la academia paceña.
No pudo superar la muerte de su hijo José Manuel. Recuerdo que en un viaje con la selección boliviana a Barranquilla, por las eliminatorias del Mundial 98, el presidente de la delegación me comentó en aquel momento que lo habia encontrado solo, acurrucado, en las gradas de escape del edificio donde se hosperaba el equipo nacional, con una foto de su hijo en sus manos. Estaba mal anímicamente, lo invadía una gran tristeza. Al poco tiempo se quitó la vida.
Invade la nostalgia al recordarlo, porque todo lo que fue y porque cada vez hay menos jugadores como él.