martes, 25 de marzo de 2014

TAPAN EL SOL CON UN DEDO

imageUna historia mal contada. Lo que se vio en las imágenes de televisión no tiene nada que ver con el relato de los medios acerca del incidente ocurrido en el encuentro entre The Strongest y Blooming, disputado en el Hernando Siles.
Lamentablemente, pareciera haber una confabulación para convertir en culpables a los futbolistas de la academia cruceña y en unos pobres e inofensivos muchachos a los hinchas atigrados que acorralaron e insultaron al entrenador de Blooming, Gustavo Díaz.
Si la provocación y el amedrentamiento a una persona por parte de un grupo no es considerado un abuso, estamos mal.
Todo llamativo en los medios. Muy pocas fotografías del escándalo, referencias que distan mucho de lo que se vio en las imágenes de televisión y calificativos como los de “delincuentes” en relación a los jugadores, llaman la atención.
“Gómez se queja que los policías los trataron como delincuentes… ¿cómo querían que los traten?”, dijo muy suelto de cuerpo un presentador de un programa deportivo en el canal estatal.
Decir que “la reacción de la Policía y la calma de los aficionados impidieron que la situación llegara a mayores” como indica un matutino, es faltar a la verdad, porque en realidad lo que se observó es que la Policía fue agresiva con los jugadores de Blooming y complaciente con los hinchas que insultaban e intentaron agredir al entrenador.
Además se señala que “el escándalo protagonizado por el ayudante de campo de Blooming y el técnico Gustavo Díaz con algunos hinchas del equipo local no llegó a empañar la victoria del Tigre, aunque causó indignación entre los aficionados”.
El entrenador de Blooming, se ve en las imágenes, lo único que hacía era tratar de calmar a sus jugadores, sin embargo se lo acusó de ser un provocador… ¿Será por eso que se pasa por alto lo hecho por hinchas?
En ningún momento se censuró la actitud de los seguidores atigrados que acorralaron al Chavo Díaz, situación que provocó la reacción los jugadores de Blooming, quienes, ante la pasividad policial, descontrolados, fueron en ayuda de su entrenador, forzando la reja que divide las graderías del campo de juego.
La Policía no le prestó mayor atención a lo hecho por los hinchas y simplemente se ocupó de los futbolistas, hasta utilizaron gases en el intento de aplacar su reacción y, finalmente, detuvieron sólo a una persona…al arquero suplente de Blooming, Braulio Uraezaña, de 18 años.
La reacción de los jugadores de Blooming no es aceptable porque hay normas que respetar, aunque se puede entender que en una situación similar (por lo que le sucedía a su entrenador) existe una reacción solidaria.

Hay una historia mal contada. Lo sucedido fue un acto de cobardía. Y los villanos no son otros que aquellos que los que algunos socapan y no se animan a señalar.
 
* Foto Página Siete