jueves, 27 de agosto de 2015

HAPPY BOYS

Cartón lleno. Sport Boys sorprende a propios y extraños en el inicio de la temporada liguera. Ganó los tres partidos que disputó de visitante en el lapso de quince días, tiene el puntaje perfecto luego de cuatro fechas, está invicto y es el único líder del Torneo Apertura.
Anoche venció a Nacional Potosí (3-1) en la Villa Imperial, antes había dado el batacazo derrotando a Bolívar en la Paz y luego a San José en Oruro. Todo esto, tras ganarle a Petrolero del Chaco en Warnes.
En Potosí, tuvo en el argentino Marcos Ovejero al artífice del triunfo. El atacante, que ya le había dado la victoria en Oruro (1-0), convirtió tres goles para dar vuelta un marcador que le era adverso.
Frente a Bolívar también se vio obligado a luchar contra la adversidad porque estuvo abajo en el marcador y con un jugador menos por la expulsión de Cuéllar, y supo salir adelante (3-2).
La fe y la convicción y un planteamiento atinado empiezan a mostrarse como las principales fortalezas de un equipo que quiere cambiar su historia en los torneos de la Liga, disfrutando arriba en lugar de sufrir abajo en la tabla.
El equipo del argentino Carlos "Gato" Leeb puso fin a ciertas teorías de la aclimatación en la altura. La Paz fue su base de operaciones durante dos semanas. A un par de días de haber llegado, le ganó a Bolívar generando sorpresa. 
Ante San José no se le daba mucho crédito porque, según los expertos, a la semana de la aclimatación es cuando uno peor se siente. Sin embargo, volvió a ganar, provocando incredulidad. 
Frente a Nacional se pensaba que ya no le daría el físico por el desgaste, y venció, causando admiración, con una remontada en la segunda parte.
Fe, convicción, estrategia, de todo un poco para esta proeza, tratandose de un equipo cruceño. También tendrá que ver algo el aspecto sicológico, el sacarse de la cabeza el temor a la altura, al haberle perdido el miedo entrenando varios días con deuda de oxígeno y saber que todo es pasajero.
Se acabó el primer capítulo. Ahora viene el segundo, el jugar en casa con la obligación de no estropear todo lo bueno hecho hasta la fecha. La primera prueba será dura, nada menos que ante Oriente.
Mientras tanto, a disfrutar el momento.