viernes, 8 de junio de 2012

CUESTIÓN DE ALTURA

la-pazBolivia y las razones de sus fracasos futbolísticos. Hay muchas cosas que inciden en la pobre realidad futbolística de le selección nacional, y tienen que ver con la jerarquía individual, la fortaleza colectiva y la adaptación al lugar donde juega.
La calidad de sus futbolistas no  es la misma que en otras épocas, y si antes, con muy buenos jugadores, le costaba ser competitiva, hoy le es mucho más difícil. Está a la vista. Además, carece de líderes que lo apuntalen anímica y estratégicamente (ordenando y organizando cuando se desmorona tácticamente).
No cuenta con jugadores rápidos en defensa, la mayoría son lentos; tampoco tiene volantes que organicen el juego, que piensen con la pelota en su poder, por eso se apela tanto al pelotazo dividido; en ataque no hay una fórmula que la ayude a ser más eficaz.
En condición de local, el funcionamiento del equipo no es de los mejores, al contrario. No ha logrado consolidar su estructura defensiva, el mediocampo tampoco muestra solidez, ni equilibrio, y en el sector ofensivo es débil, no cuenta con variantes de ataque y tampoco tiene contundencia, es inefectivo.
Cuando juega de visitante, Bolivia funciona mejor porque espera cerca a su área, sale poco, se agrupa, y al no arriesgar, se disimulan muchas de las falencias que salen a la luz la vez que actúa en condición de local.
La altura de La Paz es otro tema. La solución para el equipo nacional no está en dejar de jugar en el estadio Hernando Siles, si no en saber aprovechar la ventaja que brinda la altitud de la sede de Gobierno.
Bolivia continúa ofreciendo ventajas en casa porque termina presentando equipos “mixtos”, con jugadores aclimatados y otros que no lo están, y que acaban rindiendo mucho menos de lo que deberían por no estar en plenuitud física a causa de la falta de adaptación.
Jugar en el llano o en ciudades de menor altitud, como piden algunos en este momento al calor de los resultados, no es la mejor idea, incluso puede ser mucho peor, por la simple razón de que, en este momento, la base de la selección milita en equipos del occidente boliviano, varios en La Paz.
Por lo tanto, Bolivia debe aprovechar al máximo el hecho de jugar en Hernando Siles. El problema de esta triste realidad de nuestro fútbol no es la altura de la ciudad del Illimani, sino la estatura futbolística de los jugadores que integran el equipo nacional.
La verdad es que no están rindiendo a la altura de las circunstancias.