viernes, 29 de junio de 2012

BLANCO Y NEGRO

BolSelección1977Hay historias tergiversadas. Una de ellas tiene que ver con la Selección boliviana que disputó las eliminatorias del Mundial de Argentina 78, uno de las mejores representaciones que tuvo el país a lo largo de su historia.
Quien cuenta la historia a su manera, aunque alejada de la verdad, creo, es el ex jugador Manuel Blanco, que formaba parte de aquel plantel que dirigía Wilfredo Camacho.
Blanco no tuvo mejor idea que, treinta y cinco años después, hablar mal del director técnico y sus compañeros, acusar de camarillas a los jugadores cruceños e insinuar hechos de racismo y regionalismo, “que ya no se ven ahora”.
Lo hizo en el diario La Razón. “Esa vez había una camarilla de jugadores cruceños que se imponía ante el resto de las regiones del país. Recuerdo que toda la semana trabajamos como titulares Raúl Alberto Morales y yo, pero el día sábado los de Santa Cruz le pidieron una reunión al técnico, nosotros quedamos al margen y terminaron jugando Arturo Saucedo Landa y Porfirio Jiménez”.
Para mí, que seguí el proceso de aquella eliminatoria como hincha y después me ocupé de averiguar muchas cosas como periodista, la realidad desvirtúa totalmente su versión.
Blanco fue un buen atacante, pero otros delanteros eran mejores que él. En ese momento y a lo largo de su carrera. Basta con repasar trayectorias. Porfirio “Tamayá” Jiménez jugó en Real Santa Cruz, Guabirá, Oriente Petrolero y acabó en Chaco Petrolero. Era el centro delantero de moda en aquel momento: fuerte, veloz, de potente remate y goleador.
Como alternativa estaba Jesús Reynaldo era otro destacaba por en cima de él. El delantero beniano tuvo una carrera ascendente que empezó en Real Santa Cruz, y continuó en Bolívar, The Strongest, Blooming, Guabirá, Always Ready, y Toluca de México, entre otros equipos. Goleador en todos lados, anotó 197 tantos.
A Blanco se lo recuerda por su campaña en Municipal y punto. Después no trascendió cuando tuvo su oportunidad en San José y Bolívar. Además, los resultados le dieron la razón al técnico Wilfredo Camacho que eligió a Tamayá y Saucedo Landa, porque estos anotaron goles decisivos ante Venezuela y Uruguay.
En tanto que Saucedo Landa, uno de los mejores punteros derechos que tuvo el futbol boliviano (a la par de Ramiro Blacut), hábil, rápido, goleador y lleno de picardía, alternaba con “Calichín” Morales, aunque en ese momento había hecho méritos suficientes para ser considerado titular.
Pienso que la selección del 77 era, incluso, más completa que la que logró clasificar al Mundial de Estados Unidos 1994. Contaba con grandes jugadores en todos los sectores, futbolistas de técnica, talento, temperamento y una buena media de estatura.
Uno sabía de memoria la formación: Conrado Jiménez; Campos, Jimmy Lima, Rimazza, Pablo Baldivieso; Eduardo Angulo, Aragonés y Messa ó Chichi Romero; Saucedo Landa, Tamayá Jiménez y Aguilar. Hasta una canción les hicieron nombrando a cada uno de ellos.
A Blanco no se lo nombraba y nadie lo extrañaba en ese gran equipo que le dio una alegría pasajera al fútbol boliviano.