domingo, 3 de junio de 2012

BOLIVIA NO TIENE CON QUÉ

Infructuoso-Andaveris-procura-solucion-Bravo_LRZIMA20120603_0002_12La Selección nacional atraviesa uno de los peores momentos de su historia. Una nueva derrota de local, esta vez ante Chile, muestra otra vez la pobreza de su juego y lo lejos que está del resto en estas eliminatorias que tienen como escala final el Mundial de Brasil.
Su presente es triste, lamentable. Los rivales no necesitan jugar bien para ganarle, porque es tal la ineptitud del equipo boliviano, que termina facilitándole las cosas y se encarga sola de encaminarlos al triunfo, como sucedió ayer en el estadio Hernando Siles.
Bolivia es un cúmulo de imperfecciones o defectos futbolísticos que la tienen postrada en el último lugar de la tabla de posiciones de la eliminatoria y la menor de las posibilidades para asistir a la Copa del Mundo.
No defiende bien, lo hace muy mal; no tiene conductor ni solidez en el mediocampo; no cuenta con goleadores ni con variantes ofensivas, es inefectiva, y para colmo de males, tampoco muestra un juego colectivo consistente.
No faltarán quienes le echen la culpa al árbitro por no cobró un penal muy temprano, ante una clara mano de un zaguero chileno, u otro más tarde por situación parecida, que debieron ser sancionados; por los menos uno. O la expulsión, correcta, de Gutiérrez, por su actitud infantil.
Pero sería como querer negar algo que está a la vista, pretender ocultar las limitaciones de un equipo que termina impotente ante su falta de recursos futbolísticos para imponerse en el campo.
Bolivia tuvo algunas oportunidades, especialmente en el primer tiempo, pero las dejó pasar, le dio la posibilidad a Chile de acomodarse en la cancha y le facilitó el primer gol en un error grande del zaguero Rivero.
Su juego enredado, impreciso, apurado e improvisado le facilitaron las cosas a un Chile con más oficio y jerarquía, que controló bien el partido el segundo tiempo y acabó aumentando el marcador, repitiendo la doses de la anterior eliminatoria: 2-0.
Bolivia no gana de local ni gana en ningún lado porque no tiene con qué. Por eso está en el fondo. No tuvo otro momento tan pobre como este, y si lo tuvo, hay que remontarse a principios del siglo pasado.