martes, 28 de mayo de 2013

CHARLAS DE PASTILLERO

101536_gdLa Federación Boliviana de Fútbol anuncia, a través de su departamento de comunicación, un nuevo plan, denominado algo así como “Mapa crítico del fútbol”, para llegar seguramente a una conclusión que todo el mundo conoce.
Esto me hace acuerdo a lo que hizo la Liga del Fútbol profesional Boliviano hace poco más de una década,  una especie de cumbre futbolera denominada “Hablemos de fútbol”, que tenía intenciones parecidas y que quedó en el olvido y ratificó que los problemas son los mismos de siempre y que todo el mundo los conoce.
Me animo a señalar que lo único que se logrará con esta idea “revolucionaria” es un tours por el país que terminará con una especie de tesis que acabará en alguna biblioteca o archivo, sin que a nadie le interese demasiado y que muy pocos leerán.
Pienso que sería mejor invitar o visitar a gente del fútbol mexicano, incluso podría venir nuestro conocido Carlos Leonel Trucco que vivió la experiencia del fútbol azteca, para que dé a conocer (en profundidad, ya que se tiene una idea vaga al respecto) lo que se hizo en México para cambiar la realidad de un fútbol parecido al nuestro.
Y, además, aunque sea una realidad muy distinta, ir o traer a alguien para que cuente lo que hizo la poderosa y admirada Alemania con su fútbol para revitalizarlo después de una seria crisis que lo había relegado en el ámbito europeo y mundial por el mal manejo de sus clubes y la equivocada formación de sus futbolistas.
Los alemanes, campeones del mundo y europeos de selecciones y clubes, se dieron cuenta que el fútbol no solo se trata de correr, sino que es fundamental saber manejar con corrección la pelota, y hasta crearon una máquina para mejorar la técnica, los pases, las devoluciones al compañero, etc.
México contrató entrenadores de base para rearmar las divisiones menores en los clubes (se llevaron a los argentinos Marcelo Bielsa y Bernardo Griffa entre otros) y Alemania se asesoró en Francia y España para que los maestros de fútbol formen a los entrenadores y estos, a su vez, a sus nuevos futbolistas.
España, por ejemplo, dejó de ser uno de montón en el fútbol europeo a nivel de selecciones  gracias al Barcelona y la Masía, su famosa escuela de formación. Pasó, de pronto, de ser toro a torero, dejó de ser una “furia” y se convirtió en estilista.
Los españoles terminaron dándole la razón al César Luis Menotti, quien había señalado justamente eso, que debían ante todo, definir su estilo. Y el Barza le dio otra forma al fútbol español con Xavi, Iniesta y compañía, quienes la ayudaron, junto a otros talentos, a ganar lo que nunca habían ganado. una Copa del mundo.
Entonces, no se necesita ir a entrevistar entrenadores o futbolistas a Yacuiba, Puerto Suárez y Bolpebra, para saber cuál es el problema del fútbol boliviano. Solo hacen falta criterio futbolístico y sentido común.
Si los clubes no trabajan bien en sus divisiones menores, no saldrán buenos futbolistas, y no hablamos de cracks ni superdotados, sino de chicos que jueguen bien, o sea, con criterio y técnica, porque el talento es otra cosa, es una cuestión innata.
Basta de charlas de pastillero, como se decía en otros tiempos por estos lares. No pierdan el tiempo ni gasten plata al fósforo. Traigan maestros de otras partes para que formen entrenadores de base, organicen sus campeonatos como corresponde, brinden seriedad y, seguramente, todo mejorará.