martes, 21 de mayo de 2013

BOLÍVAR, EL MANDAMÁS

bolivar_k¡Bolívar campeón! El grito sagrado, estentóreo, resonó en las gargantas de los miles de hinchas celestes, retumbó en estadio Hernando Siles y, seguramente, en todos los confines del país, porque los tiene desparramados por todas partes.
La academia paceña se quedó el domingo, y de manera anticipada, con otro campeonato de la Liga, al ganarle a Nacional Potosí. Uno más y van…18. Una cifra para sacarse el sombrero, ya que ganó uno de cada dos de los certámenes que se disputaron en este nuestro fútbol “profesional”, teniendo en cuenta que la LFPB se creó hace treinta seis años.
Una historia repetida que no deja de generar una gran emoción en los hinchas bolivaristas, que tuvieron que soportar el tricampeonato del archirrival The Strongest en los últimos semestres. Fin a la hegemonía atigrada y reinicio de un reinado trunco (el fútbol es así, no es patrimonio de nadie).
Bolívar hizo lo que debía hacer para ser otra vez campeón. Ganar más que el resto. Una obviedad, es cierto, pero también una verdad irrefutable del fútbol. Triunfó en casa y en campo ajeno, sumando puntos hasta tornarse inalcanzable, y consagrarse a una fecha del final del torneo Clausura.
El peso de las individualidades que lo hicieron capaz de ganar partidos que por ahí no merecía porque el conjunto no se encontraba, fue el punto clave para estar encima del resto de los equipos.
No fue un equipo estético, sino efectivo, y por momentos contundentes, capaz de disimular, a punta de goles, sus debilidades en en el medio y la defensa. Y, en el fútbol se gana con goles, como se decía en el barrio…
Tarea para la casa la mejoría en el juego de este equipo que condujo contra viento y marea el ayer criticado y hoy elogiado (¿cosas del fútbol, no?) Miguel Ángel Portugal.
Ahora, a seguir festejando, que merecido se lo tienen. ¡Felicidades campeón!