martes, 25 de febrero de 2014

NUBARRONES EN CIELO CELESTE

blooming-gBlooming volvió a meterse en un callejón en el que cuesta encontrar una salida. La derrota ante Oriente Petrolero fue la cuarta consecutiva en el torneo, con lo que ello implica.
La academia quedó relegada al penúltimo lugar, golpeada por haber caído otra vez ( y van…) en el clásico, tras haber perdido puntos vitales de local (Sport Boys) y ante rivales, a priori, “ganables” (Aurora). Y ahora, debe visitar al único puntero, Universitario.
El panorama es poco alentador para un equipo que no tiene muchas alternativas para realizar cambios estructurales en su formación, porque el par de opciones que tiene para aspirar a esa modificación, José Luis Chávez y Diego Suárez, siguen recuperándose de lesiones que no les permitieron ni debutar.
A ello hay que sumarle las tontas expulsiones a causa de criticables reacciones de sus zagueros García e Iturralde, los extranjeros que trajo como “refuerzos” y que muy poco le aportaron hasta la fecha.
Blooming no jugó mal el clásico, pero tampoco fue un dechado de virtudes. Con la seguridad de Vaca, los chispazos de Koke y la capacidad goleadora de Almirón no le alcanza.
Este equipo es incapaz de sostener resultados porque no tiene capacidad defensiva. Su endeblez empieza en el medio, en la zona de contención, y acaba en la zaga. Por eso le anotaron doce goles en seis partidos.
Blooming sufre y va a seguir sufriendo por eso. Porque el entrenador y sus dirigentes no hicieron un buen análisis sobre las necesidades del plantel, armaron mal su zona defensiva. Nada de jerarquía y muchas limitaciones. No existe buen equipo sin estructura defensiva sólida.
Todo pasa por ahí, no tanto por lo que pueda hacer el Chavo Díaz, quien no le encuentra soluciones al rubro defensivo, y por ello camina por la cornisa.
Díaz sabe y lo dijo, que si los resultados no lo ayudan terminará yéndose solo, sin que los dirigentes lo echen, aunque el problema no sea él, sino los jugadores.