
La crisis de la academia flota en el ambiente, es tema de conversación antes, durante y después de los partidos, cada grupo con su versión, los unos y los otros, “oficialistas” y “opositores”, y no escapa a los futbolistas.
Los jugadores, se nota, no se pueden abstraer porque sufren en carne propia la situación, no cobran sueldos hace casi tres meses, y se refieren al problema en cada declaración que brindan a los medios.
Sin embargo, están obligados a salir a la cancha, saben que no les queda otra, porque el precio por no jugar sería mucho más alto al que están pagando, injustamente, actualmente.
Ayer, Blooming aprovechó que Aurora tampoco anda bien y se quedó con una victoria que era necesaria para no empeorar el mal momento institucional y futbolístico en una semana de clásico en el que se definirá el futuro del club.
Así está Blooming, sobreviviendo a una crisis que pide a gritos una solución con bases sólidas y a largo plazo.
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