miércoles, 16 de octubre de 2013

OTRA VEZ SERÁ

Marca-Danny-Bejarano-peruanos-Lima_LRZIMA20131016_0020_11Final de otro ciclo. Bolivia culminó la peor de las campañas en este nuevo intento de llegar al Mundial de fútbol, igualando con Perú de visitante.
Vaya ironía. Brasil, estando tan cerca, empezó a quedar lejos muy temprano, en el arranque nomás. Las derrotas consecutivas ante Uruguay y Colombia marcaron un camino lleno de escollos a cauda de un rendimiento futbolística que apenas rozó lo regular.
Gustavo Quinteros ni Xabier Azkargorta, el alumno y el maestro, que contribuyeron en la mayor alegría futbolística boliviana de su historia, la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994, no pudieron esta vez llevarla al Mundial 2014.
Cada uno a su turno, Quinteros en la primera etapa y Azkargorta en la segunda, con resultados parecidos, apenas un triunfo en su haber cada uno, unos cuantos empates, casi todos de local y un par de visitante, que no alcanzaron ni para salir del fondo de la tabla de posiciones.
Ninguno de los dos, ni Quinteros ni Azkargorta, logró darle un perfil futbolístico a la selección boliviana. Fue un equipo débil, como tantas otras veces, inoperante de local e inofensivo de visitante. De ocho partidos en casa, apenas ganó dos, a Paraguay y Uruguay, empató cuatro y perdió dos.
El estadio Hernando Siles de La Paz dejó de ser el escenario casi inexpugnable, que metía miedo a los rivales con sus 3.600 metros, en el que Bolivia se hacía fuerte y derribaba gigantes, y se convirtió en un problema porque los convocados que vienen del exterior no se aclimatan, no rinden como se espera y debilitan al equipo nacional.
El seleccionado reflejó también el bajón generalizado de nuestro fútbol por la falta de jerarquía de sus protagonistas, las limitaciones de los jugadores y el bajo nivel de la competencia interna entre clubes. Quinteros ni Azkargorta consiguieron cambiar al equipo nacional, fueron absorbidos por esta situación casi agobiante.
Este es el fin de una generación que vivió de fracaso en fracaso y el comienzo de un grupo de jóvenes que buscan su lugar. Lo positivo entre tantas cosas negativas es justamente esto último, que aparecieron nuevos jugadores. Su futuro dependerá mucho de quien los conduzca, por eso hay que elegir bien al nuevo entrenador.
Abajo el telón. Bolivia está otra vez obligada a ver la Copa del Mundo por televisión. Ni modo. Otra vez será.