lunes, 7 de octubre de 2013

OTRO MAL DÍAZ

dep31Blooming empezó a complicarse la vida en el torneo liguero por su incapacidad futbolística, por las serias limitaciones que tiene, que  le impiden ganar partidos, sumar puntos, tan vitales como el agua en este momento.
Gustavo Díaz no le encuentra solución al mal rendimiento de la academia cruceña y, además, sus determinaciones no contribuyen en la mejoría de un equipo que cada vez pierde la línea con facilidad.
El entrenador uruguayo tiene un plantel sin jerarquía, que no lo ayuda, es cierto, pero algunas de sus determinaciones son discutibles y, a la luz de los resultados, no lo ayudan a resolver problemas.
Por ejemplo, recomendó la contratación su coterráneo Rolero, para cubrir un puesto que estaba cubierto por el momento, el de arquero, cuando en realidad las necesidades de Blooming pasan por otros lados: la defensa y el mediocampo.
Díaz insiste en jugadores que parecen ex jugadores, tal el caso de Loaiza y Joselito, quienes muestran un ritmo más cercano al de una mutual que al de un campeonato profesional, y una mentalidad frágil. Los dos juntos terminan restando a la hora de aportar juego y carácter.
También sigue creyendo en una pareja que no puede sostener un partido disputado a buen ritmo, como fue el de ayer, ante Bolívar, en el segundo tiempo. Nos referimos a Gómez y Sandoval. Ambos son lentos y les cuesta desplazarse. Se esfuerzan pero no les alcanza para imponer presencia en un sector vital.
¿Blooming trabaja en vano o mal en sus divisiones menores que no hay siquiera un par de jóvenes en este momento de necesidad y carestía?
Asimismo, ayer, Díaz decidió dejar en el banco de suplentes a su delantero más importante, Lázaga, por un tema de cupo de extranjeros. Optó por incluir un foráneo en la zaga (Moreira y Reina) y debilitó el sector ofensivo. Para el ataque eligió a otro paraguayo, Ayala, para que haga pareja con Salinas, que se recuperó hace poco de una lesión y falto de ritmo de competencia.
En este caso, pudo ubicar en la zaga a Pedraza por Reina o Moreira, que no son más que el joven zaguero, para no tener que dejar afuera el empuje y la vitalidad de Lázaga, valor necesario ante un adversario complicado.
Blooming, queda dicho, tiene serias limitaciones por falta de jerarquía, pero si a eso le suma decisiones equivocadas, todo empeora.
Díaz no se puede dar el lujo de equivocarse. Está obligado a buscar, por lo menos, un par de jugadores que revitalicen un equipo envejecido, que, como va, no tiene un buen futuro.