viernes, 24 de octubre de 2008

BLOOMING DIJO ¡PRESENTE!

Blooming puso lo que tenía que poner y es finalista. Con buen fútbol, mucha actitud y contundencia, se anotó en la final y definirá con Aurora el título del torneo Clausura, que otorga un puesto en la Copa Libertadores al campeón y un lugar en la Sudamericana al segundo.
Apuntalado por el entusiasmo de poco más de quince mil hinchas que acabaron con las entradas que se habían puesto a la a venta, Blooming fue superior de principio a fin. No le dio respiro a La Paz Fútbol Club, que al comienzo intentó jugar lejos de su arco, lo ahogó de entrada, presionando en todos los sectores, y atacándolo con insistencia por el centro y los costados.
El argentino Boyero, el mejor de la Academia en el primer tiempo, aportó su cuota goleadora y abrió el camino del triunfo, aplacando un poco la tensión y la ansiedad que embargaba a la parcialidad celeste. Al comienzo de la segunda etapa, Boyero salió por un dolor en el tobillo que lo aleja de las finales.
El otro ariete, Carlos Saucedo, hizo lo suyo, brindando mayor tranquilidad con el segundo tanto antes del descanso. Con dos goles en la alforja y el arco en cero, Blooming había hecho el gran negocio del primer tiempo.
Blooming perdió a Boyero al iniciarse el complemento y lo sintió durante veinte minutos, en los cuales La Paz intentó recomponer sus líneas e ir por el descuento. A Sabja, el reemplazante del lungo atacante, le costaba entrar en el partido, sintonizar la misma onda de sus compañeros, y se notaba. Sin embargo, la Academia se rehízo en el momento justo.
En ese momento apareció en gran dimensión el brasileño Luiz Carlos Vieira. El volante había tenido un buen primer tiempo, pero en el segundo, y con la salida de Boyero, su figura creció. Jugó un poco más adelantado, ayudó a tener la pelota, hizo expulsar a un rival (al Cucharón Olivares) con picardía futbolera y anotó el tercer tanto en instante de descontrol de los paceños a raíz de la expulsión de... Olivares.
Golpeado por los rivales, amonestado, cansado y cerca de recibir la tarjeta roja, Viera dejó la cancha con la amargura de no poder jugar la primera final por haber acumulado cinco tarjetas amarillas. Su lugar lo ocupó Gualberto Mojica, quien ayudó a ponerle música a la fiesta celeste con dos grandes jugadas que terminaron en sendos golazos, de Sabja y uno suyo.
Así llegó Blooming a la final. Diciendo ¡presente! en voz alta.

No hay comentarios: