lunes, 24 de diciembre de 2012

LA BATALLA DEL LIDERAZGO

universitario_vs_oriente_petrolero_2012_720120408Oriente Petrolero termina el año obligado a empezar de nuevo, aunque el calendario del fútbol boliviano está recién en la mitad y le queda un torneo por delante. Los malos resultados y el choque de liderazgos se encargaron de ello.
Algo, una parte, se rompió entre los albiverdes y terminó afectando el todo. Como un cristal que se resquebraja por el peso, se fue destruyendo de a poco hasta quedar casi en nada.
La ruptura empezó por fuera, entre los dirigentes, que se dividieron por distintas posturas en relación a Erwin Sánchez, y terminó adentro, en un equipo que no daba muestras de unidad e insinuaba cortocircuitos internos en la cancha.
Miguel “Choco” Antelo y José Ernesto “Keko” Álvarez por un lado y el resto por el otro. Al final, los resultados terminaron por torcerles el brazo y ambos se unieron al resto de dirigentes, a aquellos que pedían el adiós de Platiní Sánchez.
Algo no funcionó en el nuevo organigrama de Oriente. Por lo menos, eso es lo que se ve desde afuera. Los dirigentes saltaron al director deportivo, Carlos Aragonés, contratado para que maneje todo el fútbol de los refineros, a la hora de tomar la decisión de no renovarle contrato a Sánchez.
Después, se presentó otro frente que ahondó la crisis, cuando Choco Antelo responsabilizó a los jugadores de la floja campaña de Oriente y calificar de “líderes negativos” a Gualberto Mojica y Miguel Hoyos, por no impedir medidas de protesta ni colaborar para que el plantel tenga paciencia con los directivos en el pago de deudas.
No hubo mediación del director deportivo Carlos Aragonés ni del entrenador Erwin Sánchez en este conflicto jugadores-dirigentes, o si existió, algo que no se supo ni se notó, no surtió efecto y la relación se deterioró totalmente.
Platiní Sánchez dio la impresión de estar lejos de todo, sin ejercer un liderazgo que era necesario para que los problemas no boicoteen su propio proyecto. Los dirigentes lo fueron dejando solo poco a poco y los jugadores tampoco hicieron mucho, dentro del campo, para demostrar que estaban con él.
La trilogía del fútbol, dirigentes-jugadores-cuerpo técnico, no funcionó y los resultados no se dieron. La responsabilidad siempre es compartida, en los éxitos y fracasos, con porcentajes mayores y menores para unos y otros.
En este caso, creo que la mayor responsabilidad la tienen los jugadores, después el director técnico y por último los dirigentes. Los jugadores porque no rindieron como debían, el entrenador porque no eligió bien los refuerzos y los dirigentes no supieron ordenar la casa a tiempo.
Hay ciclos cumplidos que obligan a cambiar de caballo en la mitad del río. No seguirá Erwin Sánchez, se quiere ir Mojica y hay otros que tampoco continuarán porque el club no los tiene en sus planes.
Por todo esto, Oriente está obligado al cambio.