lunes, 1 de abril de 2013

DI COSMO ILUMINÓ A ORIENTE

Oriente01-ROLANDOOriente estaba a oscuras, casi en tinieblas, y no encontraba el camino que lo conduzca al triunfo, en eso apareció el argentino Di Cosmo, como un enviado del cielo, y llevó de la mano a su equipo a la victoria.
Fue Tito Pompei, en realidad, quien mandó a la cancha al talentoso atacante en la búsqueda de soluciones, y éste resolvió los problemas muy rápido ante un The Strongest que, con poco, lo estaba complicando. 
Cuando un equipo no está en una buena tarde, depende de las individualidades para evitar una decepción, y ayer Oriente tuvo esa suerte y terminó festejando una goleada.
Apareció Di Cosmo, sacó un par de conejos de la galera, y los refineros convirtieron en algo fácil un partido que parecía difícil en un principio por falta de ideas y, sobre todo, de convicción.
Pompei confió en él para encaminar a un equipo albiverde que no había tenido rumbo en el primer tiempo. Le dio la oportunidad en el complemento y su coterráneo, que estaba en el banco, no lo defraudó.
Un  par de jugadas de bastaron Di Cosmo para desbaratar a una defensa atigrada que había dado muestras de inseguridad en el tramo final de la primera etapa.
En una primera acción, ayudó a desnivelar el partido enviado un buen centro para  Vargas (gran definición de cabeza, cruzado, al segundo palo); acto seguido, se sacó la marca de un par de atigrados y desde el borde del área colocó la pelota lejos del alcance de Vaca. Golazo.
Antes, De Muner había igualado cifras al filo del descanso, evitando que el Tigre se vaya al descanso ganando con el furibundo cabezazo del costarricense Smith.
A The Strongest le salió mal el plan previsto por Villegas, aquello de jugar con equipo alternativo, dejando a sus habituales titulares en el banco. Cuando se vio en problemas, el entrenador recurrió a Escobar, Cristaldo y Chumacero, pero nada cambió. Carando se encargó de darle el tiro de gracia.
Oriente aprovechó el momento de inspiración de Di Cosmo para cambiar la historia del partido y mantenerse firme en la lucha por la punta, que aún pertenece a Bolívar.