jueves, 25 de abril de 2013

LA LECCIÓN ALEMANA

1698956w620Las goleadas del Bayern Munich y Borussia Dortmund en la Champions League a los poderosos Barcelona y Real Madrid, despertaron admiración y sorpresa y obligan a mirar con más detalle lo que ocurre en el fútbol alemán.
Los equipos alemanes sorprenden por los resultados obtenidos hasta fecha y en especial ante los españoles, pero también por el fútbol que practican, en el que destacan la organización, la técnica, la velocidad y la potencia.
Da gusto ver al Bayer y al Borussia por la vitalidad de ese juego vistoso que terminó por vapulear nada menos que al excelso Barcelona y al poderoso Real Madrid, y que los acerca a la final de la Champions League.
Hoy, estos equipos se parecen mucho a aquellos de la década de los años 70, que generaban admiración y temor, y que dieron lugar a definiciones como la del goleador inglés Gary Lineker, quien dijo que “el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre ganan los alemanes”.
El fútbol alemán entró en crisis futbolística a fines de los 90. Lothar Mathaeus, gran jugador, había anticipado la debacle indicando que estaban trabajando mal en divisiones menores y que a la larga el fútbol alemán perdería jerarquía y protagonismo. Tal cual.
Alemania salió campeón mundial de fútbol por última vez en 1990, en Italia, y sus clubes no ganan la Champions League desde 2001.
Todo cambió a raíz del duro revés de que Alemania en la Eurocopa 2000, a la que fue como defensora del título y terminó eliminada en primera ronda, sin puntos y con solo un gol.
En ese momento las autoridades alemanas decidieron reformular su fútbol y empezaron a buscar solución a sus problemas.
Revisando diarios de distintas partes del mundo, encontramos que los alemanes  apuntaron a las bases, se asesoraron en España y Francia para la formación de jugadores y decidieron darle mayor valor a la técnica para incorporarla a la capacidad física.
“A principios de la década pasada, la Bund Deutscher Fussball (BDF) destinó alrededor de 1000 millones de dólares para un plan de 10 años orientado a la formación de juveniles en 366 centros distribuidos en todo el país, donde 1000 entrenadores tienen a cargo el adiestramiento de cerca de 25.000 chicos y chicas”, señala un artículo del diario argentino La Nación.
Se preocuparon tanto por mejorar la técnica con el fin de practicar un fútbol más vistoso y atractivo, que hasta inventaron una máquina que ayude a ello.
“Los jugadores del Borussia Dortmund ejercitan el control y el pase con un robot. Periódicamente emplean cinco minutos del entrenamiento para meterse en una caja negra. Se paran en el centro y se someten a una sesión de Footbonaut. Desde los cuatro costados, ocho cañones van anunciando con pitidos el lanzamiento de balones a velocidad regulada (entre 60 y 120 km por hora). La tarea consiste en controlarlos y enviarlos, a uno o dos toques, a una de las 74 cuadrículas circundantes”, cuenta el diario El País de España.
En una década, el fútbol alemán recuperó su poderío. Sus clubes tienen una economía saneada gracias al duro control que aplica sanciones a quienes transgreden lo establecido y a la distribución equitativa de los ingresos por la venta de derechos de televisión, y sus equipos cautivan con su juego.
Los alemanes, que ganaron tres títulos mundiales con su selección y muchos con sus clubes, hicieron lo que no se hace en Bolivia, un país que vive en el atraso futbolístico, ir al fondo del problema para encontrarle una solución.
Acá, la solución sigue pasando por cambiar al entrenador. Por eso es fácil darse cuenta de por qué estamos como estamos.