jueves, 20 de mayo de 2010

ENTRE COPA Y COPA

Cuando se acerca una cita mundialista, se me vienen a la cabeza los recuerdos de todos los mundiales que seguí a la distancia, primero a través de lo que me contaban mis padres porque era muy chico, después escuchando radio y leyendo los diarios, y, finalmente, por televisión.
De Uruguay 1930 el pionero, Italia 1934 con la sombra de "Il Duce", Francia 1938 y la protesta sudamericana, Brasil 1950 y el maracanazo charrúa, Suiza 54 y los magiares, Suecia 58 y el nacimiento de los genios Pelé y Garrincha, y Chile 1962 con el poder hegemónico brasileño, me enteré por libros y revistas.

La primera Copa del Mundo que seguí, aunque más que nada "de oidas", fue la de Inglaterra, en 1966. Vivíamos en Yacuiba con mi familia. Era época invernal y el frío se hacía sentir con fuerza por el famoso Sur y chilchi, así que había que recurrir a un brasero como estufa. Sentados alrededor de las brasas para combatir el tremendo frío seguíamos la transmisión de los programas radiales argentino, con el poro del mate dando vueltas de mano en mano.
Bolivia no clasificó pese a que había logrado el título en el Campeonato Sudamericano de 1963. Hacíamos fuerza por Argentina, por quién más, si seguíamos el fútbol rioplatense como si fuera el nuestro. Éramos, somos, en realidad, hinchas de River "por tradición familiar". Después uno podía elegir entre Comercio, Independiente, Sport, Comixta, los equipos locales. ¿Bolívar, The Strongest, Blooming, Oriente, Wilstermann? No existían, por lo menos para mí.
De aquel gran equipo albiceleste dirigido por el Toto Lorenzo, guardo los nombres de Artime, Pinino Mas, Ermindo Onega, Marzolini, Roma y... Rattin, que acabó expulsado ante Inglaterra y armó un escándalo.
Del 66, me quedan esos recuerdos y la marca de una brasa en la rodilla. Quise saltar el brasero, tropecé en él y caí sobre las brasas desparramadas por el piso. Cosas de un chico de cinco años.
En 1970 radicábamos en Santa Cruz. Nos vinimos de Yacuiba en 1968 porque la Comisión Mixta Argentino-Boliviana, empresa en la que trabajaba mi padre, terminó la construcción del ferrocarril Yacuiba-Santa Cruz y trasladó su central a esta ciudad para continuar el tramo Santa Cruz-Trinidad, que al final quedó a medias.
El Mundial de México lo disfruté mucho, pese a que fue una gran frustración que Bolivia se haya quedado en el camino una vez más con un equipazo que recuerdo de memoria: Issa o Cobo, Cayo, Herbas, Mario Rojas, Ágreda; Raúl Álvarez y Rada; Blacut, Remberto González, el Tanque Díaz y Juan "Gitano" Farías.
Hice fuerza por Inglaterra. Mi ídolo era Bobby Moore y admiraba al arquero Gordon Banks, ambos ingleses. No le tenía mucha simpatía a Brasil, y prefería a Tostao que a Pelé. ¿Una herejía? nada que ver, si Tostao fue elegido el mejor jugador de esa Copa. Estudiaba en La Salle y con mis compañeros, en las tardes, después de jugar al fútbol a la salida de clases, corríamos a la embotelladora Canada Dry para comprar las botellitas de refrescos que tenían en las tapitas la cara de los jugadores brasileños. El que completaba el equipo ganaba premios. La más difícil era la de Pelé, y la más fácil la de Brito.
El Mundial de Alemania 74 lo seguí por la radio, los diarios y, en especial, las revistas Goles y El Gráfico, algo así como una biblia y libros de cabecera para mí desde que tengo uso de razón. Bolivia tampoco pudo clasificar con un renovado equipo integrado en una mayoría por jugadores cruceños y chaqueños.
Simpatizaba con Argentina pero terminé siendo hincha de Holanda, La naranja mecánica, la que impuso el denominado "fútbol total", una idea de juego sin posiciones fijas y mucha dinámica. Fue un mundial de grandes figuras, empezando por los holandeses Cruyff, Rep, Neeskens, Van Hanegem, los alemanes Beckenbauer, Müller, Overath, Breitner, Maier, Vogts; los polacos Lato, Deyna, Gadocha y Tomasewsky; los brasileños Jairzinho, Rivelino, Luis Pereira y Marinho Peres; los argentinos con los jóvenes Kempes y Houseman, Chirola Yazalde, y el Ratón Ayala.
Es la única Copa del Mundo en la que el subcampeón, Holanda, se llevó más elogios que el campeón, Alemania, en aquella época Alemania Federal u Occidental, ya que estaba dividida y existía la Alemania Oriental o comunista. La seguimos en otro post.

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