viernes, 2 de marzo de 2012

LA SELECCIÓN INDEFENSA

2007171549101192654150La Selección boliviana es el blanco de muchos. No tiene defensa por falta de argumentos para ello. Su situación no la ayuda, gana poco, casi nada, pierde mucho y seguido, y, además, no juega bien.
Entonces, criticarla sin piedad es “como patearla en echa’o”, como se dice por acá, y eso no se hace. Está en una desventaja total y sin embargo todo el mundo aprovecha para seguirle dando sin medida ni clemencia.
El “equipo de todos” se ha convertido, de pronto, “en el equipo de nadie”. Si pierde, no le ganamos a nadie; si empata, fue defensiva; y si gana, debió golear (como ocurrió contra Cuba). Gataflorismo puro y exitismo a flor de piel.
La antipatía que ha generado Gustavo Quinteros en algunos sectores del periodismo influye en esta tendencia de mirar siempre el vaso medio vacío. Se notó claramente después del triunfo del miércoles ante Cuba.
No interesó que Bolivia puso fin a la incómoda racha sin triunfos, sino la poca cantidad de goles. Ya no era necesario ganar, la obligación pasaba por golear a la menospreciada selección cubana.
Este encuentro no era una medida o un examen para Bolivia. Era un simple amistoso para empezar a recuperar ritmo pensando en el reinicio de las Eliminatorias. ¿Que se eligió a Cuba para ganar y golear? Vaya uno a saber, aunque en el fútbol esto de elegir rivales débiles en algún momento es común.
Bolivia es lo que es. Un equipo inestable, irregular, con muchas debilidades y pocas fortalezas, que se equivoca mucho y acierta poco, que alegra de vez en cuando y desilusiona seguido, que de pronto empata o le gana al más pintado (Argentina, Brasil) y pierde con uno que es más o menos de su taco (Venezuela, Perú). Es así desde siempre, salvo algunas excepciones.
Rasgarse las vestiduras porque pierde o porque no golea a un adversario débil, o amargarse porque no es lo que uno quisiera que sea, es absurdo. ¿Quiénes nos creemos que somos? Hace lo que puede, lo que está a su alcance. Es un equipo débil que a veces hace las cosas bien.
Además, seamos sinceros, esta Selección es una de las de menor jerarquía en mucho tiempo. Por eso necesita convertirse en un conjunto fuerte, solidario, con mística, para aumentar su potencial de juego, y, a partir de ahí, aspirar a algo.
Para mí, que fui y soy muy crítico con la Selección, este es el momento de decir, “bueno, por fin ganamos. Ojalá que la victoria nos sirva para recuperar confianza, para jugar mejor, para hacernos fuerte de local y más corajudos de visitante”, en lugar de caerle con toda nuestra amargura a cuestas.
Creo que hay que momentos y momentos. Pienso que hoy, cuando trata de recargar las pilas para esperar de la mejor manera a Chile y Paraguay, la Selección necesita un poco más de apoyo.
No se trata de conformismo, sino de tolerancia. Aceptar una realidad y a partir de ella seguir trabajando para tratar de cambiarla.

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