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lunes, 24 de noviembre de 2014

FELICIDAD SE ESCRIBE CON FE

Celebra-PabloSalinas-cruceno-Oriente-Petrolero_LRZIMA20141124_0012_11Blooming le ganó el clásico cruceño a Oriente Petrolero de una manera dramática y puso fin a una pesadilla que le duró poco más de tres años, en un final emocionante que quedará registrado en la historia de estos encuentros.
La Academia se sacó de encima esa pesada carga de no poder ganarle a su rival de toda la vida de la manera que más se disfrutan los triunfos y más se sufren derrotas, remontando un resultando y sellando la victoria en los descuentos.
Bastaba ver la reacción de los celestes en las tribunas para darse cuenta de lo que representan estos duelos y lo que significaba para ellos estar tanto tiempo para gritarles en la cara a sus archirrivales el sabor del triunfo.
Era una herida abierta que parecía no sanar nunca, mucho más después de ese terrible primer tiempo que jugó Blooming, de los peores de mucho tiempo a esta parte, y en el que estuvo expuesto a que Oriente Petrolero definiera el partido sin dejarle la mínima posibilidad de cambiar la historia.
Mojica aplicaba una vez más la ley del ex y le echaba sal a la herida con su sapiencia y fortuna futbolera. Explotaba la media cancha y ponía en evidencia su apetencia goleadora.
Blooming era víctima de la jerarquía de Mojica, pero también de la mala actuación de Gutiérrez, Marrone y Torrico en el mediocampo, y los errores de Hurtado y Tordoya en la zaga. No hizo pie en el primer tiempo y lo pagó caro.
Pero el fútbol tiene esas cosas que a veces resultan difícil de explicar. El entretiempo los cambió a los dos equipos. A Blooming para bien y a Oriente para mal.
Blooming se llenó de fe y Oriente de inercia. Y, como para dar crédito a la sentencia religiosa, la fe movió la montaña. Joselito Vaca fue Lázaro, pero no resucitó el solo, revivió a su equipo. De su mano, Blooming hizo posible el milagro.
Joselito empujó a su equipo y arrastró a Marrone, a Almirón, a Hurtado, a Morales Salinas, a Pereyra y a Salinas, el artífice de la levantada a punta de goles.
Si Villegas prefirió especular con el resultado a favor, Mauricio Soria se las jugó con cambios que denunciaban su intención de ganar y su fe en el triunfo, con modificaciones tácticas y cambios claves, como el de Minadevino, en el momento preciso.
Minadevino fue el complemento ideal para Joselito en el tramo clave del partido y acabó siendo el héroe con una definición precisa y fría en un momento caliente.
Blooming acabó con su mala racha ganando un partido que marca por la forma en que lo consiguió. Se tuvo fe y lo logró.

EL FIN DE LA ALEGRÍA

Oriente Petrolero perdió la madre de las batallas, el partido que debía ganar, nada menos que el clásico, con todo lo que representa este duelo para los cruceños.
Cayó ante Blooming en este encuentro tan especial y llenó de signos de interrogación su recta final en el torneo, en el que lucha por quedarse con el título.
Oriente supo ganar muchas de estas batallas, pero la de ayer, las más importantes de los últimos tiempos quizás, no supo ganarla, y acabó mordiendo el polvo de la derrota.
De puntero pletórico, solitario y gran candidato pasó a ser un líder triste y preocupado que comparte tal condición, aunque con peor diferencia de gol y un partido más que Bolívar, que es quien le disputa la gloria.
Oriente fue de mayor a menor en el partido y pasó, abruptamente, de la alegría inconmensurable a la tristeza sin remedio, presa, en el segundo tiempo, de un inmovilismo que le dio vida a Blooming.
En el primer tiempo abrumó a Blooming sacando provecho del total descontrol celeste en el mediocampo y la zaga, gracias a Mojica, que con inteligencia, jerarquía y, porqué no, fortuna, marcó una diferencia de dos goles que pudo haber sido mayor.
Mojica, que entró en la historia por igualar al argentino Raúl Horacio Baldessari como máximo goleador de los clásicos (17 goles), con una salvedad que engrandece lo suyo, él es volante mientras que “La Bruja” era centro delantero, fue vital durante media hora.
Pero Oriente fue “otro” en el complemento. Se dejó estar, dejó crecer a Blooming, no reaccionó nunca y se vino abajo. Prefirió especular, cuidar la ventaja, que seguir yendo al frente. ¿Una muestra? Villegas incluyó al volante Saucedo por el atacante Estigarribia.
No aguantó el entusiasmo de Blooming y se vio superado anímica y futbolísticamente todo el segundo tiempo, hasta morder el polvo de la derrota, con el peor de los epílogos, un gol sobre el final.
Oriente perdió algo más que tres puntos en el peor momento, se llenó de dudas y pasó de la felicidad a la amargura.

viernes, 12 de septiembre de 2014

POR QUÉ GANA ORIENTE

Oriente-Petrolero-El-Deber1El nuevo triunfo de Oriente Petrolero ante Blooming, en una nueva versión del clásico cruceño, quedó lejos por culpa del largo receso al que obligan las fechas FIFA para permitir que las selecciones disputen cotejos amistosos.
Alejados de la euforia que rodea siempre a esos partidos, queda por decir que Oriente se quedó una vez más con el duelo eterno de los cruceños porque fue mucho más contundente y agresivo en su intención futbolística.
La pregunta que queda flotando en el aire tras este encuentro, es ¿por qué Oriente le gana hace trece partidos a Blooming? ¿Cuál es la razón para que se de esa supremacía?
Hay razones simples. Por ejemplo, una que es fundamental, Oriente arma mejores planteles que Blooming. Por lo tanto, cuenta con individualidades de jerarquía que inclinan la balanza en los momentos claves.
Hagamos un poco de memoria. Raldes antes, Mojica después, Meleán ahora le dieron las últimas victorias.Todos jugadores de selección…El albiverde viene contando con ese plus que no tiene su rival y lo hace valer.
Recordemos el anterior clásico, cuando Oriente estaba en desventaja en el marcador y con dos jugadores menos. Ahí apareció Mojica para la levantada memorable que acabó en triunfo inolvidable.
Y los triunfos, mucho más si son conseguidos con ribetes épicos, engolosinan, entusiasman, acostumbran, dan confianza, seguridad, y con estos condimentos, todo es más fácil y llevadero.
No por nada se dice que el fútbol es un estado de ánimo. Es por todo eso que Oriente, los clásicos, si no los gana los empata.

jueves, 28 de agosto de 2014

CUCHUQUI Y MARRAQUETA

clasico 82
Año 1982. Blooming y Oriente Petrolero a la cancha. El anuncio del partido muestra a Jorge “Marraqueta” Lattini perseguido por el incansable José Luis “Cuchuqui” Valverde. El clásico cruceño otra vez a escena en el Tahuchi Aguilera.
Lattini hizo un gol, el del triunfo de la academia, lo acompañó con un corte de manga a los dirigentes e hinchas celestes ubicados en la tribuna de Preferencia, que lo insultaban por su escasa habilidad con la pelota, y su fue.
Valverde vistió por muchos años la casaca albiverde y quienes lo vieron jugar no lo olvidan y recuerdan su oficio y voluntad al servicio del equipo.

AFERRADO AL PRESENTE

Blooming-EL DEBER-ADBlooming se encuentra con una nueva versión del clásico cruceño en estado de gracia, con tres victorias al hilo, dos de ellas de local y una de visitante, que lo ubican como puntero e invicto del torneo Apertura.
La academia trata de no mirar atrás ni pensar en los últimos partidos ante Oriente Petrolero, porque los recuerdos no son buenos, y se enfoca en el presente exitoso, con un onceno que no tiene nada que ver con el de anteriores temporadas.
Mauricio Soria armó el equipo a gusto y paciencia, y el arranque no pudo ser mejor en cuanto a resultados, mostrando, además, un semblante futbolístico distinto y una actitud diferente, saludables, en comparación al del campeonato pasado.
Hoy la academia es un cuadro mucho más vital, con valores importantes como el experimentado arquero Suárez, el recuperado Joselito, el habilidoso Minadevino y el goleador Almirón.
Blooming llega bien, queda dicho, aunque con cosas por mejorar como equipo porque Oriente puede sacar ventaja si no las corrige, por ejemplo, el retroceso de los laterales, que en su afán de atacar, desprotegen a los zagueros centrales.
Es el precio de ser ofensivos dirá alguien, y es verdad, porque Blooming arriesga mucho en busca del gol, pero también es cierto que en el fútbol es tan importante atacar como saber defender.
¿Le pesará la racha adversa ante Oriente? Puede que sí, puede que no. ¿De qué depende? De la madurez como equipo. Porque si no arranca bien y pierde la línea, no podrá cambiar la historia.
Así llega Blooming al clásico cruceño, con la gran motivación de estar puntero y acabar con la seguidilla albiverde.

LOS NÚMEROS PESAN

clasicoOriente Petrolero llega al clásico con la tranquilidad que le otorgan las victorias anteriores ante Blooming, convertidas en una racha que permite a sus hinchas jactarse de una supremacía favorable que parece interminable.
Una docena de partidos con la mitad de empates y victorias albiverdes que relegan a un segundo plano el inicio en el torneo Apertura, en el que Oriente sumó un triunfo, un empate y una derrota.
Si el fútbol es un estado de ánimo, el refinero llega muy bien a este partido aparte frente a Blooming, a jugarse el domingo, aferrado a ese largo tiempo sin sufrir un traspié.
Oriente sacó ventaja considerable ante un Blooming que vivió en permanente crisis, dentro y fuera de la cancha, durante un buen tiempo, y ganó partidos que parecían imposibles de ganar, como el último, en el que con dos hombres menos, dio vuelta el marcador.
También es cierto que cada partido es una historia en sí mismo y que si bien los números pueden dar tranquilidad, no hay que dormirse en los laureles.
Hoy, Oriente tiene cosas por corregir. La caída ante Wilstermann, en Cochabamba, mostró a un equipo vulnerable en zaga pese a recibir pocos goles hasta la fecha y poco claro a la hora de generar situaciones de gol.
Eduardo Villegas se aferra a la experiencia de Raldes para acomodar la zaga y a la sapiencia de Mojica para tener más variantes de media cancha hacia adelante, y de esa manera contar con un equipo equilibrado.
Como siempre, hay un partido con resultado incierto, en el que estarán frente a frente, Oriente con su pasado ganador y Blooming con su presente exitoso.

lunes, 5 de mayo de 2014

COMO SABE MEJOR

Triunfo_ad_Oriente alargó su racha favorable en los clásicos ganándole una vez más a Blooming de la manera en que más disfrutan los hinchas, pasando del drama a la gloria.
Esta vez se quedó con el duelo cruceño por excelencia remontando el marcador pese a la desventaja numérica en el marcador y en la cantidad de jugadores que tuvo durante un buen rato en el encuentro.
Lo ganó porque lo tiene a Mojica, un buen lector de momentos y situaciones del partido, que asumió el liderazgo y manejó los hilos ante un rival que se confundió con tantas cosas a su favor.
Al influjo de Mojica, Oriente disimuló muy bien las ausencias del Colorado Hoyos y el Gato Zabala (que había ingresado provocando un escandalo de Quero), expulsados en jugadas calcadas por agresión a Maldonado.
Manejó la pelota, le quitó ritmo y el control de la pelota a Blooming, no se desesperó ni se desmoralizó y fue al frente, conocedor de las limitaciones que tiene su rival a la hora de defender.
El descuento logrado por Meleán, poco antes del descanso, fue clave también, porque desconcertó a un Blooming eufórico, golpe del cual no se repondría, como se evidenciaría después.
Y un segundo tiempo inimaginable. expulsado el Gato Zabala, Blooming parecía tener todo a favor, pero se asustó ante tanta abundancia, no supo qué hacer, y ahí apareció Mojica.
El volante, que pasó de villano a héroe en una fecha, anotó el empate de tiro libre, ante craso error del golero Vaca (y van...) que sólo le puso tres hombres en la barrera a un gran ejecutor de pelotas detenidas.
Blooming se desarmó totalmente, perdió la línea y jugadores; se fue expulsado Pedraza al cometer un penal que le dio a Mojica la posibilidad de poner a Oriente al frente.
Luego el entrenador Soria aumentó el descontrol celeste sacando volantes y defensas (Chávez y García) para dar lugar a delanteros y volantes  ofensivos (Ayala y Koke); desarmó toda la defensa, y Oriente, con muchos espacios en ataque a disposición, amplió el marcador contragolpeando.
El final tuvo a un Blooming con un gol más y un jugador menos (Gómez) y Oriente tratando de que pase rápido el tiempo para asegurar el triunfo que lo ayudará a disimular muchas cosas por unos días.

jueves, 21 de noviembre de 2013

LA VECCHIA ACADEMIA

dep11Blooming no se detiene en la búsqueda de iniciativas que le permitan despertar el entusiasmo de sus hinchas y generar recursos para afrontar sus compromisos económicos.
A la exitosa caravana del Día del Hincha Celeste, que se llevó a cabo el domingo pasado, se suma esta vez el lanzamiento de una nueva camiseta, que usará en el próximo cásico contra Oriente Petrolero, idéntica a la de la Juventus de Italia.
Vestida como la La Vecchia Signora (La Vieja Señora), con una camiseta a listones verticales blancos y negros, la academia cruceña afrontará el especial duelo.
Blooming fue el precursor de las indumentarias alternativas y llamativas en el fútbol nacional, que arrancó a mediados de los noventa con una camiseta negra que generó polémica entre sus hinchas.
Aquella camiseta negra, que llevaba un delgado listón franja vertical celeste en el lado izquierdo, rompió con el tradicionalismo, dejó a un lado el celeste y blanco momentáneamente, y abrió un camino a nuevas iniciativas.
Después vino la famosa camiseta color naranja con la que consiguió varios éxitos y quedó como una de las alternativas para los campeonatos de la Liga.
Esta, la de “La Vecchia Academia”, es, además, un tributo a Hernán Boyero, ya que las que están a la venta para los hinchas llevan el número 18 que lució el argentino que hoy está a préstamo en Argentinos Juniors, vistiendo la camiseta de Blooming.

viernes, 30 de agosto de 2013

LA LEY DE ZAPATA

gol-de-oriente-petroleroOriente tomó color con su triunfo ante Blooming en este duelo en el que desde hace un tiempo viene aplicando la ley de Zapata, si no lo gana, lo empata.
Un derechazo del Colorado Hoyos marcó la diferencia en una jugada de laboratorio que empezó en un tiro de esquina, y le dio una nueva victoria, segunda al hilo, que le permite empezar a escalar posiciones y salir del fondo de la tabla del Apertura.
Oriente volvió a disfrutar en un clásico que, si bien no fue acompañado por una multitud, contó un marco importante de público y gustó porque ambos equipos mostraron un poco más que en anteriores partidos, y el partido tuvo los condimentos de un clásico. emoción, entrega, temperamento y también un poco de pica.
A Blooming no le alcanzó con la buena tarea del golero Vaca (nuevamente el más destacado), el temperamento y la imponente presencia del paraguayo Lázaga, y la calidad intermitente del español Koke, más la cuota de temperamento del todos.
Tito Pompei recuperó jugadores importantes como Nacho García, que le aporta presencia y liderazgo, y Oriente supo aguantar cuando Blooming lo exigió con Koke, Lázaga y Ayala.
Andrada tomó un poco de oxígeno pese a la nueva derrota porque Blooming mostró un poco más aunque sin rayar a gran altura, y, al parecer, continuará en el cargo.
El clásico recuperó su brillo y Oriente impuso la ley de los últimos tiempos, si no los gana los empata, Esta vez volvió a ganar.

miércoles, 1 de mayo de 2013

BLOOMING, UN AÑO MÁS

Blooming completo77Blooming, 67 años de emociones diversas. No atraviesa su mejor momento como institución, pero la pasión de sus hinchas sigue intacta. Quedó demostrado en el último clásico.
La foto muestra el plantel que puso en marcha la aventura liguera, cuando llegaba a su fin la era asociacionista. Algunos dejaron esta vida, otros se convirtieron en dirigentes y la mayoría quedó en el olvido. Empezaba una nueva etapa a sus treinta años de vida.
Están el recordado Flaco Frey, uno de los máximos ídolos de la academia; los argentinos Daniel Castro y Lalo Huguenet, que marcaron época; Happy Peredo y Rocky Aspiazu, hoy directivos; el DT Roberto Mariani; y el hincha Carlitos Schwan.
Blooming empezó a crecer a partir de ese momento, con Tito Paz como líder de un grupo de gente entusiasta con la premisa de convertirlo en un club en serio, sólido, protagonista.
Llegaron los grandes éxitos y también algunas tristezas que marcaron su vida, que parece cíclica, porque repite una y otra vez sus buenos y malos momentos.
Hoy, afronta un momento complicado, como los tuvo antes y de los que supo salir, empujado por la pasión de su gente, y que trata de superar para recuperar su fortaleza.
El golazo de Bargas en el último clásico reflotó el orgullo de los bluministas, que demostraron estar con su equipo en las buenas y en las malas.
Blooming, pese a todo, está vivo, lo ratificó ante Oriente, el domingo pasado.

lunes, 11 de marzo de 2013

SOLO CON BARGAS NO ALCANZA

Blooming volvió a quedar con el sabor amargo en el clásico cruceño. Esta vez no le alcanzó con la jerarquía y la capacidad de gol de Hugo Bargas.
El franco argentino revivió con dos lindos goles a una academia que deambula víctima de sus heridas; el segundo, de tiro libre, un golazo en realidad.
Pero lo de Bargas no fue suficiente porque sus compañeros no lo ayudan, al contrario, echaron por tierra todo lo bueno que él consigue hacer.
Sandoval no sintió el peso del clásico en su primera experiencia en este tipo de partidos, y fue quien mejor manejó la pelota en el mediocampo. Le dio el pase del primer gol a Bargas.
Pedraza, otro de los jóvenes a los que les está dando oportunidad Clausen, no defraudó, y se constituyó en uno de los más firmes de la una mala defensa.
Ortiz tampoco desentonó en su función de lateral volante, y luego, en la segunda etapa, como marcador de punta.
Boyero derrochó energías, pero esta vez aportó poco ofensivamente; incluso desaprovechó una buena oportunidad en el primer tiempo
Arguello no pudo afirmarse nunca en la tarea de contención, pese a que Oriente no tuvo gente desequilibrante en ese sector. Cada vez le cuesta más dominar su zona.
Galarza no aportó seguridad en el arco, despejó  mal, generó situaciones de gol y estuvo llamativamente pasivo en el juego aéreo. Fue uno de los que, a los veinte minutos del complemento, parecía resignado a la derrota.
Joselito Vaca jugó uno de sus peores clásicos. Está lejos de su mejor nivel. Le cuesta todo. Gambetear, moverse, correr…
En la mitad del complemento, Clausen buscó soluciones a los problemas de su equipo y no los encontró.
El DT argentino confió, entre otros, en su coterráneo Abott, que juega casi gratis, según fuentes cercanas a la academia, y que no aportó nada. Un jugador que no justifica estar en un club como Blooming.
Otro punto en contra para un Clausen que no le encuentra la vuelta a este Blooming en crisis.

NACHOS CON FÚTBOL

jc_95Oriente tuvo en Nacho García un pulmotor que lo ayudó mantenerse en pie en la brega sin desfallecer, cuando el equipo corría el riesgo de caerse.
Con su despliegue y voluntad, a veces con pierna fuerte, Oriente pudo con Blooming y se quedó con la victoria en el clásico cruceño. Nacho se encargó de apuntalar una estructura endeble a la que Tito Pompei todavía no consigue darle firmeza.
Luego se ubica el colorado Miguel Hoyos, que le aportó experiencia, pero sobre todo por haber estado en el lugar indicado un  par de veces y romper la paridad.
Después aparece la figura de Carlos Arias, que atajó un par de pelotas claves al franco-argentino Bargas, el peligroso atacante celeste.
El gato Zabala también cumplió una aceptable tarea en el sector derecho, pero lo más valorable es esa decisión de apoyar, de llegar al área rival. Esa determinación tuvo su premio: el segundo gol.
Darvin Bejarano, Brau y De Muner, no transmitieron confianza, al contrario, alternaron aciertos y errores constantemente.
Meleán y Dany Bejarano pasaron casi desapercibidos. Fueron opacados totalmente por García.
Vargas y Carando, poco y nada, ni siquiera lograron sacar ventaja cuando Blooming “se fue” del partido tras el 2-3

LE CAYÓ DE ARRIBA

jc_Victoria_adOriente acabó festejando y disfrutando de su buena ubicación en la tabla, mientras que Blooming sumó una tristeza más a este momento lleno de problemas.
El albiverde se quedó con el clásico cruceño sacando ventaja de toda pelota que llegó por arriba al área de Blooming, en una tarde-noche en la que el buen fútbol estuvo ausente.
Hoyos y Zabala, dos laterales que estuvieron escalonados en el sector derecho, uno en su lugar habitual y el otro como volante, tuvieron su premio al buscar con empeño en el área rival.
Blooming pagó un alto precio por el pésimo trabajo de su defensa en el juego aéreo,especialmente en las coberturas, y por la pasividad del golero Galarza, responsable de más de un gol.
A Oriente le alcanzó con situaciones fortuitas, como el rebote en Boyero, tras un deficiente despeje de Galarza, tras cabezazo de Hoyos, que acabó en el primer gol.
Después, Zabala en el pelotazo pelotazo largo que acabó con Candia fuera de la cancha por una lesión en la mandíbula, y el Gato sacando ventaja para el segundo gol.
Luego, en otro rechazo corto de Galarza, que en vez de salir se quedó mirando, dubitativo y sin reacción. Este ultimo, de Hoyos, fue el tercero y el que marcó la diferencia definitiva en el clásico, con el partido sin dueño.
A Blooming, en cambio, no le sirvió de nada la capacidad de definición de Hugo Bargas, quien le había dado vida con dos lindos goles, por la floja actuación de Galarza y la zaga.
Llamativo lo de los celestes en los últimos veinte minutos, que en lugar de salir a ganar mostraron una actitud negativa, negligente y conformista. No tuvieron la rebeldía que exige cualquier situación adversa.
Oriente, con el despliegue y entrega de Nacho García, su mejor jugador, controló el partido en el tramo final y se llevó los tres puntos y un gran alegría.
No era para menos, el triunfo les cayó de arriba...en cada pelota que llegó al área rival.

lunes, 27 de agosto de 2012

¡BASTA DE SALVAJADAS!

tapa
Mal, muy mal. Una salvajada de tinte criminal lo sucedido al final del clásico entre Blooming y Oriente Petrolero, que tuvo como autora a un grupo de gente (?) que se dice hincha de la academia.
Cada vez que ocurren episodios desagradables como el de ayer en el Tahuichi Aguilera, nos acordamos de la seguridad, de los inadaptados, de los estúpidos, de los violentos y de los culpables de estos incidentes.
Solo en este país se considera parte del folclore del fútbol los petardos, cuando no son otra cosa que armas de guerra de los estúpidos que abundan en las llamadas barras bravas.
La pirotecnia tendría que ser erradicada de los estadios, como también los insalubres humos de colores que lo único que hacen es daño a los espectadores.
Esta vez fueron algunos (no es uno, actúan en grupo) integrantes de la barra de Blooming los que apuntaron criminalmente con sus petardos a los jugadores y el cuerpo técnico de Oriente, pero esta mala costumbre está enraizada en todas las barras.
Las autoridades deportivas, bien gracias. Muy sonrientes antes del partido, como si todo estuviera controlado, y en realidad todo está descontrolado, porque no hay control.

lunes, 30 de abril de 2012

DUELO DE TITANES

jugISBlooming y Oriente estuvieron a la altura de lo que es y debería ser siempre un clásico: un partido intenso, con protagonistas generosos en la entrega, con equipos que se respetan pero que no se temen, con ambición ganadora y propuestas concretas.
Ambos brindaron todo lo que son capaces de brindar en un partido de fútbol, aciertos e incluso errores, y terminaron el partido con un sabor a poco porque querían ganar, pero, seguramente, dejaron el campo con la satisfacción de haberse brindado íntegros.
Oriente arrancó con todo, con ambición y puntería. El furibundo derechazo de Aguirre y el contragolpe fulminante iniciado por Peña y terminado por Mojica le dejaba el partido en sus manos con apenas un cuarto de hora disputado de los noventa minutos.
Pero fútbol es fútbol y clásico es clásico. Oriente perdonó un par de ocasiones (Galarza tuvo mucho que ver con su buena ubicación) cuando Blooming no se había repuesto del par de golpes tempraneros, y después terminó sufriendo de impotencia a causa de su suficiencia.
Boyero sacó a Blooming de su agonía con un potente cabezazo en un momento clave. El goleador argentino le dio vida y el aliento necesario para empezar a pelear el encuentro que se le había puesto cuesta arriba muy rápido.
Blooming cometió muchos errores que Oriente no supo aprovechar. El mediocampo celeste fue un “flan” en la primera etapa por la floja tarea del chapaco Melgar, la irregularidad del colombiano Valdés y la intrascendencia de Sánchez. La defensa tampoco se quedó atrás, por la inseguridad de Rivero y Barboza.
Oriente no sacó ventaja porque los encuentros entre Mojica y Raymonda se fueron diluyendo; Vargas no gravitó, Aguirre y Peña, lo mejor de Oriente, se convirtieron en solistas que trataban de resolver las cosas por su cuenta, ante una defensa numerosa que se organizó mejor en el complemento, liderada por el uruguayo Díaz, que junto a Galarza, fueron lo más destacado en Blooming.
El clásico pudo tener un ganador si Aguirre y Peña hubiesen definido mejor las dos chances que tuvo Oriente en el segundo tiempo, y también si la pelota que cabeceó Boyero se metía en el arco en lugar de rebotar en la base del poste.
El empate no le cayó bien a Oriente porque dejó escapar la diferencia de dos goles. Al final, producto de la impotencia, se la agarraron con el árbitro por no haber dado más minutos de adición.
Blooming, en cambio, tomó con calma el resultado, pese a que lo hizo perder el liderazgo. Quizá porque saben que no es fácil evitar la derrota tras estar dos goles abajo.
El clásico tuvo como protagonistas a dos equipos que quisieron ganar y no pudieron, pero que dejaron todo lo que tienen a su alcance en busca de su objetivo. El público agradecido.

* Foto del diario El Día.

jueves, 14 de octubre de 2010

¡PUM! PARA ARRIBA

¡Qué mal que se está jugando! Lo que ofrecieron Blooming y Oriente Petrolero anoche, en el Tahuichi Aguilera, fue realmente lamentable en cuanto a producción futbolística.
Y no es algo aislado, al contrario, partidos como el ayer se repiten una y otra vez en el torneo Clausura.

Este fue uno de los peores clásicos cruceño que recuerdo. Con dos equipos empecinados en utilizar el pelotazo como argumento ofensivo, que dividían la pelota a cada momento, a los que les costaba horrores jugar al ras del piso.
Se jugaba tan mal que me dieron ganas de levantarme de mi asiento e irme del estadio. Es que era insoportable lo que se veía en la cancha. Jugadores que no daban dos pases seguidos, arqueros entercados en sorprender con tiros de fondo anunciados, mediocampistas siempre apurados e incapaces de hacer una pausa.
Era tal el desorden y la desprolijidad futbolística, que en determinado momento de la primera etapa el Negro Castillo se acercó al banco de suplentes para pedirle a Carlos Aragonés que les dijera a sus compañeros que pusieran fin a los pelotazos.

Si un equipo es el reflejo de su entrenador, cuesta creer que Bloming juegue como lo está haciendo, que trate tan mal la pelota, ya que Aragonés fue un excelente mediocampista, uno de los mejores de la historia del fútbol boliviano, sin temor a equivocarme, que se distinguía justamente por su técnica, su juego atildado, pulcro, vistoso y efectivo, además de contar con una visión de campo y su capacidad para el gol. Nada que ver con lo que es hoy por hoy la Academia.
Oriente alterna momentos buenos y malos, aunque lo suyo no es tan alarmante, ya que Gustavo Quinteros, un ex volante devenido en marcador central de buena técnica, ha logrado inculcar una idea cercana a lo que él era como futbolista. De igual manera, lo de los albiverdes, ayer, fue llamativo por la pobreza de su juego, por la obstinación a dividir tanto la pelota.
Ambos equipos están bien ubicados en la tabla de posiciones, pero les costará mucho mantener su condición de candidatos si continúan a las patadas con la pelota, si no se esmeran en tratarla un poco mejor.

* Foto El Deber.

lunes, 26 de abril de 2010

VOLVER AL PASADO

Blooming y José Alfredo Castillo luchan por recuperar el tiempo perdido. La Academia intenta volver a ser un equipo sólido y confiable de otras épocas, y el Negro Castillo trata de reencontrar al delantero implacable que supo convertirse en el goleador del planeta fútbol.
Ambos se necesitan y van de la mano. Castillo requiere de un equipo que lo ayude generando juego y situaciones de gol, y Blooming de un artillero que le permita enderezar el rumbo en momentos complicados.
Ayer, ante Oriente, mostraron algo de eso. El delantero con el gol de la victoria en un partido cerrado y duro, y poniendo en evidencia que se siente más cómodo, motivado, entusiasta, dispuesto al sacrificio y que va encontrando su hábitat natural, donde era temible, el área. Y,
animal del gol al fin, el olfato, ese don que poseen los goleadores de cepa y que los ayuda a capturar pelotas que otros las dan por perdidas.
A Blooming le falta volumen ofensivo, es cierto, sin embargo, no dejó solo a Castillo. Poco a poco va sumando juego y más gente al ataque y Akerman puede convertirse en un buen socio por la facilidad que tiene para enviar centros, lo mismo que Álvarez y Zabala.
A las ganas de Castillo le sumó el esfuerzo de Chávez, el oficio de Gómez, la solvencia de Cotoca González, el temperamento de Imperiale, la salida prolija de Zabala y la actuación oportuna de Jemio.
Blooming y Castillo tienen mucho por recorrer en su cometido de ser los de antes, pero van por buen camino.
De esa manera, tratando de ser los de otros tiempos, controló a Oriente y le ganó el clásico.

* Foto El Día.

sábado, 24 de abril de 2010

VERDE ESPERANZA

Este Oriente versión 2010 genera el mismo entusiasmo de otros equipos albiverdes que pintaban para cosas mayores. Sus hinchas lo consideran mejor equipo que Blooming y lo tienen como indiscutible favorito para repetir el triunfo de la primera rueda en el clásico de mañana.
Gustavo Quinteros logró imponer orden en un equipo que en los últimos tiempos perdía la línea fácilmente por su ansiedad de triunfo. Además le inculca paciencia para que no lo ahogue la desesperación por llegar al arco contrario, aplomo para manejar el juego, y tranquilidad para no recurrir a los pelotazos frontales como principal arma de ataque.
De a poco, Oriente va encontrando el camino que pretende seguir el director técnico, apoyado en la seguridad que transmite el golero Suárez, el oficio del Gringo Schiapparelli, la entrega de Nico Suárez, el cambio de ritmo de Aguirre, el talento de Joselito y la aparición goleadora del uruguayo Ramírez.
Todavía le falta tener mayor continuidad en el juego, llenar los vacíos que ningún rival supo aprovechar debidamente hasta la fecha, coordinar mejor entre líneas, ya que por momentos se extravían las marcas en defensa y pierden el contacto entre los generadores de juego y los delanteros.
Esto le pasó en el anterior clásico con Blooming, sin embargo, tuvo la fortuna de inclinar la balanza a su favor en el momento menos esperado y en un par de minutos claves del partido, que cambiaron la lectura final de un encuentro que no le era favorable.
De todas maneras, sus hinchas tienen motivos para ilusionarse y esperar tiempos mejores. Va creciendo de a poco y, además, la suerte, que siempre es necesaria, fue una buena aliada en momentos importantes.

* Foto Los Tiempos

jueves, 22 de abril de 2010

TIEMPOS MARAVILLOSOS

Blooming 84/85. Una de las recordadas formaciones de la academia celeste, aunque en esta ocasión vistiendo el uniforme alternativo de color azul con un poco de blanco, de la conocida marca Le Coq Sportif que vestía en la época.
Arriba, Remberto Arispe, Iver Valladares, Miguel Ángel Noro, Johnny Herrera (+), Edgar Castillo y Rolando Coimbra. Abajo, Roly Paniagua, Milton Melgar, David Paniagua, Horacio Raúl Baldessari y Silvio Rojas.
Faltan el golero Eduardo Terrazas, Néstor Vaca y el gran goleador Juan Carlos Sánchez.
Este equipo destacaba por la calidad de "Maravilla" Melgar, la categoría de Sánchez, la picardía goleadora de "La Bruja" Baldessari y Rojas, el oficio de Coimbra y Noro, la valentía del desaparecido Herrera, el espíritu ganador de los Paniagua, la eficiencia de "Maceta" Vaca y Valladares, los reflejos de Terrazas y la presencia vital de Castillo.
En aquel campeonato logró la máxima goleada de los clásicos: 6-3. Fue un tarde de abril, con anotaciones de Sánchez, Rojas (2), Baldessari (2) y Roly Paniagua. Descontó Tucho Antelo (3) para Oriente.

EL MAESTRO Y SU BALLET

Esta semana recordaremos equipos, jugadores y anécdotas de los clásicos cruceños, aprovechando que se repite el duelo el domingo.
Oriente 1988. Una de las formaciones albiverdes que quedaron en la memoria por los buenos jugadores que tenía en sus filas.

Arriba, Rómer roca, Roberto Brunetto, Carlos Leonel Trucco, Marciano Saldías, Claudio Chena y Carlos Gabriel Amodeo. Abajo, Wilson Avila, Celio Alves, Víctor Hugo Antelo, Erwin "Chichi" Romero y José Luis Medrano.
Sólo falta el brasileño Carlos Sebastián Da Silva, que terminó siendo titular en ese equipo y pesadilla de Blooming en varios clásicos.
Fue la segunda y última etapa del "maestro" Romero jugando para los refineros, acompañado por el talento de Celio, el temple de Brunetto y Amodeo, el carisma del "Loco" Trucco, la presencia goleadora de Tucho Antelo, el oportunismo de Chena, la vitalidad de Avila, y la calidad de los jóvenes Saldías, Medrano y Roca.
Ese año, celestes y albiverdes jugaron dos partidos, Oriente ganó uno por 1-0, gol de Amodeo, y perdió otro por 1-2, con goles del argentino Chena, que había pasado a Blooming; y descontó Da Silva (¡cuándo no!).