jueves, 12 de agosto de 2010

NO HAY MARGEN DE ERROR


Está claro que Bolivia tiene que cambiar si pretende modificar el rumbo. Necesita jugar "a otra cosa", poner fin al juego desorganizado, por momentos intrascendente, basado en el entusiasmo, e incorporar conceptos que la conviertan en un equipo en serio.
Basta de hablar de las ganas, que es como caer en la vieja historia del "amor a la camiseta". Se entiende que quien sale a una cancha, y más si viste la camiseta que representa a su país, tiene que derrochar entusiasmo, entrega y voluntad, además de alegría.
Pero con el entusiasmo para correr detrás de una pelota, no alcanza. Bolivia necesita alguien que genere una motivación especial con un discurso distinto, con argumentos sólidos, con fundamentos teóricos, técnicos y tácticos, que lo ayuden a crecer dentro y fuera de la cancha. Como lo hizo Marcelo Bielsa en Chile.
El cambio de mentalidad y el crecimiento futbolístico lo consiguen entrenadores de indiscutible liderazgo, como ocurrió con Xavier Azkargorta en aquella recordada campaña del 93. Con ideas claras, un carisma especial, apoyo y tiempo, logró sacar el máximo provecho a un grupo de buenos jugadores.
Pienso que no es el momento para soluciones caseras. El fútbol boliviano requiere, hoy, de alguien con mayor roce, experiencia y jerarquía que ofrecen los candidatos locales, para llevar adelante un proceso que no será fácil debido al mal momento que atraviesa a causa de los pésimos resultados obtenidos en los últimos tiempos.

La elección tiene que ser cuidadosa, y si la plata no alcanza para traer a nadie de afuera, se tendría que evaluar entre los locales (Eduardo Villegas y Gustavo Quinteros, llevan ventaja) el trabajo que han realizado, sin que medien simpatías o antipatías personales.

* Ilustración Caloi y el fútbol

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