viernes, 9 de agosto de 2013

ACADEMIA DE ERRORES

302824hp2Blooming pretende encontrar solución a los problemas que tiene como equipo y que quedaron en evidencia en su pobre actuación en la Copa Sudamericana.
Sin embargo, el diagnóstico no parece ser el más certero, porque se habla de un arquero y un delantero, pero no se hace mención alguna a la necesidad de fortalecer el mediocampo ni la zaga.
El arquero es una urgencia ante la lesión de Ruth y el delantero una reacción desesperada por la serie de resultados negativos: Blooming no ganó un solo partido desde que asumió Víctor Hugo Andrada.
Sin embargo, el equipo celeste muestra claramente una falencia en el sector medio por la ausencia de un volante con marca y dinámica (tipo Blandón, Tufiño…), y otro con capacidad de ida y vuelta permanente, de buen manejo.
Curiosamente, nadie, ni los dirigentes ni el entrenador, se refiere a ello, tampoco a la necesidad urgente de un lateral izquierdo que, sobretodo, sepa marcar, y a un central de oficio, que ordene la zaga (tipo Schiapparelli, Couceiro, Paredes…).
Andrada improvisa a Sandoval como volante por izquierda, obligándolo a un ida y vuelta desgastante, cuando es un distribuidor de juego de poco despliegue, y se aferra a Gómez por su experiencia, aunque necesita de alguien que lo ayude porque no tiene mucho recorrido.
Los directivos empiezan a cometer los mismos errores de sus antecesores, a los cuales criticaron mucho, poblando demasiado ciertos sectores con jugadores de similares características, realizando gastos innecesarios. Por no elegir bien, empieza a amontonar gente.
Si no cambia el rumbo, Blooming puede sumar más problemas deportivos a los problemas institucionales y caer en una situación ingobernable. Están a tiempo de enmendar errores y ahorrarse problemas.