miércoles, 30 de mayo de 2012

UN PAYASO QUE ALEGRÓ CON SU FÚTBOL

Bolblacutt-alvarezRaúl Álvarez, uno de los futbolistas extranjeros, argentino de nacimiento, que dejara huella en el fútbol boliviano, murió el hace unos días. Fue un elegante mediocampista central que destacó en Bolívar, Litoral y Universitario de La Paz; Universitario del Beni y Ferroviario de Santa Cruz. Integró la Selección nacional que disputó las eliminatorias del Mundial México 70. Dirigió al Ferro cruceño y a Blooming, entre otros equipos.En la foto aparece marcando a Ramiro Blacut, en un partido entre Bolívar y Universitario, con el que se consagró campeón nacional.
Reproducimos un artículo de http://jujuyalmomento.com.ar que habla de su vida y anuncia su partida a la eternidad: 

Raúl “El Payaso” Álvarez, aquel formidable número 5 que llegara de Formosa para jugar en el Lobo jujeño, falleció este fin de semana, dejando para siempre el recuerdo de la magia de sus pies.
Otro exquisito que partió a el Edén, de los dioses del Olimpo… ¿Qué pasa con la vida y con las cosas del destino, que nos toca a los futboleros, caer en los lugares mas nostálgicos últimamente?
Porque recibir una noticia así, mientras la radio nos relataba, una victoria en la lejana Puerto Madryn, para quedarnos perplejos y enmudecidos por la partida de un colosal número cinco, "centrojás", como dirían los cronistas de antes, fue en la tarde del domingo, una puñalada al corazón, un nudo en la garganta, sólo comparable con las emociones que él y sus camaradas nos supieron regalar...
Raúl Álvarez, había levantado vuelo, entre el frío el domingo de Otoño, que nos llevaba hasta alguna jornada en el estadio La Tablada, cuándo los 60 corrían mientras el fútbol andaba, convulsionado, ávido de júbilo entre " los turcos " de la platea techada.
Atrás había quedado el oprobio del 59, el descenso menos pensado, la única mancha de un viejo lobo...Por eso los dirigentes de la Calle Lamadrid, prepararon la "gran reacción albiceleste", porque - contrariamente a lo imaginado - Gimnasia y Esgrima nunca se hundió, por el contrario, salió a flote, y escribió las páginas más doradas de su historia.
En esa época,  cuándo Gimnasia llenó la solicitud del más grande del fútbol de Jujuy, comenzaron a llegar algunos jugadores formoseños. Entre ellos llegaba la figura del apodado "Payaso" Álvarez, un número cinco de "galera y bastón", como decían los futboleros de antes. También llegarían sus paisanos, el "Chueco" Villareal, Venancio Gómez, el "Mono" Siacia...
Así la base piramidal del gran Gimnasia de estos tiempos, se conformó con el sello inconfundible de quienes fundaron la vieja y tradicional escuela del buen trato de la pelota y de la elegancia de sus hombres.
La mitología de aquellos años, propalaba una alineación imborrable: Merich en el arco; el "Bocha" Senra y el "Chueco" Villareal; Moreno, Lasquera y Álvarez; Taritolay, Pando, Venancio Gómez, Senes y "Pajarito"Conde.
En esos equipos "E Payaso" Álvarez se distinguió por mucho tiempo, con "la chueca" manejando la número cinco, bajando magistralmente con el pecho "la redonda", con la garra única de un peón, con la habilidad que sólo poseen los elegidos.
Mientras aquel Gimnasia, crecía en su camino epopéyico a fines de los 60, Raúl Álvarez se fue al fútbol boliviano, para inscribir su nombre entre los extranjeros-nacionalizados, que dejaron su impronta en el altiplano.
Por eso se nacionalizó ciudadano boliviano, para así vestir la camiseta verde, con la que en ese glorioso 1969 (en las nefastas eliminatorias para Argentina rumbo al mundial México 70) le marcara un gol a la Argentina con soberbio golpe de cabeza, en ese 3 a 1 en La Paz.
"El Payaso", vivió su cuarto de hora de gloria, con el señorío y la clase de su fútbol, enfrentándose ante el mismo Edson Aranstens Do Nacimento Pelé en la propia estancia del "Maracaná". En Bolivia brilló como una gema auténticamente argentina, integrando alineaciones junto con René Rada, Blacutt, su compatriota René Taritolay y Countinho, en un Bolívar a fines de los 60 inolvidable.
Cuando la vidriera del fútbol se terminó, volvió a Jujuy para hacer descansar al guerrero que llevaba adentro. Cuando el hombre volvió , dejando atrás el apólogo de sus andanzas, regresó con la humildad de su hombría de bien.
Quería vender frutas en la calle, por ello le pidió permiso a quien era Intendente de la Ciudad y ex compañero en Gimnasia y Esgrima. De ninguna manera, Hugo Cid Conde iba a permitir que tremendo ídolo futbolístico terminara como mero vendedor callejero (por más honrado y digno que sea el trabajo)  "Pajarito" Conde le dio un lugar en la municipalidad, dónde quedaría afectado en la Localidad de Reyes.
De ahí que ese humilde laburante recorrería con su barroca bicicleta, los largos kilómetros de su barrio hasta Reyes. Hasta que logró ubicarse en su propio barrio como municipal, enseñando fútbol a los chicos del club General Lavalle.
En sus últimos días, enfermo y desanimado por sus dolencias cardíacas, dejó que su corazón se fuera con el domingo de Mayo.
Así se durmió en la paz del supremo que tantos dones da, y regala talentos por la faz de la tierra, hasta que se los lleva...
Raúl "El Payaso" Álvarez, partió en ese viaje sin igual. Tiró un sombrero por última vez, pegó un "trancazo" para hacerse sentir por última vez y salió gambeteando para que la tribuna nuevamente lo ovacione. Los aplausos se escucharon, desde la platea techada del mítico Estadio La Tablada y se perdieron en el Alto de La Paz, por el Altiplano.
Su grato recuerdo, fue la última sonrisa que el "Payaso" Álvarez nos arrancó , como en aquellas funciones del domingo en el mediocampo...