lunes, 25 de enero de 2010

EL CONEJO, UN SALTO DE CALIDAD

Oriente tuvo en Juan Carlos Arce a la chispa y la salsa que le hacen falta a un equipo. Sin embargo, el delantero se fue diluyendo por la falta de acompañamiento colectivo y la dureza de los defensores celestes, hasta dejar huérfano a su equipo.
El Conejo maquilló por momentos la realidad futbolística albiverde con su habilidad, sus amagues y su velocidad. Le dio bríos y un haz de luz a la gestión ofensiva, aunque al final sirvió de poco.

Sus acciones individuales removían las estructuras de la rocosa defensa de Blooming. Era la mejor (¿y única?) opción de Oriente para llegar al gol. Y lo hizo, por esas cosas del fútbol, de manera casual. Dejó en el camino a Sánchez y su centro se coló en el segundo palo de Jemio.

Pero el
maquillaje se fue corriendo con el paso del tiempo y dejó a Oriente a cara lavada. Arce empezó a desaparecer del partido a causa del desgaste y los golpes recibidos. Sin él en la cancha, Oriente perdió chispa en ataque y fue previsible.
El paraguayo Palacios fue
amansado por Brandao y desapareció del juego. Peña aportó muy poco. En el medio, Aguirre tuvo un pobre desempeño y Joselito participó poco. Tampoco se sintió la presencia de Melgar, y Arguello corrió mucho, como siempre.
La defensa dio ventajas nuevamente. Vulnerables Aguilar y Gutiérrez, inseguro Lorgio Suárez y Schiapparelli siemprte en apuros para corregir errores propios y ajenos. Por eso Quinteros rearmó la defensa en el segundo tiempo.
El Conejo fue un salto de calidad, pero Oriente necesita algo más que un talentoso para ser el equipo fuerte que pretenden sus dirigentes e hinchas.

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