
El brasileño-boliviano Alex Da Rosa no puede aprovechar las oportunidades que le brindan. Fue poco lo que hizo en un equipo al que le faltó tranquilidad y volumen de juego. La primera vez que dilapidó una chance, la única que había tenido en realidad, fue un 2004 frente a Chile, con Nelson Acosta como entrenador.
Otro que volvió y no pudo responder a las expectativas fue José Alfredo Castillo. Erwin Sánchez decidió tomarlo en cuenta pese a que no atraviesa un buen momento y a que estaba en conflicto con dirigentes de su club por actos de indisciplina. Jugó un tiempo y lo reemplazó Joaquín Botero, que tampoco aportó ofensivamente.
Otra cosa. El descontrol generalizado por la actuación del árbitro no le aportó nada, al contrario, perjudicó a esta selección que requiere de mayor solidez defensiva, concentración y convicción ofensiva.
Además, se puede entender la calentura por fallos discutibles, sin embargo, no las reacciones fuera de lugar. Pretender cambiar un árbitro en pleno partido internacional, es demasiado, un verdadero papelón.
* Foto Sportsya.com
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